viernes, 20 de julio de 2018

Celsius 232: There and back again


El festival Celsius 232 es uno de los momentos más esperados del año en el calendario friki (y en mi calendario personal). Cuatro días (5, si haces pre-Celsius) en los que entras en un mundo diferente donde los libros de género, las series frikis, y cualquier otro tema, son orden del día. Un lugar donde puedes hablar de naves espaciales, de astronomía, de sexo y de música (inventada por la borrachera o no) entre birras, sidra y cubatas. Un lugar que, al final, acabas sintiendo como un segundo hogar. Todo eso hace el festival por nosotros.

Esas personas maravillosas del Celsius <3

Pero es que el festival son las personas que lo crean. Son sus organizadores (Cristina, Ivan y Diego… ¡Gracias!), que trabajan incansablemente para traer autores interesantes, cuadrar todas las charlas y, espero, tomar una cerveza de vez en cuando. El festival son todos los asistentes, amigos o conocidos o simplemente gente que ama la literatura y la fantasía, la ciencia ficción y el terror. Caras que desvirtualizas y caras que vuelves a ver después de un año de ausencia. El festival son también todos los autores que asisten, los que se pasean por el pueblo y firman y saludan a todo el mundo, sí, pero también aquellos que solo están en las charlas y que, durante media hora, o una hora, consiguen interesarte por sus temas, sus libros, sus videojuegos, lo que sea. Quizá una de las causas de que el Celsius sea tan adictivo es que todo esto se junta en una amalgama de cuatro días incansables.

Foto con la encantadora Becky Chambers, que ha sido un amor este Celsius <3
El cartel del Celsius 232 del 2018 ha sido muy potente. Con escritoras como Kameron Hurley o Becky Chambers, Laura Lee Bahr o Mariana Enriquez. Con charlas sobre el humor en el género, sobre bizarro, sobre Mary Shelley y Frankenstein, sobre el status quo de la ciencia ficción, sobre la divulgación de videojuegos… y muchísimas más a las que no pude ir. Este año las charlas fueron aún más numerosas que el pasado y empiezan a quedarse cortas la carpa y el auditorio para tantos temas interesantes de los que hablar. En el Celsius puede ir cualquier persona de cualquier edad y ver como los talleres o las actividades paralelas aumentan es un placer.

Al final, el festival es todo. Los pequeños elementos que lo conforman. Los autores, los libros, las charlas en terrazas, la comida abundante (muy abundante, que hablamos de Asturias), los viejos amigos y los nuevos, los pequeños momentos en los que te olvidas del mundo exterior. Son cuatro días para comer, beber, reír, disfrutar y aprender.
Aunque no lo parezca, al Celsius también se va por sus charlas
Durante todo el año, hay una idea que se queda en la recámara de tu mente y te ronda constantemente. Esa idea, esa imagen, es el festival Celsius 232, un festival que (por desgracia) sucede una vez al año y que en cada ocasión me conquista más profundamente. Como me pasó el año pasado (y el año anterior a este), la vuelta de Asturias ha sido depresiva, pero también con muchísima energía. Energía para empezar proyectos, energía para conseguir objetivos y energía que, espero, me dure hasta de aquí 365 días. De momento, lo único que puedo hacer es hablaros del festival, de sus gentes, de sus momentos. Así, quizá, el año que viene podamos encontrarnos en las calles de Avilés. Yo, como se ha vuelto tradición, pienso volver seguro.

3 comentarios:

  1. Se ve que es una experiencia maravillosa T_T ya en algun año iré ♥
    un abrazo :P

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  2. El año que viene voy sí o sí. Decir que me muero de ganas es quedarme muy corta.
    Besos!

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  3. Ojalá poder ir el año que viene, me ha dado tanta pena perdérmelo este año. Me alegro de que te lo pasaras tan bien ❤️

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