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To be taught, if fortunate de Becky Chambers

jueves, 6 de febrero de 2020




Que me fascina toda la obra de Becky Chambers es algo que, si lleváis siguiendo el blog un tiempo, ya sabréis. He reseñado los tres libros que ha sacado de la saga de Wayfarers y no podía faltar el último libro que ha publicado. Por primera vez la autora se aleja de la ambientación de sus otras tres novelas anteriores para mostrarnos una realidad totalmente diferente, pero también muy interesante. Hoy en el blog hablamos de la novela corta de Becky Chambers, To be taught, if fortunate.

En esta novella nos presentan los cuatro integrantes del Merian, una nave que parte de la Tierra para explorar diferentes planetas y su fauna, flora y geología. A partir de esta premisa tan sencilla, Chambers explora las relaciones interpersonales entre ellos y la forma de visitar los planetas haciendo el mínimo contacto con la vida existente en ellos. A través de cuatro planetas, cuatro partes del libro, Arianne, la voz narradora del libro, nos presentará cuatro lugares muy distintos entre sí.

Becky Chambers nos vuelve a llevar a las estrellas, esta vez con una historia mucho más cercana a nuestra realidad, con toques más realistas no solo en la premisa, sino también en los elementos que la conforman. De esta forma, la innovación viene con la somaformación, una herramienta tecnológica que permite a los seres humanos adaptarse vagamente a diferentes ambientes. Esta idea, que viene del contrario a la terraformación, es explorada en la novela de la misma forma que el resto de elementos: con una visión científica que muestran una documentación detrás bestial.

Sin embargo, ese no es el único tema que trata la novella. Las relaciones interpersonales y como estos cuatro personajes van cambiando a medida que van viviendo las diferentes experiencias en los planetas es muy interesante. Ellos crecen y cambian y el lector puede vivir estos cambios a través de sus actitudes, de sus diálogos. La actitud que presentan hacia la ciencia (con una admiración y una reverencia hacia su trabajo) y la que presentan hacia los planetas que visitan (con la intención de intervenir en ellos lo mínimo posible) nos muestran otra vez esa amabilidad que desprenden los libros de Chambers. Y es que aunque la ambientación haya cambiado, no lo hace ni su prosa ni la manera que tiene la autora de transmitir una calidez que caracteriza sus historias.

El tono de la novella es muy acertado. Chambers cambia la tercera persona por una primera persona para dar un toque intimista y personal a la historia, que pega mucho con el formato y con el desarrollo del libro. La prosa es tan impecable como en sus anteriores historias y muestra el cariño que siente la escritora hacia la ciencia a través de sus propios personajes. Creo que la lectura de este libro ha sido de un grado de satisfacción mayor al verme reflejada, como bióloga, en estos personajes.

La novela es corta, de apenas 140 páginas, pero Chambers no necesita mucho más para entrar en el corazón del lector. Me repito mucho con este tema, pero la habilidad que tiene Chambers de transmitir esperanza y calidez es algo que admiro mucho y que siento vivamente al leer sus novelas. Retornar a los mundos de Chambers es como taparse con la manta en invierno: cálido y reconfortante. Diría que To be taught, if fortunate, es de las novelas que más me han gustado de ella, pero al final es una decisión de Sophie: no puedo elegir entre las cuatro. Por lo que, si os ha gustado a la autora en el pasado, no dudéis en leer esta novella. Y si no conocéis a Chambers pero os interesa la exploración espacial, To be taught, if fortunate, es una lectura más que excelente.

Otras reseñas:

Record of a spaceborn few de Becky Chambers

jueves, 5 de septiembre de 2019



Que Becky Chambers es una de las escritoras más interesantes del panorama actual de la ciencia ficción es algo que nadie duda. Después de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Chambers ha seguido escribiendo libros de su saga de La peregrina y todos, aunque muy diferentes entre sí, tienen una cosa en común: la sensación de paz que transmiten. Record of a spaceborn few es el último libro que ha publicado de esta saga y, quizá, el más diferente.

Durante años, la flota Exodus, una colonia humana en una nave generacional, ha estado navegando por el espacio. ahora que la humanidad ha sido aceptada en la comunidad galáctica, su existencia es más una reliquia que una anormalidad. Sin embargo, los humanos que viven en la flota no tienen esa idea. La comunidad, fuertemente unida, que se ha creado entre las paredes de la estación, está amparada por unas tradiciones fuertes que, a la luz de la nueva era, puede estar amenazada.

Record of a spaceborn few nos traslada a esa flota y Chambers construye una sociedad muy bien estructurada, con tradiciones, ideales y costumbres realistas pero a la vez ajenos. Eso hace que, aunque solo sea para conocer un poco más de la ambientación que crea, el lector ya quiera seguir leyendo. Es interesante sobre todo por que une la ambientación de sus libros pasados para crear un trasfondo, pero todo lo que vemos de la flota Exodus es diferente, interesante, nuevo.

Esto, unido al hecho de que es una novela coral, hace que podamos conocer la flota desde puntos de vista diferentes. Tenemos a dos adultos, Tessa e Isabel, que han vivido toda su vida en la flota. A Kip, que es un adolescente que está harto de la vida en el espacio. A Eyas, que trabaja en los rituales funerarios. Y a Sawyer, un humano que quiere encontrar un hogar en la flota. Al ser una novela coral, Chambers puede brillar con luz propia en lo que mejor se le da: crear personajes interesantes y con conflictos internos. Todos los personajes son interesantes y tienen aspectos que los hacen únicos.

Por otro lado, el problema de la novela es justamente esta coralidad. Al estar las tramas tan divididas y no tener ningún punto en común, la historia no llega a avanzar demasiado, pues le falta espacio para crecer. Al final, la autora opta por mostrar la  cotidianidad del mundo y aunque es interesante, a veces se nota la falta de una trama global. Creo que habría sido más interesante si el accidente que se narra al principio, y del que casi no se vuelve a hablar, fuera el punto en común de toda la trama. Sin embargo, eso tampoco es un problema demasiado grave, pues la novela se lee a la perfección y el lector entra fácilmente en lo que quiere contar la autora, en la historia de sus personajes.

Al acabar este libro, me pregunté qué era lo que me atrapaba tanto de las historias de Becky Chambers. Está claro que me gusta esta ciencia ficción costumbrista, que muestra mundos lejanos y sociedades imposibles. Pero lo que más me gusta de ella es esa sensación de esperanza que transmite. Una sensación cálida de que el mundo puede ser un lugar bonito si sabes dónde mirar. Si sabes dónde confiar.

En conclusión, Record of a spaceborn few es una excelente continuación de la saga de Wayfarers. La decisión de la autora de hacer historias independientes, que tengan solo la mínima relación entre ellas (aparte de la ambientación, claro) me parece muy acertada y se adecua mucho al tipo de libros que escribe. Espero poder seguir leyendo libros de la autora, pues todos, a su manera, acaban siendo muy buenas lecturas.

Otras reseñas:

A closed and common orbit de Becky Chambers

lunes, 8 de octubre de 2018




Hay un dicho que odio, que dice que “las segundas partes nunca fueron buenas”. Y si digo que lo odio es porque no me parece nada acertado. Sí es verdad que cuando se quiere estirar el chicle con segundas partes innecesarias, estas suelen ser malos productos. Pero cuando una autora como Becky Chambers crea un universo como el de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, la segunda parte no solo es complementaria, sino que es necesaria. Y sobre todo si está creada buscando ampliar ese universo. De ahí sale A closed and common orbit, libro que voy a reseñar hoy. Vamos a ello.

Lovelace acaba de nacer, pero su mundo ya ha dado un vuelco de 180 grados. Y ahora que ya no está en el sistema operativo de una nave, sino en un cuerpo creado específicamente para una IA como ella, todo le resulta confuso y terrible. Por suerte, tiene la ayuda de Pepper, una mecánica de Port Coriol que tiene, ella misma, un pasado con una IA.

Al contrario de lo que sucedía con El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, en esta novela Chambers se centra solo en dos personajes (Lovelace y Pepper), en el presente de la primera y el pasado de la segunda, respectivamente. Esto hace que la novela sea muy dinámica, pues mientras que vemos la diatriba de Lovey en el hecho de ser una IA en el cuerpo de un humano y en todo lo que significa eso para ella (la falta de objetivo, la incomidad al estar rodeada, el no entender las interacciones humanas), vemos también, como contraste, el pasado de Pepper.

Es la historia de Pepper la que más amplia (aunque tampoco lo hace mucho) el universo creado en la primera historia. También podemos profundizar en Port Coriol y ver como las diferentes especies interaccionan entre ellas. En general, pero, Chambers se centra en las inteligencias artificiales, en la típica pregunta que ya se ha explorado en otras historias de que nos hace humanos y que hace a las IA, máquinas. Pero Chambers le da un aspecto mucho más personal, mucho más cercano al lector.

Y es que, como ya pasó en la primera novela, se trata de un libro que sabe como tocar la fibra sensible sin abusar del melodrama. Chambers escribe historias muy humanas y con esto consigue que el lector no solo se sienta cercano a los personajes, sino que empatice con ellos, viva con ellos. Algo que ya pasaba en la primera novela y que consigue brillantemente de nuevo en esta.

En conclusión, A closed and common orbit es una magnifica segunda parte, sobre todo porque no pretende continuar una historia que ya estaba cerrada, sino que amplía un universo con muchísimas posibilidades. Y lo hace manteniendo el estilo desenfadado a veces, dramático otras, que consigue llegar tan fácilmente a sus lectores.

Otras reseñas:

En Agosto leo Ciencia ficción | Versión 2018

lunes, 30 de julio de 2018


Otro agosto más, y otro reto más para leer ciencia ficción. Si hace un tiempo que me seguís sabréis que ya van dos años en los que me propongo leer y reseñar varios libros de ciencia ficción. El año pasado fueron 15 los propuestos (que no cumplí, of course) y este año lo queria rebajar... pero he acabado con 14 libros. 

Todo surgió cuando, después de volver del primer Celsius, me sentía como una noob del género. Y quería leer mucho más. Ahora que ya han pasado dos años y tengo más rodaje, siguen habiendo (y seguramente esto será así siempre) muchísimos libros que quiero leer. Como el año pasado, son todo libros que tenía en la estantería para leer y, a ver si así, baja un poco la pila:

Cristina Jurado
Clorofila

Carl Sagan
Contacto

Úrsula K. Le Guin
El nombre del mundo es bosque

V.E. Schwab
Vicius

Neal Stephenson
Snow Crash

Alfred Bester
Las estrellas, mi destino

Cixin Liu
El bosque oscuro

Sylvain Neuvel
Waking gods

Charlie Jane Anders
Todos los pájaros del cielo

Becky Chambers
A closed and common orbit

Lola Robles
El informe Monteverde

Varios autores
2001: An odyssey in words
Ciudad Nómada

Felicidad Martinez
Despertares


Y hasta aquí mi corta lista de libros por leer en agosto. Ya iré comentando por redes sociales lo que me van pareciendo las lecturas, pero a diferencia del año pasado, en agosto el blog va a permanecer cerrado. Este curso he tenido dificultades para leer y también para actualizar el blog, así que prefiero hacerlo así. Aún así, pienso acumular reseñas para cuando empiece septiembre, por lo que vais a poder  leer mi opinión de todos los  libros que lea durante este reto de agosto 2018.

¡Buen verano a todos!

The long way to a small, angry planet de Becky Chambers

lunes, 22 de enero de 2018


Hacía tiempo que venían recomendándome The long way to a small angry planet de Becky Chambers (El largo viaje a un pequeño planeta iracundo en la versión española publicada por Insólita ediciones) y cuando por fin pude hacerlo, me arrepentí de no haberle dado una oportunidad antes. No siempre el hype ayuda en una lectura, pero a veces cuando te recomiendan varias veces un libro, es sabio hacer caso. 

En el libro de Chambers conocemos a la Wayfarer, una pequeña nave con una tripulación multiespecie cuya misión es unir dos lugares lejanos del espacio para crear portales de navegación rápida. Un trabajo arduo y que aleja a la tripulación, la mayor parte del tiempo, de cualquier tipo de sociedad. A esta pequeña familia llega Rosemary, una humana que huye de su pasado.

Esta es una historia coral, en la que todos los personajes, en menor o mayor medida, de la Wayfarer participan en la trama y en la narrativa. Y eso ayuda muy bien a expresar el ambiente familiar que rodea la nave y a ahondar en la personalidad de cada uno de sus personajes. Porque Chambers ha escrito una space opera, pero ha escrito, por encima de todo, un libro sobre personajes. Y es ahí donde reside la mayor magia del libro, en sus personajes. En sus interacciones, en su diversidad, en su pasado, su presente y su futuro. Y Chambers lo hace tan concienzudamente que a la mitad del libro el lector ya está totalmente inmerso en su universo.

Esto, por otro lado, es algo que entorpece un poco la trama, aunque no su ritmo. Al final, la mayor parte del libro es un viaje hacia una pequeña parte del universo y aunque van haciendo paradas, conociendo diferentes mundos y diferentes formas especies, creando así Chambers una ambientación rica e interesante, al final el viaje deja de tener importancia. Esto tampoco es algo que sea negativo, porque al llevar los personajes todo el peso de la trama, el libro se hace suficientemente ameno como para leerlo sin necesitar que la trama avance con fluidez.

Otra crítica que se le ha hecho, con la cual ya no concuerdo, es que el libro es demasiado esperanzador. El mensaje que transmite es un mensaje de amor y esperanza, de que hablando y dialogando la gente es capaz de entenderse. Aunque no me parece que esa sea la totalidad de lo que Chambers quiere contar, pues también tiene espacio para hablar de clonación, de la sexualidad o de la conciencia de las IA. Temas que trata a la perfección, aunque en alguna ocasión de forma demasiado superficial.

The long way to a small angry planet es un libro con una ambientación muy rica y un universo muy poblado de varias especies. Sus personajes, además, son extremadamente diversos, lo cual me pareció no solo original, sino necesario: hay relaciones interespecie, relaciones entre humanos y IA, relaciones homosexuales. Hay personajes de todos los géneros y de varias especies. Chambers ha querido dar voz a personajes muy distintos entre ellos pero que, de una forma preciosa, logran convivir entre todos dentro de la misma nave. Solo por esa belleza, el libro ya merece la pena ser leído.

En conclusión, The long way to a small angry planet es de esos libros que se agradece que existan. Y se agradece que una editorial tan currante como Insólita Editorial haya decidido publicarlo. No he leído la traducción de Alexander Paez, pero estoy segura de que es tan excelente como el libro. Así que ya sabéis, haceos con el libro de Chambers y atesoradlo, porque es de esos libros que se pueden disfrutar más de una vez. 

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