Otro octubre más de #LeoAutorasOct

jueves, 19 de septiembre de 2019


Se acerca el octubre y, junto con las hojas rojas, el frío (esperemos) y el nuevo inicio de otoño, llega uno de mis momentos preferidos del año: El #LeoAutorasOct. En 2016 unas cuantas nos animamos a leer más autoras en octubre, para equilibrar un poco nuestras listas de libros leído a final del año y, a la vez, darle difusión a mujeres escritoras. Con el paso de los años, han surgido nuevas iniciativas que cumplen esa misma función y muchos lectores leen ahora la misma  cantidad de autores que autoras. Sin embargo, el #LeoAutorasOct sigue teniendo validez y utilidad. Así que aquí tenemos la edición de #LeoAutorasOct 2019.

Como siempre, me he hecho una lista de lectura que, aunque no cumpla del todo (ya sabéis como soy yo con las listas, me encanta hacerlas, pero no tanto seguirlas), espero leerme, al menos, más de la mitad. Es una lista más variada que de costumbre, he intentado añadir lecturas españolas, lecturas de cómic, lecturas  en inglés y lecturas que se salieran un poco del género. Espero haberlo conseguido.

Elia Barceló
Consecuencias naturales

Lois McMaster Bujold
Fragmentos de honor

Lucy Taylor
Un descanso para los muertos y otros relatos

Cassandra Khaw
Persons non grata

Miriam Jimenez Iriarte
Ayantek

Claire North
The Gameshouse

Joyce Carol Oates
Zombi

Leigh Bardugo
Crooked Kingdom

Carson McCullers
La balada del café triste

Meiko Kawakami
Ms Ice Sandwich

Laura Lee Bahr
Porno Religioso Improvisado

Octavia Butler
Alba

Annalee Newitz
Autonomous

Aunque esta es una lista que vengo preparando desde agosto (¿he dicho ya que me encanta hacer listas?) es posible que vaya cambiando a medida que avance el mes. Como siempre, iré hablando de mis lecturas por twitter y colgando entradas especiales sobre autoras en el blog. Así que stay tunned.



Otros enlaces de interés:
LeoAutorasOct

Estación de la calle perdido de China Mieville

lunes, 16 de septiembre de 2019


Tengo que confesar algo: últimamente, leer tochos se me hace un poco cuesta arriba. Es quizá por qué sé que voy a tardar en leerlo o por que leo a la velocidad a la que leía cuando era más joven. He descubierto que los libros de más de 500 páginas acaban siendo relegados a vivir eternamente en mi pila de pendientes. Es por eso que cuando Bandinnelli me propuso leer La estación de la calle Perdido de China Mieville para un programa de Tres marcianos y medio, mi primer impulso fue negarme. Y ahora, después de haber leído el libro, me alegro muchísimo que lo propusiera. Vamos a por la reseña de una de las primeras novelas de Miéville.

La estación de la calle Perdido nos traslada a Nueva Crobuzón, una de las principales ciudades de Bas-lag. Aquí confluyen y conviven la mayoría de razas en un amalgama de sociedades y costumbres distintas. Los dos protagonistas, un científico y una artista, acabaran viéndose entremezclados con una serie de asesinatos que sacudirá los cimientos de la ciudad.

Al igual que pasa con otros libros del autor, La estación en la calle Perdido (e, imagino, el resto de la trilogía) es un libro inclasificable. Tiene muchos de los elementos que se encuentran en una novela de fantasía: un mundo inventado, elementos mágicos o inexplicables, diferentes razas. Sin embargo, también encontramos elementos de ciencia ficción entre sus páginas: robots, tecnología más actual o la propia ciencia. Esta mezcla está muy equilibrada y Miéville juega con ella indistintamente durante toda la novela.

De esta manera, encontramos una historia con muchísimas subtramas muy diferentes entre ellas. Tenemos una subtrama sobre investigación científica y desarrollo tecnológico, una subtrama que involucra una robo-revolución y una de terror casi lovecraftiano, con monstruos incomensurables. Estas tramas están muy bien llevadas y se entremezclan con la riqueza cultural que muestra Miéville en Nueva Crobuzón.

Y he aquí uno de los hándicaps de la historia y es la cantidad de descripciones de los lugares y culturas que pueblan la ciudad. Sí es verdad que en la mayoría de ocasiones no se hacen pesadas, pero algunas descripciones, sobre todo las que abren los capítulos, pueden hacer que la lectura sea algo más densa. Sin embargo, muchas de estas, lejos de resultar molestas, ayudan a dar color y viveza a una ciudad de por sí muy real y tangible.

La ciudad es un personaje más en la novela de Miéville, algo que tiene especial relevancia. No solo por el hecho de que el autor nos está lanzando constantemente descripciones de sitios nuevos, de rincones que no conocíamos aún (Nueva Crobuzon es muy grande, por lo que el lector nunca llega a conocerla del todo), sino también porque dedica tiempo a mostrarnos su sistema político y todos los estratos sociales, su confluencia de razas (algo en lo que Miéville pone especial atención y originalidad), los ghettos raciales… Constantemente me veía con la necesidad de volver al mapa y explorar con la mirada aquello que Miéville había explicado con palabras.

Y pese a toda esta cantidad de descripciones, el ritmo del libro está muy bien medido. En todo momento tienes ganas de leer más, de adentrarme más en este mundo que crea. A esto ayuda la mezcla de géneros y temas con los que trabaja el autor. Como una locomotora de vapor, le cuesta un poco arrancar, pero  una vez pasado ese esfuerzo, la historia fluye como el agua y se devora en menos tiempo del que podría parecer.

La estación de la calle perdido es la primera parte de una trilogía que ahonda y explora Bas-lag, el mundo en el que está situada Nueva Crobuzón. Pero para los que os de miedo adentaros en una trilogía tan larga, cada libro es autoconclusivo y está conectado con el resto solamente por la ambientación. La edición de Nova Editorial, además de tener una portada preciosa y muy adecuada, está traducida por Carlos Lacasa Martín y Manuel Mata Álvarez-Santullano.

Otras reseñas:
Caballero del árbol sonriente
Crónicas Literarias
Tres marcianos y medio 

El rastre del llamp de Rebbecca Roanhorse

lunes, 9 de septiembre de 2019


Ressenya en català:

El naixement d’una nova editorial de gènere sempre és una noticia a celebrar. Però poques vegades es dona que una editorial arribi amb tanta força al fandom. I més si és una editorial que publica en català. Però si alguna cosa reconeixem els fanàtics de la literatura és el treball ben fet. I està clar que, amb el poc temps que porta de vida, Mai Més llibres han fet un treball esplèndid. Molts ens hem animat a llegir en català gràcies a ells. Altres, que ja llegien en aquest idioma, han vist ampliat el seu catàleg de possibles lectures. En conclusió, tothom ha guanyat amb aquesta incorporació. És per això, i per fer honor a la primera ressenya que faig per aquesta editorial, que avui estreno un nou format de ressenyes al blog: La ressenya bilingüe. Per a tots aquells llibres que llegeixi en català (i, si algun dia m’animo, en anglès), podreu llegir la ressenya en els nous idiomes. I, ara si, parlem de El rastre del llamp.

En un món que s’ha anat a la merda, amb la població disminuïda per catàstrofes naturals i inundacions, els monstres fan la seva sense cap impediment. O gairebé cap, ja que hi ha gent com la Maggie Huskie. Ella viu en Dinetah, en una reserva nativo-americana que ha sobreviscut aquestes catàstrofes i treballa com a caçadora de monstres. Però amb la desaparició d’una nena, la Maggie s’ha d’enfrontar a un monstre molt més perillós que mai. I és per això que accepta l’ajuda d’en Kai Arviso, un xaman poc convencional. Junts intentaran trobar l’arrel del problema i, a la vegada, hauran d’aprendre a conviure i treballar en equip.

El rastre del llamp segueix una estructura molt clàssica. Roanhorse no busca arriscar-se en quant a trama o ritme, per lo que la història és molt lineal i no massa complexa. Però tampoc és el que la historia que vol explicar ho necessiti: al contrari, Roanhorse sap potenciar els seus dos punts forts i deixar que siguin aquests els que tinguin el pes principal de la història.

Per un costat, tenim l’ambientació. Una fantasia urbana plena de monstres i basada en la mitologia navajo, fascinant, amb deus en forma d’humans, gòlems i màgia de clans. L’autora sap sintetitzar bé la informació, de forma que el lector només rep petites dosis, les necessàries per entendre la història i, a la vegada, per voler saber-ne mes. Això fa que l’univers de El sisè món sigui tan ric i fascinant, doncs beu de la mitologia real.

L’altre punt fort de la novel·la són els seus personatges. La Maggie parteix d’un clixé de noia dura, però poc a poc anem veient que hi ha darrera de les capes que la cobreixen i coneixem un personatge amb profunditat, amb dubtes i pors. Un personatge que s’equivoca. Això es veu potenciat gràcies a la seva relació amb Kai Arviso, un personatge fascinant ple de clarobscurs. De fet, crec que la Maggie se’m va fer més interessant gràcies a la seva relació amb en Kai i a com es desenvolupa aquesta. Si és veritat que hi ha un interès romàntic que pot no interessar a tothom (a mi les històries d’amor m’agraden molt, per això), però la seva relació va més enllà d’això, parla d’aprendre a confiar, de trobar a algú que et tregui de la soledat.

La novel·la funciona perfectament gràcies a això. Té un ritme trepidant i fa que no puguis parar de llegir. Com he dit anteriorment, el fet de que l’estructura sigui tan típica fa que no hi hagi masses sorpreses durant la lectura, però tampoc es fan necessàries, doncs es pot gaudir de la lectura de la mateixa manera. Rebecca ROanhorse ha creat una història interessant, fàcil de llegir i que enganxa al lector des del primer minut.

L’edició de Mai Mes llibres és impecable. Una traducció excel·lent de Scheherezade Surià, que s’adapta bé a la prosa de la Roanhorse. També aplaudeixo la decisió de mantenir la portada original, doncs el toc d’òxid i el color groguent i roig de la il·lustració aconsegueixen transmetre molt bé la decadència d’un món post-apocaliptic ple de monstres. En conclusió, una d’aquestes novel·les que, si os agrada el gènere, no us podeu perdre.

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Reseña en castellano:

El nacimiento de una nueva editorial de género siempre es una noticia a celebrar. Pero pocas veces se da que una editorial llegue con tanta fuerza al fandom. Y más si esa editorial edita en catalán. Pero si algo reconocemos los fanáticos de la literatura es el trabajo bien hecho. Y está claro que, en lo que lleva de vida, Mai més llibres han hecho un trabajo estupendo. Muchos nos hemos animado a leer más en catalán gracias a ellos. Otros, que ya leían en este idioma, han visto ampliado su catálogo. En conclusión, todo el mundo gana. Es por eso, y para honrar la primera reseña que hago de esta editorial, que estreno hoy un formato nuevo de reseña: la bilingüe. Para todos los libros que lea en catalán (y, si algún día me animo, en inglés) podréis leer la reseña en los dos idiomas. Y, sin más dilación, hablemos de El rastre del llamp.

En un mundo que se ha ido a la mierda, con la población diezmada por catástrofes naturales e inundaciones, los monstruos campan a sus anchas. O camparían, si no fuera por gente como Maggie, que los caza. Maggie vive en una reserva nativo-americana que ha sobrevivido a estas catástrofes y trabaja como cazadora de monstruos. Pero con la desaparición de una niña, Maggie se tiene que enfrentar a un monstruo mucho más peligroso que nunca. Y por eso acepta la ayuda de Kai Arviso, un chamán poco convencional. Juntos intentarán llegar a la raíz del problema y a la vez, tendrán que aprender a convivir y trabajar en equipo.

El rastre del llamp sigue una estructura muy clásica. Roanhorse no busca arriesgarse en cuanto a ritmo o trama, por lo que la historia es muy lineal y nada complicada. Pero tampoco es que lo que nos quiere contar la historia lo necesite: Al contrario, Roanhorse sabe potenciar sus dos puntos fuertes y dejar que sean ellos los que tengan el peso principal de la historia.

Por un lado, tenemos la ambientación. Una fantasía urbana plagada de monstruos y basada en la mitología navajo fascinante, con dioses en forma de humanos, gólems y magia de clanes. La autora sabe sintetizar la información de forma que el lector recibe solo pequeñas dosis, las necesarias para que entienda la historia y, a la vez, quiera más. Eso hace que el universo de El sexto mundo sea rico y fascinante, pues bebe de mitología real.

Su otra gran baza son sus personajes. Maggie Hoskie parte de la idea cliché de chica dura,  pero poco a poco vamos viendo que hay detrás de las capas que la cubren y conocemos un personaje con profundidad, con dudas, miedos. Un personaje que se equivoca. Eso potenciado por su relación con Kai Arviso, un personaje fascinante y lleno de claroscuros. De hecho, creo que Maggie se me hizo más interesante gracias a su relación con Kai y como esta se desarrolla. Sí, hay un interés romántico que puede no gustar (a mí, es que las historias de amor me encantan, así que ningún problema), pero su relación va más allá de eso, habla de aprender a confiar, de encontrar alguien que te saque de la soledad.

La novela funciona excelentemente gracias a eso. Tiene un ritmo trepidante y hace que no puedas parar de leer. Como he dicho antes, el hecho de que la estructura sea tan típica hace que no sorprenda demasiado, pero tampoco es necesario, pues se disfruta de la lectura de la misma manera. Rebecca Roanhorse ha creado una historia interesante, fácil de leer y que engancha al lector desde el minuto cero.

La edición de Mai Més llibres es impecable. Una traducción excelente de Scheherezade Surià, que se adapta bien a la prosa de Roanhorse. También aplaudo la decisión de mantener la ilustración original, pues ese toque de óxido y el color amarillento y rojizo de la portada consiguen transmitir muy bien la decadencia de un mundo post-apocalíptico lleno de monstruos. En conclusión, una de esas novelas que, si os gusta la fantasía, no os podéis perder.

Otras reseñas:

Record of a spaceborn few de Becky Chambers

jueves, 5 de septiembre de 2019



Que Becky Chambers es una de las escritoras más interesantes del panorama actual de la ciencia ficción es algo que nadie duda. Después de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Chambers ha seguido escribiendo libros de su saga de La peregrina y todos, aunque muy diferentes entre sí, tienen una cosa en común: la sensación de paz que transmiten. Record of a spaceborn few es el último libro que ha publicado de esta saga y, quizá, el más diferente.

Durante años, la flota Exodus, una colonia humana en una nave generacional, ha estado navegando por el espacio. ahora que la humanidad ha sido aceptada en la comunidad galáctica, su existencia es más una reliquia que una anormalidad. Sin embargo, los humanos que viven en la flota no tienen esa idea. La comunidad, fuertemente unida, que se ha creado entre las paredes de la estación, está amparada por unas tradiciones fuertes que, a la luz de la nueva era, puede estar amenazada.

Record of a spaceborn few nos traslada a esa flota y Chambers construye una sociedad muy bien estructurada, con tradiciones, ideales y costumbres realistas pero a la vez ajenos. Eso hace que, aunque solo sea para conocer un poco más de la ambientación que crea, el lector ya quiera seguir leyendo. Es interesante sobre todo por que une la ambientación de sus libros pasados para crear un trasfondo, pero todo lo que vemos de la flota Exodus es diferente, interesante, nuevo.

Esto, unido al hecho de que es una novela coral, hace que podamos conocer la flota desde puntos de vista diferentes. Tenemos a dos adultos, Tessa e Isabel, que han vivido toda su vida en la flota. A Kip, que es un adolescente que está harto de la vida en el espacio. A Eyas, que trabaja en los rituales funerarios. Y a Sawyer, un humano que quiere encontrar un hogar en la flota. Al ser una novela coral, Chambers puede brillar con luz propia en lo que mejor se le da: crear personajes interesantes y con conflictos internos. Todos los personajes son interesantes y tienen aspectos que los hacen únicos.

Por otro lado, el problema de la novela es justamente esta coralidad. Al estar las tramas tan divididas y no tener ningún punto en común, la historia no llega a avanzar demasiado, pues le falta espacio para crecer. Al final, la autora opta por mostrar la  cotidianidad del mundo y aunque es interesante, a veces se nota la falta de una trama global. Creo que habría sido más interesante si el accidente que se narra al principio, y del que casi no se vuelve a hablar, fuera el punto en común de toda la trama. Sin embargo, eso tampoco es un problema demasiado grave, pues la novela se lee a la perfección y el lector entra fácilmente en lo que quiere contar la autora, en la historia de sus personajes.

Al acabar este libro, me pregunté qué era lo que me atrapaba tanto de las historias de Becky Chambers. Está claro que me gusta esta ciencia ficción costumbrista, que muestra mundos lejanos y sociedades imposibles. Pero lo que más me gusta de ella es esa sensación de esperanza que transmite. Una sensación cálida de que el mundo puede ser un lugar bonito si sabes dónde mirar. Si sabes dónde confiar.

En conclusión, Record of a spaceborn few es una excelente continuación de la saga de Wayfarers. La decisión de la autora de hacer historias independientes, que tengan solo la mínima relación entre ellas (aparte de la ambientación, claro) me parece muy acertada y se adecua mucho al tipo de libros que escribe. Espero poder seguir leyendo libros de la autora, pues todos, a su manera, acaban siendo muy buenas lecturas.

Otras reseñas:

Lecturas veraniegas: De pilas e impulsos lectores

jueves, 1 de agosto de 2019


Llega agosto y, como cada año, toca cerrar el blog durante un mes y hacer una lista de lectura inabarcable. Estas son las tradiciones del blog (y yo me tomo las tradiciones muy a pecho). Sin embargo, este año estaba mirando mis estanterías y se me hacía una montaña la idea de leer solo, otra vez, ciencia ficción. No me malinterpretéis, me encanta la ciencia ficción y es un género del que nunca me canso. Pero ahora mismo, mi pila no está tan llena de este género. Al contrario, parece que se ha ido llenando de todo lo que no es ciencia ficción y que, por alguna razón u otra, he ido dejando para después. 

Así que al final, la respuesta era evidente. Este agosto, voy a leer libros que llevan eternamente pendientes en mi estantería de pendientes. Y como me encanta hacer una lista, pero odio después seguirla y forzarme a leer solo lo que hay en la lista, este año he decidido que la lista va a ser una de sugerencias. Estos son los 10 libros que me gustaría leer este agosto, pero ¿quién sabe cuáles leeré al final?

Elizabeth Gaskell
Los amores de Sylvia

Ismael Martínez Biurrun
Un minuto antes de la oscuridad

Brandon Sanderson
El aliento de los dioses

Rebecca Roanhorse
El rastre del llamp

Sylvain Neuvel
Waking gods

Jesús Cañadas
Pronto será de noche

Miriam Jimenez Iriarte
Ayantek

Joe Abercrombie
Antes de que los cuelguen

Haruki Murakami
La mort del comendador, llibre 2

Anonimo
Si pudiera cambiarlos

Como he comentado más arriba, estos libros son solo una sugerencia, una posibilidad. Este mes quiero dejarme llevar por lo que más me apetezca y es posible que, en un antojo, acabe leyendo algun libro que no está en la lista. También habréis notado la ausencia de mujeres y eso es, en parte, por que estoy ya pensando en la lista de octubre, que no solo va a ser épica (ya tengo 12 títulos y seguro que crece en los próximos meses), sino que va a tener títulos muy interesantes. Aún así, repito que es posible que luego pase de esta lista y, por ejemplo, me ponga a leer los libros que me quedan de Harry Potter. O a leer Jane Austen. Por primera vez en mucho tiempo, tengo ganas de dejarme llevar por los impulsos lectores. Así que ya os contaré en setiembre.

Marea Tóxica de Chen Qiufan

lunes, 15 de julio de 2019



Muchos ya sabréis que hace tiempo que colaboro con la revista Windumanoth. De hecho, desde el primer número, he estado escribiendo artículos sobre temas de ciencia ficción que a mí me interesaban. Si habéis seguido mis artículos, entonces, sabréis que el libro que reseño hoy aúna dos cosas que me encantan: por un lado, la ciencia ficción asiática y por otro, la ciencia ficción climática. Así que cuando Nova anunció su publicación, con traducción de David Tejera, no pude resistirme a un combo tan brutal.

Marea Tóxica nos sitúa en un futuro cercano indefinido, en China. Más concretamente, en la Isla de Silicio, el lugar en el que acaban todos los residuos tecnológicos. La isla de Silicio es un lugar altamente contaminado y peligroso para la salud, pero eso no impide que los intereses de corporaciones y clanes choquen por ser los reyes de la basura. Entre tanta conspiración, está Mimi, una residual migrante que trabaja para uno de los clanes que gobiernan la isla en la sombra. Cuando los engranajes empiecen a mover, y la guerra por el poder se haga más cruenta, Mimi y el resto de residuales serán una fuerza decisoria más.

Marea Tóxica es ciencia ficción climática, una rama del género que explora las consecuencias sociales, ambientales y tecnológicas del cambio climático en el futuro. En este sentido, Marea Tóxica hace la función alarmista de maravilla. En las primeras páginas, Chen Qiufan ya consigue meternos en el ambiente decadente, chungo, cyberpunk de la isla de Silicio y lo hace de una forma muy vívida, de manera que el lector pueda llegar a sentir el asco y el hedor de la contaminación.

De hecho, podríamos decir que Marea Tóxica es un libro muy expositivo, lo cual es una arma de doble filo para la historia. Por un lado, es interesante descubrir la cultura china tan bien descrita y la ambientación, basada en hechos reales, que nos muestra la novela. De hecho, Qiufan nació y vivió durante mucho tiempo en una Guiyu, una zona donde acaban muchos de los residuos electrónicos y que ha sido definido como desgracia medioambiental. Da la sensación de que el autor usa la novela no solo para contar una historia, sino para denunciar como la política y el capitalismo están destrozando la naturaleza y las vidas humanas que viven en ella. Y como denuncia, funciona muy bien. También funciona muy bien como crítica social, mostrando la precariedad y la pobreza que asola una parte de la población china.

Sin embargo, también tiene el problema del ritmo. La historia le cuesta avanzar y el principio se hace algo largo. Toda la novela tiene un ritmo desigual, que hace que el lector, de vez en cuando, desconnecte de la historia. Esto es, en parte, por la coralidad de la novela: el autor se centra en muchos personajes para narrar las distintas visiones del conflicto, pero de esa manera, al final no se logra empatizar con casi ninguno.

Aún así, las ideas que muestra Qiufan en su novela me parecen muy interesantes. El mundo que describe, con toques cyberpunk, es horroroso y eso logra impactar al lector. Además, lo hace con suficiente contundencia como para hacer reflexionar durante (y después) de la lectura. Aunque como historia no logre fluir bien, como crítica y reflejo de una dura realidad, funciona muy bien.

En conclusión, Marea Tóxica de Chen Qiufan no ha sido una de mis lecturas predilectas del año. Sin embargo, creo que este tipo de libros, más dirigidos hacia el mensaje que quieren transmitir que hacia narrar una historia, son también importantes. Una de las razones por las que me gusta la ciencia ficción (y la ciencia ficción climática en especial) es su capacidad para mostrar una realidad que estamos viviendo, pero llevada a un extremo realista y terrorífico. Marea Tóxica es un aviso al abismo al que nos dirigimos.

Otras reseñas:

El núcleo del sol de Johanna Sinisalo

jueves, 4 de julio de 2019


Hace ya mucho tiempo que escucho hablar de El núcleo del sol de Johanna Sinisalo. Ya antes de que se anunciara su visita al Celsius como invitada, me habían recomendado el libro por distintos canales. Sin embargo, y al enterarme que Roca editorial iba a traducir y publicar el libro, quise esperarme hasta tenerlo en español. Y más tratándose de una traducción de David Tejera Expósito. Lo que no me esperaba es que esta novela tuviera algunos de mis ingredientes literarios preferidos: distopías, feminismo y comida. La última reseña para el Proyecto Celsius, que hago junto con Alexander Páez, está dedicada a esta novela.

El núcleo del sol nos traslada a una Finlandia dictatorial, donde domina el hiperpatriarcado. Es decir, las mujeres no tienen ningún papel en la sociedad excepto el de ser esposas y madres. La mayoría de mujeres son eloi, mujeres educadas para ser sumisas, estúpidas y obedientes. Vanna es la protagonista del libro, quien se tiene que hacer pasar por eloi para esconder su verdadera naturaleza.

El núcleo del sol presenta un gobierno dictatorial en una ucronía distópica. Aunque el tema principal del que quiere hablar la autora es el papel de la mujer en esta sociedad, toda fuente de placer se ha prohibido excepto la sexual. De esta forma, y con el sometimiento de las mujeres, tanto por educación como por genética (ya que se hizo una selección artificial de las mujeres más sumisas), el sexo es la única vía para mantener contenta a la población masculina. Sinisalo consigue transmitir este mensaje de una forma sutil, a través de diferentes textos.

Y es que la novela está construida como un collage de escritos, en los que predominan las narraciones de Vanna y de Jare, los dos personajes principales. Pero además hay también cartas que Vanna escribe a su hermana, fragmentos de libros de ensayo sobre el país, anuncios o entradas de diccionario. De esta forma, la autora consigue mostrarnos la amplitud del mundo que ha creado sin caer en el infodump y sin que el lector se canse o aburra.

Aquí entra el tema del picante y la trama se centra principalmente en el mercado negro y el tráfico de substancias picantes (guindillas, pimientos, etc) que llevan Vanna y su novio falso, Jare. Aunque en algunas ocasiones este elemento domine demasiado la trama, en general está muy bien equilibrado con el resto de fragmentos que añade Sinisalo para que el ritmo funcione. 

Vanna es un personaje fascinante (de hecho, todos los personajes de la novela están muy bien construidos, por lo que es un placer leer sobre ellos), que navega entre dos mundos y los conoce bien a ambos. Y esta dicotomía parece ampliarse en todo el espectro de la novela. Entre hombres y mujeres, feminidad y masculinidad. Entre la adicción y el desapego, entre las fronteras de una sociedad enclaustrada y otra, que no llegamos a conocer. Sinisalo lleva su crítica hacia un extremo para que el lector vea, de la misma forma que pasa con El cuento de la criada, como ese extremo no es tan alienígena. Como en una situación que aparentemente es tan diferente a nuestra sociedad, hay muchos paralelismos aterradores. Esa, creo yo, es la http://atravesdeotroespejo.blogspot.com/2017/06/el-cuento-de-la-criada.html?m=1 virtud de la novela. Y aunque en algunas ocasiones se haga demasiado evidente, en general funciona muy bien.

El núcleo del sol tiene uno de los mejores inicios de novela que he leído nunca. Y aunque no es el libro perfecto, la distopía que muestra no es tan lejana como puede parecer. Sinisalo toca muchos núcleos candentes en nuestra sociedad y lo hace de una forma excelente. No cae en la propaganda vacía ni en los personajes prototípicos, sino todo el contrario: construye un mundo factible y da realismo a aquellos que lo habitan.

Otras reseñas:
Donde acaba el infinito
Sense of wonder

La glándula de Ícaro de Anna Starobinets

lunes, 1 de julio de 2019



Falta menos de un mes para el Festival Celsius y seguimos para bingo con el Proyecto Celsius. En esta ocasión, Alex Páez y yo vamos a hablar de La glándula de Ícaro, una antología de cuentos de terror publicada por Nevsky. Starobinets es, quizá, la autora que más ganas tengo de escuchar en el festival y más después de leer este libro. Pues como dice Ismael Martínez Biurrun en el prólogo que abre este libro, nadie escribe ficción científica como lo hace Anna Starobinets. Y después de leer este libro, no puedo más que estar de acuerdo con él.

La glándula de Ícaro es una antología compuesta por siete relatos de terror y ciencia ficción. El subtitulo del libro es El libro de las metamorfosis y estas  están presentes en todos y cada uno de los relatos que lo conforman. Nos muestran los cambios que sufren los personajes y las consecuencias de dicho cambio.

El mundo literario de Starobinets empieza de una manera más bien cotidiana. Nos muestran escenas que conocemos, que hemos visto mil veces en películas o en nuestro día a día. Una esposa que descubre que su marido le ha sido infiel. Un guionista que acude a una reunión con un posible cliente. Una hija que le pide a su madre que le compre un juguete. Sin embargo, poco a poco Starobinets consigue meter al lector en el mundo opresivo de sus historias y estas se van transformando, alejándose de la cotidianidad para entrar en un miedo casi instintivo, delicado y muy sutil. Starobinets no usa elementos típicos ni muy visibles, sino que su terror muestra la cara más oscura de la humanidad, el cambio y lo que ello conlleva.

Los relatos que componen esta antología son relatos opresivos a causa del pesimismo que muestran. Nos muestra futuros cercanos y aterradores por lo verosímiles que son. Nos muestra personajes que, intenten o no luchar, al final se rinden al cambio. Se adaptan a las circunstancias y en esa adaptación, es dónde podemos vernos reflejados. Todos los personajes viven cambios, ya sean quirúrgicos, genéticos o ambientales, pero sea como sea, siempre son un cambio de paradigma.

Los relatos son muy humanos y cercanos, en algunos casos, casi tiernos. Pero también tienen un componente muy visceral, muchas veces representado con los bichos que caracterizan la obra de la autora. Ya sea a través de metáforas, a través de paralelismos con la metamorfosis o a través de los propios bichos como elementos en la historia, Starobinets recrea a la perfección en su lírica esa sensación de agobio y rechazo hacia los insectos que mucha gente siente.

Y es que no se puede hablar de Starobinets sin hablar de su lírica y su forma de escribir. El terror me parece uno de los géneros más complicados y elaborados de escribir y Starobinets podría ser su reina: consigue, a través de sus palabras, hacernos partícipes de sus historias, pues de alguna manera ya lo somos: los futuros distópicos y terroríficos que muestra en los relatos son, de alguna forma, una reflexión de nuestra propia humanidad. De nuestro futuro.

Se suele decir que las antologías son, por naturaleza, irregulares. Y es verdad que siempre habrá algún relato que guste más y alguno que guste menos. Pero con Starobinets, los relatos que menos me han gustado siguen siendo excelentes tanto en trama, como en personajes como en prosa. Destacaré, aún así, el relato que abre la antología (La glándula de Ícaro), el relato que la cierra (Spoki) y Delicados pastos. Tres, sí, pero podría haber dicho perfectamente los siete. En resumen, Starobinets es una autora de lectura obligatoria y La glándula de Ícaro, uno de sus mejores libros, por no decir el que más me ha gustado. Además tanto la edición de Nevsky como la traducción de Fernando zptero son impecables. Así que ya sabéis. Dios salve a la reina del terror, y a leer a Anna Starobinets.  

Otras reseñas:

Ocho millones de dioses de David B. Gil

jueves, 13 de junio de 2019



No me acaba de gustar la novela histórica. Esto es algo que ya he comentado en algún momento en el blog (creo), pero normalmente estas historias se me hacen algo pesadas. Sin embargo, las novelas de David B. Gil son una grata excepción. Ya me pasó con El guerrero a la sombra del cerezo, libro que reseñé aquí y que disfruté como una enana y me ha vuelto a pasar con Ocho Millones de Dioses.

El padre Ayala Martín debe volver a Japón, país que había creído que no volvería a pisar, para investigar unos crímenes sucedidos en las misiones de sus hermanos. Así, deberá recorrer el país, buscando pistas que lo lleven hacia el fondo del problema. Con él viajará Kudo Kenjiro, el hijo de un samurái de zona rural que se dedica a labrar el campo, que hará de guardaspaldas para el cristiano. Mientras, a sus espaldas, se va desarrollando una trama política que, inevitablemente, acabará salpicándolos.

Me parece muy interesante el giro que ha decidido darle David B. Gil a esta novela. Habría sido muy fácil repetir la fórmula que tan bien funcionó con El guerrero a la sombra de cerezo, pero en este caso se aleja de las intrigas de samuráis y nos presenta un personaje español, ajeno al país, pero que a su vez conoce la lengua y las tradiciones suficientemente bien como para mezclarse con los japoneses. Me parece muy interesante esta elección y aunque Ayala no destaca como un personaje original, es uno del cual apetece leer.

Su contrapunto es Kenjiro. Y sin duda, uno de los puntos fuertes de la novela, por no decir el que más, es la relación que tienen ambos. La dinámica que se crea y la forma en la que tienen de influenciarse mutuamente hace crecer a ambos personajes y uno de los mayores placeres durante la lectura del libro fue ver  como ambos hablaban, dialogaban y se relacionan. La teología es un tema que se va repitiendo en la historia y que Gil sabe plasmar muy bien en dos opiniones muy distintas pero que se acaban encontrando. Como único pero a esto, diré que Kenjiro no me pareció para nada un personaje joven y sin experiencia como nos lo presentan al principio.

Pero aunque el peso del libro lo lleven los dos personajes principales y sus interacciones entre ellos y el resto de mundo que los rodea, la trama subyacente es también interesante. Sí es verdad que de vez en cuando el libro tiene problemas de ritmo y algunos capítulos que no se centran en Ayala y Kenjiro se hacen más lentos de leer, pero en general el libro está equilibrado, por lo que desde el principio te engancha y ya no puedes dejar de leer.

Como ya dije en la reseña de El guerrero a la sombra del cerezo, este es un libro histórico, pero también un libro de aventuras. Así, el autor sabe manejar bien los diferentes elementos (ninjas, samuráis, daimyos, una guerra en ciernes, un clan secreto y asesinatos en serie, entre otros), sin convertir la historia en un monstruo de Frankenstein, mas al contrario: consigue crear un puzle en el que todo está conectado.

Y de nuevo, el estilo de David B. Gil es impecable. Se nota que es un autor que sabe mucho de Japón y de su historia, pues logra ambientar a la perfección la novela. Es interesante también como ha unido un momento histórico con personajes inventados y personajes que realmente existieron. Pero es que además, y como ya he dicho, el peso del libro recae en los dos personajes principales y David B. Gil logra transmitir sus pensamientos, sensaciones y diálogos a la perfección, de manera que el lector acaba sintiéndose unido a ambos. 

En conclusión, David B. Gil lo ha vuelto a hacer. Esta es una novela para aquellos amantes de Japón y aquellos que les guste la novela histórica. Pero si no os gusta la novela histórica, igualmente os animo a echarle un vistazo a este libro. Me decía LJ Salart por Twitter que Ocho millones de dioses es una novela de género sin ser de género. Y la verdad es que esta es una frase que describe a la perfección la historia que hay entre las páginas de este libro: una novela de samuráis, de shoguns, de monjes, todo eso ambientado en un Japón que casi parece de fantasía.

Otras reseñas:

Spiderlight de Adrian Tchaikovsky

viernes, 7 de junio de 2019



La fantasía épica es un género que nunca me ha entusiasmado demasiado. Sí es verdad que he leído y disfrutado alguna de sus obras más clásicas (véase El Señor de los anillos), pero en general  son historias que no me llaman la atención. Quizá por eso, entré a Spiderlight con un poco de escepticismo. Y aunque no será una de mis lecturas preferidas del año, está claro que la novela ha conseguido su propósito: hacerme pasar un buen rato leyéndola.

Spiderlight nos habla de una historia que ya conocemos muy bien. El bien frente al mal, la lucha eterna que se ha representado en tantísimas historias. Nuestros protagonistas son un grupo de aventureros que, para cumplir la profecía y vencer al Señor Oscuro, tendrán que recorrer un camino muy largo, lleno de peligros.

Visto de esta manera, parecería que Spiderlight es otra novela más de fantasía. Una que ya hemos leído mil veces y que no apetece volver a conocer, pues no hay nada que nos sea desconocido. Sin embargo, una vez empiezas la novela, ves que Tchaikovsky sabe exactamente eso. Y lo usa a su favor. Subvierte el tropo para enseñarte sus costuras y en esas costuras, busca el humor. Porque sí, Spiderlight es una novela cargada de humor, pero a su vez hace una reflexión interesante sobre los prejuicios y como estos nos afectan a la hora de interaccionar con otros. Este humor está muy presente desde el principio. Es un humor fino, que se ríe de sí mismo y de las novelas a las que referencia.

El elenco de personajes es otro cliché más que usa el autor. La sacerdotisa sagrada, la exploradora, el guerrero santo, el ladrón pillo o el mago extraordinario. Tchaikovsky los presenta desde el principio y cualquiera que haya consumido fantasía, ya sea en películas, libros o jugando a rol, podrá ver reconocidos los personajes de siempre. Pero a partir de esa presentación, el autor los hace evolucionar y mostrar lo que hay detrás del tropo. Durante la novela, vas acompañando a los personajes que poco a poco dejan de ser un prototipo para convertirse en personajes complejos, que cometen errores (como acostarse con quien no debían o emborracharse demasiado), que están equivocados, que fallan y se preocupan. Esa imagen casi prístina de personas prototípicas que vemos al principio se va deformando, con humor, hasta descubrir la persona detrás. Al final, esa dualidad entre el bien y el mal que tan clara vemos al principio se va convirtiendo en algo mucho más gris, más complejo que el blanco o el negro.

Estos cambios vienen gracias a la incorporación de un nuevo miembro en esta “guilt” tan prototípica: una araña, un ser del mal, tiene que guiarlos hasta el Señor Oscuro. A partir de ahí, y de su interacción con el resto de miembros del equipo, Tchaikosvky hace una reflexión que se enfrenta a los convencionalismos de las novelas de fantasía cuyos tropos está destrozando.

Spiderlight es una novela sin más pretensión que la de hacerte pasar un buen rato. Cargada de humor y de aventuras que no se toman demasiado en serio a sí mismas, Spiderlight es de esos libros que se agradece leer, una historia ideal para pasar una buena tarde y olvidarte del mundo. La edición de Alethé tiene una portada preciosa de Libertad Delgado, muy adecuada para la historia que nos cuenta, y viene traducida por Alexander Páez, quién ha sabido mantener el humor que caracterizaba el texto original. 

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