El escondite de Grisha de Ismael M. Biurrun

jueves, 21 de septiembre de 2017


Gracias al Celsius de este 2017 pude conocer a un autor que ya tenía muy pendiente de antes. Estoy hablando de Ismael M. Biurrun, autor del que leí Invasiones (reseñado aquí y comentado aquí), un compendio de tres novelas cortas que me fascinaron desde la primera palabra. Quizá fue eso (y también el precio, por que os voy a engañar) lo que me impulsó a comprar El escondite de Grisha. También influyó que Alex de Donde acaba el infinito, me había hablado muy bien de esta novela en concreto.

El escondite de Grisha es un libro sugerente que te mete en la vida de Olmo, un aparentemente sencillo bibliotecario que empieza un trabajo nuevo dónde conocerá a Grisha. Grisha se sienta en la biblioteca y escribe con los ojos cerrados un diario, como si estuviera en trance. El niño pronto le cuenta, secretamente, que mediante ese diario puede comunicarse con “el otro Grisha” un niño ucraniano que parece estar íntimamente relacionado con él.

Aunque esta es una buena sinopsis, El escondite de Grisha es un libro con muchísimas capas de profundidad. El autor en todo momento va mostrando poco a poco las cartas que tiene en su mano y siempre parece que siempre tiene un giro más que aportar. Esto, lejos de hacer la novela complicada de entender, le aporta un dinamismo muy interesante. En sus cortas 200 páginas, no deja de cambiar y de aportar nuevos detalles a la trama principal. Toda esta construcción se desinfla un poco hacia las páginas finales, en las que el clímax queda algo vacío e insuficiente.

Sin embargo, esta es una novela de personajes y eso es algo que Biurrun sabe hacer bien. La caracterización de Olmo, a través no solo de lo que cuenta, sino de cómo lo cuenta, es magistral. Grisha también está muy bien delineado y aunque lo vemos desde los ojos de Olmo, eso no quita que Biurrun logre hacernos empatizar con él. Otra de las grandes virtudes de la novela, por no decir del autor en general, es esa capacidad narrativa que tiene Biurrun. Su estilo es preciosista, lleno de metáforas expresivas y frases memorables. Pero a la vez, es un estilo ligero que logra meter al lector en el libro sin esfuerzo por parte de este.

Biurrun es uno de esos autores a los que hay que seguir la pista. Un autor que yo he conocido tarde (con ya varias novelas publicadas en su haber) pero que, de momento, me está conquistando con todo lo que leo. Ya tengo en casa Mujer abrazada a un cuervo, otra novela publicada por Salto de página a la que tengo muchas ganas de hincarle el diente. 

Otras reseñas:

Vuelve el #LeoAutorasOct

lunes, 18 de septiembre de 2017


El año pasado tuve la suerte de participar en una iniciativa que surgió de casualidad y que cogió unas magnitudes extraordinarias, el #LeoAutorasOct. Surgio por una conversación de twitter y llegó a muchísimos blogs, editoriales y librerías. Pero sobre todo, fue una maravillosa experiencia para leer y compartir libros escritos por autoras. Este año, el #LeoAutorasOct vuelve y espero que sea una oportunidad igual de buena para conocer nombres y autoras que no conocía el año pasado. Aquí tenéis mi lista de lecturas que van a acompañarme este octubre:

Anna Starobinets | Refugio_3/9
Esta es una de las lecturas organizadas para el podcast de Tres marcianos y medio y un libro que compré el verano pasado a la espera de una lectura, así que le tengo bastantes ganas. El año pasado Starobinets fue uno de mis descubrimientos del #LeoAutorasOct y me parece muy adecuado repetir con ella este año. 

Yoko Ogawa | El Museo del silencio
Un libro que tengo muy pendiente desde hace meses. Lo empecé, pero me llego la última novedad de la autora y no quería sobredosis de Ogawa. Sin embargo, tiene pinta de ser uno de esos libros retorcidos de la autora, así que creo que me va a gustar. Y además, pese a sus 300 páginas, se lee muy rápido. Ya os contaré en El peso del aire.

Ángela Carter | La cámara sangrienta
El pasado noviembre, Carla (@Carbaes) me regaló este libro en inglés. Poco después me lo regalaron en español, así que lo tengo repetido. Y no lo he leído aún, lo que es vergonzoso. Así que ¿qué mejor que leerlo durante el mes de octubre? 

 Nnedi Okorafor | Who fears death
En el post de lecturas de ciencia ficción de este agosto puse The book of phoenix, pero Alex (@infinitoAlex) me dijo que podíamos leerlo conjuntamente y que él prefería empezar por Who fears death. Lo he comprado al fin, así que pronto lo empezaré (seguramente antes de octubre), que ya le tengo muchísimas ganas a esta autora.

Anne Brontë | Agnes Grey
El clásico de la lista, por que no podía faltar uno. Sé que es cortito y hay otros clásicos que tengo pendientes que quizá serían más ineresantes, pero La inquilina de Wildfell Hall fue un libro que me fascinó y me muero de ganas por repetir con Anne Brontë. 

Felicidad Martínez | La mirada extraña
Otro que estaba en la lista de libros para leer de Agosto y que, por fala de tiempo y poca inspiración, no lo leí. Vamos a leerlo y comentarlo en el podcast de Tres marcianos y medio, así que estoy obligada de entrar en este mundo alienígena que nos presenta Felicidad. Y yo, encantada.

Murasaki Shikibu | Diario
Este es uno de los libros que más ilusión me hacen del mes, pese a que es una relectura. Por suerte, la nueva edición que saca Satori está traducida directamente del japonés y, si se parece un poco al Diario de Izumi Shikibu, tendrá maravillosos prólogos casi tan fascinantes como el libro en sí. Me muero de ganas por leer a una de mis autoras preferidas.

Jo  Walton | Entre extraños
Sí, estaba en la lista de ciencia ficción de agosto, pero me dio cierta pereza leerlo. Este mes lo añado para obligarme un poco, pero la verdad es que, de la lista, es el que menos me llama así que si no me da tiempo de leerlo todo seguramente es el que caiga antes. Ya veremos, por que es un libro qe empieza a estar en la lista de eternamente pendientes. 

Amelie Nothomb | Diario de una golondria
Adicción de último momento, el año pasado también leí un Nothomb y la verdad es que sus libros y su forma de escribir me gustan mucho, así que siempre es un buen descanso entre tochos poder leer libros así. Este libro forma parte de sus obras de ficción y no de las autobiográficas, así que no sé si me va a gustar tanto, pero es finísimo así que todo es probar. 

No son muchos, ya que esta vez he decidido hacer una lista más concentrada e intentar leerlos todos. Aun así, esta lista es mutable y seeguro que algún libro puede salir de la misma forma que algún otro entre. Ya véis que no me atrevo mucho con el inglés esta vez (aunque creo que Okorafor es bastante accesible) y que tampoco son lecturas muy largas, así que si estoy on fire quizá tenga que añadir más. Sea como sea, espero que vosotros también estéis haciendo vuestras lista de #LeoAutorasOct y que tengáis un mes plagado de buenas lecturas.

Este año, además, la iniciativa estrena página web y espero que os animéis a visitarla. Ahí encontraréis imágenes como las que adornan este post, los blogs participantes y otras iniciativas.

Otras entradas de esta iniciativa:
Donde acaba el infinito
Boy with letters
Fábulas estelares
Más que veneno


Claire North y la soledad de Hope

lunes, 11 de septiembre de 2017



¡Vuelven las entradas de Adopta una autora! Ya han pasado varios meses desde que empezó este proyecto y desde entonces, os he podido hablar de muchas facetas de North. Sin embargo, mayoritariamente os he hablado de sus novelas o su estilo. Y en la entrada de hoy, quería analizar algo diferente pero, al menos para mi, bastante interesante: un análisis de Hope y una comparativa de ella como personaje en comparación con Harry August  y Kepler.

Pero antes de empezar la entrada, ¿por qué comparar estos personajes? Claire North tiene algunos tropos comunes en todas sus novelas y uno de ellos que aparece en común en las novelas que he leído es la soledad del personaje principal. Todos ellos se sienten alineados de alguna manera con el mundo exterior y la normalidad a causa de una habilidad especial, de un don.

Los kalachaka

En Harry August, el personaje principal tiene una habilidad especial que le permite, o más bien le obliga, a nacer una y otra vez en cuando muere. Es un don que él no ha pedido y por el cual se siente maldecido. Durante toda la novela, North usa ese don y juega con él, explorando sus límites. En Touch, Kepler tiene la capacidad de traspasar de cuerpo en cuanto toca a alguien. De la misma manera que Harry, Kepler no ha pedido este don y ve perfectamente sus desvenajas. Ambos personajes se sienten obligados a vivir con esta maldición sin poder hacer nada para impedirla, con la capacidad únicamente de soportarla. Ambos tienen una habilidad que los hace especiales y, sobre todo, diferentes.

Al igual que Kepler y Harry, Hope tiene una habilidad especial. En su caso, su habilidad, o más bien maldición, es que todo el mundo la olvida al pasar un minuto sin contacto visual o verbal. Al igual que los dos personajes anteriores, Hope tiene que lidiar con una habilidad indeseada que parece más una maldición que una bendición. Al igual que ellos, eso la convierte en una persona especial y por lo tanto, difernte.

Sin embargo, hay una diferencia abismal entre Kepler y Harry con Hope. Pues mientras que los dos primeros tienen una "sociedad" de personas similares a ellos, personas que tienen sus mismos poderes... Hope no tiene a nadie. En Las quince primeras vidas de Harry August, North desarrolla toda la sociedad de kalanchaka que es, además, una sociedad fascinante con sus propias normas y sus propios integrantes. Aunque Harry está apartado de la sociedad por su don, tiene alguien en quien apoyarse. Las personas como Kepler no están organizadas, pero durante toda la novela Kepler va encontrándose con ellas, algunas amigas otras enemigas. Da igual, pues lo que importa es el hecho de que Kepler está acompañado en esa maldición.

Personaje antes que trama

En The sudden appearance of Hope, Hope es olvidada por todos. Hay un momento que, haciendo paralelismos con sus otras dos novelas anteriores a esta, Hope tiene la sospecha de que una persona sufre su misma maldición. Sin embargo, y en vez de convertirse en un punto de apoyo como tienen el resto de personajes, al final este personaje olvida a Hope y ella lo olvida a él. La misma habilidad hace que Hope sea incapaz de poder contar con nadie y que nadie pueda contar con ella.

Y es por eso que The sudden appearance of Hope es un libro tan diferente al resto en cuanto a forma. En esta novela, lejos del tono de thriller que tienen las otras, North escoge un modo más introspectivo y personal para contar esta historia. No es una historia sobre el don ni sus límites (aunque North no deja pasar la oportunidad para explorarlos, como hace con Touch o Harry August), es una novela sobre Hope. Sobre la depresión de Hope y como la sobrelleva. La trama sobre Perfection está más en un segundo plano en comparación con las tramas de Touch o Harry August, aunque sigue siendo importante. Es ago que hace mover a Hope, que la impulsa hacia adelante en su historia. Pero durante la lectura se vive más como un trasfondo, mientras que brilla con luz más fuerte la construcción de personaje que es Hope. North explora la solitud de Hope y nos la hace sentir con una empatía fiera. Consigue crear un personaje no solo muy real, muy cercano y dramaticalmente roto (algo que a mí me llama mucho la atención) sino que también lo enlaza con sus raíces (constantemente Hope recuerda a su madre caminando por el desierto), nos habla de decisiones difíciles y del límite de la libertad de expresión.

Ausencia de consecuencias: ¿Deshumanización de Hope?

Harry August tiene un poder que lo hace diferente, pero no lo hace único. El poder que tiene Harry tendría el potencial de convertirlo en alguien totalmente ajeno al resto de humanos y eso llevaría también a la deshumanización del personaje. Añadiendo la sociedad, quitando la unicidad de Harry, North quita también ese alejamiento de la humanidad, esa superioridad similar a la de un dios que Harry podría haber tenido. Pero con Hope eso no pasa. Hope está sola.

Hope se convierte en una ladrona gracias a su habilidad, pero no es algo que la reconforte, sino más bien una consecuencia de su don. Ser una ladrona está ausente de consecuencias para Hope y esta ausencia es muy importante en la caracterización del personaje y nos da una imagen del realismo de Hope. Pese a que es un personaje inestable y depresivo, no se quiere separar tanto del mundo como para perder su humanidad. Pues aunque lo hiciera, aunque se abandonara a sus deseos más oscuros y dejara de ser ella, nadie la recordaría. Pero ella sí lo haría.

Pero aunque Hope es un personaje solitario o más bien un personaje a quien le han impuesto esa soledad, no nos da esa sensación de superioridad divina. Al contrario, los poderes de Hope se vuelven un hándicap con el que ella ha de vivir, llegando hasta a buscar la solución distópica pese a saber lo que ello conlleva. Hope es invisible para su mundo, pero por suerte, no lo es para nosotros.

Otras entradas sobre Claire North:
Las máscaras de Claire North
Reseña Touch
Reseña El final del día
Reseña Las quince primeras vidas de Harry August
Reseña The sudden appearance of Hope Arden
Programa podcast sobre Touch (en colaboración con Al otro lado de la página)
Entrevista a Claire North (en colaboración con La nave invisible)
Claire North alrededor del mundo

Amatka de Karin Tidbeck

jueves, 7 de septiembre de 2017


Una de las cosas que más disfruto de haber entrado en el autonombrado fandom es la opción de, en algunas ocasiones, poder hablar directamente con los autores. Es algo que no me imaginaba posible cuando vivía la lectura desde un punto de vista 100% consumidor y que al asistir a charlas y eventos, he podido comprobar que sí lo es. Este feedback de autor a lector me parece muy interesante y aunque con autores extranjeros normalmente no es muy extendido (por lo solicitados que están) en algunas contadas ocasiones he podido mantener breves charlas con ellos. Uno de estos ejemplos fue con Karin Tidbeck en la Eurocon. Ya conocía la autora por Jagannath, pero no había leído el libro y con la publicación de Amatka, estaba dudando sobre cual de los dos comprar. Y fue ella misma la que, charlando conmigo, acabó recomendándome Amatka. Y aunque he tardado, he aprovechado este agosto de ciencia ficción para estrenarme al fin con la autora.

Amatka es el nombre que recibe la cuarta colonia del mundo, un mundo ajeno a nosotros (¿o paralelo?) en el que la humanidad ha sido confinada a solo cinco ciudades y en la cual todos aquellos objetos de uso diario han de ser constantemente nombrados. Así, la cama se deshace en una masa amorfa si no ha sido nombrada como "cama" anteriormente. Sin embargo, no es la cama el que da significado a la palabra, sino al contrario. Solo cuando se usa la palabra el significado tiene sentido. 

Sí, parece complicado, pero en realidad Tidbeck introduce este concepto de forma muy fluida al lector y ya desde un principio, pese a lo ajeno de la idea, nos hacemos la idea de la clase de mundo en la que vive nuestra protagonista. Sin abusar de la información dada, usa el diálogo y las escenas de manera inteligente para hacernos entender la ambientación. Y usa el tono para hacernos entender que se trata de un mundo opresivo, con claras reminiscencias a una dictadura sovietica. Estas reminiscencias no solo las provoca el tono directo y sencillo, que ayuda mucho, sino también los temas y el discurso que usa la autora para contar su historia. Hasta el lugar dónde está situado Amatka, en un páramo helado similar a la tundra de Siberia. La sensación que da al final es de una novela muy bien pensada en la que cada palabra está colocada en el lugar por que le corresponde. Es muy interesante el tema que trata Tidbeck a través del tono distópico que tiene la novela y es que la sociedad se sustenta en ese miedo a la irrealidad, a que todo se disuelva. A través de ese miedo, Tidbeck construye toda la globalidad de la sociedad (las actividades, la educación, los trabajos, etc.).

Aún así, he tenido algunos problemas con esta novela. Por un lado, excepto los dos personajes principales, el resto está más bien creados a partir de ideas que Tidbeck no acaba de desarrollar, pues la idea sirve por sí sola para hacer avanzar la trama. Y por otro lado, y quizá está relacionado, me ha parecido que la historia estaba muy acelerada y que Tidbeck avanzaba con miedo a contar todo lo que tenía en la cabeza. Es por eso que la novela me parece un poco incompleta, pero no por que el final resulte frustrante, sino por que se puede leer entre líneas la idea de que hay mucho más que contar en de esa ambientación y con esos personajes. 

Pese a estos problemas, la novela es totalmente disfrutable. Muy original tanto en la forma como en el contenido y una visión diferente del lenguaje que explora todas sus posibilidades. La edición de Nevsky es, como viene a ser la costumbre de esta editorial, impecable, con la traducción de Marian Womack. En conclusión, sin duda, Tidbeck es una autora a tener en cuenta y según lo que me han dicho, Jagannath es aún mejor, así que dudo que sea la última reseña de la autora que veáis por el blog.  

Otras reseñas del libro:

Mil otoños de David Mitchell

lunes, 4 de septiembre de 2017



Este agosto, igual que el año pasado, me propuse leer varios libros de ciencia ficción. Aunque he estado menos acertada que en 2016, pues he tenido un poco de crisis lectora, he podido avanzar algunas lecturas que llevaban cogiendo polvo en mi estantería durante meses. Una de estas era Mil otoños y, acostumbrada a la estructura de fix up de los libros de Mitchell, no me miré mucho la historia del libro antes de cogerlo. Solo sabía que tenía ambientación oriental y que lo firmaba David Mitchell, así que no necesitaba más. Y eso fue un error... en cuanto al reto de agosto se refiere. Sí, lo habéis adivinado. Mil otoños no es un libro de ciencia ficción. Independientemente de esto (y una vez me di cuenta, ya empezada la lectura), la novela es un libro interesante y con la prosa característica del autor inglés, es decir, una preciosidad. 

La historia nos traslada a Japón en el siglo XVIII, cuando las fronteras estaban cerradas para todos los extranjeros excepto los holandeses. Jacob de Zoet es un escribano holandés que acaba llegar a Deshima, la isla japonesa en la que están confinados los extranjeros y ahí conoce a Orito, de la que se enamora perdidamene pese a querer mantenerse fiel a su prometida que la espera en Holanda. Orito es una comadrona que después de salvar casi milagrosamente al hijo del magistrado de Nagasaki, obtiene el permiso para estudiar medicina con Dr. Marinus en Deshima.

Mil otoños es una novela histórica (demostrando Mitchell de nuevo que encasillarlo en un género es algo bastante inútil). El ser histórica no significa que pierda la identidad del autor, sino todo el contrario: Mitchell logra imprimir ese estilo tan propio en una historia atípica como la de Mil Otoños. Pues aunque es una novela histórica, Mitchell toca varios géneros: A veces la novela da un giro hacia el romance casi imposible (con un claro tono satírico), a veces los personajes se ven inmersos en una historia de aventura. Esta mezcla de géneros le va muy bien y le da la frescura que tienen sus fix ups sin serlo: aunque la historia sigue los mismos personajes en el mismo momento del tiempo, esta disparirar de géneros le da un dinamismo muy interesante a la novela. 

Lo que está claro es que Mitchell no pierde su toque en una novela histórica: Logra imprimir a sus personajes una personalidad concreta y al trasladar la acción entre varios de ellos (tanto japoneses como holandeses), el autor logra mantener la atención y el interés del lector. A través de sus acciones y, sobre todo, a través de sus diálogos, llegamos a conocer y hacernos amigos de estos personajes. Otra baza que tiene Mitchell y que explota perfectamente bien en este libro es su característico estilo. La forma de escritura de Mitchell es detallista y preciosista, sin resultar aburrida. Sí que en una obra así, de carácter histórico, se pierde en algunas descripciones de la época o el lugar. Sin embargo, no abandona ni el tono cínico ni la lírica de su estilo, por lo que el tono, aunque no sea fantástico, es similar al de sus otras novelas. 

Mil otoños no resultó ser ni mucho menos lo que esperaba, ya que no esperaba una novela histórica. Sin embargo, el hecho de pasar en Japón ya le daba puntos a la novela. Pero además Mitchell sabe plasmar bien la época reflejada, sin mostrarse partiadario de una nacionalidad u otra o sin desmerecer a ninguno de sus personajes. Demuestra que puede defenderse en otros géneros y aunque siga prefiriendo sus libros más fantásticos, Mil otoños no deja de ser una novela preciosa y muy bien escrita. No deja de ser un libro que merece la pena leer. 

Otras reseñas del libro:

En Agosto leo ciencia ficción

lunes, 31 de julio de 2017



El año pasado volví del Celsius con la sensación de ser uun polluelo que acababa de aprender a volar y tenía un mundo entero por descubrir. Aunque ya me había entusiasmado con leer género antes del festival, la cantidad de conocimiento que tenía la gente que conocí ahí me hizo entrar ganas de leer mucho más. Y por ese motivo organicé todo un mes para leer libros de ciencia ficción que tenía por casa o, en algún caso, que podía coger de la biblioteca. La experiencia me gustó suficiente para querer repetir este año y os aseguro que en un año, los libros de género que se pueden acumular en una estanterías son MUCHOS. 

Cristina Jurado
Clorofilia

Paolo Bacigalupi
Cuchillo de agua

Úrsula K. Le Guin
Los desposeídos

Mike Resnick
Kirinyaga

Nnedi Okorafor
The book of phoenix

Ted Chiang
Stories of your life and others

Jo Walton
 Entre extraños

China Mieville
La estación de la calle Perdido

Sylvain Neuvel
Los gigantes dormidos

Arthur C. Clarke
El fin de la infancia

David Mitchell
Mil otoños

N.K.Jemisin
The Obelisk Gate

Karin Tidbeck 
Amatka

Varios autores
Japón especulativo

Felicidad Martinez
La mirada extraña

Al igual que el año pasado, la lista ha quedado un poco rara y ecléctica. Básicamente, he priorizado los libros que tengo en casa (excepto el de Felicidad que voy a comprarlo pronto, así que casi cuenta como si lo tuviera en casa) y que hace tiempo que están pendientes por leer. Además, no he querido repetir con ningún autor, pues la gracia del "reto" es conocer nuevos autores, reencontrarse con otros o descubrir pequeñas joyas. Son quince libros y si consigo leer aunque sea unos 10 de esta lista, ya estaré muy satisfecha.

Aprovecho para comunicaros que, como el año pasado, en agosto habrá una bajada de actividad. Seguiré posteando, pero no tan regularmente como antes. A mediados de septiembre el blog volverá a la normalidad y si consigo leer todo lo que me he propuesto, con muchas reseñas frescas en el tintero. 


De aquellos libros, estos cachopos. Crónica del Celsius 2017

jueves, 27 de julio de 2017


Ha llegado el momento. He estado evitándolo estos últimos días por no saber cómo enfrentarme a él, pero como todas las cosas en la vida, ha llegado. Tengo que escribir una crónica del Festival Celsius. Ya sé qué estáis pensando: “Bueno, Isa, no hace falta que escribas una crónica”. Pero sí hace falta. No solo porque una crónica puede ayudar a algún indeciso a venir el año que viene. También porque necesito expresar en palabras todas las emociones y momentos vividos en el festival de la última semana. La alegría de volver a ver a amigos y conocidos, la pena de despedirse de ellos el sábado por la noche. Pero ir degranando día a día no solo se me hace complicado, sino que creo que puede resultar aburrido. Si fuisteis al Festival, seguramente asististeis a todas estas charlas que comento. Si no asististeis, que os hable de una presentación os va a dar bastante igual.

Para todo aquel que lo desconozca, el Celsius 232 es un festival de literatura fantástica, ciencia ficción y terror que se realiza durante una semana (de miércoles a sábado) de julio en Avilés, una pequeña localidad asturiana. Esto ya de por sí es una ventaja que tiene el festival ante cualquier otro, pues el pueblo no solo es precioso y acogedor, sino que le da un encanto de pueblo medieval al festival. La zona céntrica es pequeña y está llena de bares, terrazas y restaurantes dónde sueles encontrarte autores y amigos tomando algo y haciendo tiempo para la próxima presentación. Por todo eso y por mucho más, el Celsius es un festival muy familiar, que te hace sentir bienvenido por su simple existencia.

Autores y presentaciones


Una de las cosas que siempre aconsejo cuando hablo del Celsius es ir a presentaciones tanto de autores que gustan como de autores desconocidos. Es algo que intento hacer siempre que puedo y que aunque este año no lo he conseguido tanto como me habría gustado (fui a ver la presentación de Ian Watson, por ejemplo), siempre es un placer conocer nuevas voces. Este año el panel de autores no me llamaba tanto como el año pasado (dónde esté una Claire North y un David Mitchell, que se aparte el mundo), pero eso no quita que tuviera figuras que me interesaba escuchar. Lisa Tuttle, Joe Abercrombie (que, como siempre, repite), Ian McDonald, Ann Leckie o Joe Hill en el apartado de los autores internacionales. Ismael M. Biurrun, Guillem López, Ricard Ruiz Garzón, Elia Barceló, Gabriella Campbell, Marc Pastor, entre otros autores nacionales.

Presentación de la Revista Windumanoth
Sin embargo, no puedo quejarme de las presentaciones porque este año… ¡Participé en una! Abriendo el festival, para más inri. Ya sabéis que soy redactora en la Revista Windumanoth y en honor a su primer número, nos dejaron un pequeño espacio para presentarla. Aunque me puse nerviosa (mis bailes con el micro lo atestiguan), fue muy divertido poder compartir con el público (lleno total a las 11 de la mañana del miércoles. No me lo esperaba nada) los contenidos de la revista.

Mesas redondas


¿Soy yo o este año ha habido más mesas redondas? Quizá soy yo, que este año asistí a muchas más, pero me gusta que el festival esté dando una oportunidad a este tipo de eventos que, al menos a mí, me parecen mucho más interesantes que una presentación de libro. Aún queda mucho por hacer, pero el hecho de que surgieran mesas como la de la literatura fantástica de humor, la de la novela corta o la de adaptaciones al cine (y el hecho de que todas esas actividades se llenaran) demuestra que hay un giro positivo hacia este tipo de presentaciones. Me gustó mucho ver no solo la presentación de Fuego de Joe Hill, sino también verlo en una mesa redonda hablando de adaptaciones. Me gustó aún más que se le diera un espacio a la novela corta con autores del nivel de Felicidad Martínez, Gabriella Campbell o Pablo Bueno. Así que por favor, organizadores del festival, promocionad este tipo de eventos. Las mesas redondas MOLAN.

Mesa redonda de fantasía y ciencia ficción humorística

Mesa redonda de Novela corta.
También me ha gustado ver que se desarrollan actividades paralelas como la que organizó La nave invisible en la charla de autoras de terror. No solo porque va bien cambiar un poco de escenario, también por la necesidad de hacer algo así. Además, una mesa con Lisa Tuttle es una mesa a la que quiero asistir sí o sí.

Gentes y cachopos


Me dejo lo bueno para el final, para saborear la guinda del paste y acabar la crónica con un buen sabor de boca. Que no os engañen: El Celsius son presentaciones y autores invitados, pero al final lo que pesa son esas tardes en la terraza, bebiendo y discutiendo de literatura y otras cosas frikis. Al final lo que te llevas a casa es el cariño de los conocidos y amigos que solo ves una vez al año, como si eso fuera suficiente. Al final, lo que realmente valoras es todas esas comidas compartidas, todas esas cervezas invitadas, todas esas conversaciones interesantes que no has captado en ninguna foto, pero que se quedan en tu corazón.

Marcianos con Ismael M. Biurrun.
El Celsius es lo que es por su gente. Es un festival al que acude casi todo el fandom y después de un par de años, empiezas a ponerles cara a todas esas personas con las que has interaccionado en redes sociales. Así que me llevo todo eso guardado en una cajita y en las pocas fotos que pude poner. Pero no quiero despedirme sin nombrarlos a ellos directamente. Llega el momento lacrimógeno que os podéis saltar.

¿Y lo que molamos el equipo de El peso del aire?
A Dani y a Alex, por estar siempre ahí y por mil cosas más que ya sabéis. A Dalaynmi marciana preferida y mi compañera de revista y de mucho más (aunque nos faltó Alister en la ecuación). A Tatiana, que pasó de ser una amiga a una parte de mi cluster. A Bandinnelli, con quien coincidí demasiado poco para mi gusto, a Julio, compañero marciano, y todo su #TeamMurcia. A Blanca y Julia… nos vimos poco, pero ese poco moló MUCHO. A Antonio, nuestro compañero de Hostal y de desayunos (menos ese fatídico día de traición). A Pablo Bueno y su melodía (único escritor del mundo que tiene canción propia). A Pablo, a quien por fin desvirtualicé. Y a Pablo Mallorquí y las charlas tan interesantes que compartí con él (y por obligarme a que McDonald me firmara el libro. ¡Gracias!). A Magrat, que es aún más maja en persona que en pantalla <3. A David Tejera, que charlamos poco, pero siempre con una cerveza en mano. A Vanesa, Laura, Omaira, Núria e Ithil, por esas pizzas tan deliciosas. A Marta por esa comida Peso del Aire que moló un montón. A Felicidad Martínez por nuestra charla breve pero interesante sobre ciencia ficción. A Elías, Pep, Zeta, Virginia, Sofia Rhei, Sergi, Susana, Carla, Jordi, Ricard, Laura… y muchísima gente que me dejo.

Tatiana es todo lo bonito de este mundo <3
Un Celsius más que se va y nos deja el corazón triste por la partida. Queda aún un año para el próximo. Sin embargo, podemos permitirnos soñar. Vendrá Abercrombie de nuevo. Vendrá Tad Williams (espero que venga con un gato). Y vendrá toda aquella gente con quien habrás compartido alguna palabra en Twitter o en su blog. Amigos, conocidos y seres del fandom. ¿No os parece perfecto? ¡Nos vemos en el Celsius 2018!

Fuego de Joe Hill

jueves, 20 de julio de 2017



Y por fin ¡Es el Celsius! Aunque ahora mismo estoy comiendo cachopo o bebiendo cerveza o seguramente haciendo todo eso a la vez, podéis disfrutar de un pedacito de Celsius con esta reseña de Fuego de Joe Hill. Antes, por eso, tengo que confesaros una cosa y es que a mi Joe Hill no me llamaba nada. Recuerdo que anunciaron su nombre en el festival del año pasado y me quedé bastante igual. Y sin embargo, Nocturna anunció Fuego y empezó a picarme el gusanillo. Y entonces compré Fuego. Empecé a leer Fuego. Leí 800 páginas en un solo día. ¿Me gustó? Creo que es evidente, ¿no?

Hill nos traslada a una sociedad post-apocalíptica en declive: Media humanidad está ardiendo por culpa de la infección de un hongo que, una vez infecta a las personas, crea marcas en el cuerpo (como si fueran escamas) y, llegado un momento, combustiona al infectado. Esto hace que estos infectados sean aislados en hospitales y campos. En el primero es dónde ayuda Harper, hasta que descubre dos cosas que cambiarán su mundo: Que ella también está infectada y que, además, está embarazada.

Pese a lo que he dicho más arriba, Fuego no me ha parecido una novela perfecta. Es redonda, sí, pues Joe Hill sabe bien como hilar toda la trama y como ir mostrando pedazos de todo lo que quiere contar para mostrar, al final, el plato completo. Sin embargo, sufre de algunos problemas que podrían suponer un problema: Primero de todo, el libro es demasiado largo y en algunas partes la lectura llega a cansar. Segundo y relacionado con este primer punto, el personaje principal, Harper, es el que lleva el peso de la trama y eso funciona en la mayoría del libro, pero hay escenas en las que se echa de menos otro punto de vista que le aporte dinamismo a la historia.

Aún así, a mi me ha funcionado muy bien. Digamos que estaba viendo estos problemas desde una distancia, que no me han afectado para nada a la lectura del libro. Y eso es por varias razones, entre ellas el hecho de que leí el libro justo en el momento ideal, cuando mi cuerpo me pedía una historia de esta clase. Es también por que a mi me han gustado mucho las referencias constantes. Y es, sobre todo, por que esta clase de libros me encantan: los libros post apocalípticos en los que se lleva una sociedad o un grupo de humanos al extremo.

Hill aprovecha para hablar de muchos temas (quizá demasiados), pero un tema que subyace al resto es el de la presión social, el de como la presión de grupo y de la autoridad puede llevarte a hacer cosas terribles. Hay un experimento psicológico muy interesante (el Experimento de Milgram) que habla de esto y que me recordó bastante leyendo la novela. Odio comparar, pero justamente mis novelas preferidas de Stephen King exploran el mismo tipo de situación. Otra cosa que creo que Hill hace muy bien es "cientificar" su premisa y cuando los personajes explican mediante la neurociencia y la botánica algunas de las cosas más "fantásticas" de la novela.

En cuanto a los personajes, como ya he dicho antes, uno de los handicaps de la novela es que las 800 páginas que dura se leen desde el punto de vista de Harper, dejándose en el tintero a otros personajes muy interesntes también. Los secundarios están, en su mayoría, bien construídos, pero como todo se ve desde los ojos de Harper (aunque es un narrador omnipresente), no podemos profundizar más y algunos se convierten en simples caricaturas.

En conclusión, Fuego ha sido una lectura muy entretenida y amena, que he devorado rapidísimo pese a su largaría. Ayuda mucho la buena traducción de Pilar Ramírez Tello, la preciosísima edición de Nocturna y las vacaciones, sí, pero también el hecho de que Fuego es una novela bien estructurada y bien escrita, que ofrece mucho y que está plagada de detalles interesantes. Y yo con eso ya estoy contenta. 

Otras reseñas:

Resolución sorteo La quinta estación de N.K. Jemisin

lunes, 17 de julio de 2017



Pues ya ha acabado el sorteo. Ha sido muy entretenido leer todas vuestras propuestas de superpoderes y algunos me han sorprendido bastante. Ha participado muchísima gente, un total de 53 inscripciones (que no participantes. Para no complicarme la vida, todos aquellos que hayáis participado en más de una ) y me alegra ver que hay tanta gente interesada en leer esta maravilla de libro. Os dejo la lista de participantes:

TWITTER
1. Stiby2
2. Josem_vr
3. CoronelBuho
4. Nina
5. Secretos literarios
6. Juan AM (Tidalwave)
7. Dante
8. Alex
9. Raquel Per
10. Noomi
11. Persassy
12. Cress
13. Prim R. Morgenstern
14. Mabel Papel Mantel
15. Carmen Romero
16. Annie
17. Anna/Beth
18. Van Eck
19. Livvy Blacktthron
20. Ana Granger
21. Eragone
22. 1Pimpollo
23. Aurora Destiny
24. Iñigo
25. Joaquin
26. Estrella Cantero
27. Aitziber Conesa
28. Rafa de la Rosa
29. Erelbnis
30. Ratón de Alexandría
BLOG
31. Stiby2
32. Ana Rigby
33. José Manuel Venegas
34. Marian_x
35. Nina
36. Secretos literarios
37. Tidalwave (Juan AM)
38. Bookanera AD
39. Raquel Per
40. Isa Martínez
41. Ana Granger
42. Noomi Sculder
43. Ana Mº García
44. Elena M.
45. Mayordoma Menta
FACEBOOK
46. Soraxfire Vattghern
47. Juan Alarcon (Juan AM)
48. Nina
49. Victor Morata Cortado
50. Raquel Per
51. Isa Martínez
52. Ana Granger
53. Eragone

Y el ganador es...
40. Isa Martinez (Readings of the North)
"En cuanto al poder que me gustaría tener sería el de viajar en el tiempo, me encantaría poder ir al pasado y aprovechar más los momentos vividos con las personas que ya faltan."  
¡Felicidades a la ganadora!

Por favor, envíame un email a isajgonzalez@gmail.com con tus datos postales para poder envíartelo a una dirección concreta. 

Y al resto, muchísimas gracias por participar. Me han encantado vuestros comentarios. Espero que aprovechéis para leer el libro igualmente, por que os aseguro que vale mucho la pena. Pronto espero traer algún otro sorteo, así que... ¡Stay tunned!

Invasiones de Ismael Martínez Biurrun

jueves, 13 de julio de 2017


Una de las cosas que más me gustan del festival Celsius es la oportunidad que me da para descubrir o lanzarme a leer autores y autoras que hasta el momento no conocía. No es el caso de Ismael Martínez Biurrun, al que le seguía la pista desde hacía un tiempo, pero sí que fue la excusa de su presentación en Avilés la que me ha lanzado a leer Invasiones. Y ya os adelanto que no será la primera reseña de este autor que veréis por el blog. 

Invasiones es el compendio de tres novelas cortas que relatan eso: una invasión. En la primera, una bíblica plaga de langostas ataca Madrid. En la segunda, la invasión viene del mismo interior de la tierra y en la última, llega a través de un meteorito. Son tres invasiones muy diferentes entre ellas, pero en las tres se aprovecha la premisa para explorar los límites de la humanidad de los personajes y como estos reaccionan bajo el estrés de una situación extrema. 

Al igual que pasa con historias post apocalípticas, las invasiones de Biurrun sirven para llevar a la sociedad o a un solo individuo hacia una presión extrema por la supervivencia. Es algo que se ha visto en muchas otras novelas (véase, por ejemplo, El señor de las moscas), pero Biurrun no solo lo aprovecha para eso, sino que va un paso más allá. Nos muestra tres caras de la humanidad diferentes entre ellas, tres formas de afrontar la desaparición del status quo. Es el hecho de que sean tres novelas cortas lo que le da dinamismo y fuerza al libro y aunque por sí solas funcionan a la perfección, unidas crean un conjunto mucho más potente. 

Uno de los aspectos que más me han gustado de las tres novelas es que pese a que parten de una premisa inicial (hay una invasión y la vida de los personajes protagonistas se escapa de su control), las tres historias son muy diferentes. En la primera vivimos una noche con cuatro personajes que entran y salen de escena como si fuera una obra de teatro. El giro final es especialmente interesante. En la segunda invasión Biurrun se escapa de la escenificación del teatro pero sigue con el drama que se encuentra en sus obras: Cuando la tierra se desmorona literalmente, el protagonista sigue intentando recomponer los pedazos de su vida como si tuviera alguna importancia. La tercera invasión se desmarca de la tragedia para darle más peso a la comedia. La historia, que al contrario de las dos anteriores, es más redonda y breve, está rodeada de un aire más divertido y desenfadado, sin quitar eso el aire opresivo que rodea las tres historias. 

El estilo de Biurrun se adapta muy bien a las tres novelas cortas. Aunque no he leído más del autor (algo que quiero remediar pronto), Biurrun narra la historia siempre buscando el punto de vista ideal para cada una. Sonsacando la podredumbre humana desde un punto de vista cercano o alejándose de los personajes para ver una imagen más completa, jugando siempre con la narrativa para recrear el mejor ambiente. 

Acabando ya la reseña, Invasiones me ha parecido una forma muy buena de adentrarme en la narrativa de Biurrun, tres cortos tentempiés que me hacen esperar a los platos principales de sus otros libros. Pero que sean tentempiés no quita que sean historias interesantes y bien construidas. Solo indica que Invasiones es una buena puerta de entrada a un mundo narrativo que parece, como mínimo, complejo y oscuro.

Otras reseñas: