El cielo de piedra de N. K. Jemisin

jueves, 21 de marzo de 2019


Que la trilogía de La tierra fragmentada, de N.K. Jemisin, es una de las mejores obras de fantasía que he leído en los últimos años no será novedad para nadie. Sobre todo después de la cantidad de premios que ha cosechado. Jemisin es, por ejemplo, la primera autora en ganar tres Hugo con las tres obras de una trilogía. En su momento ya canté las alabanzas de La quinta estación y The obeliskgate, la primera y segunda parte de esta trilogía. Y con esta reseña, ha llegado el momento de poner punto y final a la trilogía. Ha llegado el momento de hablar de El cielo de piedra.

Jemisin mantiene a Essun y Nassun como co-protagonistas de la novela, mostrando sus puntos de vista y el avance de su historia de formas paralelas. Sin embargo, introduce de nuevo un tercer punto de vista, el de Hoa, que aporta información del pasado y de esta forma nos muestra cómo era La quietud antes de ser una tierra plagada de desastres naturales.

Con esto, Jemisin hace un giro hacia la ciencia ficción, aunque la novela sigue teniendo muchísmo de fantasía. Es interesante, de hecho, ver como los dos géneros se mezclan sin que la historia acabe de decantarse por uno u otro. Jemisin logra mantener un equilibrio natural, dando importancia a los capítulos de Hoa sin caer (demasiado) en el infodump y a la vez, manteniendo el misterio y a magia de los poderes de los orogenes. La autora busca cerrar todos los cabos sueltos, pero eso no impide a que el libro explore nueva realidades y abra nuevas preguntas.

Eso sí, el final está muy bien cerrado. Jemisin consigue de esta manera una historia redonda con un libro que mantiene el clímax de las anteriores partes sin perder fuelle. Sí es verdad que algunos capítulos se hacen algo más lentos y pierden el buen ritmo que tenía la primera parte, pero eso se compensa con las relaciones intrapersonales que crean los personajes. Sobre todo en la historia de Essun, Jemisin logra crear protagonistas complejos e interesantes con los que el lector empatiza inevitablemente.

Esta es una novela complicada, que continua con muchas de las incógnitas que se abrieron en el segundo libro. Aprovecha, como en los anteriores libros, para hablar de temas de actualidad, como el racismo o la apropiación cultural. Esto es interesante sobre todo en los capítulos del pasado de Hoa. La idea de que la historia se repite por que los humanos nos entestamos en caer en los mismos errores es una idea que se ve en toda la trilogía, pero con más fuerza, si cabe aún, en este libro.

El cielo de piedra mantiene el nivel de prosa que Jemisin ha escrito en los anteriores. Aparecen de nuevo los capítulos escritos en segunda persona y en esta ocasión, también hay en primera y en tercera persona. El narrador es un narrador no fiable y Jemisin no teme jugar con ello y explora todas las consecuencias y ventajas de un narrador así. De esta forma, la prosa se hace dinámica de leer y consigue engancharte, no solo por aquello que cuenta, sino por cómo lo cuenta. Aquí tengo que destacar de nuevo la labor de traducción de David Tejera, que sigue siendo tan excelente como en las anteriores entregas.

En conclusión, El Cielo de Piedra es el final redondo perfecto para una trilogía como La Tierra Quebrada. Quizá no consigue el impacto que tenía el primero ni la caracterización de personajes que tenía el segundo, pero logra transmitir, alto y claro, el mensaje de Jemisin. Y a su vez, logra cerrar a la perfección todas las puertas que las anteriores novelas habían abierto. Un final ideal y potente para una trilogía que, sin duda, se queda entre mis preferidas.

Otras reseñas:

Sistemas críticos de Martha Wells

martes, 5 de marzo de 2019



En los últimos dos años, he visto como poco a poco las editoriales españolas iban apostando más por novelas cortas, un formato que hace unos años no funcionaba demasiado bien en el género. Sin embargo, con el auge de novelas interesantes en el mercado anglosajón y con la cantidad de autores españoles que también escriben en este formato, cada vez aparecen más en las estanterías de las librerías. Una de estas obras es Sistemas críticos, la primera novela de Los diarios de Matabot, ganadora del Hugo y del Nébula por mejor novela corta. Ahora gracias a Alethe (con traducción de Carla Bataller), podemos leerla en español.

En un futuro en el que la humanidad ha conquistado el viaje espacial, muchos son los equipos de investigación que acuden a planetas inexplorados para estudiar sus características. Las compañías aseguradoras son las que se encargan de organizar estos viajes, a cambio de un (no) módico precio. Y una de las imposiciones de estas aseguradoras es la de llevar bots de seguridad (o SegUnidad) para vigilar y proteger los equipos. Esta es la función de Matabot. Sin embargo, Matabot no es como el resto de SegUnidades, ya que ha hackeado su Sistema de Control.

Creo que uno de los grandes aciertos de esta novela es que está narrada en primera persona. Martha Wells no tiene mucho espacio para desarrollar la ambientación, por lo que se centra en desarrollar y dar voz a Matabot. Y eso es un acierto, pues Matabot es un personaje diferente, con una personalidad muy marcada pero que, aún así, va evolucionando durante la historia. Wells consigue caracterizar bien a un robot, aunque en algunas ocasiones he notado que la lírica no conseguía transmitir del todo esa ironía seca y robótica del personaje. Esta primera persona es también interesante para ver las interacciones del personaje con el resto de elenco, que, aunque vemos solo pinceladas, llegamos a conocer bastante bien.

Al estar tan centrado en esto, la ambientación queda muy en segundo plano. Lo cual es una pena, porque los pocos detalles que deja entrever Wells son fascinantes: Las aseguradoras, los científicos investigando el planeta, la política detrás de todo esto… El universo creado por Martha Wells tiene muchísimo que contar y sabiendo que hay más novelas cortas ambientadas en él, espero que Wells aproveche para ampliar también el trasfondo y no solo el personaje.

En conclusión, y siendo algo más breve de lo normal (pues es una novela corta y tampoco os lo podría contar todo), esta es una de esas historias que se lee en un suspiro. Con una trama sencilla pero efectiva y un personaje carismático, la novela se hace muy entretenida. La lírica es lo que más me ha fallado, pues tiene algunas frases que no me han convencido. Pero aún así, tengo ganas de seguir leyendo sobre este personaje y sobre esta ambientación. Esperemos que Alethe se anime con más novelas de Matabot.

Otras reseñas:

La ciudad de los fantasmas de Victoria Schwab

martes, 26 de febrero de 2019


En el resumen de mejores lecturas que hice de 2018 explicaba que, si había una autora que quería destacar este año, esa era V.E. Schwab. Y es que aunque he leído muchísimas buenas autoras, ella ha sido mi descubrimiento del año. Después de haber disfrutado muchísimo con Vicious (que se publica ahora en Puck con el nombre “Una obsesión perversa”) y de A Darker shade of magic, quise conocer también su literatura juvenil. La ciudad de los fantasmas me parecía tan buena opción como cualquier otra.

Desde que Cass casi  murió ahogada, su vida ha cambiado mucho. Al haber cruzado el velo al mundo de los muertos bajo el agua, ahora es capaz de hacerlo. De hecho, hasta se ha hecho amiga de Jacob, un fantasma de su edad que la acompaña desde su accidente. Al llegar el verano, Cass tiene que acompañar a sus padres a Edimburgo y ese viaje a una de las ciudades más encantadas del mundo cambiará por completo la forma que tiene Cass de afrontar sus capacidades sensoriales.

Este es un libro middle grade y como tal, Schwab le da un tono mucho más ligero que las otras dos novelas que he leído de ella. Aunque la ambientación trate sobre fantasmas y muertos, el libro en ningún momento se vuelve terrorífico sinó que la autora elige dirigir la historia hacia derroteros más góticos. Trasladandola a Edimburgo (lo cual me parece un acierto), donde los cementerios, las criptas y el resto de escenarios tienen ese toque de la Inglaterra del siglo XIX que va como anillo al dedo a la historia.

Al contrario de lo que pasa con otras historias de Schwab, en esta el imaginario es bastante más sencillo y menos elaborado: usando recursos del folklore mitológico, como son los fantasmas, los espejos, etc. Pero eso hace que como libro de middle grade funcione tan bien: no solo es corto y fácil de leer, sino que al usar elementos que ya hemos leído antes, suena familiar, cercano. Schwab se dedica más a ahondar en la personalidad de los dos personajes principales.

El estilo es quizá una de las trabas del libro como lectura para un adulto, pues peca de ser demasiado directo para mi gusto. Un tono que creo que queda mucho mejor en audiolibro que en una lectura tradicional, pues al ser en primera persona, el narrador se dirige directamente al lector (me habría gustado escucharlo de esta forma también). Sea como sea, esto no perjudica demasiado la historia, que sigue siendo bonita y agradable de leer.

En conclusión, La ciudad de los fantasmas es un libro middle grade ideal para introducir a los niños de 12 a 15 años en elementos de terror gótico más clásicos sin ser, por ello, un libro de terror. Una historia introductoria para lo que, creo, será una bilogía y que presenta a la perfección sus personajes y sus elemetos. Habrá que leer la segunda parte.

Otras reseñas:
Fiebre lectora
It's time to magic

Rascacielos de J.G. Ballard

viernes, 22 de febrero de 2019



Desde que Runas anunció esta reedición de Rascacielos (con traducción nueva incluida, de David Tejera), tenía muchas ganas de ponerme con él. Su tamaño era una ventaja (ya he dicho más de una vez en este blog lo mucho que me gustan las novelas cortas) y la temática me llamaba aún más la atención. La ciencia ficción tiene el poder de especular, de trasladarnos a un futuro cercano e imaginar, en situaciones concretas, como actuaría el ser humano. Esto es lo que intenta hacer Ballard en esta novela y, por desgracia, a mi no me ha acabado de convencer. Pero no adelantemos acontecimientos y vamos a por la reseña.

Laing, un recién divorciado, acaba de mudarse a uno de los cuatro rascacielos cercanos a su trabajo. El suyo es un edificio de 40 plantas en el que viven unas 2000 personas, con todos los accesorios necesarios para una vida de lujo. Los inquilinos y vecinos de Laing son hombres de negocios, dentistas, médicos, gente de la farándula, joyeros y todo tipo de gente con gran poder adquisitivo. Sin embargo, cuando la luz se va de algunos pisos, la sociedad bien establecida del rascacielos empieza a tambalearse.

Rascacielos forma parte de un tipo de novelas que especula como actuaria el ser humano de estar este confinado en un espacio cerrado y en sociedad. Es un tipo de novelas que me fascina y que Stephen King creo que hace muy bien (si no habéis leído La niebla, os lo recomiendo). En cambio, hay una variante que creo que falla en la premisa del libro de Ballard y no en las otras novelas de este estilo y es que en Rascacielos, nadie está atrapado: Los vecinos de Laing siguen asistiendo al trabajo, las puertas del rascacielos están abiertas. Así, algunos de los problemas a los que se enfrentan los habitantes, como la falta de comida en el edificio, parecen de una envergadura menor al poderse solucionar.

Por supuesto, lo que Ballard intenta explorar en la novela sigue patente y llega al lector igualmente. Esa idea de la humanidad contra lo material, de la facilidad que tiene el ser humano de sucumbir cuando todo aquello que da por hecho desaparece. Es interesante también la lucha de clases que se crea en el edificio y, para mí, una de las facetas más interesantes de la historia: Cuanto más arriba, mejores son las prestaciones y por lo tanto, más caro es el piso. Este es uno de los primeros elementos diferenciadores, uno que puede trasladarse a nuestro día a día.

Esta novela de Ballard fue escrita hace más de 30 años, pero algunos de los temas que trata siguen vigentes hoy en día. La deshumanización de las ciudades, la idea de seres humanos viviendo en edificios sin conocer a sus vecinos, sin relacionarse con ellos. Los habitantes, separándose por pisos y haciendo la clara diferenciación de “ellos” y “nosotros”, enemizando el “ellos” como personas ajenas, algo que se hace continuamente en la sociedad actual y que el propio Ballard tuvo que vivir cuando, de pequeño, estuvo en un campo de concentración.

El estilo es otro de los aspectos que más me ha costado al leer la novela y es que Ballard abusa demasiado de la exposición narrativa, sin dejar que sean los personajes los que hablen. Los diálogos brillan por su ausencia y en vez de eso nos encontramos con páginas enteras de reflexiones de los personajes. Y aunque este estilo denso pega con la novela, habría esperado que el autor se fijara más en tratar a los personajes y en ahondar en las relaciones entre ellos y no solo en la psicología individual de los tres personajes principales.

En conclusión, Rascacielos es un buen libro, con una premisa interesante y un desarrollo muy bien estudiado. Se hace algo duro y denso de leer, pero es un ejercicio interesante si os gustan, como a mí, esta clase de libros. Sin duda Ballard es un autor de ciencia ficción especulativa clásica que hay que tener en cuenta y con Rascacielos, aunque no ha sido exactamente lo que esperaba, me lo ha demostrado.

Otras reseñas:

Amor de monstruo de Katherine Dunn

martes, 19 de febrero de 2019


Hay libros que parecen predestinados a editoriales concretas. Ese es el caso de la historia de Katherine Dunn y me da la sensación de que si ha tardado 30 años en publicarse un libro de culto como este, ha sido solo porque estaba esperando a que llegara Blackie Books para hacerlo. Y sin embargo, parece inexplicable como una historia así ha tardado tanto tiempo en traducirse. Amor de monstruo ha venido para quedarse en nuestras estanterías y si aún no está en las vuestras, espero que después de leer la reseña os planteéis comprarlo. Vamos allá:

Olympia Binewski es enana, albina y jorobada. Muchas cualidades que para las personas “normales” serían consideradas monstruosas. De la misma forma, el resto de su familia serían considerados freaks, monstruos, raros. Aunque lo que para otras personas serían un hándicap, los Binewski saben bien como explotarlo a su favor: una feria ambulante que, más allá del dinero y el prestigio, está unida por unos lazos familiares irrompibles. Porque no hay nada más poderoso que el amor de un monstruo.

La novela está dividida en dos líneas temporales, siendo la principal la línea del pasado. La propia Oly va explicando y desgranando toda su vida en la feria de los Binewski y en relación con sus hermanos y parece que se dirige directamente a nosotros. Y sin embargo, “nosotros” somos el elemento externo de esta historia, los “normas” (que es como llaman los Binewski a la gente “normal”). Dunn logra, a través de un testimonio cercano, realista y muy directo, que entremos en la historia de Olympia y que la conozcamos como si de una amiga se tratara.

Esta primera persona hace que la lectura sea más llevadera, pero que eso no os lleve a pensar que el estilo de Dunn es sencillo. Al contrario, parece una novela escrita exactamente para su temática, una novela bizarra y de un grotesco casi monstruoso, pero a su vez una novela increíblemente humana. Con toques de terror gótico, de costumbrismo y de gran novela americana, Katherine Dunn fusiona muchísimos elementos para dar una historia redonda.

Si tengo algún pero, es con el ritmo de la novela. A Amor de monstruo le cuesta mucho arrancar, y no es hasta que se enciende la “maquinaria” de la trama y nos adentramos en el mundo de “La fabulonia”, que nos atrapa irremediablemente. Por eso me ha fallado tanto que el climax de la historia, el momento en el que todo se explica y las dos líneas temporales se unen, sea un momento tan breve. Quizá es una forma de la autora de decirnos que vivamos la vida y amemos, monstruosamente o no, porque todo puede cambiar en un segundo. Aún así, me habría gustado que la autora le diera más fuerza a una escena que, para ser tan importante, queda algo apagada.

Si comparaba La extraordinaria familia Telemacus con una buena película de Wes Anderson, Amor de monstruo debería ser una adaptación a la pantalla grande firmada por Tim Burton. Y sin embargo, si quitamos todo aquello monstruoso, ambas novelas se parecen bastante; Amor de monstruo es una novela que habla, por encima de todo, del ser humano. Y de las relaciones familiares. Ha tardado 30 años en llegar, pero no ha perdido ni una pizca de su encanto.

Otras reseñas:

El informe Monteverde de Lola Robles

miércoles, 13 de febrero de 2019



Una cosa que me encanta de pequeña editoriales como la de la reseña de hoy, Crononauta, es que son editoriales que buscan devolver a la luz algunas obras que habían quedado en las sombras del olvido. Ese es el caso de El informe Monteverde, que yo no conocía hasta que Crononauta sacó esta preciosa edición ilustrada por Marina Vidal.

El informe Monteverde nos mete de lleno en los papeles de la investigación de Rachel Monteverde, quien fue la primera lingüista en estudiar las lenguas de Aanuk. A través del diario personal de Rachel, su informe oficial y una entrevista, el lector va descubriendo más cosas sobre este planeta, sus gentes y sus lenguas.

Esto puede parecer, pues, una novela corta relacionada con la especulación lingüística, como pasa con Embassytown o La historia de tu vida. Sin embargo, Robles no parece querer ir hacia esos derroteros y es más bien una reflexión de como los lenguajes cambian según las necesidades sociales de cada una de las poblaciones. Esta reflexión no está metida con calzador, sino que la autora deja que sea la propia historia, y la propia Rachel, las que la expliquen y desarrollen. Sí es verdad, y es una crítica que he leído en varias reseñas, que Lola Robles no llega a desarrollar en profundidad estos temas, pero tampoco creo que sea eso lo que busca, sino que esta historia corta es más bien una exposición de ellos. Como si luego pudiera coger algunas de esas ideas y desarrollar diferentes historias con ellas, ahondando con más profundidad en el tema.

Solo por eso, ya es un libro muy interesante, pero es que Robles tiene un estilo precioso y muy detallado que consigue mezclar a la perfección una prosa rebuscada con una lectura ágil, lo que hace que sea un libro que se devore. A esto se suma la buena construcción tanto de personajes como de ambientes. Da la sensación, al final, que vamos descubriendo, como lectores, Aanuk y sus pueblos a la vez que los descubre Rachel.

Mi problema con esta novela, y es un problema bastante nimio, son los distintos formatos en los que está escrita la historia, ya que, para mi, no aportan nada diferente. La voz de Rachel es igual cuando la entrevistan que cuando está escribiendo el diario y, en multitud de ocasiones, cuando redacta el informe. Durante la lectura, me preguntaba entonces para qué usar diferentes formatos si el resultado sería el mismo con uno solo. Un detalle que no estorba la lectura, pero que tampoco le aporta nada nuevo.

En conclusión, esta es una novela corta muy interesante, que se lee en una tarde y te atrapa totalmente. Robles sabe como conducir la trama para que el lector esté siempre con ganas de seguir leyendo, de saber más. La ambientación está muy bien elaborada, dejando que el lector vea a través de los ojos de Rachel y vaya descubriendo las dos sociedades de la misma forma que ella lo hace.  Una historia ideal para todos aquellos amantes de la ciencia ficción más reposada.

Otras reseñas:
Boy with letters
In the never never
Libros prohibidos

Reyes del horror: la literatura de terror en España

jueves, 31 de enero de 2019



Dentro del género, la literatura de terror parece ser la hermana pequeña: aquella que está a la sombra de sus hermanas mayores, como son la fantasía o la ciencia ficción. Por supuesto, nada más lejos de la realidad y es que el terror nació a la vez que el resto de la literatura. Al fin y al cabo, las historias hablan sobre emociones humanas y el miedo es una de las emociones más primigenias de los seres vivos. El terror nos acompaña durante toda nuestra existencia y a medida que vamos creciendo, va mutando, cambiando, disfrazándose. La literatura de terror ha estado siempre ahí porque ha acompañado siempre al propio miedo.

Cuando pensamos en grandes nombres de escritores de terror, la mayoría de los que vienen a la cabeza son nombres anglosajones. Aparece Mary Shelley, Bram Stoker, Edgar Allan Poe, Lovecraft como clásicos, Stephen King, George R.R. Martin o Anne Rice como más contemporáneos. Si te adentras un poco más, conocerás a Angela Carter, Shirley Jackson o Edith Wharton. Ya hablé en este artículo sobre las mujeres escritoras de terror, en la que nombro un buen número de nombres de escritoras. Sin embargo, ¿qué pasa con la literatura de terror en castellano? En España pocas veces se ha considerado la literatura de género como “literatura de verdad” y las pocas veces que eso ha ocurrido ha sido cuando esta ha sido publicada en editoriales generalistas y publicitada como algo diferente o más “mainstream”.

Pero hay muchísima literatura de horror de calidad en español. Parece una afirmación evidente, pero no lo es para todo el mundo. En este artículo quiero ahondar en el terror español para ver todas las maravillas que se esconden detrás de apellidos españoles. Os aseguro que son muchas.

El terror anglosajón VS el terror español. ¿Qué los diferencia?

Quizá una de las características más diferenciadoras dentro del género es como este ha llegado al público. Mientras que en el mundo anglosajón, los autores de miedo han sido reconocidos como literatura clásica de calidad, sin quitarle por ello la etiqueta del terror, en España la literatura de terror ha sido escondida bajo otras etiquetas. Tenemos grandes autores como Ramón María del Valle-Inclán, Gustavo Adolfo Becquer, Emilia Pardo Bazán o Joan Perucho, pero en muchas ocasiones no se consideran sus obras como auténticas obras de terror y si lo hacen, les cuelgan la etiqueta de gótico, como si eso pudiera diferenciar un terror de mayor calidad a uno menor. Pero Bécquer escribía sobre fantasmas y Perucho sobre vampiros, así que… ¿qué diferencia estas temáticas de las que se encuentran en las historias de Poe o Stoker?

Ilustración de Virginia Argumosa
Mientras nuestros hermanos de lengua en América del Sud escribían sobre realismo mágico e historias de terror, encontrándonos así a escritores como Juan Rulfo, Isabel Allende o Gabriel García Márquez. Sus obras tienen toques de fantasía y terror (como decía Lovecraft, no existe el terror sin el género fantástico). Aunque no me atrevo a hablar demasiado de cómo se vive y se publicita la literatura de terror al otro lado del charco, sí veo que hay una diferencia frente al terror que ha estado escrito aquí, pues en España este género se considera poco más que literatura menor (en contraste con la “alta literatura”). Similar a lo que pasa con la ciencia ficción, que durante mucho tiempo fue considerado un género de escapismo y naves espaciales (como si eso fuera malo), el terror en España es considerada literatura de nicho y muy dirigida hacia un público concreto. No se lee en las escuelas como Poe (quizá exceptuando a Bécquer) ni se vende en editoriales generalistas como King.

El terror español; una multitud de nombres

Sin embargo, la literatura de terror española está en un momento muy interesante. Actualmente hay dos editoriales especializadas en terror y muchas otras que publican obras de autores que exploran con sus historias todas las variantes que puede tener el miedo, buscando aquello que puede despertar el horror en el lector. Desde el gore, hasta los monstruos, hasta el terror psicológico, en España tenemos un amplio abanico de posibilidades literarias.

Ilustración de Ninona para un relato de Bécquer
Podemos leer novelas de zombies y conocer las novelas de Carlos Sisí (que ahora publica nueva novela de terror, aunque no de no-muertos, con Insólita: Varsovia) o las de Manel Loureiro. Podemos leer sobre pesadillas y mundos que se acaban con Ismael Martínez Biurrun, Guillem López, Jesús Cañadas o Emilio Bueso. Sobre fantasmas con Miguel Córdoba, Mariana Enriquez (permitidme que la añada, aunque sea argentina, pues toda publicidad hacia esta autora es poca), Cristina Fernández Cubas, Pilar Pedraza, Elia Barceló Jaume Vicent o Nieves Mories. Podemos adentrarnos en la fantasía oscura y leer a José Antonio Cotrina (en solitario o con Gabriela Campbell, en ambos casos 100% recomendables), a Ferran Varela o Teresa P. Mira de Echeverría (que también es argentina). O podemos conocer el bizarro, un subgénero que no siempre se puede relacionar con el terror pero que siempre provoca la incomidad que consigue también este género. Tenemos a autores como Tamara Romero o Alfredo Álamo.

Si algo he querido dejar claro es que aquí no tenemos ningún Stephen King, un autor que marque tendencia y que venda millones escribiendo terror, que luego se traducirá a la gran pantalla. Pero eso no quita que en España seamos productores de cultura y que una parte de esa cultura (tanto cinematográfica, de la que no he hablado por ignorancia, como literaria) forme parte del amplio género del terror. Pero sí que me gustaría que, después de leer este artículo, quede claro que en España tenemos muchísimos autores y autoras interesantes, que exploran nuestros miedos interiores en sus novelas. No soy una experta en el género (aunque es algo que me gustaría llegar a conocer bien con el tiempo) ni he podido leer, por desgracia, a todos los autores que he comentado anteriormente. Por eso, este artículo, más que ser un análisis de las formas en las que el género puede mutar, es una carta de amor hacia la literatura de terror española y hacia todos aquellos autores que, conocidos o por descubrir, han llenado de pesadillas mis noches más oscuras. Por todo eso y por mucho más, gracias.

Su cuerpo y otras fiestas de Carmen María Machado

martes, 22 de enero de 2019



Me encantan los relatos. Sí es verdad que en 2018 me propuse leer más antologías y hice todo lo contrario, leí menos antologías que el resto del año. Sin embargo, esas pocas antologías que leí me parecieron maravillosas, llenas de relatos sugerentes, originales, oscuros. Por un lado, hablo de la antología de Mariana Enriquez, Las cosas que perdimos en el fuego, que reseñé en su momento. Por otro, podría hablar de Su cuerpo y otras fiestas de Carmen Maria Machado, una de las que para mí, fue de las novedades traducidas más interesantes del pasado año. He tardado un poco en escribir esta reseña por qué no sabía bien cómo enfocarla. Pero si realmente alguien lee estas reseñas y decide, gracias a mi opinión, comprar un libro, este es un buen momento para hacerlo. No os queréis perder Su cuerpo y otras fiestas de Carmen María Machado, confiad en mí. Vamos allá.

Su cuerpo y otras fiestas es una antología de cuentos que mezclan la ciencia ficción y el terror con el erotismo. Cada cuento amplifica o disminuye lo fantástico de una manera original y diferente. Son relatos que muestran problemáticas actuales y a la vez, se alejan de lo convencional.

En esta antología, todos los relatos están protagonizados por mujeres que se alejan del prototipo de personaje que se ve en esta clase de relatos. Estas protagonistas son uno de los puntos fuertes de la autora y la profundidad que tienen, pese a ser relatos, es impresionante. El lector se descubre fácilmente conectado a la historia a través de estos personajes. Algunos relatos parecen esconderse detrás de una faceta enigmática mientras que otros son claros, directos, concisos.

Machado también juega con la prosa y algunos de los relatos se alejan de la estructura convencional del formato. Un relato contado a través de episodios u otro contado como entradas de diario. Un relato visto como una lista de experiencias sexuales. Carmen María Machado no tiene miedo de expresarse a través de formas poco convencionales y usa lo que el relato y la historia le piden para contarlos.

Otra cosa que me parece muy interesante de la autora es la forma que tiene de usar el género para explicar situaciones que pueden parecer convencionales. El horror que se esconde detrás de El punto de más, por ejemplo, es un horror relacionado no con algo sobrenatural, sino con el reconocimiento de actitudes y situaciones vividas en nuestro día a día. En Las mujeres de verdad tienen cuerpos, las protagonistas se hacen desaparecer dejando de comer. Son situaciones fantásticas y terroríficas, sí, pero también situaciones cotidianas que viven miles de mujeres día a día.

Como cualquier antología, Su cuerpo y otras fiestas tiene algunos relatos más buenos y otros que se quedan en el olvido. Pero aquellos que destacan logran adentrarse con fuerza en tu cabeza y no te dejan ir. Te atrapan con lo macabro, con lo realista, con lo doloroso. Te atrapan con la incomodidad de estar leyendo algo que, aunque sea fantástico o terrorífico, te toca de cerca. Con pequeños toques de Mariana Enriquez o de Shirley Jackson, Su cuerpo y otras fiestas es de esas antologías de tener en casa y releer de vez en cuando.

Otras reseñas:
CCyberdark

Perséfone de Loïc Locatelli-Kournswky

jueves, 17 de enero de 2019



Desde pequeña siempre me ha gustado la mitología. Por supuesto, la mitología que me era más accesible era la mitología griega y romana, por lo que crecí escuchando historias y mitos que procedían de esa época. Perséfone es, quizá, uno de mis mitos preferidos. La mujer que se casa con el dios de la muerte, y que se enamora de él, pero a la vez, añora su hogar lleno de luz y vida. Es curioso como Perséfone era un personaje tan real, tan cercano. Cuando Sapristi me envió el ejemplar de este comic, admito que no tenía ni idea de su existencia. No conocía ni al autor ni la obra. Sin embargo, fue adentrarme en sus páginas y volverme a enamorar, una vez más, de los mitos griegos. Vamos allá.

Perséfone nos traslada a un mundo en el que dos reinos han sido separados por una frontera infranqueable. Por un lado, está el reino de los vivos, Eleusis, donde la magia flora y las plantas crecen abundantemente. Por otro lado está Infierno, una nación estéril y enemistada con Eleusis. Perséfone es la protagonista de esta historia, la hija de una maga conocida, pese a que ella es incapaz de realizar ningún tipo de magia (algo que le resulta muy frustrante). Un día, en una excursión con el colegio, Perséfone es raptada y trasladada a la nación enemiga.


Este es un comic que habla sobre todo de la aceptación, tanto la aceptación personal y la búsqueda de la propia identidad, como la aceptación de aquellos que son diferentes a nosotros. Para ello, Loïc Locatelli-Kournswky nos muestra a dos naciones, ambas recuperándose de una guerra que no hizo bien a ninguna. Sin embargo, el odio que los enfrenta sigue vivo y Loïc Locatelli-Kournswky nos permite ver desde el punto de vista de ambos.

Esta obra ha sido comparada con Ghibli en varias ocasiones y la verdad es que puedo ver por qué. Perséfone, de la misma manera que hace Ashitaka en La princesa Mononoke, es enviada a otro mundo y ve desde una prespectiva neutra: aunque al principio tenga el miedo que le han enseñado a tener hacia Infierno, pronto ve que la población de ese reino es tan bondadosa como la que la rodea en su casa.

Me gusta mucho como Loïc Locatelli-Kournswky aprovecha el mito griego para transformarlo en una historia totalmente diferente y que habla de temas muy actuales. Sin embargo, el autor no desaprovecha ninguna ocasión para usar referencias e influencias mitológicas en su obra. También aprovecha el marcado carácter mitológico de sus referencias para transformar la historia en una historia de magia y fantasía, pero también de humanidad y guerra.



El dibujo de Loïc Locatelli-Kournswky es ideal para la historia que quiere contar. Sus trazos son casi imperceptibles, espontáneos, ligeros. Los personajes tienen un marcado diseño, pero su dibujo parece distraído, de manera que el comic se hace fácil de leer. Las tonalidades de azules y marrones apagados también ayuda a esta sensación de ligereza, como si el comic proviniera de otro mundo. Un punto intermedio entre el comic europeo y un manga más actual.

En conclusión, todo lo que rodea esta obra es excelente. El dibujo es precioso y adecuado para la historia que quiere contar, la trama es redonda y no deja ningún cabo suelto y el mensaje que transmite es de una calidez necesaria. Sin duda, Perséfone de Loïc Locatelli-Kournswky se ha convertido en uno de mis comics preferidos del año pasado y espero que no perdáis la oportunidad para echarle un vistazo. Os prometo que su lectura es cien por cien recomendada.

Otras reseñas:

Escuadrón de Brandon Sanderson

lunes, 14 de enero de 2019


Voy a hacer una confesión muy rara y es que el primer libro que leí de Brandon Sanderson no fue ni Elantris, ni El camino de los reyes ni El imperiofinal. Fue Steelheart. Lo encontré en una librería casi de casualidad y ahí empezó mi amor hacia el autor. Lo leí en una sola tarde y después necesitaba más, saber más, leer más. Y sí, Steelheart puede considerarse a medio camino entre la fantasía adulta y la juvenil, pero la forma que tiene Sanderson de crear mundos y tramar historias hace que de igual el público al que está dirigido. Eso mismo he comprobado también con la saga de Alcatraz, aunque solo haya leído un par. Y eso he vuelto a comprobar con Escuadrón, el último libro publicado de Sanderson que Nova ha traído al español. Ya os hablé de él cuando os conté que había sido de mis mejores lecturas, pero un libro así merece una reseña más extendida. Vamos allá.

Spensa es la orgullosa hija de un piloto de naves. Igual que su padre, es una chica aventurar, leal, orgullosa y con muchas MUCHAS ganas de volar. En el mundo de Spensa, ser piloto es la profesión de más notoriedad, ya que los pilotos son los únicos que separan a la humanidad de la extinción a manos de los krell. Por eso, cuando después de una batalla importantísima, su padre es tachado de cobarde, Spensa, recién huérfana, se encuentra que su vida no va a ser nada fácil y menos si quiere ser piloto.

El propio Sanderson describe a la perfección lo que resulta este libro: estamos ante un libro que mezcla las naves de Top Gun con la academia militar de El juego de Ender y la relación joven-“animal” de Como entrenar a tu dragón. Sin embargo, Sanderson tiene la capacidad de coger todos esos ingredientes y llevarlos a una ambientación totalmente original y propia, de forma que al final todas esas  referencias no son más que pinceladas de un worldbuilding que grita “Sanderson” por todos los costados.

El autor de Nebraska sabe perfectamente como racionar la información y mezclarla con la acción para que el lector se quede enganchado a las páginas del libro desde el principio. El querer saber más sobre este mundo, sobre los krells y el por qué de cómo actúan es uno de los motores del lector para seguir avanzando con la historia, pero no el único. La trama está bien llevada, de manera que el ritmo sea pausado cuando esta lo demanda y acelerado cuando es necesario. Esto es algo que Sanderson domina a la perfección y lo raro sería que el libro tuviera un ritmo irregular o una trama mal llevada.

Lo que destaca quizá a Escuadrón de otros libros del autor no solo es su setting y el hecho de que se ha alejado de la fantasía para adentrarse en una saga de ciencia ficción. Es sobre todo que los personajes se relacionan perfectamente y casi parecen vivos. De la misma manera que pasaba con Nacidos de la Bruma, la relación entre Spensa y sus compañeros es viva, interesante y fresca. La propia Spensa nos resultaría exagerada y cargante, pero Sanderson logra un equilibrio precario gracias a las relaciones de esta con los demás, de manera que al final surge un libro cargado de humor (muy cargado, casi tanto como los libros de Alcatraz), de ironía, de aventura, de acción y de la dosis adecuada de dramatismo.

Al final, Escuadrón es una obra redonda, tal y como nos tiene acostumbrados el autor. El autor usa bien los momentos reflexivos, en los que el libro nos habla de la pérdida de un ser querido, del significado de amar pese a los errores de los demás, de la dureza de una sociedad dirigida hacia la guerra. Estos momentos se entremezclan con escenas de acción vertiginosa (hablamos de naves, al fin y al cabo), de intriga, de humor y de unas gotitas de romance. Un libro a la altura del autor que quizá no será el preferido para los que prefieran un Sanderson más épico y adulto, pero que sin duda entretendrá a cualquier lector que se adentre en sus páginas. Con una traducción excelente de Manu Viciano y una edición casi impecable de Nova, os recomiendo que le deis un tiento. Vale la pena,

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