Crónicas del fin de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

martes, 12 de junio de 2018


Una de las novelas que más ganas tenía  de leer de este primer semestre era Crónicas del Fin, una historia dividida originalmente en cinco novelas cortas que se autopublicaron en Amazon. Pero como poco fan del digital, y aprovechando que Alethe publicaba la recopilación en papel, no esperé ni un día en empezarlo una vez llegó a mis manos. Y tengo que admitir que la historia de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina ha estado a la altura de esas altas expectativas que tenía cuando abrí el libro.

Después de que los Leviatanes y sus monstruosidades aliadas invadieran la Tierra a través de una grieta en el cielo, nada ha vuelto a ser como antes. Los rescoldos de la humanidad que han sobrevivido a la invasión aguantan como pueden con una eterna ley prioritaria: la supervivencia antes que nada. En este mundo inhumano y destrozado conocemos a Adra y su perro Winston, quienes cazan monstruos como forma de vida.

Esta es una novela o serie de novelas cortas, como prefiráis, de fantasía oscura. Pero oscura de verdad, del color del que están hechas las pesadillas. Campbell y Cotrina nos sumergen con una facilidad pasmosa en este infierno terrenal en el que Adra y Winston viven y lo hacen de una manera elegante, enseñando antes que explicando. Esto se agradece, pues el lector siempre está recibiendo la información mínima que necesita para engancharse a la historia y adentrarse en el mundo sin que resulte apabullante o abrumadora. De hecho, una de las cosas más destacables de la novela es que logra mantener el ritmo adecuado (cuando lo necesita, acelerado y trepidante y cuando no, más pausado) en las cinco partes sin apenas decaer.

La ambientación también está muy bien conseguida gracias a la capacidad lírica de los dos autores para mostrarla. Los recursos estilísticos son maravillosos y aunque a veces la lectura se hace algo desequilibrada (imagino que al haber sido escrita a dos manos), en general presenta una calidad lírica envidiable. Destacar sobre todo el uso perfecto de metáforas que logran meter al lector de lleno en la historia.

Pero esta historia no sería nada sin Adra ni Winston. Y es que los autores logran no solo que el lector entre con facilidad en este mundo inmenso que han construido, también en la piel de la protagonista. Durante las cinco novelas cortas, el punto de vista va variando entre Adra y Gale, y aunque tengo que reconocer que personalmente prefería a Adra, ambos están muy bien caracterizados.

Una cosa que he echado de menos ha sido el poder leer las historias en su formato original. Y es que se ve claramente que la novela está creada para ser una serie de novelas cortas. Cada una de las partes acaba con un cliffhanger considerable y estoy segura que la espera y las ansias de leer las continuaciones aportan también una experiencia interesante a la lectura. Al tener las cinco novellas en un mismo libro, este no ha sido mi caso (aunque para el hype me ha ido de maravilla).

Aún así, la edición de Alethe es magnífica y agradecer que hayan mantenido a Libertad Delgado como ilustradora, ya que fue la encargada de ilustrar las portadas de las anteriores entregas. Así que no sé a qué estáis esperando para adentraros en el mundo destrozado y gore de Las crónicas del fin. Os prometo que es una experiencia altamente disfrutable.

Otras reseñas:

Nuncanoche de Jay Kristoff

jueves, 7 de junio de 2018


No puedo decir que sea una experta en fantasía oscura. Es un género que me gusta mucho, más que, por ejemplo, la fantasía épica, pero mis lecturas siempre han estado más enfocadas hacia la ciencia ficción. Sin embargo, cuando leí la sinopsis de libro (y algunas de sus buenas críticas), me comenzó a llamar más la atención. El rollo gore, sombrío y fantástico parecía muy interesante. Y puedo decir, una vez leída, que Kristoff está a la altura de este interés. Vamos a ello.

Cuando Mia era pequeña tuvo que presenciar como ajusticiaban a su padre ante sus propios ojos, acusado de empezar una rebelión que acabaría con el sistema de gobierno actual. Presenció la captura de su madre y su hermano pequeño, enviados ambos a una prisión que no ve la luz del sol. Y pudo mirar a su asesino a los ojos, antes de lograr escapar, por los pelos, de la daga de la muerte. Mia ha prometido vengar el apellido Corvere y para ello tendrá que convertirse en asesina, en una daga al nombre de la diosa de la oscuridad Niah.

Nuncanoche es un novela de fantasía oscura, que oscila entre el Young adult y la fantasía adulta. Young adulto, pues Kristoff coge elementos cliché de estas novelas. Fantasía adulta, porque no tiene reparos en mostrar escenas sangrientas, violentas o sexuales para mostrar bien la ambientación y los personajes. Y es que se nota que hay un mimo puesto en ambos.

La ambientación del libro es una de sus mayores bazas y Kristoff sabe cómo impregnar la sociedad que ha creado de ella para hacerla creíble. Este es un mundo sin oscuridad, con tres soles casi siempre presentes en el cielo, y toda la sociedad se ve afectada por ello. El autor sabe usar esto a su favor para hacerlo creíble, reflejando así como la religión, la política, las ropas, las costumbres y el día a día se ve afectado por ello. El sistema político, mezclado a medias entre la Roma Imperial y la Venecia del Renacimiento, también está presente, aunque con menos importancia de la que se esperaría en una novela así.

Sin embargo, esta ambientación tan bien creada es un arma de doble filo, pues Kristoff acaba cayendo demasiado en el infodump. Lo hace a través de las notas de pie, que aportan y amplían el mundo de una forma casi imprescindible y que al final se hacen pesadas (lo que podría haber sido un toque original y entretenido si se hubiera usado con control, se ve excesivo y, al final, denso). Esto, sumado a una narrativa que puede resultar demasiado descriptiva en algunas ocasiones, hace que el libro tenga fragmentos que ralentizan su lectura. Sin embargo, y a pesar de haber un exceso de ellas, estas notas también aportan una nota de humor que mantiene fresca la historia.

Otra de las bazas de la novela es el personaje de Mia, un personaje con una complejidad real y tangible. Es un personaje fuerte y temible, pero a su vez es vulnerable y en esa vulnerabilidad el lector empatiza Sin embargo, todo ese esfuerzo puesto en Mia no se ve tan reflejado en otros personajes (a excepción quizá de Tris y Don Majo) y a veces los secundarios son un poco planos.

La trama está muy bien llevada y en todo momento Kristoff sabe cómo mantener la atención del lector, pese a que algunos de los clichés en el libro convierten algunos giros de guió en predecibles. Eso no le quita la gracia al libro, que se lee rápidamente pese a sus 600 páginas. Sí es verdad que hacia la mitad del libro el ritmo se vuelve algo irregular, pero se soluciona en las últimas 150 páginas. Este no es un libro profundo o con grandes reflexiones, pero tampoco busca serlo. Kristoff pretende que el lector se lo pase bien durante un rato y se adentre en Itraya y la tierra de los tres soles y eso es exactamente lo que da.

En conclusión, Nuncanoche ofrece exactamente lo que promete: Una lectura rápida, entretenida y pasa-paginas que está bien pensada y bien construida. Una primera parte de una trilogía que no se siente como una primera parte y que dan muchas ganas de leer sus continuaciones. Si os gusta la fantasía oscura, os recomiendo que conozcáis la historia de Mia Corvere. La edición de Fantascy es impecable, así como la complicada traducción realizada por Manu Viciano. 

Otras reseñas del libro:
Sagacomic
El geek furioso de la literatura

Muchas gracias a Fantascy por el ejemplar.


4 años de A través de otro espejo

jueves, 31 de mayo de 2018


Y ya ha pasado un año más. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Cada año que pasa y que puedo celebrar con vosotros el cumpleblog, me sorprendo de seguir teniendo tantas ganas de hablar de libros como tenía al principio. Este blog empezó casi de casualidad y no podía ni imaginar que, cuatro años después, seguiría escribiendo en él. En estos cuatro años A través del otro espejo ha crecido y cambiado un montón y yo he crecido y cambiado con él, pero la esencia sigue siendo la misma que me impulsó a crear el blog un 31 de mayo de 2014: Hablar de libros y compartir mi amor por ellos. 

Quisiera hablar un poco de los cambios del blog durante este último año, pero tengo que admitir que no han sido muy substanciales. Me gusta lo que hago y me gusta como lo hago y aunque a veces tenga ideas y las transmita, en general las reseñas y el compartir mis lecturas son la actividad principal del blog. Eso sí, este último año he estado escribiendo más artículos de crítica y ensayo que he compartido con vosotros (y que, generalmente, han tenido muy buena acogida) y espero que al acabar el máster pueda hacerlo con más asiduidad. 

Es verdad que últimamente no he podido ser tan regular como me gustaría (trabajar y estudiar a la vez no ofrece mucho tiempo), pero nada cambia en cuanto a mis ganas de reseñar libros que me han gustado y de expresar ese amor que tengo por la literatura en las páginas de este blog. Y todo el cariño que he recibido de vosotros, todos vuestros comentarios y muestras de apoyo, me han ayudado a continuar. Es por eso que, un año más, brindo por el blog y brindo por vosotros, que lo mantenéis en vida.

Espero poder decir lo mismo el año que viene. ¡Mucha gracias por todo!


Hiddensee de Gregory Maguire

miércoles, 30 de mayo de 2018




Me gustan mucho los retellings. Siempre que se hagan con gracia, claro, pero me fascina adentrarme a un mundo ya conocido  desde puntos  de vista totalmente diferentes. Una de las cosas que más disfruté de La cámara sangrienta, por poner un ejemplo. Ya en su momento disfruté de Wicked, por lo que imaginaba que Hiddensee, del mismo autor, me gustaría de la misma manera. Y aunque tiene aciertos, el balance final es mucho menos positivo de lo que esperaba. Pero no adelantemos acontecimientos. ¿De qué va Hiddensee?

La novela de Maguire es un retelling de la clásica histórica del Cascanueces. Nos traslada a una Alemania que en un principio parece atemporal (y que poco a poco vamos situando a mediados/finales del siglo XIX), en una zona rodeada de montaña y bosque. Es ahí donde conocemos a Drosselmeier, el creador de juguetes que acaba construyendo al Cascanueces. La novela se adentra en los orígenes del personaje  y en cómo se convierte en el personaje del cuento.

El lector entra en la novela esperando un cuento que les recuerde al Cascanueces y Maguire parece saber eso, pues al inicio de la novela se aleja expresamente de paisajes, escenas o personajes que puedan recordar al cuento de Hoffmann. La novela, de hecho, empieza cargada de una fantasía extraña, casi oscura, que acaba desvaneciéndose a medida que avanza la novela. El tono de cuento clásico se desvanece también para mostrarnos la vida de Dirk, un protagonista algo atípico.

El problema viene cuando el autor le pide al lector que se implique emocionalmente con la historia de Dirk, pues el personaje no aporta ese tipo de compromiso. Es un personaje más bien plano y solo se le ve brillar de rebote, cuando los personajes a su alrededor lo hacen. Destacar sobre todo a Felix, uno de los pocos personajes cuya evolución y desarrollo podemos leer. Sin embargo, no pasa lo mismo con Dirk. Al principio, parece un personaje plano que irá evolucionando a lo largo de la historia, pero a medida que esta historia avanza, esto no ocurre.

Aunque la fantasía y el tono a cuento clásico se diluyen a medida que avanza la trama, la prosa de Maguire logra mantener esa esencia a lo largo del libro. Los guiños hacia los cuentos de hadas y la constante presencia de una ambientación agradable y casi mágica de la Alemania del siglo XIX logran hacer que el libro sea disfrutable, pese a sus defectos. Esta es la clave que lo hace funcionar como retelling, pues como ya pasó con Wicked, Maguire se aleja totalmente de la historia original para mostrar un punto de vista totalmente diferente y apartado.

En conclusión, Hiddensee no es un mal libro, pues busca reproducir y homenajear esos cuentos clásicos de los Hermanos Grimm, y E.T.A Hoffmann. Pero cuando el libro se aleja de esa ambientación y nos presenta la historia de autodescubrimiento de un personaje plano como Dirk, la novela pierde bastante. Aún así, os invito a que os forméis  vuestra propia opinión. Quizá el mundo del juguetero del Cascanueces os conquista más a vosotros que a mí. Sin duda, la edición de Alethe, traducida por Carla Bataller, es una preciosidad que recrea a la perfección el ambiente que rodea la propia novela. 

Otras reseñas:

Sombras de identidad de Brandon Sanderson

lunes, 14 de mayo de 2018



Leer a Brandon Sanderson es como volver a casa por Navidad. Sé que he dicho esto de muchos autores y es que creo esto de muchos autores, pero con el autor de Nebraska pasa especialmente gracias a que tiene un estilo muy característico y a que tiene una obra casi inabarcable. Es por eso que, cuando tenía una crisis lectora, recurrí a él y quise volver al mundo de Mistborn. In Sanderson we trust.

Sombras de identidad coge el relevo donde lo dejó Aleación de Ley, con los mismos personajes y la misma ambientación. Volvemos, pues, a Elendel, 300 años después de los hechos acontecidos en la trilogía inicial de Nacidos de la Bruma y con Wax, Wayne y Marasi como principales protagonistas. Pero después de unos asesinatos en masa sospechosos, la animada ciudad empezará a estar en peligro.

Una de las cosas más interesantes que hace Sanderson en esta segunda trilogía es la de mostrar la evolución de un mundo que conocimos con toques medievales y que ahora es una mezcla genial entre una ciudad victoriana inglesa y una ciudad del Oeste americano. Esta mezcolanza de elementos está muy bien integrada con el sistema de magia creado por Sanderson, que se adapta y se reconstruye. Sin embargo, toda esta ambientación ya estaba trabajada en Aleación de Ley y en Sombras de identidad Sanderson casi no aporta nada nuevo. Son más bien los elementos antiguos de la primera trilogía los que más llaman la atención. Aparecen no solo como fanservice, sino también para aportar algo a la trama.

Las comparaciones son odiosas, pero es imposible no hacerlo cuando esta segunda trilogía viene de una tan potente como Nacidos de la bruma. Aunque Sombras de identidad coge el tono humorístico que tenía en la primera entrega, ese tono va oscureciéndose a medida que avanza el libro, ya que Sanderson introduce temas sociales y políticos bastante interesantes. Eso lo aleja de la épica que tenían los primeros libros, pero construye una “épica” nueva, más retorcida y social. Sigue siendo Sanderson y sigue teniendo su marca indeleble en el libro, por lo que no llega a ser una crítica como la que podríamos encontrar en libros más oscuros o grimdark, pero eso no le quita el valor intrínseco que tiene.

El hecho de que esta trilogía sea una continuación de Nacidos de la bruma es un arma de doble filo. Sí es verdad que parte del interés que tienen estos libros es ver como el autor desarrolla un mundo que conocimos, como lo hace evolucionar 300 años. Pero también es inevitable compararlo con la saga original y echar de menos ciertos elementos que los primeros libros sí ofrecían.

Sombras de identidad es un libro interesante y rápido de leer, una aventura cargada de emoción, humor y una leve crítica social que consigue lo que se propone: entretener al lector. Aunque esto no parece ser suficiente, no al menos para llegar al nivel de la obra que la precede, eso no quita que sea una lectura con valor en sí misma. Un libro que despierta, además, el hype por lo que Brazales de duelo pueda ser. Esperemos que, como ha hecho Sombras de identidad, mantenga el nivel. Siendo Sanderson su autor, no lo dudo ni un segundo.

Otras reseñas:

Experimental Film de Gemma Files

martes, 8 de mayo de 2018



Ya os he hablado más de una vez de la increíble labor que realiza La biblioteca de Carfax. Una editorial pequeña, recién nacida, independiente y con mucha fuerza para traer terror, mucho de él escrito por mujeres. Y con un catálogo de infarto. Sin embargo, me costó adentrarme a Experimental Film, pues el tema no acababa de atraerme. Pero como ya comenté en el pasado, últimamente estoy haciendo una exploración del terror escrito por mujeres y, como tal, no podía perderme este premio Shirley Jackson 2016. Y suerte que no lo he hecho.

Experimental Film nos traslada a Canadá y nos presenta a Lois Cairns, una profesora y crítica de cine que ha perdido su trabajo de lo primero y se mantiene como puede de lo segundo. Lois descubre la obra de la que podría ser la primera directora de cine canadiense y decide investigar su historia y su obra de una manera casi obsesiva. Poco a poco, Lois se verá atrapada por los mismos fantasmas que acosaban al objeto de su estudio, años atrás.

Esta es una novela difícil de entrar. Gemma Files aprovecha las primeras cincuenta páginas para hablar de cine y, más concretamente, de cine canadiense y aunque eso sirve para asentar la ambientación que rodea la vida profesional de Lois, no deja de ser unas 50 páginas densas en las que el lector no visualiza hacia dónde va la trama. Pero al ser el cine un elemento central del libro, pronto este inicio denso se entiende en cuanto empieza la investigación sobre la señora Whitcomb y todo el misterio que rodea su obra. A medida que avanza el libro y ya con toda la ambientación creada, es el misterio el que va cogiendo peso en la trama.

Otro leiv motiv importante es la figura de Lois como madre, o más bien, como madre trabajadora. Con un hijo autista y una infancia difícil, a Lois se le hace complicado compaginar su trabajo con su vida personal y, en muchas ocasiones durante la novela, tiene que elegir entre los dos. La primera persona refuerza las sensaciones que vivimos con Lois y todo su espectro de emociones en cuanto se refiere a la familia.

Todo esto nos permite conocer y dibujar a Lois como un personaje real y Gemma Files logra convencernos que lo es. Con un aire casi de ensayo en algunas ocasiones, la caracterización de Lois es uno de los puntos más fuertes de la novela y aquello que nos incita a seguir leyendo. Esto no significa que el misterio que rodea a la señora Whitcomb no esté bien escrito o no tenga el peso suficiente en la trama, al contrario. Este misterio forma parte de lo quien es Lois y se muestra muy presente en la novela.

Gemma Files logra crear una ambientación en ocasiones casi asfixiante, que te envuelve durante la lectura y no te deja ir. Es quizá por eso que el final puede resultar algo más flojo de lo esperado, pues todo lo que ha construido durante la novela acaba desinflándose en un final con un ritmo más lento. Sin embargo, la calidad literaria que muestra Files se mantiene durante todo el libro y es por eso que es un placer de leer desde la primera página hasta la última.

La historia de Lois Cairns me ha fascinado desde el principio, mucho más que todo el misterio de terror que envuelve la obra de la señora Whitcomb. Y de hecho creo que es gracias a esta caracterización del personaje que he leído con interés toda la novela. Esto conlleva a que si estáis buscando una historia de terror que no os deje dormir, Experimental Film no lo es ni mucho menos. Pero si buscáis una historia con tintes de terror y un tono personal, este puede ser vuestro libro.  

Otras reseñas:

Estación Central de Lavie Tidhar

lunes, 30 de abril de 2018



Reseñar Estación Central de Lavie Tidhar es una empresa complicada. Ya de entrada, Lavie Tidhar no es el tipo de escritor que escriba novelas comunes, fáciles de reseñar. Y aunque Estación Central es quizá una de sus novelas más asequibles, sigue siendo una tarea compleja. Sin embargo, y cogiendo con muchas ganas mi primer Tidhar, tengo que admitir que las sensaciones que me ha dejado la lectura han sido más que positivas.

Estación Central nos traslada a Tel Aviv, lugar donde se ha construido una Estación espacial desde la cual se viaja alrededor del mundo y del Sistema Solar. Esto ha convertido la ciudad no solo en un punto neurálgico del transporte y el comercio, sino también un lugar donde muchas culturas convergen y se transforman mutuamente. Aprovechando esa característica de multiculturalidad, Tidhar construye la novela como un fix up de muchos personajes que convergen en el mismo lugar.

La habilidad de Tidhar de mezclar y juntar los personajes para que se pueda ver un hilo conductor a través de las historias personales de cada uno es espectacular. Sobre todo teniendo en cuenta de que esta no es una novela creada expresamente como fix up, sino que el autor aprovechó historias escritas para otros medios y, modificándolas ligeramente, además de añadir un par de relatos nuevos, consigue que Estación Central sea un todo, más que un conjunto de relatos.

Aquí tiene importancia la ambientación, más concretamente la Estación Central, que es el personaje más importante de la novela. Pero además el autor va añadiendo conceptos e ideas cuyas solas pinceladas auguran una complejidad que daría para novelas enteras. Pero al autor no parece interesarle ahondar en estas ideas, sino que sirven solo como elementos del paisaje que rodean y transforman a los personajes.

Pues, como ya he dicho, el punto fuerte de la novela son los personajes. Ellos son los que llenan las historias, los que le dan complejidad al libro. A través de ellos conocemos diferentes maneras, diferentes culturas, diferentes pensamientos y diferentes personas. Conocemos como sienten, como piensan, cuales son sus miedos. Y sobre todo, como aman. El amor es una figura importante en la novela y aunque pasa de forma desapercibida, todos los personajes se ven conducidos, de una manera más o menos directa, por sus sentimientos. Un poco como pasa en la vida real. Un poco como cualquier ser humano.

La forma de narrar del autor es sutil, muy elegante pero sin dejar de ser directa. Tiene una manera de plasmar las imágenes que se quedan gravadas en la mente del lector y logra transmitir de una manera que casi parece fácil. La traducción de Alexander Páez en este sentido ayuda muchísimo, pues nunca da la sensación de existir, sino que parece conectar directamente con el estilo del autor.

En conclusión, Estación Central es una novela que, por desgracia, ha pasado desapercibida en el fandom. Sin embargo, todos los elementos con los que juega Tidhar (sus personajes, los temas tecnológicos y sociales, hasta la misma forma en la que está construida la novela) consiguen crear una obra maravillosa que vale mucho la pena leer. 


Otras reseñas del libro:
Donde acaba el infinito
Sense of wonder
Dreams of Elvex
Boy With letters
Tres marcianos y medio

Agentes de Dreamland de Caitlin R. Kiernan

jueves, 19 de abril de 2018


Hacía mucho tiempo que quería leer algo de Catelyn R. Kiernan, la autora que firma esta novela corta que ahora ha traído Runas al español. Tanto la novela antes publicada en español por Valdemar, La joven ahogada (con una portada y una sinopsis de lo más sugerentes) como algunos de sus relatos. Con la publicación de esta novela corta, publicada en inglés por Tor.com, no quise perder la oportunidad de conocer, por fin, la obra de Kiernan. Y ya os aseguro que no será la última novela que lea suya.

Agentes de Dreamland nos traslada hasta Arizona, Estados Unidos. Ahí conocemos al Guardagujas, un agente federal que está investigando un extraño suceso y que se reúne con una mujer, Immacolada Sexton para intercambiar información. Por otro lado tenemos a Chloe, una ex drogadicta que ha encontrado el sentido de su vida gracias a una secta religiosa.

Cuesta entrar en la lectura de Agentes de Dreamland. Los primeros capítulos meten de lleno en un mundo que el lector no puede contextualizar y la lírica sugerente de Kiernan aumenta esta sensación. Sin embargo, una vez el lector se adentra en la tónica de la historia, queda totalmente atrapado. Kiernan no mastica la historia para el lector, sino que deja que sea este el que descubra todos los secretos, todo lo que se puede leer entre líneas.

A esto se le suma una ambientación oscura maravillosa. Con toques lovecraftianos, Kiernan se adueña de muchos de los tropos que hemos visto en la literatura del terror cósmico y los hace totalmente suyos. El trabajo es nuestro, sí, pero una vez vamos conectando los puntos, descubrimos las constelaciones que nos quiere mostrar la autora. Y no son escenas bonitas, sino más bien imágenes perturbadoras y desconcertantes que nos hacen sentir como los humanos perdidos de esta misma novela.

En tan solo 120 páginas, a Kiernan le da tiempo de hablar de sectas, de monstruos astrales, de experimentos gubernamentales secretos y mucho más. Le da tiempo de mostrarnos un futuro desolador y una humanidad rota en mil pedazos. Lo logra no solo con la ambientación que ya he comentado ni con el maravilloso estilo de la autora, sino también con sus personajes. Centrándose solo en los tres principales, nos mete en sus mentes, nos deja ver sus rincones más oscuros. De ellos, quería destacar Immacolada Sexton, a quien solo podemos ver como principal en un capítulo, pero que se come todo el protagonismo del resto de personajes cuando está en escena.

En conclusión, Kiernan es una maravillosa narradora y sabe muy bien cuando conducir al lector y cuando dejarlo a su aire para que sea él quien descubra los secretos de su obra. Agentes de Dreamland es una obra de terror, un thriller y también una novela con toques de ciencia ficción, todo compensado en 120 páginas. La edición en tapa dura de Runas es de esas que quedan perfectamente en la estantería y la traducción de María Pilar San Román logra plasmar al español la pluma de la autora. Si os gustan las novelas cortas, y os gustan las novelas de terror, este es vuestro libro.

Gracias a Runas y Alianza editorial por el ejemplar


Otras reseñas del libro:
Donde acaba el infinito
El caballero del árbol sonriente

Las tres muertes de Fermín Salvochea de Jesús Cañadas

lunes, 16 de abril de 2018


Voy a hacer una confesión vergonzosa, por favor, no os marchéis del blog después de leerla: No he leído nada de Jesús Cañadas. O más bien, no había leído nada hasta que llegó a mis manos La tres muertes de Fermín Salvochea. Es verdad que ya tenía curiosidad antes de este suceso, pero no fue hasta que Cañadas sacó su nueva novela, que me animé a leerla, pues tiene muchos elementos que me llaman la atención: Ambientada en España, principios del siglo XX y novela de terror. ¿Qué más se puede pedir? Pues esperad, que acabo de empezar.

1907. Sebastián recibe una entrada para el circo de los horrores que acaba de llegar a Cádiz, un circo al que sabe que él y sus amigos tienen que acudir. Ese mismo día ocurre algo que cambiará su vida y la visión que tiene del borracho de su padre: Fermín Salvochea, el alcalde de Cádiz durante la primera República, ha muerto. Pronto descubrirá Sebastián que su padre, Juaíco, está mucho más relacionado con este personaje de lo que él espera.

Una de las cosas que creo que hace mejor Jesús Cañadas en esta novela es la capacidad de meterse en la piel de un niño como hace con Sebastián. La novela está dividida en dos puntos de vista, el de 1907 con la voz narrativa de Sebastián y el de 1873, que nos muestra la vida de su padre, Juaíco. A través de estas dos historias, que se van entrelazando, el lector va adentrándose en este Cádiz del pasado, lleno de fantasmas y monstruos. Y es esta capacidad que tiene Cañadas de hacerte volver a sentir un niño, a vivir y disfrutar como un niño y sobre todo, a ver desde los ojos de un niño, que hace los capítulos de Sebastián inmejorables. Desde un buen principio, todo lo que rodea a Sebastián es misterioso y terrorífico, pero Cañadas juega con el lector de manera que tanto él como el personaje no sepan nunca qué es real y que es una invención. Esto tiene aún más poder gracias al resto de personajes que rodean a Chano. Por otro lado, está la historia del pasado, donde tanto Fermín Salvochea como Juaíco están perfectamente delineados y caracterizados.

Cañadas sabe muy bien cuando parar una historia para continuar con la otra. Durante todo el rato, ambas historias se van entrelazando, al principio con pequeños detalles y al final totalmente, con personajes que se complementan a un lado y otro del tiempo. Cañadas siempre da la información justa para que tanto los personajes como el lector se queden con ganas de saber más, de seguir leyendo.

Y aunque he hablado de lo bien caracterizados que están los personajes principales, Cañadas no deja de lado los personajes secundarios y de hecho son estos los que le dan vida real a la novela. Tanto los tres amigos de Sebastián, como su madre, como toda la ristra de personajes que pueblan los callejones y cloacas de Cádiz, todo el elenco hace su papel sin mostrar que es realmente un papel. Su vitalidad da vida a la propia historia.

Pero aunque tiene elementos de terror y de drama, esta es, en lo más profundo, una novela de aventuras. Y mientras avanza la lectura, me daba la sensación que de la misma forma que yo lo estaba disfrutando, el autor había disfrutado escribiéndolo. El batiburrillo de referencias frikis, históricas y fantásticas, referencias de Cádiz y de España, es fascinante y a veces, de hecho, algo abrumador. Sin embargo, es una nota discordante en una melodía maravillosamente creada y que no quita para nada el buen sabor de boca que deja la novela una vez llegas al último punto.

En conclusión, y dejándome muchísimas cosas en el tintero que se podrían decir de esta novela, Las tres muertes de Fermín Salvochea es una novela que traslada al lector al Cádiz de principios del siglo XX, a un Cádiz histórico, sí, pero también fantástico, costumbrista, un Cádiz lleno de mitos y leyendas que no parecen reales. Con una prosa maravillosa y una historia muy bien tramada, Las tres muertes de Fermín Salvochea se va a lo alto de mis mejores lecturas en lo que llevo del año.


Otras reseñas de la novela:
Sense of Wonder
Libros Prohibidos
Boy with letters

Nueva Amazonia de Elizabeth Burgoyne Corbett

martes, 3 de abril de 2018



Siempre me han gustado las distopías. Una de mis novelas preferidas es 1984 de George Orwell y gracias a él, leí otras distopías clásicas como Nosotros, Farenheit 451 o Un mundo feliz. Sin embargo, últimamente he adquirido también un interés por las utopías, no solo por el contraste que ofrecen ante las distopías, sino también por la clase de ideas que expresan. En el segundo número de la Revista Windumanoth, revista en la que colaboro, he escrito un artículo hablando sobre utopías. Así que imagináos cual fue mi alegría al descubrir que Defausta editorial publicaba Nueva Amazonia, una utopía feminista de finales del siglo XIX que, por desgracia, desconocía cuando escribí el artículo. Habéis oído bien. Utopía feminista en el siglo XIX. Suena bien, ¿verdad?

La novela de Corbett se presenta a ella misma como protagonista de la novela/ensayo utópica. Elizabeth se queda dormida leyendo una indignante opinión sobre el sufragio universal y despierta 200 años más tarde, en una Irlanda renombrada como Nueva Amazonia donde la igualdad de género ha sido alcanzada. 

A través de la visión de la protagonista que, al igual que nosotros, es una recién llegada a este mundo nuevo, vamos conociendo todos los entresijos de la sociedad que construye la utopía. De esta forma, la autora muestra sus ideas de un mundo ideal y los cambios que necesita la sociedad inglesa de 1800 para adquirir una utopía como esa. En su mayoría, todos los cambios son para bien y Corbett muestra una sociedad más avanzada, más civilizada; totalmente envidiable. Pero no siempre es así y la autora aprovecha también la ocasión para mostrar defectos de esa utopía, errores que podría conducir el avance de la sociedad.

La crítica a la sociedad en la que Elizabeth Corbett vivía está presente en todas las páginas de la novela, no solo por comparación a esa sociedad utópica, sino también con el personaje de Augustus, quien representa el hombre inglés prototipo. Corbett muestra a Augustus como un personaje ridículo, estúpido, egocéntrico e inconsciente de sus propias limitaciones.

Me ha fascinado la actualidad de algunas de las ideas y concepctos de la novela. Y es que aunque muchos de los fundamentos que sostienen la sociedad de Nueva Amazonia están concebidos desde el femenismo de finales de siglo XIX, muchos otros son de rabiosa actualidad. En algunos casos, me han parecido ideas muy avanzadas al tiempo en el que Elizabeth Corbett escribió la novela. 

Sin embargo, la novela peca de una sobreexposición y de un info-dump extremo. Es interesante para conocer las ideas de la autora, pero funciona mucho mejor como ensayo que como novela, pues le falla el ritmo y los personajes no son más que meros titeres para explicar las bondades de la utopía feminista creada por Corbett. Por supuesto, sí se lee como un ensayo sobre las ideas femenistas de finales del siglo XIX, resulta fascinante, pues los elementos de especulación brillan con fuerza. Pero los elementos novelescos, en cambio, resultan flojos y poco adecuados para el tono explicado en la historia.

En conclusión, Nueva Amazonia es un libro que, tomado como ensayo, puede resultar fascinante. Nos ayuda a comprender mejor la historia del feminismo y resulta un imprescindible para todos aquellos que quieran conocer utopías feministas. Un libro con un contenido fascinante, pero una forma que, ideada como novela, falla. Sin embargo, no por eso dejaría de recomendarla, sobre todo a aquellos que se interesen por el tema. 

Otras reseñas: