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Dime lo que comes 19#: Cumbres Borrascosas

sábado, 18 de abril de 2015

La entrada llega tarde, lo sé, pero como sé que justo estáis apunto de ir a comer, así no sufriréis mucho :D. La entrada que os traigo hoy ha sido un poco improvisada, pues tenía que hacer fotografías del pastel de zanahoria y aproveché para elegir un libro para la sección. Si tengo que ser sincera, el libro no estoy segura de que quede muy bien con el pastel, pero bueno, a falta de otras ideas, aquí tenéis el Dime lo que comes... y es que el pastel de zanahoria está muy bueno :D


Hace poco que en el Cafè tenemos constantemente este pastel, pero empecé a ponerle zanahorias pequeñitas y la verdad es que queda muy bonito. Demasiado bonito. ¡Tenía que hacerle fotografías! 


¿Por qué carrot cake y Cumbres Borrascosas? Realmente, es una combinación rara, ya que el carrot cake da más sensación de ser algo nuevo y no tan clásico como el libro de Brontë. Pero mirando los libros que podrían cuadrar con este pastel, al ver este se me iluminó. Y la verdad es que es más adecuado de lo que se puede pensar en un inicio.

Para los que no lo sepáis, Cumbres Borrascosas es un libro que, más de amor, habla de la venganza perdurable. Personajes con carácter fuerte que chocan constantemente, la dulzura contra el odio. Eso me ha recordado muchísimo a este pastel, porque es un pastel dulce y de contrastes. El naranja contra el blanco y las nueces, que podrían simbolizar el carácter de Heathcliff. ¿Pillado por los pelos? Quizá, pero me pareció adecuado y no sé, en realidad es un pastel que se remonta a más o menos la época de las Brontë.

Y pasemos a la receta, que quizá no es de las más fáciles que he puesto aquí, pero que es muy agradecida.

Ingredientes:
240 ml de aceite
400 gr. de zanahoria
200 gr. de azúcar
1 cucharada de bicarbonato
1 cucharada de levadura
Una pizca de sal
150 gr. de nueces
280 gr. de harina
4 huevos

125 gr. de mantequilla
300 gr. de azúcar glass
100 gr. de philadelpia

Preparación:
Mezclamos el azúcar con los huevos y batimos a velocidad baja. Añadimos el aceite y batimos un poco más. Mientras, lavamos y pelamos las zanahorias y las rallamos en un cuenco. Queremos quitarle bastante líquido a las zanahorias, pero sin pasarnos para que no nos quede demasiado seco el bizcocho.

Añade la harina, el bicarbonato, la levadura y la sal poco a poco, batiendo a velocidad baja. Cuando esté totalmente integrado, podemos subir la velocidad para que quede el bizcocho cremoso y sin grumos. Añadimos entonces la zanahoria y las nueces, picadas previamente.

Añadimos la mezcla a un molde al que habremos engrasado previamente. Horneamos a 180 grados durante más o menos una hora (vigilándolo para que no se haga demasiado, clavando un cuchillo. Cuando salga seco, estará el pastel listo). Podemos usar un molde alto y cortar después el pastel o usar un par de moldes. Yo recomiendo la primera, porque así quedarán, de ancho, exactamente igual. 

Una vez lo hemos acabado de hornear, tocará dejarlo enfriar y decorarlo. Primero, dejaremos el pastel sin desmoldar y diez minutos después, desmoldamos y dejamos sobre una rejilla. Mientras, haremos la crema de queso. Primero batimos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas a velocidad alta (tapad la batidora para que no esparzáis de azúcar toda la cocina) y cuando, cinco minutos después, quede una crema muy cremosa similar a la textura de un helado, añadimos la philadelphia fría. Es importante que esté fría, sino puede que se corte. 

Decoramos como se quiera. Yo añado zanahorias de fondant porque queda muy bonito, pero podéis hacerlo como queráis, que seguro que os queda bien igual. 

Espero que os haya gustado el pastel y que tengáis ganas de hacerlo, porque queda muy bien. Y que os haya gustado la entrada, quizá un poco cogida por los pelos... pero la obra de Emily Brontë y el pastel lo merecen :)

Reseña: Cumbres Borrascosas de Emily Brontë

miércoles, 3 de septiembre de 2014



Hacía tiempo que tenía pendiente este libro y la verdad es que en parte esta gran expectativa que había ido creando la hermana de la autora conforme leía sus libros ha influido en como he visto el libro. Así que cuando vi el libro, en esta edición tan preciosa de Alba, en casa de mi hermana, no pude resistir a la tentación de cogérselo y leerlo. Y ahora no quiero devolvérselo jaja. Y aunque no ha sido una lectura tan satisfactoria como deseaba, siempre es un placer descubrir palabras escritas tanto tiempo atrás.

Cuando el señor Lockwood decide alquilar la Granja de los Tordos, en busca de soledad y paz, no podía imaginarse el carácter de su casero ni la historia que la casa guarda. Así, cuando camina hasta Cumbres Borrascosas para saludarlo, se encuentra con una familia peculiar en la que el mal ambiente, los insultos y los caracteres airosos son ley. Conoce así al señor Heathcliff, a la señora Catherine y al joven Earnshaw. Después de dos visitas, a cual peor, decide no volver a pisar la casa y al volver a la suya, alquilada, cae enfermo. Durante esta convalecencia lo cuida la ama de llaves encargada de la casa, la señora Ellen Dean. Ante la insistencia del señor Lockwood, esta decide explicarle toda la historia que reside detrás de Cumbres Borrascosas y así es como comienza nuestro relato.

A partir de una pluma en primera persona, vamos viendo los pensamientos primero de Lockwood y luego de Ellen, quien a través de su narración explicará la historia de Heathcliff y Catherine tanto a su señor como al lector. Esta forma de narrar me ha parecido muy útil y consecuente con la historia y aunque a veces podíamos perdernos episodios por verlo todo desde el punto de vista de una ama de llaves, la personalidad arrolladora, decidida y sincera de Ellen lo compensa. Además, Emily se las ingenia de varias formas para darnos otro punto de vista sin que perdamos la visión de Ellen (con cartas y explicaciones). 

Sin embargo, la historia en sí está llena de altibajos. Aunque Lockwood sea el primer personaje que conocemos, apenas tiene importancia para la historia más de ser un simple espectador que, como nosotros, espera la resolución de la historia de estas tres familias que va entrelazándose cada vez más. Los personajes van evolucionando con el tiempo, aunque estas evoluciones no siempre sean a mejor (la mayoría son a peor, la verdad) y aunque puedas notar su pena y su desasosiego, son personajes que, al menos a mi, no me han calado fondo. Personajes que pagan su pena con violencia y altanería. 

La pluma de Emily es desgarradora y eso sí me ha gustado, aunque en ocasiones la historia llegara a parecerme pesada, estaba escrita de forma tan magistral que me incitaba a seguir leyendo. La forma de escribir tiene un aire a Jane Eyre y El profesor, aunque no es exactamente similar. La novela de Emily es mucho más cruda, mucho más desnuda y mucho más violenta. Es escarpada y agreste como los páramos que describe. Oscura y tirando a una novela gótica de época. 

En resumen, sin querer contaros más de la historia, pues creo que es algo que tenéis que descubrir vosotros y pese a que me ha costado leer este libro más de lo que pensaba, ya que en algunos momentos me atrapaba entre sus páginas y no quería dejar de leer, pero en otros me cansaba hasta tal forma que necesitaba dejar de leer, creo que ha valido la pena descubrirla. Si os gusta la novela decimonónica con aires góticos y desgarradores, esta es vuestra novela. Ahora, sí preferís una lectura más ligera, no os lo recomiendo. 

3,5/5