La última parada del booktour europeo es en Amsterdam y es, curiosamente, la ciudad que más problemas me ha dado en cuanto a elecciones de libros. No es que tenga poco donde elegir, porque no, la verdad es que hay muchísima variedad de novelas inspiradas en Amsterdam, mi problema era más bien que, o ya las había leído, o no me interesaban en lo más mínimo. Así, al final la elegida fue una relectura que aunque he cogido con pocas ganas, nos muestra muy bien el Amsterdam asolado por la guerra: El diario de Ana Frank.
Hace muchos años que leí este libro y la verdad es que no creo que necesitara de una relectura, pero como es el que más me apetecía de todos los que había visto que pasaran en Amsterdam (tampoco es que buscara exhaustivamente, pero sí que miré un poco y no me convencía ninguno de los no-leídos). Al final, me decanté por este y tengo que reconocer que lo acabé justo el día antes de marcharme (así que imaginad lo apurada que estaba xD).
Ana Frank fue una niña judía que vivía en Amsterdam y que se refugió en la fábrica de su padre durante dos años antes de ser descubiertos. Durante más de dos años, esta joven de 13 años escribió un diario relatando su día a día, al principio como judía en un país invadido por los alemanes y luego como una refugiada de estos.
Los diarios son una parte de la literatura fascinante para descubrir el mundo en el que vivía el autor cuando lo escribía. Al contrario que los diarios orientales, los europeos siempre han buscado una intimidad para escribir y reflejar no solo el día a día del escritor, sino también sus visicitudes y sentimientos durante este período de tiempo. Ana pasó por una época horrible para los judíos como ellas, no hace falta que hablemos de esta época más concienzudamente, porque todo el mundo conoce los hechos del Holocausto.
Sin embargo, la visión que nos da Ana no solo es más realista que todas las novelas que podamos leer inspiradas en esta época (básicamente porque ES realista), sino también tiene un aire cotidiano que entristece aún más. La dureza de ser una refugiada, del miedo constante de ser encontrada, de la fuerza de superar el día a día se transcribe a la perfección entre las páginas de este diario. Además, Ana aprovecha la ocasión cuando escucha en la radio que se publicarían los diarios de guerra, para editar y completar el suyo propio. La frontera entre la intimidad y el compartir desaparece aquí y Ana narra para los demás además de para sí. Es, además, una persona muy minuciosa y nos muestra muchísimos detalles de sus días en el refugio, además del espacio, de la cotidianidad y de las personas con las que compartía esta reclusión.
No merece una relectura, porque es claro y contundente. De esos libros que te ponen los pelos de punta, que reflejan a la perfección no solo una época, sino los pensamientos de una adolescente como Ana y su paso por la leve madurez de los 13 años a los 15. Ana fue una persona interesante y una joven con las ideas claras y eso se transmite en el diario.
No sabría deciros si es un must read o no. Es un libro perfecto si te interesa el tema de la Segunda Guerra mundial. Un libro contundente y duro porque todo los hechos que relata pasaron en la realidad. Un libro estremecedor porque es la voz de una niña de guerra la que le da vida. No es una obra de la literatura ni muchísimo menos, pero tampoco busca serlo. Es simplemente un testimonio sencillo sobre una persona sencilla que vivió una época horrible.
4/5


