Hay libros que parecen predestinados a
editoriales concretas. Ese es el caso de la historia de Katherine Dunn y me da
la sensación de que si ha tardado 30 años en publicarse un libro de culto como
este, ha sido solo porque estaba esperando a que llegara Blackie Books para
hacerlo. Y sin embargo, parece inexplicable como una historia así ha tardado
tanto tiempo en traducirse. Amor de monstruo ha venido para quedarse en
nuestras estanterías y si aún no está en las vuestras, espero que después de
leer la reseña os planteéis comprarlo. Vamos allá:
Olympia Binewski es enana, albina y jorobada.
Muchas cualidades que para las personas “normales” serían consideradas
monstruosas. De la misma forma, el resto de su familia serían considerados
freaks, monstruos, raros. Aunque lo que para otras personas serían un hándicap,
los Binewski saben bien como explotarlo a su favor: una feria ambulante que,
más allá del dinero y el prestigio, está unida por unos lazos familiares
irrompibles. Porque no hay nada más poderoso que el amor de un monstruo.
La novela está dividida en dos líneas temporales,
siendo la principal la línea del pasado. La propia Oly va explicando y
desgranando toda su vida en la feria de los Binewski y en relación con sus
hermanos y parece que se dirige directamente a nosotros. Y sin embargo, “nosotros”
somos el elemento externo de esta historia, los “normas” (que es como llaman
los Binewski a la gente “normal”). Dunn logra, a través de un testimonio
cercano, realista y muy directo, que entremos en la historia de Olympia y que
la conozcamos como si de una amiga se tratara.
Esta primera persona hace que la lectura sea
más llevadera, pero que eso no os lleve a pensar que el estilo de Dunn es
sencillo. Al contrario, parece una novela escrita exactamente para su temática,
una novela bizarra y de un grotesco casi monstruoso, pero a su vez una novela
increíblemente humana. Con toques de terror gótico, de costumbrismo y de gran
novela americana, Katherine Dunn fusiona muchísimos elementos para dar una
historia redonda.
Si tengo algún pero, es con el ritmo de la
novela. A Amor de monstruo le cuesta mucho arrancar, y no es hasta que se enciende
la “maquinaria” de la trama y nos adentramos en el mundo de “La fabulonia”, que
nos atrapa irremediablemente. Por eso me ha fallado tanto que el climax de la
historia, el momento en el que todo se explica y las dos líneas temporales se
unen, sea un momento tan breve. Quizá es una forma de la autora de decirnos que
vivamos la vida y amemos, monstruosamente o no, porque todo puede cambiar en un
segundo. Aún así, me habría gustado que la autora le diera más fuerza a una
escena que, para ser tan importante, queda algo apagada.
Si comparaba La extraordinaria familia Telemacus
con una buena película de Wes Anderson, Amor de monstruo debería ser una
adaptación a la pantalla grande firmada por Tim Burton. Y sin embargo, si
quitamos todo aquello monstruoso, ambas novelas se parecen bastante; Amor de
monstruo es una novela que habla, por encima de todo, del ser humano. Y de las
relaciones familiares. Ha tardado 30 años en llegar, pero no ha perdido ni una
pizca de su encanto.
Otras reseñas: