El ojo de Nefertiti de Jesús Cañadas

jueves, 13 de diciembre de 2018



Mi gusto hacia el middle grade ha sido un gusto adquirido. Por supuesto, de pequeña los disfrutaba muchísimo, pero con el tiempo me he ido alejando de esta clase de lecturas y pocas son las veces en las que me animo a leerlas. Ya en su momento, Sanderson consiguió viciarme con su saga de Alcatraz y desde que empecé a trabajar en una librería, que tengo más ganas de leer este tipo de libros. Por eso, cuando Jesús Cañadas anunció que iba a sacar un libro dirigido a este rango de edad (y con portada de Marina Vidal, no nos olvidemos de algo tan importante), me entraron muchas ganas de leerlo.

Athenea es hija de dos importantes arqueólogos alemanes. Cuando su madre desaparece en extrañas circunstancias, el padre de Athenea se marcha a Egipto, dejándola con su nueva institutriz y Medhi, el hijo de esta. Pero los peligros que acechan la madre de Athenea no tienen fronteras y pronto tanto ella como Medhi se adentrarán en un viaje que los cambiará para siempre.

'El ojo de Nefertiti' es el primer libro de la saga de Athenea y los elementos. Como ya he dicho, es un libro dirigido a un público de 10-12 años, aunque eso no impide que un adulto pueda disfrutar de su lectura. Al contrario, Jesus Cañadas logra crear una historia de aventuras trepidante que bebe de las películas y libros con los que crecimos de pequeños. Y lo consigue con una trama ágil, que no para salvo para ofrecer momentos para dejar respirar a los personajes. Esto es algo que noté también leyendo ‘Lastres muertes de Fermín Salvochea’ y es que Jesús Cañadas sabe muy bien como llevar al lector a su terreno. Usa el ritmo de manera excelente para que la historia fluya con naturalidad.

A esto contribuye también una química excelente entre los personajes. Medhi y Athenea no solo están muy bien construídos individualmente, sino que funcionan aún mejor en sus escenas conjuntas. Pero es que el resto de elenco ayuda a dar esta sensación a medio camino entre la historia de aventuras y la realidad. Todos los personajes son cliché, pero Cañadas usa eso a su favor para despertar la familiaridad en el lector y a su vez, añadir el alivio cómico tan necesario en esta novela.

Y quiero destacar algo que Cañadas ha repetido en varias entrevistas, y es que el autor no trata a los niños como si fueran de cristal. En la historia hay personajes que fallan, que se equivocan, que son imperfectos. Hay muertes y hay personajes que sufren. Jesús no edulcora la historia ni trata a sus lectores como tontos: muestra lo que la historia necesita sabiendo que sus lectores estarán preparados para leerla. Esto es algo que he notado también en otros middle grade y que considero muy necesario: hay una idea de que los niños son estúpidos y tienen que ser protegidos, cuando en realidad conocen mucho mejor de lo que pensamos el mundo que los rodea. Saben qué es la muerte, qué es la injusticia, qué es el amor. Y pueden leer sobre ello. 

En conclusión, Jesús Cañadas ha demostrado con este libro que es capaz de escribir para un público más joven sin por ello perder la calidad literaria que lo caracteriza. El ojo de Nefertiti es un libro sin pretensiones, ágil y plagado de aventuras, que mantiene al lector entretenido desde la página 1. Un muy buen libro middle grade, para tanto el público al que va dirigido, como para los demás.

Otras reseñas:

Leer en viñetas: Comics de otoño 2018

martes, 11 de diciembre de 2018



¡Nueva sección! Hace tiempo que quería hablar de comics que se alejaran un poco del manga y he aquí el resultado. Como no siempre voy a poder hacer reseñas de todos los cómics que voy leyendo (aunque sí reseñaré los que me parezcan más interesantes), he pensado que podria hacer una sección en la que os hablo de los comics que voy leyendo. Y como no podré escribirla cada mes (básicamente, dudo que tenga material una vez al mes para escribirla) he pensado que será trimestral. Así que sin más introducción, vamos a por las lecturas que he leído durante este otoño. 

El príncipe y la modista de Jen Wang

Ya os hablé de este libro en esta reseña, así que tampoco tengo mucho más que añadir. Solo diré que es una lectura que, con el tiempo, aún mejor más y que en muchas ocasiones me encuentro con ganas de volver a leer algunos fragmentos de la historia. La edición de Sapristi es estupenda y merece mucho la pena la compra. En serio, no dudéis más. El príncipe y la modista valen vuestro dinero y vuestro tiempo. Os aseguro que no os arrepentiréis. Y si no, leed mi reseña emocionada del libro.

El legado de Catherine Elliot de Esther Gili y Gemma Camblor

Tengo que reconocer que empecé a leer este libro por que la portada me llamaba poderosamente la atención. Este álbum ilustrado capta perfectamente la esencia de la novela decimonónica que tanto me gusta y a su vez, hace una retrospección de todo el siglo XX. Es una historia preciosa, bien trabajada, que se enlaza y se autoreferencia. Las ilustraciones acompañan muchísimo a todo el texto. Esta es una historia cargada de simbología, con personajes femeninos con los que te sientes identificada. Esta es una oda a la literatura, y a esos libros que nos cambian la vida, pero también es un canto a la esperanza hacia la igualdad de género. Aunque la historia es algo naive, te deja con una sensación muy cálida en el pecho y solo por eso, ya la recomiendo.

Perséfone de Loïc Locatelli-Kournwsky

Otro libro de Sapristi. Sinceramente, es una editorial que está haciendo un trabajazo con su catálogo. Este comic es un retelling fantástico del mito de Persefone, pero es la clase de retellings que a mi me gustan: coge la idea principal del mito y lo transforma en una historia diferente. El mundo fantástico de Eleusis y de Infierno beben de Grecia y del Hades, pero Locatelli le da un aire totalmente nuevo y diferente. A esto se le junta el hecho de que los personajes están muy trabajados, sobre todo la protagonista y su madre adoptiva, Deméter. La historia peca a veces del infodump, sobre todo al principio, pero luego Locatelli sabe muy bien mostrar, a través de sus dibujos, las emciones de los personajes. Entré en este comic sin saber apenas nada de él y acabé con muchísimas ganas de leer más sobre el autor. Recomendable, sin duda. 

La muerte del comendador (libro 1) de Haruki Murakami

miércoles, 5 de diciembre de 2018


Haruki Murakami fue un referente literario durante toda mi adolescencia. Sí es verdad que últimamente no le tenía en tanta estima como entonces, pero recuerdo aún con mucho placer todos los libros suyos que leí (que son... ¿casi todos?). Hacía ya varios años que vivíamos una sequía de obras nuevas publicadas (sequía durante la cual Tusquets ha ido traduciendo sus obras inéditas). Hasta ahora. Y qué retorno. 'La muerte del comendador', o al menos la primera parte en la que han dividido, está a la altura de sus mejores novelas. Vamos a analizar por qué.

La muerte del comendador empieza con una separación entre el protagonista y su mujer. Después de unas semanas viajando por el país sin rumbo fijo ni destino en mente, decide instalarse a vivir unos meses en la casa del padre de un amigo, también pintor. La casa, alejada de toda civilización, sirve como refugio para poder concentrarse en la pintura. Sin embargo, lo que sería una estancia tranquila acaba convirtiéndose en una espiral de misterios y hechos sobrenaturales en los que el protagonista verá inmersa su vida. 

Una de las grandes bazas de Murakami como autor ha sido su capacidad para unificar diferentes estilos y géneros sin perder por ello su impronta personal, o más bien dicho, acogiendo esta característica como su firma. Y es que en este libro, igual que algunos de sus antecesores como 'Kafka en la orilla', 'Crónica del pájaro que da cuerda al mundo' o '1Q84', se mezclan el realismo mágico, el costumbrismo y algunos toques de terror gótico, sin nunca dejar su estilo característico ni su marca personal. Al contrario, este es un libro que añade más elementos al "lore" Murakami.

Esta mezcla tan heterogénea está muy equilibrada gracias, en parte, al uso de un narrador en primera persona, que va contando su experiencia como si se estuviera dirigiendo directamente a nosotros de forma que consigue meternos en la narración. De esta manera, tanto sus reflexiones como sus vivencias se hacen reales en nuestra mente gracias a este narrador. El protagonista es un personaje muy Murakami, pero pese a ver claramente el autor detrás de su rostro anónimo, también consigue que nos veamos a nosotros mismos en él. Al menos en mi caso, he vivido una connexión muy directa con el personaje y sus experiencias.  

Y esto me lleva al hecho de que los personajes están muy bien hechos. Destacar sobre todo al protagonista, por motivos evidentes, y también a Menshiki, el co-protagonista que, de alguna manera, hace un duo perfecto con el protagonista. Un personaje complejo cargado de matices que consigue que la novela sea mucho más interesante y mucho más completa. Si un caso comentar que, a excepción de Meshiki y el protagonista, el resto de personajes no están muy presentes en la historia y son elementos secundarios que aparecen cuando la trama lo necesita y ya. 

El gran problema con este libro, y el por qué no me ha gustado tanto como otros del autor, es su estructura. Parece escrito por partes y eso hace que en muchas ocasiones el texto sea redundante, cortando así el buen ritmo que tiene el resto de la novela. También a eso hay que sumarle las numerosas ocasiones en las que el narrador "adelanta" acontecimientos como forma de cerrar el capítulo. En un par de ocasiones ayuda a construir la expectativa del lector, pero en la mayoría me han parecido innecesarías.

Por último, no quiero dejar de comentar la cantidad de referencias artísticas, musicales y literarias que usa, de nuevo, Murakami. Parecidas a las que vimos en 1Q84, la música se aleja del acostumbrado jazz para adentarse en una música clásica plagada de óperas y piezas orquestrales de los mejores compositores europeos. Se le ha criticado mucho a Murakami el uso de constantes referencias occidentales, pero en esta ocasión las literarias han tirado más hacia la obra de su propio país, algo que he agradecido. Y destacar también la forma que tiene el autor de hablar de arte, que me ha recordado parcialmente a algunos libros de Yasunari Kawabata. La forma que tiene de mostrar la pintura del protagonista es muy visual y en muchas ocasiones aparecía el cuadro en mi cabeza. 

El conjunto es muy sólido. Se construye una historia fascinante, que atrapa al lector, con toques de terror gótico y de realismo mágico que Murakami escribe a la perfección. Con una edición preciosa (la española) y una traducción excelente (la catalana, de mano de Albert Nolla), he disfrutado muchísimo de la lectura. Uno de sus mejores libros, sin duda, aunque sin una conclusión clara: la editorial ha decidido partir el libro en dos, por alguna razón (¿será por los derechos? ¿por la traducción? No lo sé) y eso hace que el libro quede inconcluso. Pero si la segunda parte mantiene el nivel de esta primera, algo que comprobaremos en enero, este será, sin duda, uno de los mejores libros del autor japonés. 

Otras reseñas:

Agua en los pulmones de Varias Autoras

jueves, 29 de noviembre de 2018




Me encantan las antologías de varios autores. Lo considero como una forma de conocer a nuevas voces o, simplemente, de leer diferentes estilos en un solo libro. Es un gusto adquirido, la verdad: antes no era muy fanática de los relatos, pero conforme ha avanzado el tiempo (y conforme he ido leyendo más), más me han gustado. Es por eso que cuando se anuncian novedades de libros como el que hoy reseño, 'Agua en los pulmones', editado por Pulpture, el hype sube por las nubes.

En 'Agua en los pulmones' descubrimos tres relatos de terror, los tres relacionados, de una forma u otra, con el agua. El agua como masa uniforme, el agua como elemento conductor de vida (y de muerte), el agua como elemento de supervivencia. Las tres voces pertenecen a Kelly Robson (ganadora del Nebula por este relato), a Lucy Taylor y a Ruthanna Emrys.

Lo primero que se dice siempre, al hablar de una antología, es que por naturaleza son libros irregulares. Pocas son las antologías redondas cuyos relatos gustan al 100%. Agua en los pulmones, por su propia naturaleza de antología, es por lo tanto, un libro irregular. Pero como son solo tres relatos, voy a intentar analizar cada uno de ellos por separado.

El primero, 'Una mancha humana', de Kelly Robson, es más novela corta que relato. Nos traslada a una ambientación victoriana en la que Helena acepta trabajar como institutriz para huir de sus deudas. El trabajo es en un castillo abandonado y lo que empieza como un merecido descanso pronto se convierte en un cuento de terror. Lo mejor de este relato es la caracterización de los personajes, o más bien del personaje, pues Helen se come todo el protagonismo. Sin embargo, el terror se ve venir de lejos y la trama se vuelve algo previsible. Sin embargo, tanto la ambientación como los personajes están muy bien conseguidos.

'Amados' es, con diferencia, el mejor relato de la antología. Lucy Taylor nos traslada a un futuro postapocalíptico en el que el nivel del mar ha subido de tal manera que la sociedad ha tenido que establecerse en pequeños asentamientos. Taylor consigue crear una ambientación oscura y malrollera que no sabes por dónde va a salir y que tiene un final redondo. Es muy interesante como usa la biología para crear el terror, sin que este sea muy evidente o muy falso. Al contrario, consigue hacerte meter en la piel de los personajes y que sientas de la misma forma que ellos.

Por último, cierra la antología ‘La letanía de la Tierra’ de Ruthanna Emrys, un relato con ambientación lovecraftiana. En este caso, lo único que usa de Lovecraft es la ambientación, pues el acercamiento al terror es desde un tono más pausado y cotidiano. Esto hace que sea un relato asequible tanto para lectores  acérrimos del autor de Providence como para los que no lo han leído. Sin embargo, parece más un relato costumbrista (o incluso de fantasía urbana) que uno de terror.

En conclusión, Agua en los pulmones es un buen acercamiento a estas tres autoras y aunque el primer relato es algo flojo y el tercero no es exactamente de terror, es importante que las editoriales apuesten por libros así, con autoras desconocidas en nuestro país, con voces que no se habían leído apenas en español. Solo por eso (y por el relato de Lucy Taylor), ya creo que vale la pena leer Agua en los pulmones.

Otras reseñas del libro:

Éxodo o como salvar a la reina de David Luna

lunes, 26 de noviembre de 2018


Una de las cosas que más me ha gustado de ser jurado en la categoría de Novela corta en los Premios Guillermo de Baskerville es que me ha dado la oportunidad de leer obras que, quizá en otras circunstancias, no habría leído. Sin embargo, ese no es el caso de 'Éxodo, o como salvar a la reina' de David Luna, ya que esta es una novela corta que ya anteriormente había entrado en mi radar gracias a buenos comentarios leídos en redes sociales o en otros blogs. Aún así, entré en ella sin saber muy bien a qué tipo de novela me enfrentaba, algo que creo que funcionó bien a la hora de leerla.

Éxodo, o como salvar a la reina’ nos traslada a Zigurat, un mundo donde las amenazas y el peligro son mucho mayores que en el planeta Tierra. Es por eso que la civilización humana que vive ahí ha evolucionado para adaptarse a estos peligros: con vidas cortas, breves y muy intensas, la jerarquía social está pensada de forma similar a la de un panal de abejas. Y con la llegada del calor, el éxodo tiene que iniciar. Pero este calor también traerá problemas.

Estamos hablando de una novela corta y parece que David Luna coge ese concepto y lo explota en todas sus formas. No solo por la brevedad del texto, sino también por la rapidez en la que sucede todo. La novela es frenética, llena de acción, y casi parece que no deja pensar al lector. Sin embargo, detrás de ella, hay temas muy interesantes que se dejan al aire, casi como la luz de las luciérnagas que, aunque te dejan ver la noche, la iluminan. Aún así, esta acción en ocasiones puede ser demasiado abrumadora (y capitular) para el lector, algo que, en vez de hacer que la lectura fuera tan vertiginosa como debería, me la ralentizó.

Algo que me ha impresionado muchísimo de esta novela es la capacidad del autor para introducirnos en la ambientación sin hacer infodump de ninguna manera. Resuelve el conflicto de meter al lector en un mundo totalmente ajeno a él con el narrador en primera persona, personificado en el Capitán de la guardia real, es decir: un narrador poco fiable (y como me gustan ese tipo de narradores). Este es consciente de las diferencias entre su propia sociedad y la humana (algo que el autor justifica bien con la existencia de los holos que llegan de nuestro planeta) y de esta forma, usa coletillas humanas y comparaciones que harían asequible la historia para un lector humano cualquiera, siendo el texto, en la narración, dirigido a estos.

Este narrador también permite hablar al autor del leiv motiv principal de la novela que, según ha comentado él mismo en una entrevista (podéis escucharla en los enlaces del final de esta reseña), es la deshumanización. Es un tema del que se habla muy bien tanto por el contraste entre el narrador y el resto de personajes como la forma en la que progresan las reflexiones y pensamientos de este narrador a medida que aumenta la acción y, con ello, la presión por la supervivencia. Que el final sea redondo no es un acierto solo a nivel narrativo, también lo es para expresar este mensaje.

En conclusión, esta es una novela corta que da para muchas interpretaciones. Aunque lo que he comentado sobre la acción en algunas ocasiones hizo que la lectura se hiciera redundante, eso también ayuda a construir la tensión argumental y a explorar más en la psique del narrador, por lo que tampoco me parece, en sí, un fallo. ‘Éxodo, o como salvar a la reina’, es una novela corta intensa, rápida de leer, pero de esas que se quedan contigo días después de cerrar la última página.


Esta reseña se ha realizado como jurado del Premio Guillermo de Baskerville que organiza Libros Prohibidos. 


Otras reseñas:
Luces en el horizonte (entrevista)

Las cosas que perdimos en el fuego de Mariana Enriquez

viernes, 23 de noviembre de 2018


Tengo algo que confesar: empecé Las cosas que perdimos en el fuego pese a que, en realidad, no tenía muchas ganas de leerlo. Hay veces que se lee algo un poco por obligación y este fue el caso: tenía que leerlo para el programa de 3 marcianos y medio y se me acababa el tiempo. Yo misma entendía que era raro que no tuviera ganas, pues el libro parecía hecho para mí: venía recomendadísimo por gente de cuya opinión me fío, era una autora que quería conocer (y que me había encantado escuchar en el Celsius) y es una antología de relatos. Pero entonces leí el primer relato. Y bueno, digamos que la pereza se esfumó al instante.

Las cosas que perdimos en el fuego es una antología de relatos de terror que se aleja de las convenciones del género para abrir una puerta a una Argentina oscura, viscosa, desagradable. Una Argentina que es un personaje más en los relatos y que forma parte de la ambientación pegajosa y opresiva que logra la autora. Y es que el terror de Mariana Enriquez no usa monstruos ni situaciones fantásticas, sino que busca el miedo en lo cotidiano, en las sombras que rodean el día a día. Es un miedo más cercano, a veces casi intangible, que se adentra en el lector poco a poco, casi sin que se note, y te cala hasta los huesos.

Mariana Enriquez elige en casi todos sus relatos una protagonista femenina, una mujer que, peor o mejor, forma parte de una Argentina empobrecida: La falta de recursos y de dinero es una constante en los relatos de Enriquez. Así, no se corta en mostrar su país en su peor momento: barrios chungos de Buenos Aires, casas abandonadas, drogas, sexo desenfrenado, gente en la miseria. El terror viene también de ahí, de esos ambientes opresivos, oscuros, ennegrecidos por la pobreza, que muestra la autora.

El terror también viene de escenarios sobrenaturales. Pero no un sobrenatural espectacular, con monstruos o escenas sacadas de este mundo. Enriquez busca despertar sensaciones al lector, transmitir un malrollo que se pega y no se desengancha. Esto lo logra en algunos cuentos más que en otros, pues como toda antología, Las cosas que perdimos en el fuego tiene relatos más acertados que otros. Mariana Enriquez usa espírtus, usa humanos, usa la oscuridad urbana que rodea Buenos Aires y el resto de zonas rurales de Argentina. De esta forma, logra colarse en la mente del lector y sacudirla de todo escepticismo.

En conclusión, esta es una colección de relatos de terror que va creciendo dentro de ti a medida que vas leyendo. Relatos que al principio parecen no tener ni una pizca de ese malrollo del que he hablado en la reseña, pero que poco a poco van metiéndote dentro de la ambientación, hasta que ya no puedes salir de ella. Recomiendo leer estos relatos de una tirada, descansando entre cuento y cuento, para poder meteros bien en esta Argentina espeluznante.

Otras reseñas:

La noche de las panteras de J.G.Mesa

martes, 20 de noviembre de 2018



Como ya he dicho con anterioridad, soy jurado en el Premio Guillermo de Baskerville para la categoría de novela corta. Unos premios que me han permitido leer y descubrir autores que, quizá, no habría leído (o habría tardado mucho más en leer). El turno de hoy es de J.G. Mesa, autor gaditano del que conocía su existencia, pero poco más. Reseño hoy su novela corta ganadora del V premio de novela corta de terror Ciudad de Uretra, ‘La noche de las panteras’.

La premisa de esta novela es sencilla: en un supuesto ataque terrorista, se han liberado en una ciudad anónima, varios felinos salvajes. Panteras, tigres, leonas, caracales, y otros animales famélicos que cunden el pánico entre las calles. Con esta historia de trasfondo, conocemos a Victoria y Silvia, cuyo único objetivo es retornar a David a su hogar. Para hacerlo, tendrán que enfrentarse a los peligros de la noche, en el que no todas los monstruos llevan piel de animal.

Uno de los primeros problemas que me he encontrado con esta novela corta ha sido que, pese a ser una novela de terror, no da miedo. No, al menos, en el sentido tradicional de la palabra. La premisa de los animales salvajes atacando a la población es más bien ridícula y no funciona como elemento de terror. Por supuesto, el autor la usa como distracción del verdadero leiv motiv de la novela, de esa idea, ya un poco manida, pero que siempre funciona, de que el humano es el verdadero monstruo. Es algo que siempre me ha encantado de las novelas de terror y que Mesa lo lleva muy bien. Sin embargo… ¿Por qué darle tanta importancia entonces a la premisa? Un buen porcentaje de la novela se centra en el ataque de los felinos, hasta hay un capítulo largo en el que el autor se mete dentro del punto de vista de los felinos. Esto no es malo per se, pero la novela tiene dos partes muy diferenciadas y la que, al menos para mí, es más interesante tiene muy poco peso en comparación.

El otro gran problema que he tenido con esta novela ha sido con los personajes. De nuevo, la atención se ve dispersa entre los tres protagonistas (Victoria, Silvia y David) y otros personajes con los que vemos lo que ocurre durante la noche del ataque. El resto de personajes son presentados como clichés y no salen de esa figura, con la excepción, quizá, de Juana Lugano, la policía. Victoria y David al principio se nos presentan también como personajes muy estereotipados y no es hasta que la novela avanza mucho que podemos ver que, al menos Victoria, tiene más profundidad. Esto es agravado por el hecho de que Victoria es una mujer trans, algo que el autor aprovecha para hablar de la problemática de la homofobia y la transfobia. Hasta aquí bien. Sin embargo, tratando de hacer esto, el propio autor cae en esa problemática (como el hecho de que no deja de referirse a las mujeres trans como “mujer venida de hombre” o referirse a las mujeres cis como “mujer mujer”).

El estilo, aunque en ocasiones peca de pomposo, es adecuado para la historia y tiene momentos brillantes. Mesa tiene un estilo muy lírico, que funciona bien durante casi toda la novela corta (con contadas excepciones en las que se hace forzado). Sin embargo, funciona muy bien para mostrar la dureza de la realidad urbana que quiere mostrar el autor: la bestialidad del humano, los prejuicios que empañan nuestra sociedad y que, en momentos de tensión y caos, salen a flote con más fuerza que nunca.

En conclusión, esta es una novela corta que se deja leer y que tiene momentos brillantes. En mi caso, la lectura se ha visto empañada por algunos de los aspectos que he comentado en la reseña y que no me han dejado disfrutar de la obra.


Esta reseña se ha realizado como jurado del Premio Guillermo de Baskerville que organiza Libros Prohibidos. 

Otras reseñas:

Trazos de sangre de Poppy Z. Britte

jueves, 15 de noviembre de 2018



La biblioteca de Carfax es una editorial que está haciendo una labor importantísima con un proyecto muy interesante. Y es que esta nueva (¿puedo decir que es nueva, aunque ya lleva más de un año publicando?) editorial especializada en terror está publicando un catálogo variado y muy interesante: una nueva puerta a voces desconocidas en el ámbito español. Este no es el caso de Poppy Z. Brite, un autor cuya obra ha sido publicada en varias ocasiones a nuestro idioma, pero que ya hacía tiempo que merecía una reedición como la que La biblioteca de Carfax le ha dedicado: con nueva traducción (por Carla Bataller) y nuevo título. Este es Trazos de sangre (Drawing blood en el original). Os dejo con la reseña.

Missing Mile es un pequeño pueblo de Carolina del Norte que se ve sacudido, de repente, por un horrendo crimen: Bobby McGee, un conocido dibujante de comics, mata a su esposa y a su hijo a martillazos antes de ahorcarse en el palo de la ducha. El único superviviente es Trevor, el hijo mayor que con apenas 5 años se encuentra huérfano y traumatizado por unas imágenes que nunca podrá olvidar. 20 años más tarde, Trevor decide volver a Missing Mile y enfrentarse a una casa llena de fantasmas del pasado.

Trazos de sangre es una novela que comienza con potencia: Britte decide empezar por el prologo y mostrar, en vez de enseñar en flashbacks, la poderosa escena que vive Trevor. A partir de entonces, el lector se meterá en su piel y en la de Zach, dos personajes totalmente diferentes entre sí pero con muchas similitudes: un pasado traumático al cual tendrán que enfrentarse si quieren mirar hacia el futuro.

La novela está cargada de referencias hacia el jazz y hacia la cultura americana de los 60 en el sud (sobre todo en Nueva Orleans) y también hacia la cultura americana de los 90, época en la que el libro fue escrito. Britte no duda en sumergir al lector en un ambiente lleno de artistas, músicos, fumetas y drogadictos en el cual se mueven los personajes. Un ambiente que se alza como la única nota positiva para los personajes, en contraste con el horror que se aloja en la casa. 

Pues el terror que Britte muestra en este libro no es tanto uno monstruoso como un terror racional, oscuro, muy humano. No hay monstruos ni fantasmas, simplemente se muestra la oscuridad del ser humano y como esta puede afectar y escarbar en el alma de una persona de la misma forma que el agua moldea la piedra. Y para hacer eso, Britte juega con los dos personajes y muestra dos maneras muy diferentes de enfocar un pasado traumático: huyendo de él o enfrentándolo y asumiéndolo. En ambos casos, los dos personajes están muy bien construidos, con caracterizaciones muy profundas y realistas y su relación, aunque a veces demasiado precipitada, se hace real y plausible: logra que el lector se meta en su historia. A esto ayuda también la presencia de personajes secundarios muy potentes que, a nivel de caracterización, están casi a la altura que los dos principales. 

Quizá el único problema que tiene la novela es que empieza de forma muy pausada, algo necesario para presentar todos los personajes, pero al final el ritmo se acelera a veces de manera demasiado rápida. Britte se encuentra con que tiene demasiados frentes abiertos y algunos de estos hilos los cierra de forma algo descuidada. Sin embargo, la trama principal es redonda y está muy bien cerrada, por lo que el lector se queda con una sensación de finalización muy agradable.

La novela está muy bien escrita, con innumerables referencias musicales y culturales americanas, que se hace muy amena de leer. Un libro oscuro y espeluznante, pero que habla de un terror diferente, un terror más humano, más posible, menos sobrenatural. Aplaudir también la edición, que es impecable con una preciosa portada de Rafael Martín y una buena traducción de Carla Bataller. En definitiva, uno de esos libros que, si os gusta el terror y la música jazz americana, deberíais leer.

Otras reseñas:

El príncipe y la modista de Jen Wang

jueves, 8 de noviembre de 2018


¿Sabéis ese momento en el que encontráis una lectura que es justo lo que necesitabais en ese momento? Como una especie de encuentro cósmico entre la obra y tú. Esto es lo que me pasó con ‘El príncipe y la modista’ de Jen Wang. Un comic que empecé de noche, para leer unas pocas páginas, y que acabé devorando hasta la madrugada por que necesitaba saber más de sus personajes, empaparme más con la preciosidad de la historia. Pero como no quiero hacer spoilers de la reseña, mejor vamos a por la sinopsis.

Sebastian es el príncipe de Bélgica, recién llegado a París y uno de los solteros más codiciados  en la alta sociedad parisina. En un baile realizado en su honor, una de las damas invitadas viste un descarado vestido. La obra de diseño está firmada por Frances, una modista que trabaja  en un taller, esclavizada por su jefe. Sin embargo, el diseño llamará la atención a Sebastian, quien tiene un secreto que no ha compartido con nadie, excepto su guardaespaldas: Le gusta vestirse con ropa de mujer.

Jen Wang, la guionista y dibujante de este comic, hace muchas cosas bien. La presentación y caracterización de los personajes, con unas expresiones muy vivas y una personalidad muy definida, están muy bien conseguidos. Frances y Sebastian (tanto él como Lady Crystalia) son los protagonistas indiscutibles de la obra y como tales, son muy distinguibles.

Esta es una obra en la que el dibujo y la historia van tan de la mano que es imposible separarlos o analizarlos por separado. Sí, el dibujo es delicado pero carismático, con unos trazos muy destacados y un juego de color precioso. Sin embargo, el dibujo redondea a la historia y a la vez la historia caracteriza a los personajes. Esto no es algo poco común en un comic, al revés, suelen conjugar bien, pero es quizá uno de los mejores usos que he visto de esta unión: El príncipe y la modista es una obra redonda gracias a esto.

El mensaje que quiere transmitir Wang, un mensaje cargado de amor y aceptación, de abrazar las diferencias personales que nos construyen como individuos, de perseguir la libertad por encima de todo y de mirar hacia el futuro en vez de anclarse en el pasado. Es quizá por eso que la historia es tan dulce y tan agradable de leer, por ese positivismo que transmite el comic y que acaba con una nota de esperanza. Es una de esas historias que te llenan el corazón de una sensación cálida, de esos libros que, al acabarlos, quieres abrazarlos para alargar así esa sensación.

Esta es una reseña y una opinión muy polarizada, y es que, como ya he dicho, leí El príncipe y la modista justo en el momento adecuado. Pero a pesar de eso, y a pesar de que pueda parecer una crítica falta de argumentos, creo que todos los amantes de las historias bonitas deberían darle una oportunidad a este cómic. Sin duda es, para mi, una de mis mejores lecturas en lo que va del año. Y no voy a dudar a recomendarla. Espero que, después de esta reseña tan sentida, vosotros os animéis a leerla también. Os aseguro que no os arrepentiréis de hacerlo.

¡Muchas gracias a la editorial Sapristi Comic por el envío del ejemplar!

Otras reseñas:
Lunatic books
In the never never

La chica descalza en la colina de los arándanos de Nieves Mories

martes, 6 de noviembre de 2018



Últimamente me he aficionado a leer terror. Ya dije el año pasado en el #LeoAutorasOct de 2017, que era una asignatura que tenía muy pendiente. Lo sigue siendo, aunque este año he podido leer más del género, pero puedo decir que conozco bastantes más autoras (pues sobre todo las he leído a ellas) que escriben terror. Nieves Mories usa elementos de estas autoras en La chica descalza en la colina de los arándanos, la novela corta que os vengo a reseñar hoy. Igual que pasó con UNO, esta reseña forma parte de mi papel como jurado en los Premios Guillermo de Baskerville que organiza Libros Prohibidos. Y sin más introducción, vamos al ajo:

La trama gira alrededor de una casa situada en un lugar que, pese a su nombre (Blueberry Hill), no tiene arándanos. Nos muestra a los habitantes de esta casa, al hombre singular, casi monstruoso, que la habita y a la protagonista de nuestra historia, inocente pero sarcástica y enfadada.

Como decía en la introducción, la novela usa elementos que ya se han visto en otras novelas de terror (la casa, el hombre que la habita) y lo usa en su favor para llevarnos a un terreno conocido y resbaladizo. Estos son elementos que casi forman parte de la novela como un personaje más, como secundarios que ayudan a construir esta historia.

Pero el poder de la historia lo tiene todo la narradora y eso creo que es el mayor éxito de la obra. La narradora es original, peculiar, muy bien caracterizada y el lector consigue empatizar  con ella. A través de una voz narrativa muy viva y desgarradora, Mories consigue meternos en su piel, hacernos sentir con ella. La historia tiene fuerza, sí, pero es porque la narradora la cuenta con esta intención. Mories consigue que toda su lírica hable de eso. Consigue imprimir un estilo y una personalidad única a la historia, de manera que el personaje revive bajo sus palabras y se hace real.

Sin embargo, la novela también tiene algunos fallos que me han impedido disfrutar de la lectura al cien por cien. La historia se hace algo caótica y dispersa y en algunas ocasiones da la sensación de que, pese a ser una novela corta, hay escenas o partes que le sobran. La estructura no acaba de funcionar y eso ralentiza la lectura de una novela que debería leerse del tirón, sobre todo para poder entrar en la ambientación oscura que presenta la voz narrativa y que debería atraparnos con ella. Sin embargo, este caos en algunas ocasiones me sacaba de la lectura.

En conclusión, esta es una novela corta muy interesante, con toques muy originales y otros muy clásicos del género. Una combinación muy adecuada que, sin embargo, no acaba de funcionar a causa de la estructura. Con reminiscencias a Shirley Jackson y en general a las novelas de terror gótico que giran alrededor de una casa, La chica descalza en la colina de los arándanos es una novela corta que, si os gusta el terror, deberíais leer.


Esta reseña se ha realizado como jurado del Premio Guillermo de Baskerville que organiza Libros Prohibidos. 

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Palabras desde otro mundo