Como bien sabéis si hace un tiempo que me seguís, poco a poco voy leyendo más ciencia ficción interesante. Me puse las pilas en agosto con una lista de libros de ciencia ficción que tenía por casa y quería leer y seguramente habría añadido Aurora a esa lista si lo hubiera tenido en mis manos en ese momento. Sin embargo, y cuando he tenido la oportunidad, he descubierto que la primera obra que he leído de Kim Stanley Robinson, no es, ni mucho menos, lo que me esperaba. No es una mala lectura, pero sí ha sido extremadamente decepcionante.
Una nave que lleva más de cien años surcando el cosmos, en busca de Aurora, una luna situada en Tau Ceti. Siete generaciones de personas que han vivido y muerto dentro de dicha nave. Más de 2000 personas que solo conocen la vida dentro de las paredes de acero de la nave, disimuladas por los múltiples biomas que pueblan la nave y que la convierten en un lugar vivo. La ansia del ser humano de explorar, visto desde un punto de vista muy diferente.
Estamos ante una novela de naves generacionales y como tal, KSR se centra sobretodo en la problemática que una nave de este estilo conlleva, tanto estructuralmente como científicamente como socialmente. Esa premisa, que de por sí es interesante, parte con ideas muy buenas y bien llevadas por el autor: Los biomas, que trasladan un pedazo de la tierra, la cantidad de población para intentar evitar la endogamia... etc. Aún así, ese encanto inicial va perdiendo fuelle a medida que avanza la novela, porque el lector se encuentra con un problema que lastra la lectura: los personajes.
Está claro que KSR quiso centrarse sobretodo en la ambientación, pues los personajes no solo están poco trabajados, sino que además son muy planos y tópicos. Además, el autor le da una distancia a la trama al ser narrada desde la IA de la nave, una decisión que podría haber sido buena idea, pero que a mi me da la sensación de que es más bien una solución perezosa para una narrativa pobre.
Aurora se centra, por lo tanto, en la trama y en la construcción de esa maravillosa nave que surca el cosmos. Y se narran escenas que logran enganchar al lector, pero ese interés va fluctuando a lo largo del libro, con momentos interesantes y momentos no solo aburridos, sino redundantes. Además, he visto un problema muy serio al libro y es la sensación de frustración que te queda después de leerlo (al menos, la sensación de frustración que me quedó a mi), pues da la sensación que, globalmente, es un libro en el que no pasa nada.
En conclusión, una lectura de la que esperaba mucho y que ha sido una tremenda decepción. Tiene aciertos y eso hace que quizá me anime a leer algún otro libro del autor en algún momento (la trilogía de Marte, por ejemplo, me llama la atención). Sin embargo, no os recomiendo Aurora. Hay muchas más novelas sobre naves generacionales (que yo también quiero leer) y muchas otras de ciencia ficción que son mejores que este libro.
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