Una de mis cosas preferidas de haber empezado un blog de reseñas literarias es la oportunidad de participar en lecturas conjuntas. Ya tuve la oportunidad de hacerlo en la lectura conjunta con Matar a un ruiseñor, por eso cuando vi la lectura conjunta de Typewriter-notes, no dudé un segundo en apuntarme. Ya había leído a John Boyne en El niño del pijama de rayas y me había gustado suficiente para volver a probar con él, así que tenía curiosidad por leer el libro.
Barnaby Bocket vive con la familia más normal y común de Sidney. Amparados en esa normalidad, sus padres siempre han intentado no destacar, buscando siempre ser esa mota gris invisible en la multitud. Es lo que consideran normal y para ellos la normalidad rige sus vidas. Por eso cuando Barnaby nace con una "habilidad especial", sus padres se aterran. Pues ¿qué familia normal quiere tener un hijo que flota y desafía las leyes de la gravedad?
El resumen es corto, pero no quiero estropearos más de la historia. A través de un narrador omnipresente, vamos viendo la vida de este niño desde sus primeros años de infancia hasta los ocho años, mientras sus padres cada vez van soportando menos la situación. Cada capítulo está introducido por un nombre curioso y aunque es un libro ágil y fresco, no llega a cansar mucho y es fácilmente un libro para leer en un par de días. La pluma de Boyne, en este caso, me parece demasiado simple. A ver, tratándose de un libro infantil como este, es normal que simplifique mucho su forma de escritura, pero aún así a veces me ha parecido demasiado simplista y no me resultaba estimulante. El mensaje en sí que quiere transmitir es bonito, pero de nuevo nada novedoso para mi.
Por otra parte, algunos de los personajes son entrañables y tienen un aire Burtiano. Barnaby conocerá un buen catálogo de personajes, todos marcados por algún problema familiar o físico que los hace diferentes y muchas veces esos problemas son inverosímiles pero igual de adorables que la capacidad de flotar de Barnaby. Así, este va conociendo personas que poco a poco van dándole ese mensaje que Boyne quiere transmitir: que la idea de la normalidad es en sí, una estupidez. Y aunque es un libro infantil, está cargado de esos detalles que solo algunos adultos pueden comprender y que sonsaca una sonrisa hasta al más mayor. Sin embargo, estos personajes no son más que meros defectos, sin profundizar más. Son personajes muy planos y predecibles, que no se caracterizan más que por tener cierto problema que los aleja de la normalidad. Por supuesto, repito que estamos hablando de un libro infantil y es normal que el autor no buscara ninguna profundidad ni en la trama ni en los personajes, que buscara solo la forma de transmitir un mensaje y eso sí lo consigue, tanto en pasiva como en activa.
En resumen, aunque es un libro claramente infantil, tiene un deje tierno que te hace sonreír. Quizá peca también de simplista y sus personajes son algo planos, pero es adorable, de esos libros que leeríamos a nuestros hijos, hermanos o primos antes de irse a la cama. Y aunque quizá esperaba más, ha sido una lectura gratificante, compartida además. ¿Lo recomiendo? Depende del tipo de libro que quieras leer. Si sabes que vas a leer un libro como este y tienes ganas, adelante, porque es un libro bonito. Pero si esperas una novela cargada de emoción, con una trama complicada o más adulta, mejor no pruebes con Barnaby Bocket.
3/5