Gracias a la librería estoy cogiendo costumbre a fotografiar todos los cupcakes nuevos que hago y en esta ocasión, el elegido ha sido, creo yo, una de mis mejores creaciones. Aún así, la falta de luz se nota y las fotografías quizá no tienen los colores que yo desearía. Espero que podáis perdonarme, porque siempre he intentado mantener la calidad fotográfica pese a que no siempre pueda usar la luz natural que usaba en casa.
Hoy os traigo un Dime lo que comes muy especial para mi. ¿Por qué? vais a preguntar. Pues porque el libro al que le dedico la sección hoy significa mucho para mi por lo que me marcó de pequeña. Además, es (creo) el primer libro infantil al que le dedico un postre... ¡Y que postre! Espero que os guste a todos esta entrada y que os transmita el cariño con el que está redactada.
No os voy a contar mucho del libro para que, si queréis descubrirlo, seáis vosotros los que lo hagáis. Pero la historia trata de una jovencita, Kelly, que tiene dos amigos imaginarios: Pobby y Dingan. La niña es muy querida en la comunidad y todo el mundo trata a esos dos personajes nacidos de su mente como si fueran reales. Todos menos el narrador, el hermano mayor de Kelly. Como podéis ver, es una historia en la que la ternura abunda, pero también el realismo de la sociedad en la que están viviendo, en una comunidad minera (que tienen, por característica típica, las buenas relaciones entre vecinos).
Entonces ¿Por qué estos cupcakes? De entrada, mientras los hacía me parecieron que tenían un aire muy infantil o juvenil. Quizá sea la mezcla de sabores (manzana y naranja) o quizá el aspecto final decorado de forma tan bonita, pero me daban esa idea del retorno a la infancia (muy magdalena de Proust xD). No pensé inmediatamente en Pobby y Dingan, pero al verlo comprendí que era el libro adecuado. Además, hice la masa de dos sabores, como los dos amigos imaginarios (vale, eso está cogido muy por los pelos, pero permitídmelo xD).
| No se ven bien las hojas y el rabillo de la manzana, pero creo que se capta la idea xD. |
Y como siempre, la receta. No os asustéis por la cantidad de ingredientes, que es una receta muy sencilla. Y para aquellos que quieran hacerla sin recurrir a esencias (que son carillas, lo admito), en la receta os propongo ideas para substituirlo:
| Creo que se aprecia bastante bien los dos colores de la naranja y la manzana |
Ingredientes:
150 gr de margarina
180 gr de azúcar
180 gr de harina
2 huevos
1 cucharadita de levadura
2 cucharaditas de esencia en pasta de naranja (se puede substituir por ralladura)
2 cucharaditas de esencia en pasta de manzana verde.
150 gr de mantequilla
200 gr de azúcar glass
1 cucharadita de esencia en pasta de manzana
Colorante verde (opcional)
Mikados y hojas de fondant para la decoración
Preparación:
Batimos la mantequilla y el azúcar a velocidad baja hasta que se integre. Añadimos los dos huevos, uno cada vez, y dejamos que la masa se integre con los tres ingredientes. Añadimos entonces la harina y la levadura, bajando la velocidad al mínimo y subiéndola cuando la harina esté unida, para evitar los grumos. Se puede también añadir la harina con tamizador, pero igualmente se tendrá que batir a velocidad alta para eliminar grumos.
Separamos entonces las dos masas en dos boles grandes y añadimos las esencias (una diferente a cada masa). Si no tenéis esencia en casa, podéis añadir un poco de pure de manzana a una y la ralladura de una naranja a otra, pero no lo he probado y no estoy segura de que la consistencia quede igual, así que lo mejor es usar esencias (que tienen la misma densidad ambas). Se prepara el molde con las cápsulas que se deseen y se añade un poco de cada una de las masas (yo recomiendo una cucharada rasa de helado, pero pueden quedar muy altos). Si las densidades son similares, las masas no se van a mezclar y quedará en dos colores como se ve en la fotografía.
Se hornean durante unos 20-25 minutos a 180 grados o hasta que, al pinchar con el palillo, este salga limpio.
Para la decoración, se bate la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glass (tapadlo o se os saldrá volando todo el azúcar) hasta que quede una crema con textura a helado (se habrá emblanquecido bastante). Añadid entonces la esencia de manzana y batid un poco más para que quede bien repartido. Usad la boquilla que deseéis para añadir la buttercream y si queréis que quede como si fuera una "manzana" podéis hacer hojas con fondant y usar trozos de mikado como el pendúnculo o tallo.