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El cielo de medianoche de Lily Brooks-Dalton

jueves, 3 de diciembre de 2020

Hay libros que te entran por la mirada y ya no te dejan escapar. ¿Os ha pasado alguna vez? Esos amores a primera vista que mejoran aún más cuando descubres que el interior es igual de maravilloso. Pues se podría decir que la historia de amor que os quiero contar hoy es similar. Y no, no hablo del amor entre yo y este libro, que también existe, sino del amor que transmiten sus páginas hacia el mundo y la vida. Una esperanza que te deja el corazón calentito, aunque lo que haya alrededor sea oscuridad. Hoy vuelvo al blog para hablaros de El cielo de medianoche de Lily Brooks-Dalton.

La novela nos presenta un futuro en el que el mundo se ha acabado, no sabemos como. Y en esa situación desoladora conocemos a dos personajes, con capítulos alternos. Por un lado, tenemos a Augie, un astrónomo que se ha quedado incomunicado en el Ártico. Por otro lado, Sully está en una nave espacial, volviendo a casa de un viaje a Júpiter. Ambos tienen una cosa en común: se han quedado varados en el absoluto silencio radiofónico.

Lily Brooks-Dalton escribe una novela sencilla con una premisa que, de entrada, no parece demasiado original. El mundo se acaba y lo vemos desde el punto de vista de dos personajes que se quedan atrás. Sin embargo, la magia de la autora brilla sobre todo en la caracterización de estos personajes. Esta es una novela que los deja hablar, que los muestra tal y como son: con sus defectos, sus virtudes, sus errores. Al viajar al pasado con ellos, al ver el presente desde sus ojos, podemos conocerlos muy a fondo. La autora ha pretendido enseñarnos la evolución, como estas dos personas que eran ajenas al cariño humano van acercándose, poco a poco, a este. Me ha gustado sobre todo el personaje de Sully, su diatriba como madre y astronauta, sus dudas y sus momentos brillantes. Pero también me parece interesante el personaje de Augie, justamente porque, al principio, no conectaba nada con él. La autora parece querer mostrar que hasta los personajes más odiosos pueden contener océanos de luz en su interior. 

Una de las cosas que más me gusta del libro es esa sensación de esperanza que transmite, esa idea de que, por mucho que todo acabe, se puede volver a empezar. Igual que otros libros hopepunk (aunque no sé si este podría clasificarse en ese género), me gusta la idea de que, incluso en los escenarios más terroríficos, la esperanza puede prevalecer. En El cielo de medianoche, sin duda se ve la esperanza como bandera, pero es una personal, cercana, individual. Una que nos habla de nosotros, como personas, y no como la humanidad al completo.

Una de las características de la novela, que no un problema, es la ausencia de ambientación. No sabemos qué ha provocado ese cataclismo (aunque se habla de "rumores de guerra") ni en qué condiciones se ha quedado la Tierra. A la autora no parece importarle el porqué ni el cómo, sino una de sus consecuencias: la soledad. Y eso no solo lo transmite con los personajes, sino también con los paisajes que muestra. La autora dedica muchísimas palabras a transportar a sus personajes a los páramos nevados del Ártico y a los infinitos vacíos del espacio y consigue con creces que el lector se traslade con ellos. Nos muestra sus lugares más fríos y duros, su cara más oscura, pero también la belleza que se esconde tras esa negrura. Un momento que me fascina es cuando la primavera llega al Ártico y el paisaje se transforma. 

Otra cosa que quiero destacar es el estilo delicado de Brooks-Dalton. Tiene imágenes muy potentes, pero me ha gustado sobre todo a la hora de construir poco a poco los personajes, a través de diálogos y recuerdos del pasado. Sin embargo, y como uno de los fallos que le he encontrado a la novela, a veces se precipita demasiado en algunos acontecimientos y eso hace que pierdan la potencia que podrían haber tenido. Hay escenas que me habría gustado saborear con más calma.

En conclusión, El cielo de medianoche es un libro bien escrito, preciosista y esperanzador que nos muestra como, en una situación extrema, la humanidad, la familia, los lazos que hacemos con los demás tienen más peso que nunca. Un libro que se centra en los personajes y en como estos aprenden a sobrevivir estos sucesos, pero no pisándose unos a otros, sino colaborando, ayudándose, uniéndose. Un libro ideal para los momentos que corren, en los que la luz parece escasa. No lo es. Lily Brooks-Dalton  y Blackie Books, la editorial que publica este libro en español, son conscientes de ello. 

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Mejores lecturas de 2019

martes, 7 de enero de 2020


2019. Un año más que despedimos desde el blog, aunque en esta ocasión la entrada para hacerlo llegue un poco tarde. Me conocéis y sabéis que a veces soy un poco desastre, pero es la primera vez que tardo tanto en colgar mis mejores lecturas. Sin embargo, no quería dejaros sin esta entrada, pues a mi me encanta poder repasar como ha ido mi año lector y, de paso, recomendaros algunos de los mejores libros que han poblado mis estanterías este 2019. Es por eso que, con tardanza pero sin alevosía, os muestro hoy las mejores lecturas de 2019. Mejor tarde que nunca, ¿no?

Ah, otra aclaración. Este año ha sido un mal año para leer antologías (espero que esto cambie mucho el año que viene), por lo que no puedo destacar casi ningún relato.

Amor de monstruo de Katherine Dunn

No estaba segura de poner este libro aquí. Disfruté muchísimo con la novela de Dunn en su momento, pero al contrario que el resto de libros de esta lista, no ha dejado una huella marcada en mí. Aún así, no me parece que eso le reste méritos al libro, pues conectó conmigo en el momento perfecto. Amor de monstruo es un libro muy Blackie Books (y lo digo como una cosa muy positiva), que muestra la vida de una familia circense, de niños marginados, apartados de la sociedad, diferentes pero con su propia vida. Como se desarrolla la trama y, sobre todo, como Katherine Dunn logra construir estos personajes es lo que hace que sea tan interesante. Se le añade a esto un estilo ideal para la historia y muy muy bonito en su simplicidad. Sin duda, un libro a tener en cuenta.

El cielo de piedra de N.K. Jemisin

Y si he dicho que Amor de monstruo no me dejó demasiado marca, El cielo de piedra, la última parte de la trilogía fantástica de Jemisin hizo todo lo contrario. La autora afroamericana sabe muy bien qué teclas tocar para conectar con su lector, para impresionarlo o para mostrar una historia que no paró en ningún momento del libro. El final perfecto para una trilogía que ha sido, también a su modo, casi perfecta. Merecedora totalmente de los tres Hugos que se ha llevado, sin duda.

Herederos del tiempo de Adrian Tchaikovsky

Después de leer un Spiderlight que me dejó más bien fría, no esperaba demasiado de Herederos de la tierra. Sin embargo, el Celsius lo cambió todo y después de oírle hablar del libro, tuve la necesidad de leerlo. Herederos del tiempo usa elementos de ciencia ficción clásica y los subvierte a lo que quiere el autor. Con una trama poco original de nave generacional y otra, muchísimo más novedosa, de una sociedad de arañas inteligentes, Tchaikovsky escribe una historia de ciencia ficción fabulosa y, aunque a veces algo irregular, sin duda se mete en mis mejores lecturas del año.

A gathering of shadows de V. E. Schwab

O, más bien, toda la saga de Sombras de magia. Aunque A darker shade of magic, el primer libro de la saga, lo leí en 2018, ha sido este 2019 que le he cogido realmente cariño al libro y a la trilogía. A gathering of shadows hace un magnífico trabajo como segunda parte, pues en vez de intentar repetir el patrón de la primera, presenta nuevas tramas con los personajes que ya conocemos. Aprofundiza en ellos. La relación de Kell y Rhy, como siempre, lo mejor, pero también presenta a Rhy y Alucard o a Lila y Alucard, dinámicas muy interesantes que la autora sabe llevar a la perfección. Hacía tiempo que no sufría tanto leyendo un libro como he sufrido al leer Sombras de magia y solo por eso, ya merecía un puesto en las mejores lecturas.

Fragmentos de honor de Lois McMaster Bujold

No sabía si añadir a Bujold en esta lista o en la de mejores autoras. No porque no me parezca que Fragmentos de honor pueda estar en mis mejores lecturas, sino porque es solo la puerta a una saga larguísima. Sin embargo, lo mucho que disfruté con Cordelia y Aral, y toda la trama de Escobar y Barrayar… solo por ello, Fragmentos de honor merece esta posición. Pese a haber leído ya Aprendiz de guerrero, donde coge el protagonismo el hijo de Aral y Cordelia, no he podido evitar encariñarme más de ellos dos, de su relación y la confianza que se tienen el uno al otro.

V. E. Schwab

Era inevitable que esta autora acabara en la lista de mejores autoras de mi 2019. Vosotros sabíais que estaría aquí, yo lo sabía, los mayas lo sabían. Y es que este año he leído casi toda su obra (Vengeful, lo que me quedaba de Sombras de Magia, la trilogía de Verity…), he hablado de ella en Windumanoth, he escrito un artículo sobre cómo leerla, la he visto en persona… vamos, ha sido un año en el que Schwab ha estado muy presente y por eso, y sin ninguna duda, encabeza la lista de autoras del 2019. Espero poder seguir leyendo sus libros este año.

Rebecca Roanhorse

Otra autora que está aquí y no solo por razones literarias. Conocerla en Barcelona, asistir a su charla en Gigamesh y en la biblioteca fue muy interesante a muchos niveles. El rastre del llamp fue la primera lectura que hice de su obra (y del catálogo de Mai Més. No será la última) y la verdad es que me marcó muchísimo. Quizá no tanto como para estar en mejores lecturas, pero sí para destacarla en este post. Tengo muchas ganas de seguir leyendo lo que escriba Roanhorse, pero de momento, me quedo con la auténtica experiencia que fue leerla y escucharla.

Anna Starobinets

Que Starobinets es una de mis autoras preferidas, así en general, no es algo muy difícil de adivinar. He hablado de ella en multitud de ocasiones, he reseñado todos los libros que tiene publicados al español (espero que ese número crezca pronto) y la he recomendado por activa y por pasiva. Este año fue un placer inmenso conocerla en el Celsius y escucharla hablar, igual de inmenso que fue leer el que, para mí, se ha convertido en su mejor libro, La glándula de Ícaro. Gracias Celsius por traer a Anna, gracias Anna por venir y gracias, sobre todo, por los libros que escribes.

Lucy Taylor

Y acabo con otra relatista, pues Lucy Taylor ya estuvo destacada el año pasado y no quería dejar de hablar de ella este año. Y más después de haber leído su antología. Me recuerda mucho al toque oscuramente sexual que tenía la de Carmen María Machado y, de la misma forma que me pasó después de leer su relato Amados, lo único que tuve ganas de hacer cuando acabé de leer a Lucy Taylor fue leer más Lucy Taylor. Sin duda, he leído pocas antologías este año, pero las que he leído… que nivel.

Tade Thompson

Este año ha sido un año muy Tade Thompson también. De hecho, si ni Rosalera ni Els assassinats de la Molly Southbourne están en la lista de mejores lecturas ha sido exclusivamente porque ya iba a comentarlas en este apartado. Tade Thompson ha sido un descubrimiento. Es un autor con ideas interesantes, que escribe muy bien y que muestra una ciencia ficción y un terror diferentes. Tengo muchas ganas de leer las continuaciones de sus historias.

Ferran Varela

Ni yo sé porqué Ferran Varela está en esta lista, si solo he leído un libro suyo este año. Quizá es porque tengo pendiente, y con muchas ganas de leer, El arcano y el jilguero. Quizá porque la novelette corta que leí, La danza del gohut, me dejó muy impresionada. Es un autor que escribe una fantasía diferente, extraña, pero que te atrapa en sus redes y ya no te deja ir. Quizá su nombre está aquí no solo por el 2019, sino por lo que me depara el 2020 en cuanto a lecturas. Sea como sea, sin duda Varela es un nombre que ha resonado mucho este año y que, esperemos, siga haciéndolo el próximo.

Brandon Sanderson

Y como va siendo la norma en esta entrada, Sanderson no está aquí solo por sus méritos literarios, que son muchos y muy buenos. Está aquí también por que protagonizó uno de los momentos más emocionantes de mi 2019, de mi década y, seguramente, de mi vida. Presentarlo ante tantísima gente en el Celsius fue un gozo y un honor que no olvidaré en mucho tiempo. Leer algunos de sus libros también lo es y es por eso que repite (ya no sé cuantos años seguidos recomiendo al autor) posición. Totalmente merecido.

José Antonio Cotrina

Hace un año, también este nombre figuraba en la lista de mejores autores. En 2018 leí mis dos novelas suyas preferidas, pero este 2019 también empezó con muchísimo Cotrina en vena. Aunque aún tengo pendiente leerme el último de Crónicas de la Luna roja, lo que ya se ve en los dos primeros libros, y lo mucho que me destrozan el corazón todas sus historias, hace que sea un autor que merece repetir. Muchas gracias por escribir tanto y tan bien y me alegro de tener tanto por descubrir por delante. De momento, 2020 pinta como un año en el que seguiré descubriendo su obra y eso me gusta mucho.


Este 2019 he leído 72 libros. Un poco la media a la que estoy acostumbrada (lejos quedan esos 100 libros al año que leía antes, cuando tenía más tiempo) y de la que estoy orgullosa. En este número no entran mangas (sino, sería estratosférico) pero sí comics y eso es algo importante, pues este año he empezado a leer comics occidentales de forma habitual. Estoy conociendo obras, autores e historias interesantes. En cuanto a lecturas, si miráis la lista veréis que la ciencia ficción continua siendo la norma en mis libros y no creo que cambie. 2020 se presenta como un magnífico año lector, en el que espero bajar un poco la pila (ya sabéis, esta propuesta de año nuevo siempre es un poco vacía) y, sobre todo, leer mucho y reseñar aún más.

Pero este 2019 han cambiado muchas cosas y el blog inevitablemente cambiará con él. La escritura ahora es una parte constante de mi vida (algo que antes hacía solo de vez en cuando, y solo cuando me apetecía, de manera que nunca acababa nada). Ahora formo parte de una asociación. Tengo mil proyectos nuevos. El blog no morirá (no, al menos, de momento), pero sí cambiará, mutará a algo menos estable quizá, pero igual de motivador. Así que espero que me acompañéis también a los cambios que depare el 2020, de la misma forma que habéis hecho desde 2014.

¡Feliz año nuevo!

Instrumental de James Rhodes y como la música nos salva

lunes, 1 de abril de 2019



Hay veces que los libros te marcan de una manera que no puedes explicar. Y cuando te sientas delante de la pantalla en blanco, viendo parpadear el cursor, te preguntas como serás capaz de hablar de algo tan interno, tan doloroso, sin que quede superficial o estúpido. Esto me pasó con la reseña de Instrumental de James Rhodes. Estoy hablando de un libro que salió hace ya muchos años, que yo leí aún más tarde. Escribí la reseña de Instrumental sin acabar satisfecha. Os hablaba, en ella, de un tema muy duro para mí, muy personal. Y me vi incapaz de compartirlo en ese momento. Sin embargo, no he podido sacarme el libro de la cabeza. Como si las palabras de Rhodes me incitaran a hablar. Así que… aquí está. La reseña de Instrumental. Dos años más tarde. Hay cosas que se tienen que contar, aunque no lleguen a tiempo.

Instrumental es un libro autobiográfico de James Rhodes, un pianista inglés mundialmente conocido. El libro empieza con una frase que es todo un estamento: “La música clásica me la pone dura”. Una declaración de intenciones que muestran que el autor no se va a cortar un pelo en contar su vida y su pasado. Rhodes sufrió abusos durante cinco años por parte de su profesor. El libro se adentra en el después, en las consecuencias que esos cinco años tuvieron en su vida. Cuenta las lesiones físicas, las operaciones y el dolor. Sobre su incapacidad por entender las relaciones personales y sexuales. Cuenta su depresión, su caída en las drogas, su soledad. Y cuenta como, en ese pozo negro, la música clásica le salvó la vida. Por encima de unas memorias, por encima de una historia de depresión y de abusos. Por encima de todo esto, Instrumental es un homenaje a aquella música que nos cambia por dentro.

No soy músico. No puedo tocar ningún instrumento y por desgracia, nunca he hecho solfeo. Es de esas espinas clavadas que quizá nunca logre sacar. Sin embargo, sí tengo muchísima afinidad con la música. Diría que la música me ha acompañado en los mejores y en los peores momentos de mi vida. Me ha acompañado en viajes, en el amor y en el sexo, en noches y días que recuerdo con cariño. Y me acompañó también en el funeral de un amigo muy cercano. Ese día y en los siguientes, fue Rachmaninov el que me acompañó. Sin su concierto a piano número 2, seguramente habría sido incapaz  de acordarme de los buenos momentos, de recordarlo como el chico alegre y risueño que fue antes de morir. Sin su música, estoy segura de que sobrevivir aquellos primeros meses habría sido mucho más duro. 

Es por eso que Instrumental es un libro tan importante. Nos habla a aquella parte de nosotros que deja de respirar un instante cuando suena esa canción. Nos habla de cómo las cuerdas de un piano pueden sacarte del agujero negro. Instrumental es un canto a la esperanza. Pero no lo hace desde la luz, sino desde la oscuridad, desde la aceptación de que hay dolor en el mundo. Habla de sus abusos y de las consecuencias, que lo han acompañado toda su vida, sin pelos en la lengua y con el corazón en el puño. Pero sobre todo habla de de música. De Bach, de Mozart, de Rachmaninov, de Chopin. De cómo cada uno de esos compositores logró tocarle, de alguna forma, en un momento tan duro. La esperanza de la que habla James Rhodes en su novela es creíble porque hemos visto de dónde viene.

Instrumental es un libro bonito. Aunque lo que cuente en él sea horrible, la cara más oscura y monstruosa  de la humanidad, el libro es bonito. Lo es, pues Rhodes nos anima a seguir viviendo. Nos anima a sentir la música como nuestra. Y pone sobre la mesa un tema tan importante como es el de la protección de la infancia frente a los abusos. Un debate por el cual él ha luchado incansablemente desde que está viviendo en España. Por todo eso, y por mucho más, esta es una autobiografía que todo el mundo debería leer.

“Pero ahora tenía la música. Así que todo eso daba igual. Porque al fin contaba con una prueba definitiva de que todo iba bien. De que existía algo en este espantoso mundo de mierda que era solo para mí y que no tenía que compartir ni justificar, que era todo mío. Nada más lo era, a excepción de esto.”


Si aún tenéis curiosidad por la novela, hacedme el favor de leer esta pedazo reseña de Marta en su blog Leer sin prisa. Leí este libro gracias a ella y seguro que vosotros hacéis lo mismo. 

Amor de monstruo de Katherine Dunn

martes, 19 de febrero de 2019


Hay libros que parecen predestinados a editoriales concretas. Ese es el caso de la historia de Katherine Dunn y me da la sensación de que si ha tardado 30 años en publicarse un libro de culto como este, ha sido solo porque estaba esperando a que llegara Blackie Books para hacerlo. Y sin embargo, parece inexplicable como una historia así ha tardado tanto tiempo en traducirse. Amor de monstruo ha venido para quedarse en nuestras estanterías y si aún no está en las vuestras, espero que después de leer la reseña os planteéis comprarlo. Vamos allá:

Olympia Binewski es enana, albina y jorobada. Muchas cualidades que para las personas “normales” serían consideradas monstruosas. De la misma forma, el resto de su familia serían considerados freaks, monstruos, raros. Aunque lo que para otras personas serían un hándicap, los Binewski saben bien como explotarlo a su favor: una feria ambulante que, más allá del dinero y el prestigio, está unida por unos lazos familiares irrompibles. Porque no hay nada más poderoso que el amor de un monstruo.

La novela está dividida en dos líneas temporales, siendo la principal la línea del pasado. La propia Oly va explicando y desgranando toda su vida en la feria de los Binewski y en relación con sus hermanos y parece que se dirige directamente a nosotros. Y sin embargo, “nosotros” somos el elemento externo de esta historia, los “normas” (que es como llaman los Binewski a la gente “normal”). Dunn logra, a través de un testimonio cercano, realista y muy directo, que entremos en la historia de Olympia y que la conozcamos como si de una amiga se tratara.

Esta primera persona hace que la lectura sea más llevadera, pero que eso no os lleve a pensar que el estilo de Dunn es sencillo. Al contrario, parece una novela escrita exactamente para su temática, una novela bizarra y de un grotesco casi monstruoso, pero a su vez una novela increíblemente humana. Con toques de terror gótico, de costumbrismo y de gran novela americana, Katherine Dunn fusiona muchísimos elementos para dar una historia redonda.

Si tengo algún pero, es con el ritmo de la novela. A Amor de monstruo le cuesta mucho arrancar, y no es hasta que se enciende la “maquinaria” de la trama y nos adentramos en el mundo de “La fabulonia”, que nos atrapa irremediablemente. Por eso me ha fallado tanto que el climax de la historia, el momento en el que todo se explica y las dos líneas temporales se unen, sea un momento tan breve. Quizá es una forma de la autora de decirnos que vivamos la vida y amemos, monstruosamente o no, porque todo puede cambiar en un segundo. Aún así, me habría gustado que la autora le diera más fuerza a una escena que, para ser tan importante, queda algo apagada.

Si comparaba La extraordinaria familia Telemacus con una buena película de Wes Anderson, Amor de monstruo debería ser una adaptación a la pantalla grande firmada por Tim Burton. Y sin embargo, si quitamos todo aquello monstruoso, ambas novelas se parecen bastante; Amor de monstruo es una novela que habla, por encima de todo, del ser humano. Y de las relaciones familiares. Ha tardado 30 años en llegar, pero no ha perdido ni una pizca de su encanto.

Otras reseñas:

La extraordinaria familia Telemacus de Daryl Gregory

jueves, 6 de septiembre de 2018



Algunos libros te entran por su portada. En  algunos casos, ves un libro y es amor a primera vista. Sí, lo sé, es superficial y no siempre las portadas bonitas esconden buenos libros. Y por supuesto, también sucede el caso contrario de que un libro increíble esté escondido detrás de una portada fea. Pero el caso es que hay algunas portadas que te atraen. Y este fue el caso de La extraordinaria familia Telemacus. A esto hay que añadirle el constante hype de algunos (ejem Dani ejem) para que leyera este libro. Resultado: en cuanto volví del Celsius, lo primero que hice fue abrir este libro y adentrarme en las vicisitudes de la familia Telemacus.

Los Telemacus eran realmente extraordinarios: Cada miembro de la familia tenía un poder y en el pasado, eso les abrió las puertas al mundo del espectáculo. Su nombre resonaba en todo el país. Pero al morir la madre y quedar en ridículo en la televisión nacional, ya nada fue lo mismo. Fueron el hazmerreir y luego, no fueron nada. Y esos poderes, que habían sido una puerta de acceso a la fama y la riqueza, se convirtieron en una carga. Hasta que Matty, el hijo de Irene, vive una experiencia extracorpórea provocada por la excitación.

La clave de este libro es que, pese a que hay una parte de la historia fantástica en la que los personajes tienen poderes (y el autor juega muy bien con ello), se parece más bien una novela costumbrista que visualiza un momento peculiarmente duro para una familia. Gregory juega con los poderes, no para ver hasta donde estos pueden llegar, sino para ver cómo podrían afectar al día a día. Irene puede saber cuando alguien le miente, pero eso la hace incapaz de mantener una relación estable con alguien. Buddy es capaz de ver el futuro y sin embargo, es incapaz de distinguir la línea temporal en la que está viviendo. Todos los personajes viven con la carga que representa ser un Telemacus y con el hecho de que los poderes (o su ausencia) en vez de hacerles la vida más fácil, les hace la vida más dura.

Esta es una obra de personajes, sí, y Gregory se encarga de que todos estén muy bien caracterizados. Los cinco personajes principales (Teddy, Irene, Frankie, Matty y Buddy) tienen capítulos en los que podemos ponernos en su piel y por lo tanto, los conocemos a todos desde su propia prespectiva. Y a su vez, los conocemos des de la perspectiva que tienen de ellos los demás. Esto crea una dinámica de personajes muy interesante.

La estructura de cada capítulo va entrelazando flashbacks con el momento presente y de esta manera, podemos conocer a otros personajes del pasado como Maureen. Pero a su vez, la información que ofrece el autor está muy estudiada y va aportando información sobre lo sucedido en pequeños fragmentos para que el lector necesite continuar leyendo. Esto, aunque le da una sensación algo artificial al libro, no solo consigue enganchar al lector, sino también construye la historia (y los personajes que la forman) de una manera magníficia.

Y sin perder de vista el humor. Esta es una novela colorida (no solo por la portada) que recuerda al cine de los hermanos Cohen o de Wes Anderson: cargada de ironía, de sucesos casi extraordinarios, de espías, mafiosos, poderes extrasensoriales y agentes del gobierno. Una de esas novelas que parece que lo hace todo bien: cuadrada y cerrada hasta un punto casi exagerado. Con personajes carismáticos que se quedan contigo y una narrativa ligera que te atrapa desde el primer momento de lectura. Uno de esos libros que, si no habéis leído, no sé a qué estáis esperando.

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