Había leído muchas opiniones de esta novela, la mayoría la dejaban por los cielos, comentando que es un libro que todo amante de los libros o escritor de libros debería leer. Como ya sabéis, siempre me han fascinado las historias de librerías y de libros, así que cuando me lo dejaron, no dude un instante en cogerlo. Y quizá fueran esas expectativas elevadas, pero no me ha convencido nada. Vamos allá:
Helene Hanff es una escritora desconocida que se gana la vida escribiendo guiones para series de televisión y que apenas tiene para pagar el alquiler de su destartalado piso. Durante semanas busca por las librerías de Nueva York, pero todas son caras y con ediciones que no le convencen. Así, cuando descubre el anuncio de Mark&Co, una pequeña librería de Londres, decide enviarles una carta para pedir un par de ejemplares que está buscando. A partir de entonces, se empezará una correspondencia que durará durante veinte años entre esta autora y el corresponsal de Mark&Co.
No tiene más. Años más tarde, la editorial cogió la correspondencia que había sobrevivido (porque se nota que faltan cartas) y la publicó en un libro. Por supuesto, todas las cartas están plagadas de referencias a libros, tanto los que pide Helene como los que envían o recomiendan la librería. Y sí, para conocer otros libros, para descubrir pequeñas joyas o para simplemente leer sobre libros, es una novela epistolar que está bien. Pero no me ha matado para nada y no entiendo el boom que ha tenido y que tuvo en su época.
Se puede ver bien la personalidad de los interlocutores de las cartas, que van creciendo a medida que avanza el libro y que Helene les envía algunos paquetes de comida para suplir el racionamiento que estaban viviendo en esa época los ingleses. Otros trabajadores de la librería envían libros o regalos a Helene y así van creciendo los "personajes" que participan en esta correspondencia. Hablo de personajes entre comillas, porque al fin y al cabo fueron personas reales.
Es un libro que está escrito con naturalidad, pues las cartas lo eran y que a veces guardan frases memorables, sobretodo desde la parte de Helene que es la más expresiva de los dos, y que todo lector puede sentirse identificado (sobretodo los lectores de libros de segunda mano) pero que no tiene más. No me ha aportado mucho, la verdad, ni me ha marcado la vida ni ha significado mucho para mi. Al menos es un libro corto.
Si te gusta la novela epistolar y tienes la oportunidad de leerlo, adelante. Sin embargo, no veo el esfuerzo que tuvo que hacer la autora para publicarlo, porque las cartas y toda la correspondencia fue real. Es más bien una recolecta de cartas que durante veinte años estuvieron intercambiándose y una ventana a la vida de esta mujer. Ya sabéis que esto va a gustos y estoy segura que las altas expectativas que tenía de este libro provocan que mi nota sea tan baja, pero la verdad es que no me ha convencido para nada. Espero que si lo leéis o lo habéis leído, os haya gustado más.

