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Black Sun de Rebecca Roanhorse, otra fantasía diferente

miércoles, 24 de febrero de 2021

La fantasía es uno de los géneros más versátiles de la cultura, con un rango que va desde los dragones y las espadas a la magia en callejones oscuros de Madrid. Y todo lo que haya de por medio. Es uno de los géneros más antiguos, pues los narradores de hace siglos ya hablaban de fantasmas, espíritus, poderes incomprensibles y dioses. Sin embargo, la idea que prevalece en la imaginación global es la de un género encorsetado en mundos mágicos con tintes del medievo. Y aunque existen obras que no son más que un refrito de El señor de los anillos, hace tiempo que la fantasía ha abierto puertas a otras visiones y estructuras. 

Hoy os quiero hablar de Black Sun, la última novela de Rebecca Roanhorse. Conocí a la autora con El rastre del llamp, una primera parte de una trilogía que publicó Mai Més Llibres en catalán. La novela en su momento ya me gustó, sobre todo gracias a su ambientación y sus personajes. En su futuro mágico de nuestro mundo, dónde los dioses caminan entre los humanos, Roanhorse escribió una novela trepidante y muy bien ambientada. Y aunque la sensación que me dejó al final fue algo agridulce, sobre todo por el ritmo precipitado de las últimas páginas, en general la impresión fue positiva. Por eso, cuando vi que podía audioescuchar Black Sun en Scribd, no dudé demasiado en adentrarme en este nuevo mundo de fantasía.

Otros mundos mágicos son posibles

En Black Sun, Roanhorse se aleja de la fantasía urbana de El rastre del llamp para mostrar una más clásica, en un mundo fantástico lleno de magia. Y este mundo peculiar, con dioses y animales mitológicos, tiene otra característica: no está ambientado en una Europa medieval. La frescura de la ambientación parte también de ahí, aunque Roanhorse hace muy bien trabajo para ir mostrando, poco a poco, las piezas que van encajando en la novela. La mitología que introduce la autora tiene una vivacidad y un realismo fantástico muy interesante y bien llevado. En ella se pueden ver las influencias de varias culturas mesoamericanas, aunque a su vez, Roanhorse le ha dado elementos propios para diferenciarse de ellas. Otro acierto de la autora es mostrar solo una ampliación de un mapa que, al leer la historia, parece mucho más grande: eso hace que, como lectora, quiera conocer más.

También ayuda que la autora se haya alejado de los tópicos más manidos de las culturas mesoamericanas y de esa idea de que los incas o los mayas eran, antes de ser colonizados, civilizaciones primitivas y sangrientas. Al contrario, eran tan complejas como cualquier otra cultura (oh, sorpresa) y que Roanhorse aporte esta visión, alejada del cliché, en su mundo de fantasía es de agradecer.

En los últimos años, muchos autores y autoras se han alejado de esta imagen preestablecida de una fantasía medieval. Hay autores, como Sanderson o Abercrombie, que quieren explorar varias épocas de su mundo y que permiten al lector conocer la evolución de sus mundos creados. Otros, como Jemisin o McGuire, aportan una frescura muy interesante al panorama de la fantasía.

Es verdad que tengo pocos referentes. Si habéis leído mi blog, sabréis que siempre me ha tirado más la ciencia ficción que la fantasía. Aun así, la sensación que tengo del género es que hay vientos de cambio y que algunas obras, como Black Sun, muestran que la fantasía épica puede mostrar una miríada de colores, muchos diferentes a los que estamos acostumbrados.

Personajes en mundos vívidos

Aunque Black Sun es una novela de fantasía épica, es también una historia de personajes. Es verdad que la ambientación tiene un papel importante en la novela y es muy inmersiva, pero al final solo actúa como escenario para los cuatro personajes principales. Y creo que ahí es dónde está el mayor problema de la novela y su mayor acierto: el narrador dividido en cuatro.

Siempre me han gustado las novelas corales en las que hay varios personajes y podemos ponernos en la piel de todos ellos. Sin embargo, en el caso de Black Sun, esta división hace que pierda un poco su fuerza. En El rastre del llamp, Roanhorse nos mostraba solo el punto de vista de Maggie y lo hacía de una forma descarnada, por lo que el narrador era muy potente. En el caso de Black Sun, al estar diluido en cuatro personalidades, esa fuerza se pierde.

Por otro lado, cuesta más meterse en su piel y empatizar con ellos. Y aunque algunos de ellos sí son interesantes (sobre todo en el caso de Xiala y Naranpa), otros se me han quedado algo cortos. Tampoco ayuda que la trama se diluya en dos puntos del mapa: es interesante en cuanto a ambientación, pues aunque la historia más principal la llevan Serapio y Xiala, los dos personajes que están viajando hacia Tova, podemos conocer también la ciudad desde dentro gracias a Naranpa. Pero al estar tan dividida, no da tiempo al lector para conectar más con ellos, para entenderlos mejor.



A pesar de eso, y sobre todo con Naranpa y Xiala, los personajes están muy bien caracterizados. Tienen vida, respiran alma, aunque el lector no siempre conecte con ellos. La autora ha mostrado una representación diversa y extensa del mundo tan complejo que ha creado. Es en el POV de Naranpa, la sacerdotisa que vive en Tova, dónde vemos mejor esta variedad de vidas y personajes. Y eso me enlaza con el siguiente tema.

Los errores del pasado

Uno de los personajes más interesantes para mí fue Naranpa, la mujer que es sacerdotisa (Sun Priest), el poder más importante en la torre celestial. Al principio nos presentan al personaje como alguien que ha luchado por llegar a esa posición, aunque haya dejado atrás su pasado y su historia. Sin embargo, cuanto vamos avanzando en su POV, vemos que la trama política que la rodea es mucho más compleja. Aquí Roanhorse trata dos temas importantes que me parecen esenciales en la novela y que no he visto demasiado en historias de fantasía.

Por un lado, el cambio. La redención política. El idealismo que lleva a algunas personas a meterse en política, para cambiar las cosas que vieron injustas. De la mano de Naranpa, vemos como el Sacerdocio (Priesthood), antes una organización con poder y orgullo, se sienta en los restos del ayer. Vemos también las consecuencias de la matanza que sucedió entre una de las familias de Tova y el Sacerdocio, llamada Night of Knives. Naranpa intenta luchar contra la tendencia, en oleada, de toda la torre celestial por mantener el status quo, por no cambiar nada. Por mantener, aunque solo queden cenizas, las costumbres del ayer. Su viaje es desesperanzador  porque se siente real.

En las historias épicas estamos acostumbrados a ver los inicios, las evoluciones y las consecuencias de la guerra. La política narrativa suele venir de la mano de ese tipo de tensiones. Sin embargo, me gusta el acercamiento de Roanhorse en Black Sun, uno más cercano, menos de la realeza, si es que eso tiene sentido.

Black Sun es una novela que tiene muchos aciertos y que merece la pena. Es verdad que tiene algunos errores de estructura que no me convencieron (la aparición del cuarto POV, por ejemplo, me sobra totalmente) y también es verdad que el final es demasiado precipitado (algo que ya me sucedió con El rastre del llamp). Pero los elementos que sí funcionan en Black Sun son muy interesantes. Si tenéis ganas de leer fantasía un poco diferente, dadle una oportunidad.

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Fantástica ficción

*Las imágenes de mapas mostradas en la entrada pertenecen a Simon and Schuster

Spiderlight de Adrian Tchaikovsky

viernes, 7 de junio de 2019



La fantasía épica es un género que nunca me ha entusiasmado demasiado. Sí es verdad que he leído y disfrutado alguna de sus obras más clásicas (véase El Señor de los anillos), pero en general  son historias que no me llaman la atención. Quizá por eso, entré a Spiderlight con un poco de escepticismo. Y aunque no será una de mis lecturas preferidas del año, está claro que la novela ha conseguido su propósito: hacerme pasar un buen rato leyéndola.

Spiderlight nos habla de una historia que ya conocemos muy bien. El bien frente al mal, la lucha eterna que se ha representado en tantísimas historias. Nuestros protagonistas son un grupo de aventureros que, para cumplir la profecía y vencer al Señor Oscuro, tendrán que recorrer un camino muy largo, lleno de peligros.

Visto de esta manera, parecería que Spiderlight es otra novela más de fantasía. Una que ya hemos leído mil veces y que no apetece volver a conocer, pues no hay nada que nos sea desconocido. Sin embargo, una vez empiezas la novela, ves que Tchaikovsky sabe exactamente eso. Y lo usa a su favor. Subvierte el tropo para enseñarte sus costuras y en esas costuras, busca el humor. Porque sí, Spiderlight es una novela cargada de humor, pero a su vez hace una reflexión interesante sobre los prejuicios y como estos nos afectan a la hora de interaccionar con otros. Este humor está muy presente desde el principio. Es un humor fino, que se ríe de sí mismo y de las novelas a las que referencia.

El elenco de personajes es otro cliché más que usa el autor. La sacerdotisa sagrada, la exploradora, el guerrero santo, el ladrón pillo o el mago extraordinario. Tchaikovsky los presenta desde el principio y cualquiera que haya consumido fantasía, ya sea en películas, libros o jugando a rol, podrá ver reconocidos los personajes de siempre. Pero a partir de esa presentación, el autor los hace evolucionar y mostrar lo que hay detrás del tropo. Durante la novela, vas acompañando a los personajes que poco a poco dejan de ser un prototipo para convertirse en personajes complejos, que cometen errores (como acostarse con quien no debían o emborracharse demasiado), que están equivocados, que fallan y se preocupan. Esa imagen casi prístina de personas prototípicas que vemos al principio se va deformando, con humor, hasta descubrir la persona detrás. Al final, esa dualidad entre el bien y el mal que tan clara vemos al principio se va convirtiendo en algo mucho más gris, más complejo que el blanco o el negro.

Estos cambios vienen gracias a la incorporación de un nuevo miembro en esta “guilt” tan prototípica: una araña, un ser del mal, tiene que guiarlos hasta el Señor Oscuro. A partir de ahí, y de su interacción con el resto de miembros del equipo, Tchaikosvky hace una reflexión que se enfrenta a los convencionalismos de las novelas de fantasía cuyos tropos está destrozando.

Spiderlight es una novela sin más pretensión que la de hacerte pasar un buen rato. Cargada de humor y de aventuras que no se toman demasiado en serio a sí mismas, Spiderlight es de esos libros que se agradece leer, una historia ideal para pasar una buena tarde y olvidarte del mundo. La edición de Alethé tiene una portada preciosa de Libertad Delgado, muy adecuada para la historia que nos cuenta, y viene traducida por Alexander Páez, quién ha sabido mantener el humor que caracterizaba el texto original. 

Otras reseñas:

La gracia de los reyes de Ken Liu

lunes, 6 de febrero de 2017



Los que ya me conocéis de hace un tiempo sabréis que bebo los vientos por Ken Liu. Es uno de mis escritores de relatos preferidos y todo lo que he leído de él (o casi todo, que nadie es perfecto) me ha fascinado. Por eso le tenía muchas ganas a La gracia de los reyes pero, por otro lado, también me daba cierto respeto. Al haber leído solo historias más centradas en la ciencia ficción, temía que una historia de fantasía épica clásica como es La gracia de los reyes no me gustara tanto. Pero no tenía de qué temer.

La gracia de los reyes es una novela épica está ambientada en Dara, un archipiélago de varias islas pequeñas rodeando una grande. Antiguamente estaba dividido en Tiro, diferentes países cada uno con su propia personaldad, pero hubo una guerra larga y sangrienta en la que el emperador Mapidéré logró imponerse a los demás Tiro y unificar el país. A través de elementos típicos del género como batallas épicas, intrigas palaciegas y luchas de reyes y dioses, Ken Liu relata esta primera parte casi autoconclusiva de la trilogía "La dinastía del Diente de León".

Liu utiliza estos elementos de una forma muy inteligente, pues le otorga a su novela un carácter casi mitológico en la forma de narrar la historia. Con la presencia de un panteón de Dioses que interfieren y opinan sobre el desarrollo de la trama y con capítulos narrados de manera que se marcan las partes importantes de la trama, más que desarrollarse sobre ellas, la idea que transmite es la de una novela narrada oralmente, que recuerda tanto a los clásicos griegos como a las epopeyas chinas. De esta manera, la trama, aunque importante, pierde protagonismo frente a otros elementos a los que parece que el autor le da más importancia y ese carácter es uno de los encantos del libro. Con escenas magnificas y otras que parecen más bien escenas de leyenda, la trama del libro es muy redonda, con un inicio y un final muy marcados (pese a que es una trilogía, el libro puede leerse independientemente del resto). 

Pero lo mejor que hace Liu en esta novela son dos cosas: Por un lado, la construcción del mundo, basada en la china de la dinastía Han: La presencia de filósofos y estudiosos, la importancia de las hierbas e inciensos, la mitología, los modales y costumbres, las comidas... toda la novela nos da una imagen de la antigua China como pocas novelas de fantasía han conseguido y a su vez, se reinventa con el silkpunk: Máquinas que en vez de vapor usan seda y bambú, pero que no desentonan sino que están integradas en la estética y avance tecnológico de la época. Aunque al libro le falta alguna descripción de ambientes, la mayoría de Dara nos la podemos imaginar gracias a la cultura china de la que bebe el libro.

Por otro lado, los personajes. Los personajes de La gracia de los reyes son personajes bien construidos, llenos de matices. No es que Garu Kuni o Mata Zyndu estén trabajados solamente, sino que el resto de elenco de secundarios tiene un trasfondo igual de interesante. Uno de los leiv motiv de la novela y de las cosas que más me han gustado es la importancia de las consecuencias de los hechos y como el poder transforma a las personas. Es uno de los temas que afecta a todos los personajes y cada uno acaba pervirtiéndose de una manera u otra al poder que les ha sido concedidos, pero de una forma siempre muy realista y sobre todo, muy coherente. Por que si algo es este libro, es coherente con sus personajes. Y aunque hubiera preferido que algunos personajes como Jia, Gin o Risana tuvieran algo más de protagonismo, la historia tampoco se resiente de esta falta. 

En conclusión, La gracia de los reyes es un libro que merece mucho la pena. Aunque tiene algunos "pero", lo he disfrutado mucho y lo he leído de un tirón, totalmente absorbida por la historia que Ken Liu estaba contando. Sigo prefiriendo ese Liu de los relatos de ciencia ficción que me fascinó con Mono no aware, pero el Liu que escribe novelas de fantasía épica también me ha conquistado. 

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