Mi mayor tesoro de los regalos de Sant Jordi (y seguramente, de los regalos de Abril en general) fue esta preciosidad que me regaló mi novio. Cuentos de amor victorianos era un libro que, desde que lo descubrí, que me enamoró. Yo lo conocí cuando ya iban a editar la edición minus, así que al contrario que otra gente que tuvo que aguantarse las ganas por falta de dinero (la edición grande valía 32 euros), no tuve que esperar mucho hasta tenerlo en mis manos.
Cuentos de amor victorianos son una antología de varios relatos cortos (unos más cortos que otros) de casi 500 páginas que recoge los grandes autores ingleses, en concreto 22 relatos de diferentes autores. Dentro de esta antología (ordenada por data de nacimiento del autor) encontramos grandes joyas como Elisabeth Gaskell, Charles Dickens o Oscar Wilde, mientras que hay otros más desconocidos que también llaman mucho la atención. El amor es el leiv motiv de todos los cuentos que recogen esta antología, aunque no todos los amores son iguales y no todas las historias tienen un final de cuento de hadas.
Pese a que cogí este libro con muchísimas ganas, al principio él y yo no llegamos a cuadrar. Las primeras historias, pese a venir de la mano de algunos de mis autores preferidos (Gaskell o Dickens), no me acabaron de convencer. Me parecían algo insulsas y sin sentimiento, sobretodo la de Dickens, que abogaba más por el cinismo que por el sentimiento. Pese a todas las buenas críticas, estaba leyendo con temor a que no me gustara ni uno de los relatos del libro.
Sin embargo, mejora. Al menos para mi gusto, los relatos se vuelven más profundos, con personajes más carismáticos. Algunos de los autores que he disfrutado más son Trollope, con un relato único acerca de una chica que se pasa la vida recogiendo algas, o Wells, con una historia de toque irónico y crítico sobre la sociedad inglesa (este cuento es muy recomendable).
Sin embargo, el que más he disfrutado ha venido de la mano del único autor que no nació en Inglaterra, pese a que pasó la mayoría de sus días en esa isla: Henry James, nacido en Nueva York pero habitante de Inglaterra desde joven, nos trae un relato encantador llamado Un día único. Este relato cuenta la historia de una pareja, que parece albergar decenas de años pese a que solo transcurre un único día.
Pero aunque no todos los cuentos han sido de mi agrado, sí tengo que comentar que todos están escritos maravillosamente. Los autores ingleses del siglo XIX se han caracterizado siempre por tener una prosa elaborada y muy sentida, ideal para este tipo de relatos. En todas se describe a la perfección a los personajes y en la mayoría de cuentos estos están bien delineados y creados, así como sus historias. Aunque no todas logren llegar al lector, la mayoría logran interesar aunque sea suficiente para seguir leyendo. Quiero destacar sobretodo la pluma de Conrad, que aunque se me hizo algo densa, la disfruté muchísimo en su relato.
En conclusión, este no es un libro para cualquiera, pero sí para cualquier amante de la literatura clásica del siglo XIX. Sobretodo la inglesa, claro, por la gran cantidad de autores que recoge, pero si no la conoces de cerca, es un buen momento para empezar. Eso sí, ten atención porque algunos autores tienen más talento cuando se trata de novelas largas que de relatos cortos. Por suerte, más de la mitad de los que tienen un pequeño espacio en este libro, eran igual de versátiles en ambas.
4/5



