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Reseña: 1984 de George Orwell

lunes, 8 de diciembre de 2014


Hace casi ocho años, este libro me cambió la vida. Me destrozó por dentro, cogió mi corazón, lo destrozó en pedazos y luego lo reconstruyó. Si tengo que poner un ejemplo de la peor resaca literaria de mi vida, este es el libro que acude a mis labios. Así que cuando Diego de El marcapáginas y Anxo del Canal Nostalgia organizaron una lectura conjunta del libro, me entraron ganas de releerlo, sobretodo después de haber leído Nosotros de Yevgueni Zamiatin (libro en el que se basó Orwell). Y aunque lo he acabado un poco tarde, volver a encontrarme con este libro me ha recordado porqué Orwell es uno de mis autores preferidos.

Winston vive en un mundo reprimido en el que la verdad, la libertad, el pasado o el amor han dejado de tener sentido. Un mundo en el que el Gran Hermano lo domina todo y su régimen totalitario domina el país, en constante guerra con los otros dos existentes. Winston sabe que algo está mal en esta sociedad, que algo debe cambiar. Y en esa inconformidad, que vive silenciosamente y a escondidas, es cuando conocerá dos personas que le cambiarán la vida.

1984 es una novela reflexiva, intensa y muy muy dura que logra llegar al alma a los que la leen, no por las emociones de los personajes ni por la trepidante trama, sino por la profundidadde la ambientación creada por Orwell. Este mundo, esta distopía creada por Orwell tiene todo lo demás, pero es la ambientación lo que realmente coge fuerza, lo que nos hace ponernos a temblar y pensar, a imaginar que quizá ese futuro no está tan lejano. Basado claramente en los movimientos de mediados del siglo XIX, Orwell lleva un paso más allá los pinitos de distopías creados hasta el momento. Porque todo lo que está escrito, cada una de las palabras, están pensadas y bien integradas en la ambientación.

Los personajes no son solo seres humanos que viven o sienten con nosotros, sino también son personajes que interaccionan y en esa interacción hay muchísima más riqueza que en muchas otras obras. Ha sido en esta relectura que me he dado cuenta del poder que tiene la relación entre Winston y O'Brien (la mejor, para mi gusto, de toda la obra), así como la de Julia y Winston. Estos tres seres humanos, con todas sus facetas, se nos hacen tan reales que llegamos a sufrir y vivir con ellos. Pero sobretodo, llegamos a amar y odiar a la vez.

Muchas son las ideas que quiere mostrar Orwell y realmente lo hace con una pluma magistral y una maestría narrativa increíble. Nos muestra ese mundo de tal forma que llega un momento que podemos pasearnos por él (con las aterradoras consecuencias que provoca eso). Y también nos deja una reflexión que inevitablemente acude a nuestras mentes, porque Orwell ha logrado, con esta obra, plasmar a la perfección la naturaleza humana. Una lucha eterna entre el amor y el odio que esconden ideas muy interesantes como la existencia, el control del pasado (algo que desde que lo leí, me fascinó) o el control de una población. Todo ello a través de una historia no solo interesante, sino que no baja de intensidad en ningún momento. Y el final... es de esos que te dejan sin habla, con el alma destrozada y el corazón en un puño.

En definitiva, y ya dejo de enrollarme. ¿No lo habéis leído? Cogedlo ahora mismo de vuestra biblioteca o librería más cercana y devoradlo. A los que leéis distopías juveniles y no habéis leído este libro: leedlo. A los que no os atraen las distopías: leedlo igualmente. Dejad que Orwell os destroce por dentro. Este es de esos libros que debería habitar en todas y cada una de las estanterías de una casa. Así que no sé que hacéis aún aquí, leyendo esta reseña.

5/5

Reseña: Mañana todavía de varios autores

viernes, 29 de agosto de 2014



Hoy os traigo un libro que me acabé antes de ayer y me gustó mucho (uno que además hacía mucho tiempo que quería leer), pero antes quiero comentaros que estéis atentos el blog entre mañana y pasado, por que os voy a traer una sorpresa. No diré qué, aunque podéis intuirlo por mi anterior entrada. Ahora sí, la reseña:

Esta antología de varios autores, editada por Ricard Ruiz Garzón, puebla nuestras librerías desde hace un tiempo y desde que la vi, supe que quería hacerme con ella. Aunque no lo parezca por las reseñas ofrecidas hasta ahora, siempre he sido una gran fanática de las distopías, desde que mis dedos se toparon con 1984 hace ya años (creo que me lo leí con 16 o 17, así que hace ya muchos años) y por eso me llamaba mucho la atención una antología dedicada enteramente a ellas. Sin embargo, temía que estuvieran influenciadas por la tendencia actual de las distopías, que solo sirven en muchos casos para crear un ambiente tenso para una relación de amor y no como crítica a la sociedad (no siempre, hay muchas distopías actuales de novela juvenil que me gustan, pero algunas no). Pero tengo que admitir que Mañana todavía me ha conquistado.

Es un libro compuesto por doce historias narradas por doce autores españoles reconocidos (aunque en mi ignorancia, había varios que desconocía totalmente), en su mayoría escritores de obras relacionadas con la fantasía, la ciencia ficción o las distopías. Como hacer una reseña de todas los relatos es demasiado complicado y en su parte perdería la gracia de la antología, he escogido las cuatro que más me han gustado para hacer algo similar a mini reseñas, de forma que no os estropee el relato pero os atraiga la atención.

El primero elegido es WeKids, de Laura Gallego, que introduce la antología y que ha sido de mis preferidos. En este relato, Laura nos cuenta un futuro que podría ser perfectamente actual, en el que las redes sociales han cogido tanta importancia que importan en el futuro laboral y personal. Se ha creado, a su vez, una red social muy similar al facebook (y claramente basada en esta página) solo para niños, con contenidos restringidos para protegerlos. Durante todo el relato nos cuenta la vida de dos de estos niños que desde su más tierna infancia (literalmente, pues se inscriben a las 3 horas de haber nacido) están en esta red social. Laura nos muestra de nuevo no solo su maravillosa prosa y su forma de hilar de forma sencilla una historia que lo puede parecer pero que tiene bastantes matices. Nos muestra también la importancia de un buen final en un buen relato, para mi lo mejor de las 60 páginas que tiene la historia.

El segundo que tengo que elegir es El error de Rosa Montero. Es un relato muy corto, apenas diez páginas, pero en esas cortas páginas Rosa logra desplegar un mundo futurista que podemos imaginar fácilmente y desbaratarnos toda la historia con un final sorprendente y abierto que te deja con ganas de más. Al ser un relato tan corto, no ahondaré más en la historia, pero ha sido de mis preferidos.

La inteligencia definitiva, de Jose María Merino es mi tercer elegido, totalmente merecido. En una distopía que todos hemos pensado, en la que los móviles poco a poco van abotargando la mente de las personas, un grupo de gente ha decidido apartarse de la sociedad y de la lacra de la tecnología muy en plan amish. La verdad es que la historia está muy bien narrada y pese a que apenas dura unas 30 páginas, va dando giros argumentales y tiene un final tan apoteósico como los dos anteriores. 

Pero mi preferido indiscutible de toda la antología ha sido Los guardianes del tiempo de Javier Negrete. La distopía que nos muestra Javier no tiene nada que ver con un futuro tecnológico mucho más avanzado ni una sociedad dictatorial en el sentido literal de la palabra, pero sí que tiene muchas dosis de ironía (he reído mucho con este relato), pues es un paso más a la sociedad actual tan fácil, tan sencillo que nadie se daría cuenta de que está cumpliendo un futuro en realidad tan negro como el actual. Con un final esperanzador, pero una historia que bajo la ironía esconde una negrura deprimente, Javier ha sabido plasmar para mi el mejor mundo distópico en cuanto a realismo y paralelismos con el mundo actual se refiere.

Que haya escogido estas cuatro narraciones no implica que el resto no me hayan gustado. De hecho, me ha costado decidirme y estoy tentada a cambiar otros o a añadir más (pero esta reseña se haría más interminable de lo que ya es). Muchos detalles de las diferentes distopías me han encantado, otros me habría gustado mucho verlos en una novela larga y más elaborados. El relato de Susana Vallejo me ha dejado con mal cuerpo, además de ver mi pequeña ciudad en él (siempre hace ilusión ver el nombre de tu ciudad, sobretodo cuando es "pequeñita", en un libro), también me ha gustado bastante el de Marc Pastor. En conclusión, un libro que para todos los amantes de las buenas distopías, merece la pena leer. 

4/5