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Hablando de la muerte: 5 historias sobre la pérdida

martes, 10 de mayo de 2016



El año pasado fue un año muy duro para mi. Sufrí muchas pérdidas, amigos cercanos que murieron y gente que se fue para siempre de mi vida. Aprendí, aunque es algo que ya sabía inconscientemente, que había libros que podían comprenderme mejor que muchas de las personas que me rodeaban. Hace unos días Núria, de Bosque de Marbaden me pedía que hiciera una lista de libros japoneses. No sabía bien cómo hacerla, hasta que pensé en como me ayudaron los libros de Banana Yoshimoto cuando lo estaba pasando mal y pensé que no sería un mal ejercicio, para acercaros a la cultura japonesa, hablaros de 5 historias (libros, películas, etc) que nos muestran su concepción, tan diferente a la nuestra, de la pérdida de un ser querido.

Kitchen de Banana Yoshimoto
Si me seguís desde hace un tiempo, sabréis que mi obsesión con esta autora cada día es mayor. Una de las razones es la conexión que siento con sus historias, lo cercanas y cálidas que me parecen. Me ayudó muchísimo en su momento y sigue haciéndolo en cada uno de sus libros. Como sabréis, todos los libros de Yoshimoto hablan de la muerte y la pérdida de alguien cercano. Si he elegido Kitchen es, quizá, porque es de los libros en los que más se centran en esto, pero cualquier libro de la autora valdría.

The wolf children de Mamoru Hosoda
La primera vez que vi esta película de animación, me destrozó por dentro. La vi en un momento muy duro para mi y la conexión que sentí con Hana, la protagonista del film, fue muy brutal. Esta película de animación no solo nos habla de la superación de la muerte, también muestra la fuerza de una madre que está a solas con sus hijos, de una mujer que tiene que coger fuerzas por que otros la necesitan. Esa pérdida que traspasa la pantalla, y esa fuerza que la acompaña, hacen de esta película una de las mejores películas de animación que he tenido el placer de ver. 

Genji Monogatari de Murasaki Shikibu
Y si lleváis un tiempo en el blog, sabréis que Murasaki Shikibu y su obra maestra, Genji Monogatari, es mi libro preferido, con diferencia. En esta historia de 1600 páginas se recoge la vida entera de Genji, el príncipe resplandeciente y la de sus descendientes. Pero más que una epopeya clásica, Murasaki nos habla a través de la sencillez, de la poesía y la sensibilidad. Esta sensibilidad está presente en todo el libro y hay momentos que a mi me resultaron devastadoramente bonitos. No podría dejar de recomendar este libro.

"¿Y si esa lluvia fuese ella?
¿A qué punto del cielo tempestuoso,
a cuál de esos amenazadores nubarrones
habré de mirar para hallarla?"

An, una pastelería en Tokio de Naomi Kawase
Esta película de Naomi Kawase es quizá la que más se adapta a la lista, y es que esta directora de cine tiene una sensibilidad especial para hablar de la muerte. Las dos películas que he visto de ella tienen esta como uno de los temas principales, pero fue en An, unas pastelería en Tokyo (la más nueva de la directora) cuando me transmitió imágenes preciosas. Hay una escena en concreto en la que Kawase nos muestra la conexión del ser humano con la naturaleza con palabras sencillas e imágenes dulces. 

La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata
Aunque Kawabata no habla, en esta novela, sobre la aceptación de la muerte de un ser querido, sí que muestra una melancolía típica japonesa hacia el pasado y todo lo que ha sido y ya no será. Esta idea, presente en muchas obras japonesas, es una de las cosas que más me gusta y más me transmite de su cultura: es melancólico, sí, pero una nostalgia feliz, como bien dijo Amélie Nothomb en su libro.

"Natsukaashii designa la nostalgia feliz, el momento en que el recuerdo hermoso regresa a la memoria y la llena de dulzura."

Cuando empecé a leer literatura japonesa (con el famoso Haruki Murakami), me daba la sensación de adentrarme en un mundo totalmente diferente a todos los que había visto hasta entonces a través de los libros. Sin embargo, después de pasar por el duelo y de sentirme tan identificada en historias escritas a miles de kilómetros, entendí por qué se dice que la literatura es universal. Si podía sentirme conectada a una historia que se había escrito diez siglos atrás, en una cultura totalmente diferente a la mía, es porque esa historia es universal. 

Reseña: La novela de Genji I: Resplandor de Murasaki Shikibu

sábado, 25 de abril de 2015



Disculpad por haber estado tan ausente esta semana. Para los que no seáis de Catalunya, no sabréis la locura que significa Sant Jordi. Sobretodo para los libreros y floristas. Así que disculpadme, pero por fin hoy he tenido mi primer momento de descanso en toda la semana. Y como recompensa, os traigo la reseña del que se ha convertido en uno de mis libros preferidos:

1664 páginas. Es el número aproximado de páginas que tiene este libro (completo), esta joya de la literatura. 1664 páginas de belleza y resplandor, de tristeza y elegancia. Durante todo el tiempo que lleva el blog activo, os he hablado de varios autores japoneses, de su forma de escribir tan bonita y delicada que tienen. Y ahora os digo que nada de eso se parece a Genji. Y que a la vez, toda esta literatura nace de la pluma de Murasaki, quien creó los cimientos, los preceptos de la literatura japonesa.

Hacer una reseña de un libro así es complicado. Solo con la idea de que sus páginas cargan con diez siglos de antigüedad, con la idea de que es una historia que se ha transmitido, primero boca a boca y luego por escrito, durante más de mil años, pone la piel de gallina. Y sin embargo, es una historia que merece todo ese esfuerzo. Que merece la pena conservar con cuidado, toda una vida, todas las generaciones que hagan falta. Porque señores, estamos ante la reina de las novelas. La abuela, la primera novela moderna.

Genji es el hijo del emperador con su concubina preferida. Cuando esta, demasiado bella para ser querida por el resto de mujeres de la corte, huye fuera de la capital, para morir en brazos de su madre, el emperador va a buscar a su hijo. Genji es precioso. Genji es resplandeciente. Genji es aquel que ha nacido para demostrar que la belleza aún es posible en un mundo de decadencia. Con estas expectativas a cuestas, Genji crece y aprende no solo de la política de su padre, sino también del arte de amar.

La novela de Genji nos relata, entonces, la vida de este personaje en la corte. Y no solo su vida, sino la de las mujeres que lo acompañan, esposas, amantes, madres de sus hijos. Genji se rodeará de ellas y serán estas, y no él, las verdaderas protagonistas del libro. Porque son ellas, las mujeres, las que realmente mueven la historia. Y pese a que ninguna puede resistirse a los encantos del hijo del emperador, cada una tiene una personalidad marcada. Una belleza propia.

Es, por tanto, una historia de mujeres, escrita por una mujer y contada a mujeres. La feminidad está, por lo tanto, muy presente, y sin embargo, no abruma. Se filtra sutilmente entre las palabras y la belleza de estas. Porque La novela de Genji está muy bien escrita. De una manera muy asequible (en el sentido de que no es demasiado compleja de leer), Murasaki nos lleva con facilidad por la vida de este personaje que, pese a su complejidad, no deja de ser un cuadro para enmarcar el resto. Son ellas las que llevan el verdadero peso de la trama.

La novela de Genji se podría describir como una novela lírica. Llena de complejidad (si supierais la de personas que la han estudiado, en vano), llena también de belleza y sutilidad,es una ventana a ese mundo desconocido que es la epoca Heinan en Japón. Cargada de poesía, de tradiciones que para nosotros resultan desconocidas, es una novela que no deja de abrumar por su encanto. Preciosa, no solo por lo que explica, sino por como lo explica.

En resumen, y disculpándome ya por esta reseña tan larga (y tardía), esta no es una novela a la que unas cuantas palabras le puedan hacer justicia. De hecho, ni miles de ellas podrían. Quizá necesitemos 1664 páginas más para lograr expresar lo que transmite esta novela. Pero no os preocupéis, no haré algo así. Prefiero dejaros a vosotros para que la descubráis. Porque os lo prometo, es una lectura de la que no saldréis igual; merece la pena. 

5/5