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Ocho millones de dioses de David B. Gil

jueves, 13 de junio de 2019



No me acaba de gustar la novela histórica. Esto es algo que ya he comentado en algún momento en el blog (creo), pero normalmente estas historias se me hacen algo pesadas. Sin embargo, las novelas de David B. Gil son una grata excepción. Ya me pasó con El guerrero a la sombra del cerezo, libro que reseñé aquí y que disfruté como una enana y me ha vuelto a pasar con Ocho Millones de Dioses.

El padre Ayala Martín debe volver a Japón, país que había creído que no volvería a pisar, para investigar unos crímenes sucedidos en las misiones de sus hermanos. Así, deberá recorrer el país, buscando pistas que lo lleven hacia el fondo del problema. Con él viajará Kudo Kenjiro, el hijo de un samurái de zona rural que se dedica a labrar el campo, que hará de guardaspaldas para el cristiano. Mientras, a sus espaldas, se va desarrollando una trama política que, inevitablemente, acabará salpicándolos.

Me parece muy interesante el giro que ha decidido darle David B. Gil a esta novela. Habría sido muy fácil repetir la fórmula que tan bien funcionó con El guerrero a la sombra de cerezo, pero en este caso se aleja de las intrigas de samuráis y nos presenta un personaje español, ajeno al país, pero que a su vez conoce la lengua y las tradiciones suficientemente bien como para mezclarse con los japoneses. Me parece muy interesante esta elección y aunque Ayala no destaca como un personaje original, es uno del cual apetece leer.

Su contrapunto es Kenjiro. Y sin duda, uno de los puntos fuertes de la novela, por no decir el que más, es la relación que tienen ambos. La dinámica que se crea y la forma en la que tienen de influenciarse mutuamente hace crecer a ambos personajes y uno de los mayores placeres durante la lectura del libro fue ver  como ambos hablaban, dialogaban y se relacionan. La teología es un tema que se va repitiendo en la historia y que Gil sabe plasmar muy bien en dos opiniones muy distintas pero que se acaban encontrando. Como único pero a esto, diré que Kenjiro no me pareció para nada un personaje joven y sin experiencia como nos lo presentan al principio.

Pero aunque el peso del libro lo lleven los dos personajes principales y sus interacciones entre ellos y el resto de mundo que los rodea, la trama subyacente es también interesante. Sí es verdad que de vez en cuando el libro tiene problemas de ritmo y algunos capítulos que no se centran en Ayala y Kenjiro se hacen más lentos de leer, pero en general el libro está equilibrado, por lo que desde el principio te engancha y ya no puedes dejar de leer.

Como ya dije en la reseña de El guerrero a la sombra del cerezo, este es un libro histórico, pero también un libro de aventuras. Así, el autor sabe manejar bien los diferentes elementos (ninjas, samuráis, daimyos, una guerra en ciernes, un clan secreto y asesinatos en serie, entre otros), sin convertir la historia en un monstruo de Frankenstein, mas al contrario: consigue crear un puzle en el que todo está conectado.

Y de nuevo, el estilo de David B. Gil es impecable. Se nota que es un autor que sabe mucho de Japón y de su historia, pues logra ambientar a la perfección la novela. Es interesante también como ha unido un momento histórico con personajes inventados y personajes que realmente existieron. Pero es que además, y como ya he dicho, el peso del libro recae en los dos personajes principales y David B. Gil logra transmitir sus pensamientos, sensaciones y diálogos a la perfección, de manera que el lector acaba sintiéndose unido a ambos. 

En conclusión, David B. Gil lo ha vuelto a hacer. Esta es una novela para aquellos amantes de Japón y aquellos que les guste la novela histórica. Pero si no os gusta la novela histórica, igualmente os animo a echarle un vistazo a este libro. Me decía LJ Salart por Twitter que Ocho millones de dioses es una novela de género sin ser de género. Y la verdad es que esta es una frase que describe a la perfección la historia que hay entre las páginas de este libro: una novela de samuráis, de shoguns, de monjes, todo eso ambientado en un Japón que casi parece de fantasía.

Otras reseñas:

La muerte del comendador (libro 1) de Haruki Murakami

miércoles, 5 de diciembre de 2018


Haruki Murakami fue un referente literario durante toda mi adolescencia. Sí es verdad que últimamente no le tenía en tanta estima como entonces, pero recuerdo aún con mucho placer todos los libros suyos que leí (que son... ¿casi todos?). Hacía ya varios años que vivíamos una sequía de obras nuevas publicadas (sequía durante la cual Tusquets ha ido traduciendo sus obras inéditas). Hasta ahora. Y qué retorno. 'La muerte del comendador', o al menos la primera parte en la que han dividido, está a la altura de sus mejores novelas. Vamos a analizar por qué.

La muerte del comendador empieza con una separación entre el protagonista y su mujer. Después de unas semanas viajando por el país sin rumbo fijo ni destino en mente, decide instalarse a vivir unos meses en la casa del padre de un amigo, también pintor. La casa, alejada de toda civilización, sirve como refugio para poder concentrarse en la pintura. Sin embargo, lo que sería una estancia tranquila acaba convirtiéndose en una espiral de misterios y hechos sobrenaturales en los que el protagonista verá inmersa su vida. 

Una de las grandes bazas de Murakami como autor ha sido su capacidad para unificar diferentes estilos y géneros sin perder por ello su impronta personal, o más bien dicho, acogiendo esta característica como su firma. Y es que en este libro, igual que algunos de sus antecesores como 'Kafka en la orilla', 'Crónica del pájaro que da cuerda al mundo' o '1Q84', se mezclan el realismo mágico, el costumbrismo y algunos toques de terror gótico, sin nunca dejar su estilo característico ni su marca personal. Al contrario, este es un libro que añade más elementos al "lore" Murakami.

Esta mezcla tan heterogénea está muy equilibrada gracias, en parte, al uso de un narrador en primera persona, que va contando su experiencia como si se estuviera dirigiendo directamente a nosotros de forma que consigue meternos en la narración. De esta manera, tanto sus reflexiones como sus vivencias se hacen reales en nuestra mente gracias a este narrador. El protagonista es un personaje muy Murakami, pero pese a ver claramente el autor detrás de su rostro anónimo, también consigue que nos veamos a nosotros mismos en él. Al menos en mi caso, he vivido una connexión muy directa con el personaje y sus experiencias.  

Y esto me lleva al hecho de que los personajes están muy bien hechos. Destacar sobre todo al protagonista, por motivos evidentes, y también a Menshiki, el co-protagonista que, de alguna manera, hace un duo perfecto con el protagonista. Un personaje complejo cargado de matices que consigue que la novela sea mucho más interesante y mucho más completa. Si un caso comentar que, a excepción de Meshiki y el protagonista, el resto de personajes no están muy presentes en la historia y son elementos secundarios que aparecen cuando la trama lo necesita y ya. 

El gran problema con este libro, y el por qué no me ha gustado tanto como otros del autor, es su estructura. Parece escrito por partes y eso hace que en muchas ocasiones el texto sea redundante, cortando así el buen ritmo que tiene el resto de la novela. También a eso hay que sumarle las numerosas ocasiones en las que el narrador "adelanta" acontecimientos como forma de cerrar el capítulo. En un par de ocasiones ayuda a construir la expectativa del lector, pero en la mayoría me han parecido innecesarías.

Por último, no quiero dejar de comentar la cantidad de referencias artísticas, musicales y literarias que usa, de nuevo, Murakami. Parecidas a las que vimos en 1Q84, la música se aleja del acostumbrado jazz para adentarse en una música clásica plagada de óperas y piezas orquestrales de los mejores compositores europeos. Se le ha criticado mucho a Murakami el uso de constantes referencias occidentales, pero en esta ocasión las literarias han tirado más hacia la obra de su propio país, algo que he agradecido. Y destacar también la forma que tiene el autor de hablar de arte, que me ha recordado parcialmente a algunos libros de Yasunari Kawabata. La forma que tiene de mostrar la pintura del protagonista es muy visual y en muchas ocasiones aparecía el cuadro en mi cabeza. 

El conjunto es muy sólido. Se construye una historia fascinante, que atrapa al lector, con toques de terror gótico y de realismo mágico que Murakami escribe a la perfección. Con una edición preciosa (la española) y una traducción excelente (la catalana, de mano de Albert Nolla), he disfrutado muchísimo de la lectura. Uno de sus mejores libros, sin duda, aunque sin una conclusión clara: la editorial ha decidido partir el libro en dos, por alguna razón (¿será por los derechos? ¿por la traducción? No lo sé) y eso hace que el libro quede inconcluso. Pero si la segunda parte mantiene el nivel de esta primera, algo que comprobaremos en enero, este será, sin duda, uno de los mejores libros del autor japonés. 

Otras reseñas:

Vuelve el #LeoAutorasOct

lunes, 18 de septiembre de 2017


El año pasado tuve la suerte de participar en una iniciativa que surgió de casualidad y que cogió unas magnitudes extraordinarias, el #LeoAutorasOct. Surgio por una conversación de twitter y llegó a muchísimos blogs, editoriales y librerías. Pero sobre todo, fue una maravillosa experiencia para leer y compartir libros escritos por autoras. Este año, el #LeoAutorasOct vuelve y espero que sea una oportunidad igual de buena para conocer nombres y autoras que no conocía el año pasado. Aquí tenéis mi lista de lecturas que van a acompañarme este octubre:

Anna Starobinets | Refugio_3/9
Esta es una de las lecturas organizadas para el podcast de Tres marcianos y medio y un libro que compré el verano pasado a la espera de una lectura, así que le tengo bastantes ganas. El año pasado Starobinets fue uno de mis descubrimientos del #LeoAutorasOct y me parece muy adecuado repetir con ella este año. 

Yoko Ogawa | El Museo del silencio
Un libro que tengo muy pendiente desde hace meses. Lo empecé, pero me llego la última novedad de la autora y no quería sobredosis de Ogawa. Sin embargo, tiene pinta de ser uno de esos libros retorcidos de la autora, así que creo que me va a gustar. Y además, pese a sus 300 páginas, se lee muy rápido. Ya os contaré en El peso del aire.

Ángela Carter | La cámara sangrienta
El pasado noviembre, Carla (@Carbaes) me regaló este libro en inglés. Poco después me lo regalaron en español, así que lo tengo repetido. Y no lo he leído aún, lo que es vergonzoso. Así que ¿qué mejor que leerlo durante el mes de octubre? 

 Nnedi Okorafor | Who fears death
En el post de lecturas de ciencia ficción de este agosto puse The book of phoenix, pero Alex (@infinitoAlex) me dijo que podíamos leerlo conjuntamente y que él prefería empezar por Who fears death. Lo he comprado al fin, así que pronto lo empezaré (seguramente antes de octubre), que ya le tengo muchísimas ganas a esta autora.

Anne Brontë | Agnes Grey
El clásico de la lista, por que no podía faltar uno. Sé que es cortito y hay otros clásicos que tengo pendientes que quizá serían más ineresantes, pero La inquilina de Wildfell Hall fue un libro que me fascinó y me muero de ganas por repetir con Anne Brontë. 

Felicidad Martínez | La mirada extraña
Otro que estaba en la lista de libros para leer de Agosto y que, por fala de tiempo y poca inspiración, no lo leí. Vamos a leerlo y comentarlo en el podcast de Tres marcianos y medio, así que estoy obligada de entrar en este mundo alienígena que nos presenta Felicidad. Y yo, encantada.

Murasaki Shikibu | Diario
Este es uno de los libros que más ilusión me hacen del mes, pese a que es una relectura. Por suerte, la nueva edición que saca Satori está traducida directamente del japonés y, si se parece un poco al Diario de Izumi Shikibu, tendrá maravillosos prólogos casi tan fascinantes como el libro en sí. Me muero de ganas por leer a una de mis autoras preferidas.

Jo  Walton | Entre extraños
Sí, estaba en la lista de ciencia ficción de agosto, pero me dio cierta pereza leerlo. Este mes lo añado para obligarme un poco, pero la verdad es que, de la lista, es el que menos me llama así que si no me da tiempo de leerlo todo seguramente es el que caiga antes. Ya veremos, por que es un libro qe empieza a estar en la lista de eternamente pendientes. 

Amelie Nothomb | Diario de una golondria
Adicción de último momento, el año pasado también leí un Nothomb y la verdad es que sus libros y su forma de escribir me gustan mucho, así que siempre es un buen descanso entre tochos poder leer libros así. Este libro forma parte de sus obras de ficción y no de las autobiográficas, así que no sé si me va a gustar tanto, pero es finísimo así que todo es probar. 

No son muchos, ya que esta vez he decidido hacer una lista más concentrada e intentar leerlos todos. Aun así, esta lista es mutable y seeguro que algún libro puede salir de la misma forma que algún otro entre. Ya véis que no me atrevo mucho con el inglés esta vez (aunque creo que Okorafor es bastante accesible) y que tampoco son lecturas muy largas, así que si estoy on fire quizá tenga que añadir más. Sea como sea, espero que vosotros también estéis haciendo vuestras lista de #LeoAutorasOct y que tengáis un mes plagado de buenas lecturas.

Este año, además, la iniciativa estrena página web y espero que os animéis a visitarla. Ahí encontraréis imágenes como las que adornan este post, los blogs participantes y otras iniciativas.

Otras entradas de esta iniciativa:
Donde acaba el infinito
Boy with letters
Fábulas estelares
Más que veneno


El guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil

viernes, 12 de mayo de 2017


Tengo que admitir algo que quizá os resulte extraño: El guerrero a la sombra del cerezo es la primera novela que leo sobre samuráis. Sí es verdad que de pequeña leí Leyendas de los Otori, pero aunque usaban elementos samuráis, eran libros más bien fantásticos. Es por eso que cuando David B. Gil me propuso leer esta novela, acepté con muchas ganas. Por un lado, estaba motivada por conocer un período del que solo había visto manga y anime. Por otro lado, tenía curiosidad por conocer al autor gaditano. Dos pájaros de un tiro.

El guerrero a la sombra del cerezo se divide en dos historias que van recorriendo, paralelas, un período de transición de Japón. Por un lado, la historia de Seizo Ikeda y Kenzaburo Arima, joven señor y su samurái, que huyen de la destrucción de la familia Ikeda y que prometen vengar la traición que han sufrido y las pérdidas que han vivido. Por otro lado, Ekai Inafune, un médico algo atípico que se verá envuelto en una trama política que le viene demasiado grande.

¿Suena bien, verdad? Esta novela se presenta como una novela histórica y realmente la ambientación está muy trabajada a un nivel de detalle excelente pero sin resultar excesivamente pesado. Muchos de los elementos japoneses de la época están introducidos sin mucho infodump y no hay abuso de pies de página. Sin embargo, y aunque como novela histórica funciona muy bien, la historia que nos cuenta David B. Gil es, sobre todo, una historia de aventuras. Esto, que cuesta ver en un principio a causa de la lentitud con la que se inicia la trama, va cogiendo más relevancia a medida que van pasando las páginas.

Otra cosa que me ha gustado mucho de la novela son los personajes. Aunque David B. Gil coge algunos prototipos de la época (el joven perdido, el samurái fiel y severo, el hombre avanzado a su época) en general ha sabido tratarlos suficientemente bien como para dotarlos de personalidad propia y carácter único. De esta manera, son ellos los que llevan la trama hacia adelante y los que logran que el lector empatice con ellos y se meta en la historia. Aunque a veces Gil abusa un poco de las descripciones (algo que para mí no es molesto pero sí puede resultar pesado a otras personas), son estos personajes los que logran engancharte de verdad al libro.

Gil trabaja muy bien con el simbolismo. Nos traslada con facilidad al Japón de principios de la era Edo y sin embargo, usa elementos simbólicos que los lectores desconocedores de Japón puedan conocer, como puede ser el propio cerezo o la cultura samurái. No son elementos colocados al azar para resultar una lectura cómoda en manos de un occidental, ya que David Gil sabe hilarlos bien con la trama para que resulten imprescindibles. También es interesante el dualismo con el que trabaja (que se comentó en su presentación y con el que estoy muy de acuerdo), un dualismo que no solo se ve en los dos personajes principales, sino también en las tramas o en los períodos que viven los personajes. 

El libro en sí no es perfecto. A veces se hace demasiado largo (con algunas escenas que resultan innecesarias) y a veces las tramas están descompensadas (de manera que te interesa más una que otra). La lentitud que ya he comentado se ve reforzada a veces por estos momentos sobrantes que no aportan nada. Por otro lado, hacia el final hay algún elemento que me pareció inverosímil, algo que contrasta mucho con el resto de la novela que resulta bastante creíble.


La sensación general es la de una novela redonda, con un final que satisface a cualquier lector y un desarrollo que, aunque se recrea en sí mismo y se hace largo, es disfrutable. Es como viajar al propio Japón y el lector vive los paisajes del país nipón con sus personajes: lucha con ellos, siente con ellos y sufre con ellos. Si os gusta la novela de aventuras o si os fascina la cultura japonesa, seguramente disfrutaréis tanto como yo con El guerrero a la sombra del cerezo. 

Otras reseñas del libro:


#LeoAutorasOct: Sensaciones e impresiones

lunes, 31 de octubre de 2016



Leí una entrevista a la editora de The guardian sobre una iniciativa que había nacido en twitter de manera muy similar a la de #LeoAutorasOct. #Readwomen2014 impulsaba a la gente a cambiar un poco sus hábitos lectores, a equilibrar sus lecturas y poner más libros escritos por autoras en sus estanterías. En la entrevista ella comentaba algo que me sorprendió, por que durante todo este mes me he sentido muy identificada con esta frase:

"When I first wrote about it for a magazine, I had no inkling #readwomen2014 would become so successful, but revolutions start small."

Las revoluciones empiezan con algo pequeño, sí, y aunque no estoy segura de que algo haya cambiado en nuestros hábitos lectores después de este mes dedicado a leer, recomendar y comentar mujeres escritoras, sí creo que poco a poco vamos por el buen camino. Por el camino de que editoriales decidan ampliar su listado de autoras editadas, por que las mujeres tengan más visibilidad tanto en la literatura general como en la literatura de género. Vamos por el buen camino porque proyectos como La Nave invisible o #LeoAutorasFantásticas están teniendo muchísima participación. La gente se interesa y aunque vivamos en este micromundo de internet dónde todo el mundo lee mucho y se interesa por la buena literatura, pese a todo eso, creo que este tipo de movimientos se pueden filtrar al resto del mundo. Y quizá dedicarle un mes a leer autoras no habrá sido nada relevante. Quizá en diciembre nadie se acordará de la iniciativa. Pero estoy segura que estamos solo al principio de un camino muy largo pero, que queréis que os diga, muy interesante también. 

Personalmente, la experiencia para mi ha sido muy gratificante. He tenido lecturas buenas y he tenido lecturas malas, por supuesto, pero el ver tanta gente compartiendo, hablando de autoras, nombrando a sus preferidas, reseñando y leyendo libros que quizá no habrían conocido si no fuera por la iniciativa. Todo eso motiva a continuar. Además, he cumplido el objetivo inicial que era reseñar y leer a autoras. De la lista que me propuse a finales de agosto, he añadido un par de libros y he leído un total de ocho lecturas (y media, teniendo en cuenta que estoy a medias con La casa de la alegría de Edith Wharton). He descubierto autoras como Anna Starobinets, Malka Older o Aliette de Bodard (que por otro lado, ya tocaba) y he podido reencontrarme con Banana Yoshimoto o Claire North. Espero poder mantener esta iniciativa que tanto ha gustado durante todo el año (no leyendo exclusivamente mujeres, pero sí intentando que mis lecturas y mis reseñas sean más equilibradas).

Espero que este blog haya sido uno de esos rincones y que si en algún momento habéis necesitado encontrar alguna recomendación, visitarlo os haya servido de ayuda. El mes de octubre se acaba y con él, el #LeoAutorasOct. Pero han sido tantas las recomendaciones, tanto el hype por leer otras autoras, que por suerte, no se acaba aquí. Y contadme, ¿cómo habéis vivido este mes? ¿Qué habéis leído? Espero que vuestras lecturas hayan sido tan gratificantes como las mías. 

Os dejo más abajo reseñas y artículos que me han parecido interesantes y que han ido surgiendo este mes. Si tenéis alguna reseña de algún libro que os haya fascinado y no está en la lista, estaré encantada de añadirlo:

La nave invisible


Donde termina el infinito
Leemos autoras en Octubre

Boy with letters
Pon ficción corta en tu pila

In the never never
Seis de cuervos de Leigh Bardugo

Neo Nostromo
Entrevista a Mariana Enríquez

La vieja Morla
Reflejos en un ojo dorado

A Petrie le gustan los libros
El cuento de la criada de Margaret Atwood

Hablando de la muerte: 5 historias sobre la pérdida

martes, 10 de mayo de 2016



El año pasado fue un año muy duro para mi. Sufrí muchas pérdidas, amigos cercanos que murieron y gente que se fue para siempre de mi vida. Aprendí, aunque es algo que ya sabía inconscientemente, que había libros que podían comprenderme mejor que muchas de las personas que me rodeaban. Hace unos días Núria, de Bosque de Marbaden me pedía que hiciera una lista de libros japoneses. No sabía bien cómo hacerla, hasta que pensé en como me ayudaron los libros de Banana Yoshimoto cuando lo estaba pasando mal y pensé que no sería un mal ejercicio, para acercaros a la cultura japonesa, hablaros de 5 historias (libros, películas, etc) que nos muestran su concepción, tan diferente a la nuestra, de la pérdida de un ser querido.

Kitchen de Banana Yoshimoto
Si me seguís desde hace un tiempo, sabréis que mi obsesión con esta autora cada día es mayor. Una de las razones es la conexión que siento con sus historias, lo cercanas y cálidas que me parecen. Me ayudó muchísimo en su momento y sigue haciéndolo en cada uno de sus libros. Como sabréis, todos los libros de Yoshimoto hablan de la muerte y la pérdida de alguien cercano. Si he elegido Kitchen es, quizá, porque es de los libros en los que más se centran en esto, pero cualquier libro de la autora valdría.

The wolf children de Mamoru Hosoda
La primera vez que vi esta película de animación, me destrozó por dentro. La vi en un momento muy duro para mi y la conexión que sentí con Hana, la protagonista del film, fue muy brutal. Esta película de animación no solo nos habla de la superación de la muerte, también muestra la fuerza de una madre que está a solas con sus hijos, de una mujer que tiene que coger fuerzas por que otros la necesitan. Esa pérdida que traspasa la pantalla, y esa fuerza que la acompaña, hacen de esta película una de las mejores películas de animación que he tenido el placer de ver. 

Genji Monogatari de Murasaki Shikibu
Y si lleváis un tiempo en el blog, sabréis que Murasaki Shikibu y su obra maestra, Genji Monogatari, es mi libro preferido, con diferencia. En esta historia de 1600 páginas se recoge la vida entera de Genji, el príncipe resplandeciente y la de sus descendientes. Pero más que una epopeya clásica, Murasaki nos habla a través de la sencillez, de la poesía y la sensibilidad. Esta sensibilidad está presente en todo el libro y hay momentos que a mi me resultaron devastadoramente bonitos. No podría dejar de recomendar este libro.

"¿Y si esa lluvia fuese ella?
¿A qué punto del cielo tempestuoso,
a cuál de esos amenazadores nubarrones
habré de mirar para hallarla?"

An, una pastelería en Tokio de Naomi Kawase
Esta película de Naomi Kawase es quizá la que más se adapta a la lista, y es que esta directora de cine tiene una sensibilidad especial para hablar de la muerte. Las dos películas que he visto de ella tienen esta como uno de los temas principales, pero fue en An, unas pastelería en Tokyo (la más nueva de la directora) cuando me transmitió imágenes preciosas. Hay una escena en concreto en la que Kawase nos muestra la conexión del ser humano con la naturaleza con palabras sencillas e imágenes dulces. 

La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata
Aunque Kawabata no habla, en esta novela, sobre la aceptación de la muerte de un ser querido, sí que muestra una melancolía típica japonesa hacia el pasado y todo lo que ha sido y ya no será. Esta idea, presente en muchas obras japonesas, es una de las cosas que más me gusta y más me transmite de su cultura: es melancólico, sí, pero una nostalgia feliz, como bien dijo Amélie Nothomb en su libro.

"Natsukaashii designa la nostalgia feliz, el momento en que el recuerdo hermoso regresa a la memoria y la llena de dulzura."

Cuando empecé a leer literatura japonesa (con el famoso Haruki Murakami), me daba la sensación de adentrarme en un mundo totalmente diferente a todos los que había visto hasta entonces a través de los libros. Sin embargo, después de pasar por el duelo y de sentirme tan identificada en historias escritas a miles de kilómetros, entendí por qué se dice que la literatura es universal. Si podía sentirme conectada a una historia que se había escrito diez siglos atrás, en una cultura totalmente diferente a la mía, es porque esa historia es universal. 

Seis grandes mujeres escritoras

martes, 8 de marzo de 2016

Bueno, en realidad es el día de la mujer trabajadora, como todos sabréis. Pero para mi ser escritor no es solo una afición o un sueño (como en mi caso), también es un trabajo y por eso he querido haceros una lista de mis cinco escritoras preferidas. Ha sido una lista complicada de hacer, hay tantas mujeres que vale la pena leer... 


Murasaki Shikibu

Vale, vale, poner que es la mejor escritora que he tenido el placer de leer es quizá demasiado exagerado, pero tengo que reconocer que su novela está para mi entre lo mejor que he leído en mi vida y por eso Murasaki le sigue. Esta mujer que vivió una época tan distante a la mía y tan diferente, me transmite sensaciones y emociones que he vivido también y esa conexión que siento con ella al leer su poesía o sus diarios o la misma Novela de Genji, hacen que quiera que esté en esta lista.


Jane Austen

No podía faltar. Por Jane me empecé a adentrar más en la literatura clásica y por Jane empecé a enamorarme también de esa Inglaterra que sale en sus libros. Aunque algunos la lean como algo intrascendental, para mi sus libros tienen muchísimas capas, muchos matices, y la ironía que desprende con algunos personajes o algunas escenas es deliciosa. Nunca sabré elegir entre Persuasión y Orgullo y prejucio, pero todas las novelas de esta mujer valen la pena.

Amelie Nothomb

Nothomb me tiene conquistada. Aún no he leído libro suyo que no me haya gustado (aunque sí hay grados entre unos y otros) y es que solo por la manera que tiene de escribir, esa prosa tan característica, sarcástica y a la vez con un toque elegante, sumado al amor que compartimos por Japón, me maravilla. Rescataría claramente Metafísica de tubos como una de sus mejores novelas, pero Estupor y temblores le sigue a la zaga.

Ursula K. Le Guin

Una de las pocas escritoras de ciencia ficción y fantasía que he leído, pero de las mejores también. En un mundo en el que predominan más hombres que mujeres, K. Le Guin se ha alzado con muchísimas novelas fascinantes y con mundos creados de su mente en los que adentrarse es todo un placer. Por desgracia (o por suerte) me quedan aún muchas novelas suyas por leer, pero nunca olvidaré lo que disfruté, de más enana, con Un mago en Terramar. 

Elizabeth Gaskell

Gaskell y yo empezamos regularmente, pues leí Cranford en un momento delicado de mi vida y no me acabó de convencer. Sin embargo, recuerdo perfectamente ese día 1 de enero de 2015 en el que leí, de una sentada, Norte y sur. Desde entonces sabía que Gaskell me había conquistado completamente. Con Hijas y esposas solo lo confirmó. Es curioso los pocos años que pasan entre Austen y Gaskell y lo que cambian sus temas y estilos. Ambas son muy interesantes de leer.

Banana Yoshimoto

Iba a poner solo cinco autoras, pero no podía dejarme a Banana. Quizá es porque he pasado por un duelo duro (o mejor dicho, estoy pasando aún por ello), pero cada novela de Yoshimoto me llega al corazón. Su sencillez aparente, sus personajes cercanos, casi reales, pueden parecer simples, pero sus novelas para mi están cargadas de sensaciones que yo misma he sentido en mi propia piel. Aunque a veces puede pecar de ser algo repetitiva con algunas imágenes y algunos motivos, he adorado todos y cada uno de los libros que he leído suyos. 

Y siento que me dejo miles de autoras que me han encantado. Como olvidar a J.K.Rowling y su Harry Potter, esa novela que hizo que empezara a amar de verdad la literatura. Como olvidar a Sei Shonagon y el único libro que escribió, pero que para mi debería ser lectura obligatoria de toda mujer. O Virginia Woolf y su maravillosa lucha femenista en libros como Una habitación propia o Orlando. Edith Wharton, Hiromi Kawakami, las hermanas Brontë, Yoko Ogawa, Lolita Bosch... Mucho donde elegir, mucho por leer aún.

El pabellón de oro de Yukio Mishima

jueves, 21 de enero de 2016


Hacer una maratón de Mishima es algo más duro de lo que puede parecer, sobretodo en libros como el que os reseño hoy. El pabellón de oro, libro que leí hace ya mucho y reseñé en El peso del aire, fue mi primera experiencia con el autor japonés y la verdad es que aunque ya creó los cimientos de la fascinación que me produce el escritor, este libro me dejó algo descolocada. Por suerte, era una de las lecturas del ciclo de literatura oriental comparada, así que pudimos discutir largamente sobre Mizoguchi y su obsesión. Quizá no es el mejor libro para adentrarse en el mundo de Mishima, pero lo que no hay duda alguna es que es un referente ideal de temas de los que habla constantemente en sus obras.

El protagonista de esta novela, Mizoguchi, vive obsesionado con la belleza del Kinkakuji, el templo del pabellón de oro, obsesión que compara con la fealdad que ve en sí mismo (fealdad acentuada con su defecto de habla, que crea un abismo entre él y los demás por falta de comunicación). Cuando su padre lo envía a que lo admitan como novicio en el templo, Mizoguchi empezará poco a poco a alimentar esta relación de amor odio que tiene hacia el templo tan esplendorosamente bello.

Los dos temas más recurrentes en la literatura de Mishima son la atracción hacia la muerte y el enfrentamiento entre la belleza y la fealdad, entre el dorado y el negro. Justamente estos dos temas son esenciales en El pabellón de oro. En cuanto empieza la guerra, Mizoguchi descubre la belleza efímera del pabellón, consciente de que la guerra puede acabar con ella. Y es entonces cuando la belleza del pabellón adquiere relevancia, es entonces cuando más impresiona al personaje. Mishima usa el edificio como símbolo de su nación, perdida después de la guerra. Un mensaje hacia lo que Japón perdió en cuando se rindió ante Estados Unidos, pues no solo perdió una guerra, sino una cultura, una identificación. Todo esto Mishima lo plasma en la relación entre Mizoguchi y el Pabellón, en el resplandor dorado de este.

Los personajes creados por Mishima siguen este patrón de buen hacer. Además de estar bien construidos, todos giran alrededor de Mizoguchi para hacer su papel correspondiente. La pureza de Tsurukawa constrasta con la fealdad corrupta de Mizoguchi, a la vez que el amigo de este, Kashiwagi, la inspira con su propia fealdad. Al ser un libro escrito en primera persona, podemos introducirnos en la mente de Mizoguchi con facilidad y es por eso que el papel de estos personajes coge mayor relevancia, pues los vemos a través de los ojos del protagonista. La fealdad de Kashiwagi la vemos comparada con la del propio Mizoguchi, la belleza pura de Tsurukawa lo es aún más por el concepto que tiene Mizoguchi de sí mismo. Mishima coloca cada uno de los elementos con cuidado en la novela, de manera que aparezcan en el momento adecuado. Eso nos da la sensación de leer una novela muy redonda.

Narrativamente, Mishima también acierta. Su pluma, más compleja que en otras de sus obras, se muestra reflexiva, filosófica y se introduce en el pensamiento del protagonista con mucha facilidad. Gracias a esta pluma, el conflicto adquiere una magnitud mayor y vemos la metáfora con más fuerza. Mishima no solo es un gran escritor gracias a las estructuras, ideas o personajes que crea, sino que además lo dota todo de una belleza indescriptible con su pluma.

Este quizá es un libro complicado para todo aquel que quiera introducirse en la compleja mente de Mishima. Sin embargo, es de esos libros que te dejan un sabor de boca muy agradable, como una comida que te gustaría repetir. De hecho, es de esos libros que vale la pena el leve esfuerzo que conllevan: al final, se ve recompensado. Así que no os la voy a recomendar o dejar de hacerlo. Solo os voy a decir que esta novela es como un largo camino en el que se disfruta tanto el viaje como la llegada al destino. 

Reseña: Confesiones de una máscara de Yukio Mishima

jueves, 7 de enero de 2016



Una de las razones por las que me propuse hacer un maratón de este autor es porque lo poco que había leído de él me había fascinado. Es un autor complejo, con miles de matices, pero que creo que merece mucho la pena y aunque pensé que quizá moría con el maratón, quería hacerlo. Otra de las razones es que, aunque el maratón fuera un poco fail (cosa que no creo que pase xD) ya tenía un par de reseñas guardadas de libros que leí hace mucho y que publiqué en El peso del aire. Esta es una de ellas.

El joven narrador de esta novela, un joven enfermizo y débil, está obsesionado con su propia muerte, obsesión intensificada por la cercanía de la guerra. Crecido en una familia de bien con claras ideas tradicionales y criado por su abuela, descendiente de samurais, Koo-chan crece aislado de los demás por sus propios pensamientos. Se considera diferente, un ser extraño y como tal, tiene que vestir con una máscara.

La novela se divide en varios capítulos, y en cada uno de ellos Mishima nos relata un fragmento de la vida del protagonista. A través de escenas que el protagonista recuerda muy vívidas, recrea su peculiar versión de la vida. El crecimiento del protagonista en el primer capítulo y el descubrimiento de su sexualidad va dando paso a la supervivencia de este personaje en un mundo hostil que en el que él mismo no encuentra sitio.

Una de las características más importantes de este libro es que tiene un marcado tono autobiográfico, por lo que el lector nunca es consciente de lo que es real y lo que es ficción. Mishima juega constantemente con esta ambigüedad, creando un personaje que podría ser él mismo, en un ambiente que podría ser el mismo que él, pero con diferencias que lo separan de su propio ser. 

La muerte y la sexualidad son los dos temas recurrentes en este libro y a través de la historia, Mishima nos va mostrando escenas, imágenes, sensaciones que vive el protagonista en primera persona. Los dos temas y la fascinación que siente el protagonista por ellos nacen del mismo momento, de la misma escena, con una pintura de Guido Reni (El martirio de San Sebastian) como protagonista y a partir de esta escena, todo el libro girará alrededor de ello. Sin embargo, Mishima construye muy bien la historia, ambientada en una segunda guerra mundial desgarradora y dura.

Esta es una de las primeras novelas que escribió Mishima y se nota, tanto en la parte narrativa como en la parte más personal. Es un libro muy cercano y también con un toque duro que la guerra aporta a la novela. La narrativa del autor juega mucho con la primera persona y el tono confesional que tiene el libro para darle más realismo, para adentrarte más en esa frontera entre la realidad y la ficción.

En conclusión, es un libro que vale mucho la pena, sobretodo para todo aquel que se quiera adentrar en la literatura del autor. Aunque no me gusta la idea de que la biografía del autor tenga que hablar por el libro (quiero pensar que el libro habla por sí solo), en el caso de Mishima su vida es tan fascinante y llena de matices que leer Confesiones de una máscara nos ayuda a entender mejor toda su historia.

Podéis leer la reseña entera publicada en el Peso del aire aquí.
4,5/5

Maratón del mes de enero: Yukio Mishima

viernes, 1 de enero de 2016

Estamos a 1 de enero y hoy debería haber entrada del autor del mes... ¡Pero no! Ya veis que he cambiado un poco el formato para este mes (y el que viene, no sé si lo extenderé a otros meses) y he querido darle una vuelta a esta sección que os traía religiosamente cada mes. La verdad es que la idea no cambia demasiado, pues el dedicarle el mes a un autor o hacer una maratón del autor no es un gran cambio. Pero hay ciertas diferencias.

Me he planteado desde hace bastante la idea de que el blog tenga un aspecto cada vez más serio. Si os habéis fijado, intento que la mayoría de entradas sean reseñas, pues es lo que realmente me gusta postear (aunque tengan menos visitas que otro tipo de entradas) y estoy dejando las entradas más típicas y menos serias aparte. Hay secciones que mantengo porque me parecen interesantes, pero otras las he acabado sacando un poco del blog, ya sea por falta de tiempo o por falta de interés (mío o del público). Por otro lado, quiero colgar entradas que no tengan nada que ver con las reseñas ni sean de una sección, sino simplemente entradas que tenga ganas de relatar y me parezcan interesantes.

Y de aquí la maratón de Mishima. Porque el hecho de que sea una maratón, indica que voy a leer mucho Mishima (bueno, en realidad si leo los tres que tengo pendientes, me doy con un canto en los dientes). Pero también quiero informarme bien sobre el autor, ver documentales, leer artículos. Espero traeros alguna entrada interesante sobre él. Y por supuesto, por primera vez, os quiero invitar a que participéis si queréis. ¿Os animáis a leer algún libro del autor conmigo? Si es así, podéis colgar la reseña en vuestro blog y me encantará poneros por aquí. O simplemente comentarlo por redes sociales. Sea como sea, ya sabéis que adoro hacer de la lectura un proyecto compartido.

Mishima de jovenzuelo. 
Y sin más rollazo, os dejo un poco de la biografía del autor.

Yukio Mishima nació en la familia de antiguos samurais. A causa de su enfermedad, se quedó en casa de su abuela chapada a la antigua, de la que recibió una educación basada en los valores nipones ancestrales. A causa de su enfermizo cuerpo, no pudo participar tampoco en la guerra, algo que él vio como una humillación. Y como el resto de japoneses, también vivió como una humillación la derrota de su país en 1945.

Uno de los muchos autoretratos de Mishima.
Empezó a escribir, publicando su primera novela, Confesiones de una máscara (novela que reseñaré durante el mes). Tras escribir este libro, casi autobiográfico, Mishima quiso alejarse de esa visión enfermiza amante de la muerte y entrenó su cuerpo en artes como el kendo o pesas. Era un gran amante de la belleza, como muestra en sus obras, y no solo la belleza de sus jóvenes amantes, sino también su belleza propia (que mostró sacándose mucha fotografías). Su suicidio es también una de las razones por las que este autor es muy conocido fuera de Japón, pues como sabréis fue una de las últimas personas en cometer sepukku, después de un discurso en el que alentó al país a volver a sus orígenes, a no perder su esencia. 

Fue un autor muy prolífico, con más de 20 novelas, de las cuales reseñaré un par (como mínimo) este mes. Primero, os hablaré de Confesiones de una máscara, su primer libro y una novela que a mi me fascinó. Luego, también os hablaré de El pabellón de oro, un libro complejo y cargado de mensajes. Si me da tiempo de reseñar, también os traeré reseñas de los libros que lea durante la maratón: El marino que perdió la gracia del mar, El rumor del oleaje y Lecciones espirituales para jóvenes samurais.

Como veis, el 2016 comienza cargadito de Mishima. 

Dime lo que comes #28: Tintes del cielo

sábado, 12 de diciembre de 2015

Hace mucho tiempo Carol me retó a que hiciera una entrada de "Dime lo que comes" con literatura oriental. Yo lo solucioné con un polo de limón buenísimo (echo de menos los polos de limón caseros D: ), pero mi idea principal era hacer algo así: muffins de té matcha. He tardado mucho en traer una nueva entrada de esta sección que tire hacia la literatura oriental, pero hoy volvemos con un invitado muy especial. Natsume Soseki.

Ya sabéis que adoro esta sección. Como cocino muchas cosas en el Cafè, tengo material de sobra para hacer entradas sin aburrirme nunca y además, estoy rodeada de libros. Sin embargo, a veces me cuesta mucho decidirme. En este caso, la elección fue complicada. Por supuesto, el sabor a té matcha es claramente japonés, así que tenía que elegir un libro que lo fuera también. Sin embargo, los muffins de té matcha me recuerdan mucho más a una literatura oriental anciana que a una actual. Quizá es porque he usado ingredientes muy naturales (y además, al ser veganos, no llevan ni huevo ni leche de vaca), pero aún así no me acababa de decidir. Sin embargo, creo que los haikus de Soseki son ideales para este postre. ¿Por qué?


De entrada, por el sabor de los muffins. Aunque saben a té matcha, pues es lo que le da ese color verde claro, también tienen un toque a leche de soja buenísimo que le aporta jugosidad. Los haikus de Soseki tienden a hablar de naturaleza y de vida y estos muffins me dan la misma sensación. Por otro lado, el sabor dulce pero delicioso del té me recuerda mucho a la dulzura de la propia poesía de Soseki: Sus haikus son tiernos y de una elegancia casi infantil. 

Ya os dejo con la receta, ya veréis que es muy fácil de seguir. Si no queréis hacerla vegana, solo tenéis que cambiar las semillas de lino picadas por dos huevos. Sin embargo, yo os recomiendo que dejéis la leche de soja, creo que le da un sabor más sabroso que la leche normal y mejora la receta.

Ingredientes:
170 gr de harina
75 ml de leche de soja
100 gr de margarina
100 gr de azúcar
2 cucharaditas de semillas de lino trituradas.
ralladura de un limón
una cucharadita de canela.
una cucharadita de nuez moscada.
sal.
una cucharadita de vainilla.
Té matcha al gusto (mínimo, dos cucharadas grandes).

Preparación:
Primero de todo, vamos a agregar las semillas de lino en un vaso y añadiremos la mitad de la leche, mezclando bien hasta que quede integrado. Veréis que os queda una masa densa que actuará como el huevo en la receta. Por otro lado, en la batidora o a mano, añadir la margarina y el azúcar y batir bien hasta que esté totalmente integrado. Añadid las semillas de lino y batid bien otra vez. Ahora, mezclad la mitad de la harina con la masa y añadid, una vez integrada, el resto de la leche. Poned las especias, la levadura y la harina sobrante cuando la masa esté totalmente integrada y batid a velocidad alta hasta que quede una masa homogénea. Solo os queda tamizar y agregar el té matcha y os quedará una masa verduzca y con un sabor tenue a té buenísima. 

Ponedlos en capsulas de muffin y llenadlas hasta arriba o en capsulas de cupcake normal, aunque entonces os saldrá más cantidad de muffins, porque las capsulas para cupcake son más pequeñas que las de muffin. Yo puse un poco de té por encima y copos de avena para darle un toque crujiente y natural que quedó muy bueno :)

Reseña: El señor Nakano y las mujeres de Hiromi Kawakami

lunes, 16 de noviembre de 2015



¿No os pasa nunca que os obsesionáis con algún escritor? Y entonces queréis leer todas sus obras. Pues me pasó un poco con Hiromi Kawakami. El primer libro que leí de ella me gustó suficiente para querer probar otro y fue entonces cuando empezó el mal. Me leí este y me leí una antología de cuentos (que me fascinó) y los leí seguidos porque necesitaba más. De hecho, llegué a comprarme otro libro suyo (estos dos son de la biblio) porque tenía muchas ganas de leer cosas de la autora. Seguramente pronto vuelva a caer en mis manos, pero mientras os traigo la reseña de este, que me parece un libro muy interesante.

Kawakami nos traslada a una tienda de objetos de segunda mano, propiedad del señor Nakano. La protagonista es Hitomi, una joven japonesa que empieza a trabajar como dependienta en dicha tienda. En dicha tienda no solo trabaja ella, sino que ahí conoce a Takeo, el chico que ayuda en las recogidas de objetos, el señor Nakano, peculiar y uno de los personajes principales de la novela y la hermana del señor Nakano. Kawakami logra crear un ambiente familiar que unifica a estos cuatro personajes.

La historia gira alrededor del día a día en esta tienda y la novela está ambientada con un tono melancólico que sugiere a las novelas de Murakami y al Japón contemporáneo y estresante que desconocemos. La cotidianidad que predomina en esta obra es el trasfondo en el que estos personajes actúan y aunque en ningún momento se hace pesada, sí avanza con la lentitud de una sopa cociéndose a fuego lento. La mirada introspectiva de Hitomi acrecienta esta sensación de familiaridad que tiene la novela y nos acerca mucho, de manera subjetiva, a la acción.

La relación entre los cuatro personajes es el leiv motiv de la historia, sobre la que gira. La relación no solo de ellos con Hitomi, sino también entre ellos. Cada capítulo es como una historia autoconclusiva que, sin embargo, tienen continuidad y que nos van llevando a través de situaciones del día a día por la historia. Y detrás de estas relaciones familiares, está la relación amorosa entre Hitomi y Takeo, una relación que avanza tan lentamente como la historia.

La escritura de Kawakami es única para conseguir este efecto de cercanía que provocan las 240 páginas de libro. Es un libro lento e íntimo, pero se lee muy fácilmente. Una vez te adentras en el libro, te descubres sintiendo con los personajes. La sensación de calidez que deja la última página de la novela es característica de esta autora, que puede parecer que escriba de forma muy sencilla, pero que de alguna forma te llega muy adentro.

Kawakami es de esas autoras japonesas que poca gente conoce y que no suele despertar muchas pasiones. Sin embargo, su escritura, sencilla y familiar, crea una cercanía con los personajes y sus historias que un lector al que le gusten este tipo de libros agradecerá. Si os gustan las historias que no hablan pero dicen mucho, este es uno de vuestros libros. ¿Su único problema? El precio. 

Podéis encontrar la reseña entera publicada en El peso del aire, haciendo click aquí :)

4/5

Como leer a Banana Yoshimoto y no morir en el intento

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Bueno, leer a Banana Yoshimoto es tan fácil que es difícil morir en el intento. Aún así, y viendo lo mucho que gustó la primera entrada de esta clase (Como leer a Haruki Murakami y no morir en el intento), quise repetir la experiencia con una autora que últimamente me ha obsesionado y de la que he leído casi todas sus novelas publicadas en español. Aunque no puedo hablar con propiedad, al no haber leído todas sus obras, encuentro bastante interesante hacer esta entrada igualmente a partir de los conocimientos que poco a poco he ido adquiriendo sobre la literatura japonesa y sobre Yoshimoto en concreto. Antes de empezar, pero, quiero recordar que la idea de estas entradas es de Magrat, idea que me cedió amablemente cuando se la pedí. Sus entradas sobre Austen o Dickens me han ido tan maravillosamente bien que quise intentar ayudaros también con lo que más conozco, así que empecemos: 

Viñeta encontrada en el blog de Power Paola
Muchos de los que me siguen en el blog me han pedido varias veces consejo para adentrarse en la literatura japonesa. Todo el mundo conoce a Murakami, pero una vez salimos de este autor, podemos encontrarnos con un campo de nombres desconocidos de los que apenas sabemos nada. ¿Clásicos o contemporáneos? ¿Mishima o Kawabata? La lista de autores japoneses que se van traduciendo a nuestro país va acrecentándose y para un lector poco conocedor de este tipo de literatura puede parecer abrumador. Algún día, cuando sepa más, haré una entrada de como empezar a leer literatura japonesa. Y otra de como empezar a leer literatura japonesa de la época Heian (de mis preferidas). Pero antes de todo esto, he encontrado interesante hablaros de Banana Yoshimoto, porque para mi, es una de las perfectas autoras para empezar a adentrarse en el mundo nipón.

En nuestro país tenemos la suerte de que muchas de las obras de Yoshimoto se han traducido al español. Para encontrarlas en catalán es mucho más difícil (al contrario de lo que pasa con Murakami), pero la colección de Tusquets (que además cuenta con libros baratos  en su colección de Fábulas o de Maxi) nos ha traído la mayoría de títulos de esta autora. Curiosamente, la misma editorial que publica a Murakami, una editorial con muy buenas traducciones. Así, la editorial ha publicado siete de sus trece novelas. La narrativa de Yoshimoto se hace cercana y es muy agradable leerla, además de mostrarnos un Japón mucho más oriental del que un lector de Murakami puede estar acostumbrado. Es por eso que, para mi, Yoshimoto es de las mejores autoras para adentrarnos en este tipo de literatura.

¿Y por donde empezar? Algunos, como yo misma, creen que la mejor forma de leer a Yoshimoto es siguiendo el órden cronológico de sus obras. Leer Kitchen por primera vez puede parecer muy interesante, pero yo creo que para empezar a leer a Yoshimoto y tener ganas de seguir conociéndola, Sueño profundo es mucho más acertado. Un libro que reune tres cuentos cortos, muy rápido de leer y que recoge la esencia misma de la autora, es el ideal. Una vez leído este y si os ha gustado el estilo y la narración de Yoshimoto, podéis leer novelas algo más largas que sus cuentos, como son N.P, El lago o Tsugumi. Todos estos libros tienen un estilo similar, una pluma similar y temas similares y sin embargo, son tres libros totalmente diferenciados entre sí. 

Ya te has convertido en un fanático de Yoshimoto, te quedan sus libros más diferentes. Kitchen, su primer libro, es quizá el más flojito de los que he leído. Amrita es el más largo con diferencia (de las 100 y pico páginas de la mayoría de sus obras a las 350) y aún no lo he leído, pero estoy segura de que también es especial. Dejo para el final Recuerdos de un callejón sin salida, pues es otro libro de relatos y estos son totalmente diferentes a lo que acostumbra a escribir Banana. 

¿Soy la única que piensa que esta mujer es preciosa?
Otra opción, si no os gustan los relatos, es empezar por libros como N.P o El lago, libros más complejos que un simple relato, con más "chicha" pero con la misma esencia de la autora. De nuevo, yo empecé por Kitchen pero no lo recomiendo, pues de todos los que he leído es el que más flojo me ha parecido y podríais perder el interés (y perderos a una maravillosa autora). 

Y como siempre, aun quedan muchas obras de esta autora por descubrir que aún no han sido traducidas. Además, hay alguna otra editorial que se ha interesado por la autora, como por ejemplo Satori, que hace poco publicó Un viaje llamado vida. Tampoco lo he leído, pero tiempo al tiempo, estoy segura que irán publicando más obras de esta autora, como por ejemplo Hardboiled and hard luck o Lizard, novelas que sí sabéis un poco de inglés, podéis encontrar traducidas a ese idioma. 

Espero que os haya gustado la entrada, me ha quedado un poquito larga, pero creo que es bastante explicativa. Y si os sirve de guía o ayuda para empezar a leer a Banana Yoshimoto, yo ya estaré contenta. ¿Y vosotros, habéis leído a la autora? ¿Tenéis pensado ya por qué libro empezar? ¿Empezaríais de otra manera de las propuestas? Contadme, contadme.


Reseña: La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa

lunes, 14 de septiembre de 2015


Como ya sabéis, porque lo he repetido mucho ya, adoro la literatura japonesa. Esta adoración ha ido creciendo a lo largo del tiempo del blog y llegó un momento, a mediados de este año, que me concentré muchísimo en leer novelas que vinieran de ese país. La razón, como ya la conté en otra entrada, es la apertura de El peso del aire, una página web dedicada a la cultura japonesa en la que colaboro. Esto ha supuesto un aumento de mis lecturas japonesas, lo que, os aseguro, no ha sido ningún sacrificio. Una de las autoras que he descubierto (bueno, ya conocía pero no había leído aún) ha sido Yoko Ogawa, una escritora contemporánea de las más conocidas tanto en su país natal como en el nuestro.

La fórmula preferida del profesor nos habla de una madre joven y soltera que se deja la piel trabajando para poder mantener a su hijo. Trabajando de asistenta, es enviada a la casa de un viejo profesor de matemáticas sin autonomía a causa de su enfermedad: Una amnesia que hace que su memoria solo dure 80 minutos. Pese a este handicap, el profesor irá conociendo poco a poco a la asistenta y su hijo, al que llama Root y podrá comunicarse con ellos a través de lo que más ama y lo único que lo mantiene con vida: las matemáticas.

Yoko Ogawa ha creado un libro cargado de ternura y de sentimientos que van mucho más allá del romanticismo. Es más bien la ternura la que domina la relación entre los tres personajes, que se mantienen casi anónimos. La relación entre estos tres personajes crea la base del libro y es a través de sus interacciones con las que Yoko Ogawa nos cuenta esta historia. Eso hace que los personajes estén muy bien caracterizados. Ogawa juega con el anonimato de los tres para darles aún más fuerza y una voz propia que caracteriza a cada personaje.

Y aunque los personajes son los que realmente conducen la trama, Ogawa usa dos elementos en la vida de los personajes, embellecidos por su bonita forma de escribir. Por supuesto, tal y como dice el título, las matemáticas tienen un peso esencial en la historia. Las explicaciones que le da el Profesor de estas a la asistenta parece que nos las relate también a nosotros y al final el lector, así como la protagonista, peude ver la perfección que esconden las fórmulas matemáticas. Por otro lado, el beisbol, un deporte bastante extendido en Japón, enlaza a Root y el profesor y gracias al deporte, logran conectar.

La obra está ambientada en el Japón contemporáneo, pero la puerta de la casa del profesor hacen a su vez de torii, de puerta sagrada, enviando al lector y a la asistenta a un pasado, a la tranquilidad y el silencio de la casa. Estos dos elementos son también importantes y crean dos ambientes muy diferenciados que parecen también definir la mente del profesor y el exterior.

En conclusión, este es un libro que merece mucho la pena, no solo para los amantes de las matemáticas, sino también para cualquiera que le guste disfrutar de historias íntimas y muy cercanas. Ogawa nos lo cuenta todo con una prosa preciosa y a simple vista muy sencilla, pero a la vez muy profunda. Si queréis empezar a leer literatura japonesa, Ogawa es una buenísima opción. Esta reseña es una reseña adaptada y acortada de la reseña original que escribí para El peso del aire. Si queréis leer la reseña ampliada, click aquí :)
4/5

Booktour europeo: La bailarina de Ogai Mori

lunes, 10 de agosto de 2015


Llegamos a Berlín con el booktour europeo. Hay muchos autores que podría haber elegido y que basan sus obras en esta gran ciudad. De hecho, estoy segura de que es de las ciudades europeas (después de París o Londres) en la que más novelas se han inspirado. Al fin y al cabo, es una de las ciudades más bonitas. Sin embargo, elegí un libro rarísimo para esta ciudad: La bailarina de Ogai Mori.



Y me vais a decir... ¿Es que eres incapaz de separarte de los libros japoneses? Sip. Por supuesto que es broma, pero me pareció muy curioso la idea de ver esta ciudad europea a ojos de un autor que viene de una cultura tan dispar. Además, Ogai Mori es un autor japonés que aún no había podido leer, así que la excusa de hacerlo con el booktour fue ideal. 

El joven protagonista japonés ha recibido una beca para ir a la Universidad de Berlín gracias a sus buenas notas y ahí conoce a Elise, una preciosa bailarina alemana con la que empezará una relación de amor y ternura que hilará toda la historia.

Es un resumen corto no, lo siguiente, pero no quiero contar más. La bailarina es una historia cortísima, de esas que se leen en solo una tarde, pero que está llena de simbolismos, de segundas lecturas y frases entre líneas. Ogai Mori habla de una historia similar a la que él mismo vivió, una historia en la que la soledad y el amor van de la mano.

El personaje principal masculino se mantiene en primera persona y hace que este narrador homodiegético tenga mucha fuerza. De hecho, es de las primeras novelas japonesas en las que es el propio protagonista el que nos cuenta su historia. Esto no solo le da más realismo a la historia (llegando a un punto en el que es difícil discernir entre la ficción y la realidad), sino que también nos acerca muchísimo más al personaje principal, a la vez que nos aleja de Elise. Porque Elise es ese personaje que se mantiene en un anonimato de sentimientos, de la que sabemos mucho y a la vez sabemos muy poco.

Esta es una historia de amor, pero de un amor que habla de clases y de diferencias entre culturas. Estas diferencias son las que marcan toda la novela y hacen que esta relación, además de tierna o bonita, sea también complicada y dolorosa. Es, por lo tanto, una novela que nos habla de un amor duro y complejo, con muchos matices. El amor viene acompañado siempre de otras sensaciones y en esta ocasión, de la propia pérdida del amor, un tema que los japoneses suelen dominar a la perfección.

La novela está escrita con una delicadeza propia de la cultura de Ogai Mori y con un realismo que llega muy adentro del lector. Mori es meticuloso y detallista y nos muestra a través de los ojos de un japonés el Berlín de principios del siglo XX, de tal forma que llega a trasladarte ahí. Los escenarios europeos vistos por los ojos japoneses son toda una delicia y es uno de los mayores encantos de este libro.

En conclusión, este es un libro del que no se puede hablar mucho, pero que llega muy adentro. Mori es un autor con una capacidad increíble para contar y llegar al lector con esas características en la prosa tan típicas japonesas: la sencillez que esconde una profundidad y complejidad increíbles, la delicadeza y sutilidad de sus historias... 
4/5

Dime lo que comes #23: El cielo es azul, la tierra blanca

domingo, 5 de julio de 2015

Hoy toca un Dime lo que comes diferente. Uno que será la primera de tres entradas temáticas que durarán todo el verano. Por un lado, es un poco diferente porque la receta que os traigo hoy no se parece a nada de lo que haya hecho antes (además de ser muchísimo más fácil). Por otro lado, es diferente porque ha sido gracias a Carol M. y su reto el porqué de esta entrada tan veraniega. En el último Dime lo que comes, Carol me retó a hacer una entrada para un libro de literatura japonesa. Es un reto difícil, porque la mayoría de repostería que hago se aleja bastante de la repostería japonesa. Primero pensé en hacer algún postre típicamente japonés, pero luego se me ocurrió esto. Y creo que la idea se acerca tanto a oriente como a occidente.



Antes de empezar la entrada, pero, tengo que comentar dos cosas. Por un lado, pedir perdón por la calidad de las fotografias. Normalmente la calidad de estas suele ser impecable, pero esta vez las he hecho con el móbil porque no tenía la cámara a mano y no podía hacerlas otro día. Las he toqueteado un poco para que estén algo más decentes, pero realmente nada que ver con la calidad de una reflex. Por otro lado, a partir de ahora voy a subir estas entradas cada dos domingos. Ya lo pensé de esta forma y por eso no la subí ayer, pues así me da tiempo de escribir la entrada de postres que haga durante la semana. Ahora sí, vamos a por esta entrada de Dime lo que comes y te diré lo que lees:

El cielo es azul, la tierra blanca o en realidad, cualquier novela de Hiromi Kawakami (cualquiera de las que he leído, todo sea dicho), tiene ese aire refrescante del verano. De hecho esta es, quizá, la que menos, pero aún así la forma de escribir de Kawakami, tan fresca, agradable y veraniega le va que ni pintado a este postre. El postre es un helado de limón casero super bueno. En serio, tenéis que probar la receta, no solo es facilísima sino que está deliciosa. El polo de limón tiene un poco de menta, porque ese toque fresco que le da la menta y el tono ácido que tiene la novela quedan super bien. Además, es un postre ideal para combatir el calor de verano: Te refresca por dentro. 


Están tan buenos que volaron en el Cafè. Hice seis, mañana haré de otros tipos así que está claro la temática de los próximos "Dime lo que comes". A ver si podemos combatir esta calor infernal. La receta, como he dicho, es muy fácil de hacer, os la dejo a continuación.

Ingredientes:
100 ml de agua
100 gr. de azúcar
el zumo de tres limones
la ralladura de un limón
350 ml de agua fría
hojas de menta.

Preparación:
Hacemos un sirope en un cazo con los 100 ml de agua y los 100 de azúcar. A fuego lento, dejamos que el azúcar se disuelva lentamente con el agua, mientras vamos removiendo. Por otro lado, mezclamos los 350 ml de agua fría con el zumo de los limones y también la ralladura del limón. 
Cuando el sirope está listo, lo dejamos enfriar y lo agregamos a la mezcla. Remenamos (yo lo puse en una botella y agité, pero como vosotros prefiráis ) y llenamos nuestros moldes con la mezcla. Añadimos entonces una hoja de menta a cada uno de los helados.
Lo ponemos al congelador durante unas dos horas y luego clavamos los palillos y los dejamos tres o cuatro horas más, hasta que estén totalmente congelados. Si no tenéis un molde de helado, podéis usar otras cosas, como vasos de cartón o cubitera. 

Reseña: El lago de Banana Yoshimoto

miércoles, 20 de mayo de 2015



Si lleváis un tiempo en el blog, ya conoceréis a Banana Yoshimoto, aunque sea por mis reseñas. Hasta el momento, y junto con Nothomb, es la autora de cuyos libros más reseñas he hecho. Y siempre he hablado de ella con una emoción que refleja bastante bien las sensaciones que me dejan todas sus obras. Aprovechando la lectura conjunta como excusa para leer otro de sus libros, aquí tenéis la cuarta reseña de esta autora en el blog. Y sé que no va a ser la última.

Cuando la madre de Chihiro muere, nada más la ata a ese pueblo en los que sus padres han sido el rumor y cotilleo durante toda su vida. Hija de una pareja no casada, huyó en el pasado de este ambiente para ir a estudiar arte en la ciudad. Ahora, como artista mural, siente la pérdida de su madre en lo más hondo de su corazón. A su lado, casi por casualidad, está Nakajima, un chico de su edad que perdió a su madre recientemente. Juntos forman una pareja que poco a poco van conociéndose, paliando su dolor mutuamente. Y de ese cariño casi necesitado poco a poco irá naciendo un amor más intenso.

Banana Yoshimoto siempre habla del mismo tema, pero curiosamente, todos sus libros son diferentes y tienen peculiaridades diferentes, sin salir de su estilo. El efecto de la muerte en los seres queridos son siempre el leiv motiv de sus novelas y esta no es una excepción. Tanto Chihiro como Nakajima están terriblemente afectados por la muerte de su madre, sobretodo este último. 

Sin embargo, en este caso es el amor el que toma el protagonismo, poco a poco. Un amor extraño, casi irracional, pero que vemos crecer con lentitud y belleza. Es la primera novela de Yoshimoto que leo en el que describe una relación que acaba de comenzar y que va creciendo con lentitud. Normalmente, las parejas o se forman hacia la conclusión o ya se han formado. O ya han acabado. En este caso, la pareja y el amor serán los temas principales que junto con la superación del dolor y la cicatrización de las heridas, crearán un motivo para las palabras de Yoshimoto.

Ya os he dicho varias veces que la narrativa de Yoshimoto es sincera y elegante, totalmente pura. Este caso no sale de la norma y aunque podemos ver, de nuevo, una novela más madura que por ejemplo Kitchen, su primera novela, eso no afecta a la belleza de su prosa. Una que quizá no se vea a simple vista pero que conforme avanza y el lector va leyendo, va adentrándose y deslumbrándose más por ella.

Una historia para mi gusto preciosa. No es quizá, mi preferido (Sueño profundo creo que me gustó más) pero siempre es un placer leer a esta autora y es de esas que una elige para leer algo sobre seguro. Elegir un libro de Banana Yoshimoto es, para mi, adentrarme en un mundo raro pero precioso, sincero, cercano, lleno de dolor y de la belleza de este dolor.

En conclusión, os lo recomiendo, como todos los de esta autora. Es una autora que vale la pena descubrir y que si os adentráis en sus historias, en su prosa, en la preciosidad de sus novelas, no querréis salir. Son novelas cortas normalmente, que se leen en una tarde y se disfrutan durante días. El lago no ha sido una excepción.

4/5


Aunque ha participado poquita gente en esta LC, me alegro que los que lo hayáis hecho os haya gustado tanto el libro. He visto solo la reseña de Carol, pero si habéis publicado ya la vuestra o lo hacéis de aquí poco, podéis comentarlo en los comentarios y os añado a la entrada :)

Cyndalima - De palabras y letras
"El estilo de Yoshimoto me gusta porque es sencillo, pero no carece de belleza; es amigable c on el lector, porque al menos a mí me parece que es como si la protagonista te contara su historia mietnras charlas con ella en un café."

Cristina - Restos de sal
"El amor y la muerte son los dos temas que trata Yoshimoto en esta novela, los dos protagonistas están dolidos, tienen el corazón roto y se ayudan a volver a pegar esos trocitos con la relagión que surge entre ellos dos y con la aceptación que hacen poco a poco respecto al pasado y a sí mismos."

Rocio - Cerca de Shibuya
"La narración es melancólica, contando escenas dispersas sin una continuidad fija, pero dándonos todos los retazos necesarios para seguir la historia."

Carol - Blondestorm
"El lago es una bella historia que gira en torno a la aceptación del pasado y sobre todo a la superación de la muerte de un ser querido, tema muy recurrente en toda la obra de Banana Yoshimoto"