Llegamos a Berlín con el booktour europeo. Hay muchos autores que podría haber elegido y que basan sus obras en esta gran ciudad. De hecho, estoy segura de que es de las ciudades europeas (después de París o Londres) en la que más novelas se han inspirado. Al fin y al cabo, es una de las ciudades más bonitas. Sin embargo, elegí un libro rarísimo para esta ciudad: La bailarina de Ogai Mori.
Y me vais a decir... ¿Es que eres incapaz de separarte de los libros japoneses? Sip. Por supuesto que es broma, pero me pareció muy curioso la idea de ver esta ciudad europea a ojos de un autor que viene de una cultura tan dispar. Además, Ogai Mori es un autor japonés que aún no había podido leer, así que la excusa de hacerlo con el booktour fue ideal.
El joven protagonista japonés ha recibido una beca para ir a la Universidad de Berlín gracias a sus buenas notas y ahí conoce a Elise, una preciosa bailarina alemana con la que empezará una relación de amor y ternura que hilará toda la historia.
Es un resumen corto no, lo siguiente, pero no quiero contar más. La bailarina es una historia cortísima, de esas que se leen en solo una tarde, pero que está llena de simbolismos, de segundas lecturas y frases entre líneas. Ogai Mori habla de una historia similar a la que él mismo vivió, una historia en la que la soledad y el amor van de la mano.
El personaje principal masculino se mantiene en primera persona y hace que este narrador homodiegético tenga mucha fuerza. De hecho, es de las primeras novelas japonesas en las que es el propio protagonista el que nos cuenta su historia. Esto no solo le da más realismo a la historia (llegando a un punto en el que es difícil discernir entre la ficción y la realidad), sino que también nos acerca muchísimo más al personaje principal, a la vez que nos aleja de Elise. Porque Elise es ese personaje que se mantiene en un anonimato de sentimientos, de la que sabemos mucho y a la vez sabemos muy poco.
Esta es una historia de amor, pero de un amor que habla de clases y de diferencias entre culturas. Estas diferencias son las que marcan toda la novela y hacen que esta relación, además de tierna o bonita, sea también complicada y dolorosa. Es, por lo tanto, una novela que nos habla de un amor duro y complejo, con muchos matices. El amor viene acompañado siempre de otras sensaciones y en esta ocasión, de la propia pérdida del amor, un tema que los japoneses suelen dominar a la perfección.
La novela está escrita con una delicadeza propia de la cultura de Ogai Mori y con un realismo que llega muy adentro del lector. Mori es meticuloso y detallista y nos muestra a través de los ojos de un japonés el Berlín de principios del siglo XX, de tal forma que llega a trasladarte ahí. Los escenarios europeos vistos por los ojos japoneses son toda una delicia y es uno de los mayores encantos de este libro.
En conclusión, este es un libro del que no se puede hablar mucho, pero que llega muy adentro. Mori es un autor con una capacidad increíble para contar y llegar al lector con esas características en la prosa tan típicas japonesas: la sencillez que esconde una profundidad y complejidad increíbles, la delicadeza y sutilidad de sus historias...
4/5

