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Por favor, cuida de mamá de Kyung-Sook Shin

lunes, 30 de mayo de 2016



La literatura oriental (a excepción de la japonesa) está muy descuidada en nuestro país. Encontrar novelas traducidas del chino o del coreano es complicadísimo (y ya no voy a meterme en novelas vietnamitas, tailandesas o mongolas, por poner ejemplos), algo de lo que uno no se da cuenta hasta que empieza a indagar en ello. Llega un momento que cuando quieres conocer un poco mejor estas culturas literarias, agradeces cualquier recomendación interesante de libros que sí se han traducido (y más si tiene un título y una sinópsis tan atractivas como este libro). Así que cuando llegó el momento, me adentré con muchas ganas en esta novela.

Una madre desaparecida en la estación de metro de Seul. Unos hijos que han construido su vida alejados de su hogar, un hombre que es padre y marido pese a que no se siente ni lo uno ni lo otro. Estos son los protagonistas de esta novela, que a través de la búsqueda cada vez más desesperanzada de una mujer, van ahondando en sus recuerdos, en sus vivencias junto con esta mujer que van conociendo más cuanto más lejos están de encontrarla.

El libro está dividido en cuatro partes bien diferenciadas y en cada una de las partes un personaje coge el relevo narrador para mostrarnos desde su interior la situación. Con una acertada segunda persona (en dos de las partes) y una intimista primera persona en las otras dos, la autora nos acerca mucho a la realidad que viven los hijos y el marido durante la búsqueda y a su vez, nos adentra cada vez más en los recuerdos de estos.

Y de esta manera, de forma muy cercana e íntima, nos adentramos en los pensamientos y recuerdos de estos personajes. Y en ellos reside la fuerza de toda la narración, pues a medida que su desesperación crece, también van aprendido a ver lo que han perdido y dónde se han equivocado. Kyung-Sook Shin aprovecha también para hablar de un contraste generacional, de la historia del cambio en un país que pasó por una larga guerra para, poco a poco, modernizarse. Ese contraste generacional se ve sobretodo en la hija mayor, Chi-hon y la propia madre, dos mujeres que han aprendido a sobrevivir y a avanzar pese a ser tan diferente entre ellas. La madre, una mujer que ha crecido con valores tradicionales y que no ha salido apenas de su pueblo en toda su vida y Chi-hon, una escritora que ha volado por todo el mundo y que se ha alejado del camino tradicional de una mujer coreana. Ambos personajes tienen una fortaleza increíble y ahí está una de los mensajes más bonitos de la novela.

Aunque la segunda persona es muy acertada, para mi gusto ha sobrado el último capítulo, narrado desde el punto de vista de la propia madre. Y es que el personaje que se va construyendo a través de los recuerdos de la madre me parece más atractivo que leer la voz del propio personaje, pues podemos entrever los rasgos de su personalidad solo escrita a través de un tercer punto de vista. Esto se borra de un plumazo al introducir Kyung-Sook Shin la voz del a madre en la última parte.

Aún así, es una novela bien estructura y bien escrita, que no peca de dramatismo ni de exageración (pese a que, para mi gusto, la madre es demasiado fantástica para resultar creíble) y que se lee en un suspiro, aunque deja una sensación cálida en el corazón. Además es una novela fantástica para conocer un poco mejor la situación cultural de un país tan desconocido como Corea del Sud. 

El sueño de las nueve nubes de Kim Manjung

viernes, 29 de abril de 2016

Por falta de imágenes de calidad de la portada, he usado una ilustración del interior del libro

Hace tiempo que estoy bastante obsesionada con la literatura oriental. Me parece fascinante como libros tan antiguos, tan distantes tanto en localización como en época, pueden llegarme de una forma tan cercana como haría un libro contemporáneo. Por supuesto, los libros de literatura contemporánea oriental también me parecen fascinantes. Sin embargo, cuando hablamos de literatura oriental, lo primero que nos viene a la cabeza es Japón. Luego quizá China, India... y Corea queda relegada a un puesto en la sombra, pues su literatura es tardía y poco conocida en nuestro país. Es por eso que empecé a leer con muchas ganas El sueño de las nueve nubes: No solo me adentraba en un libro fascinante, sino también en la literatura de toda una cultura.

Cuando el joven Seon-Jin, discípulo de un ilustre monje budista, es atraído por la debilidad del pecado, su maestro ve conveniente castigarlo al mundo terrenal, dónde acude junto a las ocho ninfas con quienes ha pecado. El discípulo se reencarna en el hijo de una familia humilde, pero con el paso de los años su talento se ve acrecentado y pronto se presenta a los exámenes imperiales, en busca de una fortuna que pueda ayudar a su madre y una fama que merece.

Así empieza esta novela relativamente corta que es de los primeros clásicos de la literatura coreana. Un libro que pese a que se cree que se escribió en coreano, sucede en China y coge las ideas y las religiones de su país vecino. Durante mucho tiempo, Corea no tenía idioma escrito propio, así que se podría decir que El sueño de las nueve nubes es uno de los primeros que se escribió en dicho idioma.

El sueño de las nueve nubes nos habla del budismo y del confuncionismo, dos ramas religiosas que predominaron en esa zona de Asia durante siglos. Así, el libro está escrito en forma de mandala, una figura circular (pues el libro empieza de la misma forma que acaba) y da la sensación de ser una fábula oriental, una historia destinada a la educación y enseñanza sobre estas dos religiones. Es quizá por eso que toda la historia sucede en regiones Chinas, pese a que todos los personajes tienen nombres coreanos (seguramente para acercar la historia al público coreano y, más específicamente, a la madre del autor, pues este escribió el libro para ella.

El personaje principal, Soyu, vive un largo viaje por China y conoce varias mujeres. Esta estructura es similar a la que encontramos en Genji monogatari, aunque la finalidad es muy diferente y la personalidad de las mujeres no está tan definida como pasa en la novela de Shikibu. Aún así, la idea de un personaje elegante y perfecto como Soyu, rodeado de mujeres, tiene esa cierta similitud. La estética, la estructura, la pluma, todo nos traslada a una Asia ancestral muy interesante. Cargado además de un toque fantástico que contrasta con la onírica del resto de la novela.

En conclusión: Adentrarse en la literatura coreana puede ser difícil a la hora de encontrar títulos adecuados para ello. Para mi, El sueño de las nueve nubes es perfecto para ello.