Jane Eyre me enamoró por completo, así que en el momento en que vi este libro (y esta preciosa edición de Alba minus) no tuve duda alguna de que tenía que comprarlo. De hecho, aquel día tenía el día consumista o algo así, porque me compré once libros (así, de golpe y sin anestesia para mi cartera xD), pero esta fue, sin duda alguna, mi mejor compra. La compré en una de mis librerías preferidas y además me regalaron un punto de libro que creo que atesoraré. A ver si algún día os traigo la foto ^^
El profesor es una novela póstuma de Charlotte Brontë, aunque la escribió antes de Jane Eyre, Shirley o Villette. El protagonista, William Crimsworth, es un hombre que, renegado de todos sus familiares, no tiene más remedio que ir a Bélgica y ejercer de profesor en un internado. Narrado en primera persona, podemos ver los pensamientos casi sin censurar de este peculiar hombre que no solo tiene una visión de la vida muy clara, sino también de la educación que tiene él y que busca en los demás. Así, conocerá de primera mano que detrás del impecable aspecto de sus alumnas, se esconden los sentimientos más egoístas y, por otro lado, como esas damas contrastan con la pureza y elegancia de la protagonista.
Sin embargo, Charlotte le hace un flaco favor a las de su género. Deja a todas las mujeres del libro como unas pérfidas, aburridas e insulsas mujeres que solo se preocupan por su aspecto y por temas banales. Las dos únicas mujeres con las que profundiza más de esta capa tan superficial y malévola, son las dos que rodean a William y que buscan su favor, de dos formas totalmente diferentes. Por un lado, la directora del colegio, a la cual vemos el dualismo de su verdadera faceta escondida detrás de una máscara que milagrosamente, William encuentra rápidamente. Por otro lado, mademoiselle Henri, la alumna apocada, vergonzosa pero extremadamente hábil en francés que claramente contrasta con cualquier otro personaje femenino de la obra (y por tanto, sabes que William se fijará en ella por encima de cualquiera otra desde que Charlotte la presenta).
El personaje principal no me ha disgustado (he leído alguna críticas de qué si), pero no me ha acabado de convencer. Entiendo que Charlotte quisiera hacer una oda a la rectitud de los valores ingleses, al honor y a la elegancia típica de la isla, pero William me ha parecido exagerado y poco realista. Por un lado, me gustaba su vena más dura, algo que no suele verse en un personaje, pero no he acabado de creermelo. Por supuesto, se tiene que poner en el contexto de la época, pero no me ha acabado de convencer. Por otro lado, mademoiselle Henri tampoco lo ha hecho. Sí que había momentos de lucidez en las que veía un buen personaje, pero solían estar eclipsados por la mayoría de momentos de recatada actitud y un pseudo-masoquismo extraño. De todo el elenco, creo que rescataría a Hunsden, un personaje que enriquece la trama y que cada vez que aparecía, me enganchaba más que el resto. Secundario, sí, pero con muchas capas diferentes que vas viendo y que, aunque a veces no comprendes, te hacen querer saber más.
Pero lo que menos me ha convencido de la novela, porque aunque los personajes fueran poco creíbles, acababas cogiéndoles cariño, ha sido la trama. No es que esté mal, de hecho me gusta mucho para ver una ventana a la sociedad de la época en Bruselas, pero le ha faltado un clímax. Al contrario, ha estado todo el rato bastante recta, sin cambios sobtados, sin sorpresas ni ansiedad, sin que te murieras por saber que pasaba. Para mi gusto, que esperaba ver algo a la altura de Jane Eyre, me ha decepcionado un poco.
Pero como parte buena, además de la gracia de leer una obra de esa época, es que Charlotte no ha perdido su pluma en ningún momento. Me ha gustado mucho las alusiones a ciertos nombres, que la autora ponía en mayúscula, casi como un guiño a Platón, y también la forma de expresarse que hace que quieras seguir leyendo aunque la trama en sí no enganche. La pluma de Charlotte es increíble y solo por eso, siento que he disfrutado de un buen libro. ¿Lo recomendaría? No estoy segura. Creo que os tiene que gustar mucho la época para hacerlo, pero si disfrutáis de este tipo de narrativa, adelante. Siempre va bien conocer los orígenes de Charlotte y la historia, pese a no ser emocionante en el más estricto sentido de la palabra, es bonita y está increíblemente bien escrita.
Sin embargo, Charlotte le hace un flaco favor a las de su género. Deja a todas las mujeres del libro como unas pérfidas, aburridas e insulsas mujeres que solo se preocupan por su aspecto y por temas banales. Las dos únicas mujeres con las que profundiza más de esta capa tan superficial y malévola, son las dos que rodean a William y que buscan su favor, de dos formas totalmente diferentes. Por un lado, la directora del colegio, a la cual vemos el dualismo de su verdadera faceta escondida detrás de una máscara que milagrosamente, William encuentra rápidamente. Por otro lado, mademoiselle Henri, la alumna apocada, vergonzosa pero extremadamente hábil en francés que claramente contrasta con cualquier otro personaje femenino de la obra (y por tanto, sabes que William se fijará en ella por encima de cualquiera otra desde que Charlotte la presenta).
El personaje principal no me ha disgustado (he leído alguna críticas de qué si), pero no me ha acabado de convencer. Entiendo que Charlotte quisiera hacer una oda a la rectitud de los valores ingleses, al honor y a la elegancia típica de la isla, pero William me ha parecido exagerado y poco realista. Por un lado, me gustaba su vena más dura, algo que no suele verse en un personaje, pero no he acabado de creermelo. Por supuesto, se tiene que poner en el contexto de la época, pero no me ha acabado de convencer. Por otro lado, mademoiselle Henri tampoco lo ha hecho. Sí que había momentos de lucidez en las que veía un buen personaje, pero solían estar eclipsados por la mayoría de momentos de recatada actitud y un pseudo-masoquismo extraño. De todo el elenco, creo que rescataría a Hunsden, un personaje que enriquece la trama y que cada vez que aparecía, me enganchaba más que el resto. Secundario, sí, pero con muchas capas diferentes que vas viendo y que, aunque a veces no comprendes, te hacen querer saber más.
Pero lo que menos me ha convencido de la novela, porque aunque los personajes fueran poco creíbles, acababas cogiéndoles cariño, ha sido la trama. No es que esté mal, de hecho me gusta mucho para ver una ventana a la sociedad de la época en Bruselas, pero le ha faltado un clímax. Al contrario, ha estado todo el rato bastante recta, sin cambios sobtados, sin sorpresas ni ansiedad, sin que te murieras por saber que pasaba. Para mi gusto, que esperaba ver algo a la altura de Jane Eyre, me ha decepcionado un poco.
Pero como parte buena, además de la gracia de leer una obra de esa época, es que Charlotte no ha perdido su pluma en ningún momento. Me ha gustado mucho las alusiones a ciertos nombres, que la autora ponía en mayúscula, casi como un guiño a Platón, y también la forma de expresarse que hace que quieras seguir leyendo aunque la trama en sí no enganche. La pluma de Charlotte es increíble y solo por eso, siento que he disfrutado de un buen libro. ¿Lo recomendaría? No estoy segura. Creo que os tiene que gustar mucho la época para hacerlo, pero si disfrutáis de este tipo de narrativa, adelante. Siempre va bien conocer los orígenes de Charlotte y la historia, pese a no ser emocionante en el más estricto sentido de la palabra, es bonita y está increíblemente bien escrita.
3,5/5