No es la primera vez que os hablo de Patrick Ness en el blog y aún así, no había
tenido la oportunidad aún de leer su libro más famoso. Un monstruo viene a
verme, un libro que fue idea original de Siobhan Dowd pero que al no haber
podido escrito antes de morir, Patrick Ness acogió e hizo suya. Y de qué
manera. Ya os he dicho que para mi Patrick Ness es de los pocos escritores de
literatura juveniles actuales que valen la pena y una vez más, me ha demostrado
que es así.
Un monstruo viene a verme nos habla de Conor y de un monstruo que aparece
en la ventana a las 12.07 de la noche. Sin embargo, Conor no tiene miedo porque
sabe que hay cosas más peligrosas y espantosas que ese monstruo. Porque sabe
que enfrentarse a él da menos miedo que enfrentarse a la pesadilla que lo asola
desde que su madre empezó el tratamiento. Este monstruo le promete tres
historias, pero a cambio pedirá algo que da mucho más miedo: la verdad.
Ya al adentrarnos a este libro intuimos que Un monstruo viene a verme es
algo más que una historia sobre el cáncer. Al contrario, el cáncer está ahí
como podría haber estado otra enfermedad, pues el tema principal del que habla
es la pérdida y el miedo. La forma de afrontar ese miedo, de ser valientes o de
ser cobardes cuando no hay otra salida, está muy bien buscada y sobretodo, muy
bien relatado en la novela. Y es que Ness no lo cuenta directamente, sino que
lo hace de una forma sutil, dejando que sea Conor el que cuente su propia
historia.
El elemento del monstruo le da un poder magnífico a la novela. Y no porque
aporte un toque fantástico (que también) a la novela, sino por como
interacciona con Conor, como hace que este suelte toda la mierda. Y a su vez,
logra que nosotros saquemos nuestra mierda, que se nos revuelva la historia en
las entrañas y nos deje un vacío existencial que no podemos llenar con nada. No
es necesario haber sentido una pérdida para sentir la pérdida de Conor y ahí
está la genialidad de Patrick Ness: Como narrador, muestra y a su vez, te hace mostrarte
a ti mismo. Te desnuda, te mastica y te deja hecho una bola de tristeza.
Un monstruo viene a verme no es un libro para leer en un día soleado o un
día alegre. No, dejadlo para cuando necesitéis la compañía de la soledad o para
cuando estéis muriendo por dentro. Pero leedlo. Leedlo aunque os rompa, aunque
os destroce. Es de esos libros al que merece entregarse con todo vuestro ser.
La recompensa, aunque dolorosa, es de una lectura maravillosa.
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