Claire North alrededor del mundo

martes, 20 de junio de 2017


Una de las cosas que más me gusta hacer para Adopta Una Autora es investigar su obra. Uno de los aspectos que más interesante encuentro de sus obras es la cantidad de mundo que recorren sus personajes. Los viajes son una constante en los libros de North y sobre esto mismo quiero aprofundizar en esta entrada. ¿Sabéis eso que dicen que la literatura nos permite viajar? Bien, en las novelas de Claire North, esto se puede tomar al pie de la letra.

Harry y Hope,  breves pero intensos

Las primeras quince vidas de Harry August es una novela que está dividida en dos líneas temporales, la “principal” que sigue la historia de cómo Harry avanza a través de sus vidas, y la secundaria, que son los múltiples flashbacks que preceden los capítulos de la trama “principal” y que, de alguna manera, la encuadran en contexto. Aunque leyendo la novela esto me resulto algo pesado al final, esta estructura permite a North mostrarnos múltiples escenas de la vida de Harry. Y ¿cuántos viajes creéis que puede hacer una persona que ha vivido quince vidas? Spoiler: son muchos. Con Harry vivimos en la Rusia comunista, visitamos brevemente China, África o nos trasladamos a la Europa en guerra. Aunque la mayoría de la historia pasa en Inglaterra, son muchos los lugares que están descritos en la novela.

Con Hope pasa algo similar. La forma en la que está escrita hace que el lugar no tenga tanta importancia, pero aún así nos muestra India, Inglaterra o Japón, breves pedazos de estos lugares que quizá sean secundarios pero que ayudan a situar bien la novela.

Los viajes de Touch

Reciclando fotos, no me lo tengáis en cuenta
Y para contraposición de la naturaleza esporádica de los viajes de los dos anteriores personajes, tenemos a Kepler y todos los viajes que se realizan en Touch. Aquí estos tienen una importancia más vital y Claire lo hace notar con descripciones breves pero muy precisas. Kepler está a punto de morir en Turquía al principio de la novela. Y a partir de ahí, visita Estambul, Bratislava, Berlín, París, Montpellier, Lyon y Nueva York. Y todos esos lugares no solo tienen importancia para la trama, sino que son descritos detalladamente.

Y es aquí donde aparece la maestría de North. Porque en unas pocas frases, es capaz de enviarte al lugar que describe y lo hace de una manera muy elegante. He tenido la suerte de haber estado en casi todos los lugares que comenta y recuerdo con cariño Berlín, Bratislava o las ciudades de Francia y a todas ellas me sentí trasladada con rapidez leyendo la novela.

 “Hacía décadas que no visitaba Bratislava. Diez preciosas calles en el centro, un castillo en la colina, trolebuses y una gran cantidad de arquitectura anónima. Era una ciudad que la mayoría de los turistas recorrían en un par de días. A una hora de Viena en barco, a la misma distancia en tren a través de llanuras inundadas, era difícil quitarse de encima la sensación hacia esta capital de que había algo más interesante cerca.“
(Perdonad la mierda de traducción casera)

Además de esos pequeños detalles, North te adentra en los pequeños detalles que significan viajar a un lugar desconocido: la comida, la gente, esa dificultad de entenderse con los locales, el dormir en hoteles/hostales que pueden ser de lujo o ser de lo más incómodo… La experiencia del viajero que siente el personaje se transmite hacia el lector con una sutilidad tal que, muchas veces, es totalmente inconsciente.



Charlie y el viaje como profesión

Aunque como ya dije en la reseña El final del día no me gustó, justamente North le da otro giro al tema de los viajes en él y es que Charlie, que trabaja como Heraldo de la muerte, viaja alrededor del mundo para visitar personas que están a punto de morir. Con eso como excusa, North se permite enviar a su protagonista a rincones que, en otro tipo de tramas, quizá no tendría tanto sentido que visitara. De esta forma, y como capítulos inconexos entre ellos, Charlie visita algunos lugares como Groeanlandia, Perú o Israel.

Por otro lado, y también algo que no pasaba tanto en sus anteriores novelas, Charlie tiene que interaccionar con los habitantes del lugar y de esa forma, North habla de temas de actualidad que son interesantes y que están relacionados con esos lugares. Se aleja un poco de la descripción física para mostrarte el carácter del país. 

Lo que la propia Claire piensa

Leer es viajar a miles de mundos o a nuestro propio mundo. Claire North lo sabe bien y lo muestra en todas sus novelas. Os dejo, para acabar con este artículo, un fragmento de una entrevista que se encuentra en los extras de Touch y en el que North habla justamente de este tema (perdón por la traducción propia):

Kepler viaja muchísimo en esta novela. ¿Cómo haces la investigación de todas las localizaciones que salen en la novela?
Guías de viaje, fotos, reportes del tiempo, películas, internet, charlas con amigos que han viajado a esos lugares… y en algunos casos, ¡mi experiencia personal! He estado en algunos de los sitios del libro como turista i estudié la historia de muchas de las ciudades a las que envío Kepler durante mi muy oxidado grado de Historia. Además, siendo justos, una parte importante de viajar o de situar un lugar en una novela no es sobre los lugares importantes, no es “el año en el que la Torre Eiffel se construyó”, sino más bien sobre esas pequeñas cosas (como sabe la comida, si los autobuses van a la hora o no, la bebida nacional, esa broma local), el tipo de cosas que los personajes experimentan, más que los hechos-para-turistas que podríamos estudiar y aprender.

En la entrevista que hicimos Laura Huelin (La nave invisible) y yo a Claire North, también salió esta pregunta. Os copio lo que la misma North dijo sobre el tema:

También a los tres les gusta viajar y recorren Europa (y alguno gran parte más del mundo). ¿Esta pasión por viajar es único de tus personajes o hay algo de Cat Webb? ¿Cómo te documentas para escribir sobre partes tan diferentes del mundo?
Me encanta viajar. Nunca viajo suficiente. Pero casi todos los lugares a donde voy acabarán en un libro, aunque solo sea porque tengo un sentido para los detalles que lo hacen vivir. El resto del tiempo me limito a guías de viaje, Internet e historias de mis amigos.
Son las cosas pequeñas las que dan vida a un lugar. En Polonia, siempre pienso en las Tiendas del Papa (fotos de un Papa sonriente, hábitos blancos, etc.) justo al lado de las sex shops en hermosas ciudades rodeadas por cemento, o en la forma en la que la televisión pondrá películas americanas que no están dobladas o subtituladas, pero que tienen una única, monótona voz leyéndolo todo en polaco. “Oh, no, el barco se hunde. Se hunde, todos vamos a morir. ¿Qué has dicho? Todos vamos a morir. Te quiero. Yo también te quiero.”
O, más insolente, España… como extranjera, hay cantidades increíbles de cerdo y queso, pero también una incapacidad total de encontrar vino blanco en los supermercados, y la manera en la que los conductores parecen muy gustosos de tocar la bocina, y la indescriptible burbuja de voces que recibes mientras el reloj da la media noche en la calle, y cómo la gente no parece capaz de saber qué hacer cuando llueve, o lo rápido que una ciudad puede cambiar de aspecto en solo dos calles, y la ligeramente extraña tendencia del arte renacentista que se inclina a imágenes de la Virgen María proyectando leche materna sagrada en el lienzo…
Sí, también hay eventos geopolíticos muy interesantes, y arquitectura y cultura, pero no necesariamente crean un sentido de personalidad tanto como lo hacen las pequeñas cosas. Vivimos la vida rodeados de pequeños detalles: la comida que comemos, la pasta de dientes que usamos por la mañana, la frustración de coger el bus 43, y a menudo son más inmediatas que las cosas grandes, o que las grandes ideas. Crean un lugar, pero también pueden crear la sensación de ser un extraño en el lugar. Ser un extraño mirando dentro, a una distancia de la cultura sobre la que escribes y encontrando en ella algo nuevo es uno de los regalos de viajar y de escribir sobre viajes. Los libros siempre deberían tener algo que mire al mundo con ojos nuevos. Las aventuras en lugares lejanos traen regalos en la realidad.
Otras entradas sobre Claire North:
Las máscaras de Claire North
Reseña Touch
Reseña El final del día
Reseña Las quince primeras vidas de Harry August
Reseña The sudden appearance of Hope Arden
Programa podcast sobre Touch (en colaboración con Al otro lado de la página)
Entrevista a Claire North (en colaboración con La nave invisible)

7 comentarios :

  1. Pues me ha encantado la entrada. Si que tiene cierta filia viajera, lo cual es bien. ¿Te la imaginas que leemos una novela y de repente sale Avilés y sus restaurantes en los que hasta la ensalada lleva carne? XD

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    1. Siii yo pensé lo mismo escribiendo esta entrada xD. Ojalá salga Avilés algún día en alguna de sus novelas <3
      (Solo 21 días!)

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  2. Más razones para querer a North, te había visto comentar lo de los viajes en tus reseñas, pero leyéndote hoy se nota que de verdad tienen mucho protagonismo y me encanta que le dediques una entrada tan completa, si antes tenía muchas ganas de leerla ahora tengo aún más.
    Besos

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    1. Sí, es algo que ya había comentado anteriormente y en el podcast con Al otro lado de la página lo comenté también. Por eso en parte no sabía si hacer esta entrada, pero creo que es interesante y está todo bien recopilado. Me alegro que te haya gustado <3.

      ¡Un beso!

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  3. No sé, por una parte me llama, pero por la otra no me termina de convencer. Habrá que pensárselo.

    Besos,

    Bibiana.

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    1. Bueno, yo recomiendo fervientemente a North siempre, así que si no sabes si animarte, puedes leerte las reseñas que hay en el blog :)

      ¡Un beso!

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  4. Nunca he leído a Claire North, pero me da curiosidad. ¿Con qué me recomiendas comenzar?

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