El cuento de la criada de Margaret Atwood

viernes, 16 de junio de 2017



Creo que no me equivoco si digo que El cuento de la criada es un de los libros que más hype ha producido en los últimos meses. Desde que salió a finales de abril, he visto en redes sociales a bastante gente comentando el libro, algo incrementado gracias a la aparición de la serie de HBO, de lecturas conjuntas (una organizada por Adopta una autora) y al Spoiler Club. Pero estamos hablando de una novela escrita en 1984 (bonita fecha, casi parece hecho adrede), es decir que es una novela que ya lleva un buen equipaje encima.

El cuento de la criada nos traslada a un futuro distópico en el que la tasa de reproducción ha bajado a niveles preocupantes y se ha implementado una sociedad en Gilead que busca controlar a la mujer y, con ello, su capacidad reproductiva. Así aparecen las criadas, mujeres con capacidad de engendrar hijos, que son enviadas a las casas de las familias más importantes del régimen para fecundar un niño. Defred (Offred en la versión original) forma parte de ese estrato poblacional y, a través de sus ojos, podremos conocer la sociedad opresiva en la que vive.
Esta foto sería una portada preciosa para el libro.

Estamos ante una distopía con tintes clásicos y como tales, vemos dos elementos que caracterizan a toda buena distopía: Una crítica a la sociedad actual y la capacidad de trasladarnos a ese futuro que describe la autora con una facilidad terrorífica. En este caso, Atwood juega sobre todo con elementos religiosos para justificar la estructura de la sociedad, pero también juegan un papel importante otros elementos como el machismo o la reproducción. En esta sociedad vemos diferentes estratos y aunque los hombres tienen un papel en ella, la novela se centra en las mujeres: Las Tías, las criadas, las Marthas y las esposas de los comandantes. 

La caracterización de Defred es, quizá, lo más interesante de la novela. Toda la historia está construida alrededor de su personaje y sus miedos, sus preocupaciones y sus esperanzas nos hacen creer que es un personaje muy real. Atwood juega con la empatía, sí, pero sobre todo juega con la identificación: Podemos vernos claramente en el papel de Defred. Defred no es una heroína, no es valiente ni atrevida ni revolucionaria. Es una persona con sus claroscuros, sus miedos y preocupaciones, una persona que toma decisiones, aunque esta decisión sea la de no tomar ninguna decisión. 

Gilead nos muestra una sociedad patriarcal en la que las mujeres han perdido todo lo que las hace humanas: la identidad, la educación y la libertad. A través de varios elementos (los vestidos cerrados de las criadas, las escenas de sexo incómodas entre el Comandante, la esposa y la criada, la educación por las Tías que se nos muestra a través de flashbacks, el propio nombre de las criadas, etc) vemos como se puede eliminar todo lo que hace persona a alguien. Y al final, ¿qué le queda realmente a Defred, aparte de sus pensamientos privados? Nada. No le queda derecho sobre su capacidad de ser madre, no le queda libertad de movimiento y expresión, siquiera le queda su nombre. 

Atwood escribe maravillosamente y hace que hasta cuando la novela peca de tener excesiva lentitud, sea un placer de leer. Como única crítica al libro, el final es algo precipitado, que unido al epilogo algo desconectado de la novela (y que sí, le da un giro final inesperado) logra que le quede un regusto amargo al lector, un regusto por otro lado que no logra quitar el placer conseguido con el resto de la novela. Sin embargo, y al contrario que me pasa con muchos libros, no me habría quejado si el libro se alargara un poco más a favor de aprofundizar en varios temas que quedan algo sueltos hacia el final del libro. En conclusión, una novela femenista de ciencia ficción que gustará a cualquiera que lea género. Y de hecho, a cualquiera que no lo lea también.

Otras reseñas del libro:
Persiguiendo dragones
A Petrie le gustan los libros
Koratai
La medicina de Tongoy


3 comentarios :

  1. yo ya la leí hace como 3 años y bueno me gustaria releerla para poder ver la serie.

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  2. No he tenido la oportunidad de leer el libro, pero mis ganas han aumentado ahora que se han puesto a hablar mucho de éste libro por la serie que ha salido. La verdad es que hasta éste momento no sabía muy bien de que iba pero leyendo tu reseña me parece un libro interesante, sobre todo ahora que estoy adentrándome un poco más en el tema del feminismo.

    Saludos!

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  3. ¡Este lo quiero leer mucho, mucho! He visto muchos comentarios positivos al respecto, y también está lo de la serie, y pues nada, lo necesito en mi vida. La historia me parece súper interesante y tengo la impresión de que me va a gustar muchísimo.

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