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La canción de Cazarrabo de Tad Williams

miércoles, 25 de julio de 2018



Una de las reediciones que más me llamó la atención el año pasado fue la de La canción de Cazarrabo de Tad Williams. No solo por la colección que sacó Sin Límites con portadas de Marina Vidal me parecieran preciosas (aunque influyó, no puedo negarlo), también porque Williams es uno de esos autores que, al menos una vez, debería leer. Así que cuando se anunció que el autor estaría en el Celsius, decidí leer este libro antes del festival. Y lo he conseguido.

La canción de Cazarrabo nos muestra un mundo de (¿fantasía?) desde el punto de vista felino. Cazarrabo, el protagonista, aún es un gato joven y parece que la vida le va bien: ya ha empezado a cazar por su cuenta y está conociendo a una preciosa gata llamada Pata Suave. Sin embargo, cuando esta y otros gatos, desaparecen súbitamente, sospecha que algo no va bien. Ahí empezará su aventura que lo llevará por un largo camino.

Este es el clásico ejemplo del camino del héroe. Cazarrabo, un gato inexperto aún, sin familia, debe afrontarse a un largo viaje en el que crecerá, madurará y se convertirá en un héroe. Wiliams quería hacer una fantasía clásica y está claro que usa algunos de sus tropos. Sin embargo, al usar a los gatos como protagonistas, algunos de estos tropos están cambiados.

Una de las cosas más interesantes de la novela, de hecho, es la ambientación y como crea un mundo creíble y tangible en el que los gatos son protagonistas. Las costumbres, las canciones, los mitos o todo lo que rodea al día a día de un gato está bien cuadrado dentro de la historia y dentro de la idea que tenemos los lectores de los felinos. En esta mitología también están incluidos el resto de animales, así que aparecen humanos, ranas, cuervos, ardillas o perros, todos con una forma peculiar de ser y hablar.

Se ha comparado este libro con la trilogía de Tolkien y aunque puedo ver algunas similitudes. El largo camino, el mundo, tan parecido al nuestro y a la vez tan diferente, las constantes canciones son algunos de los elementos que los fanáticos  de El señor de los anillos podrán reconocer en La canción de Cazarrabo. Sin embargo, y pese a lo trabajada que está la ambientación, la obra de Williams no tiene la complejidad de la de Tolkien. Tampoco lo necesita, pues la historia está muy bien cerrada. AL contrario, pues Williams peca de paginitis y el libro hubiera estado mejor con unas 100 páginas menos. Esto se nota sobre todo en las últimas 40-50 páginas, que son totalmente anticlimáticas. 

Sin embargo, el libro me ha gustado más  de lo que esperaba. El nudo de la historia se hace interesante y de repente, una historia fantástica en la que me había costado entrar, se volvía una trama interesante. El autor enlaza muy bien toda la trama con la mitología que ha desarrollado para el libro.
Otro de los puntos fuertes del libro son los personajes. Es interesante como Tad Williams crea personajes felinos que parecen felinos, pero a su vez, se hacen muy reales para el lector. Sobre todo los protagonistas, Fritti y Saltarín, son personajes bien delineados que, aunque no tienen una complejidad muy elevada, sí se hacen interesantes y creíbles. Los secundarios también ayudan a dar esta sensación.

En conclusión, La canción de Cazarrabo no ha sido el libro que esperaba. Aunque es fantasía épica pura y dura (con gatos), algo que, tengo que admitir, no me fascina, he disfrutado del libro más de lo que pensaba. Le sobran páginas, pero Tad Williams sabe bien cómo desarrollar una historia y cerrarla de una manera redonda. No sé si me atreveré con otras obras del autor, pero si os apetece una historia de fantasía entretenida y sencilla, este es vuestro libro.

Otras reseñas:

Alcatraz contra los bibliotecarios malvados de Brandon Sanderson

jueves, 4 de mayo de 2017


Es curioso todo lo que puede escribir en 10 años un autor cuando se lo propone. Y más si ese autor es Brandon Sanderson. El año pasado me enfrenté ante la emocionante y a la vez temible aventura de leer toda la bibliografía del autor de Nebraska y aunque logré leer varios de sus libros (creo que más de 8), aún me quedan muchísimas de sus novelas en el tintero. Con ganas de descubrir una faceta nueva del autor me embarqué a leer el primer libro de Alcatraz, una saga más infantil pero con elementos muy sandersonianos. Y la verdad es que me ha gustado más de lo que esperaba.

Alcatraz Smedry es un chico sin padres que tiene un talento “especial”: todo lo que toca se acaba rompiendo. Esa capacidad de destrucción lo ha llevado de una familia de acogida a otra. El día de su cumpleaños recibe un paquete lleno de arena de parte de sus padres, un paquete cuyas implicaciones no conoce hasta que le es robado. Es entonces cuando aparece su abuelo y le quita la venda de los ojos: El mundo que ha conocido hasta ahora es un mundo incompleto, falso, creado por los bibliotecarios malvados. 

Con este aire Harry Potteresco empieza Alcatraz y sin embargo, rápidamente la novela se diferenciará de la del joven mago en dos cosas esenciales: Por un lado, el uso del narrador y por otro, la comedia inherente en el libro. Es verdad que en la sinopsis puede parecer una historia similar: un niño sin padres que vive una vida solitaria y sin cariño. La llegada de un ser de otro mundo (su propio mundo, aunque él no lo sepa) que cambiará su punto de vista. El descubrimiento de todo lo que se escondía detrás de la capa de normalidad en la que había vivido hasta entonces. Un mundo mágico lleno de novedades fascinantes. Pero hasta aquí las similitudes con la novela de J.K.Rowling.

Las dos diferencias que he comentado en el anterior párrafo marcan la originalidad de la novela. Por un lado, el narrador, el propio Alcatraz de más adulto, ofrece una voz a la vez subjetiva y a la vez, cargada de personalidad, que acompañan toda la lectura del libro. Pero además Sanderson aprovecha este narrador tan subjetivo para reírse de sí mismo y de la literatura. El libro está cargado de un sarcasmo que no solo logra sacarte una carcajada, sino que hace que esta lectura sea grata para cualquier tipo de edad. Eso está relacionado con la comedia del libro y es que la novela no se toma en serio a sí misma. Las situaciones hilarantes, la propia premisa del libro o los talentos de los Smedry parecen sacados de una película de los Monthy Phyton. Lejos de arruinar el libro, te adentra en él: como en ningún momento pide al lector que suspenda su credulidad, el lector se ve más empujado a hacerlo. Puede parecer contradictorio, pero a Sanderson realmente le funciona.

Con todo, esto hace también que no sea una lectura memorable. Tampoco creo que sea esa la intención de Sanderson, pues para ello ya tiene otras sagas más serias y bien desarrolladas. Más bien parece que Alcatraz es una válvula de escape para todas esas ideas locas (¿Dinosaurios ingleses pacíficos que beben té? Sí, ¿por qué no?) que no podría meter en otro libro. Eso, sumado al narrador y sus constantes pullas al mundo literario, hacen de este libro una lectura muy divertida y rápida de hacer. Uno de esos libros para leer una tarde y desconectar del mundo. 

En conclusión: Alcatraz es un libro divertido y bien llevado que se lee en una tarde y se disfruta muchísimo. La edición española además cuenta con una ilustración en portada de Marina Vidal preciosa, ilustraciones en el interior Hayley Lazo y una traducción magnífica de Pilar Ramirez. Una de las cosas que más me gustan de Sanderson es que es un autor muy versátil y esta saga lo demuestra. 

Otras reseñas del libro:
Boy with letters 
In the never never
La estantería de Cho