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El cementerio de barcos de Paolo Bacigalupi

martes, 28 de noviembre de 2017



Paolo Bacigalupi es un autor algo controvertido en el fandom. No porque tenga una opinión subversiva ni por comentarios salidos de tono (de hecho, es un autor que mantiene un low profile en redes), sino porque sus obras levantan opiniones muy diversas. Algunos lo adoran y otros lo odian. Yo estoy en un punto intermedio incómodo en el que me encanta como escritor de relatos, pero no tanto como novelista. Aún así, aquí estoy, leyendo y reseñando su obra. Hace tiempo reseñé su antología y La chica mecánica. Hoy toca hablar de su novela más juvenil, El cementerio de barcos.

Nailer trabaja en una cuadrilla ligera, encargada de buscar cobre, hierro o cualquier otro material útil (y cuando digo útil, digo con valor monetario) dentro de los barcos abandonados que abundan en la playa donde vive. Es una vida dura, plagada de incertidumbre y de hambre. Mientras, en la línea del horizonte, Nailer ve pasar elegantes veleros que recorren el mar y surcan los cielos a toda velocidad. Transportes de un mundo paralelo, un mundo al que Nailer, rodeado de chatarra, nunca podrá acceder. Sin embargo, un golpe de suerte cambiará el rumbo de su vida y Nailer tendrá que apostar el camino a seguir.

Antes he comentado que El Cementerio de barcos es un libro juvenil, pero estamos hablando de Bacigalupi y como sus otros libros, la novela está cargada de una  ambientación opresiva y devastadora, con una importante presencia para la crítica a nuestra sociedad actual. El autor estadounidense es  conocido por crear historias depresivas que muestran un futuro que, o bien se ha ido a la mierda, o está en aras de ello. Y El cementerio de barcos no se queda atrás en esto: la novela, aunque más naif que otras del autor, sigue mostrando este mundo derrotado, acabado, dónde solo unos pocos privilegiados disfrutan de una buena vida mientras al gran mayoría se esclaviza entre chatarra, basura y mierda.

Me ha parecido interesante el desarrollo de personajes como Nailer, que se cuestiona a sí mismo en todo momento, preguntándose si “hacer lo correcto” es realmente una buena idea. Bacigalupi muestra bien un personaje heroico como nos lo esperaríamos en una novela así sin dejar de mostrar a un personaje que es hijo del ambiente en el que ha crecido. Esto es una constante en el libro, no solo con sus personajes, sino también con toda esa ambientación que rodea la novela y que es, en realidad, un personaje más. El autor le dedica tiempo a la problemática medioambiental, la diferencia de clases hasta al desarrollo de personajes. Y eso sin perder un instante de acción.

Porque al contrario de lo que pasaba con La chica mecánica, El  cementerio de barcos tiene un ritmo endiablado. Empieza con intensidad y Bacigalupi sabe mantener esa intensidad para mantener enganchado al lector. Eso hace que el libro se lea en un instante y que devores las 300 páginas que tiene en un momento. Aunque parece un libro fácil de leer, las implicaciones que tiene y todas las reflexiones que el autor hace entre líneas (y a veces no tan entre líneas) te dejan pensando. Es, como he dicho, un autor pesimista, por lo que no esperéis conclusiones felices o esperanzadoras. Sí es verdad que la historia de Nailer es algo más naif que otras del autor, pero eso no quita que el mundo siga siendo desgarrador y decadente (aunque habría preferido que Bacigalupi arriesgara más en su historia también).

En conclusión, El cementerio de barcos es un libro que merece su lectura. La edición que he leído es muy asequible económicamente y la novela lo vale. Además recomiendo leerla en español, con una traducción magnífica (como siempre) de Manuel de los Reyes. El caso es que leáis a este autor, pues aunque me reafirmo en que se mueve más cómodamente en la ficción corta, sigue siendo un novelista muy a tener en cuenta.

Otras reseñas:

Anochecer de Isaac Asimov y Robert Silverberg

viernes, 10 de febrero de 2017



Asimov fue, para mi, una de las puertas que me condujo a la literatura de ciencia ficción. Una manera muy clásica de entrar en este tipo de literatura, pensaréis, pero la verdad es que siempre me ha gustado mucho. Uno de los libros que leí suyos fue una antología de relatos en los que estaba Anochecer, el relato en el que se basa la novela de la reseña de hoy. Y desde que descubrí que Silverberg (un autor que por entonces no conocía) había novelado esa historia, que tenía intención de leerla. 

Anochecer arranca de una premisa muy interesante: Un planeta que orbita alrededor de seis soles nunca conoce la oscuridad: sus habitantes no saben lo que es la noche ni las estrellas que se presentan en el cielo nocturno. Sin embargo, una vez cada 2000 años el anochecer llega y con él, el derrumbe de todas las civilizaciones ante la ausencia de luz.

Asimov parte de esta idea para crear un cuento fascinante en el que la civilización se enfrenta a esta noche y la locura que conlleva. Sin embargo, la historia ampliada por Silverberg coge esa misma idea y nos lleva a unos años antes de este anochecer, al mismo anochecer y a unos días después de la locura. Este libro, dividido en tres partes, tiene más o menos interés. En la primera parte vemos como los personajes, a través de diferentes disciplinas (arqueología, psicología y astrofísica) van conociendo el eclipse que provocará la oscuridad y a partir de aquí, Silverberg explora como se desarrolla la sociedad alrededor de este hecho, la religión, la prensa y los universitarios.

Sin embargo, leyendo este libro me he dado cuenta de que la historia funciona muchísimo mejor como relato. Y es que Silverberg lo único que consigue aportar es información de relleno que hace perder el interés y que descentra el tema del que Asimov hablaba más condensadamente en el relato. Esto se ve sobretodo en la última parte, que debería ser la más interesante pero que, excepto el final, se hace lento y pesado y pierde mucho el interés de lo que es una premisa fascinante.

Narrativamente no tiene problemas y el hecho de estar dividida la historia en varios personajes le da un carácter coral que mejora mucho la historia, pero como he dicho antes, nada quita esta sensación de estar leyendo el relleno. Quizá he tenido esta sensación más fuerte por haber leído el relato previamente, pero toda la novela acaba pareciéndome innecesaria.

En conclusión, si tenéis ganas de conocer a Asimov, os recomiendo que os adentréis antes en sus cuentos, pues tiene historias muy interesantes, y que dejéis esta clase de libros (historias basadas en los relatos de Asimov) para el final. Y no es que Anochecer sea un mal libro, sino que queda eclipsado totalmente por el relato del que parte.

Otras reseñas:
Crónicas literarias
El mundo de Yarhel

Parque Jurásico de Michael Crichton

martes, 17 de enero de 2017



Empezamos el año un poco tarde, pero con una reseña que no imaginaba que llegara a escribir nunca para el blog. Sinceramente, Parque Jurásico no es un libro que nunca me haya interesado en exceso. Las películas de Spielberg me gustan, pero el libro me parecía muy palomitero y no tenía un gran interés. Sin embargo, por cuestiones estudiantiles, lo leí y la verdad es que pese a todos sus defectos, me ha gustado y me ha entretenido suficiente para dedicarle una reseña. 

John Hammond, un multimillonario aburrido, decide gastar parte de su fortuna en un parque de atracciones diferente: Gracias a la ingeniería de genética, logra hacer nacer dinosaurios de verdad. Para tranquilizar a los inversores del parque, decide invitar a varios de los expertos con los que anteriormente había consultado: Alan Grant, paleontólogo. Ian Malcom, matemático especialista en la Teoría el Caos. 

Parque Jurásico se ha de leer sabiendo lo que se encontrará uno. No hay grandes reflexiones ni una historia compleja que te absorba por su intrincada trama. Los personajes son algo planos y están colocados de manera que colaboren para ayudar en la trama y que esta avance, pero poco más (a excepción de Ian Malcom). Aún así, el libro tiene sus encantos y es que Parque Jurásico es un thriller rápido de leer, entretenido y que trata un tema biológico (y la ética detrás de este) interesante.

He rescatado a Ian Malcom porque es el único personaje que, aunque esté ahí para hacer su parte de la trama, como los demás, aporta además una parte de filosofía matemática interesante. Habla por Crichton, por supuesto, y el autor usa su voz para explotar la crítica que hay detrás del libro: La ética de usar la tecnología genética para jugar con la naturaleza y toda la historia acaba haciéndose eco de las teorías de Malcom.

El libro, que ha sido adaptado al cine de forma muy fiel por Spielberg (con la archiconocida Jurasic Park) tiene a su favor que engancha y que consigue entretener hasta a los que, como yo, han visto la película antes y saben bien que va a pasar. Por supuesto, las tramas están masticadas, la narrativa es más bien pobre y como he dicho los personajes son planos, puras marionetas del autor. Una novela comercial y palomitera que es ideal para cuando el lector necesita eso: que se lee de un tirón (pese a sus 500 páginas) y que deja un sabor de boca dulzón: nada muy intenso ni muy vívido, solo una novela más.

En conclusión, no es una gran novela que vaya a pasar a los anales de la historia como un clásico de la ciencia ficción. Parte de una premisa interesante (y que nos hizo soñar a todos de pequeños) pero no logra mucho más que eso. Sin embargo, si lo que estáis buscando es entretenimiento puro, Parque Jurásico es una buena opción. Desde un punto de vista científico (con el que lo he leído yo) también creo que puede tener cierto valor y aunque sea imposible clonar dinosaurios, es interesante hablar de la posibilidad de la clonación y de la ética detrás de esta y acercarla a la población de a pie.

Otras reseñas:
Papel en blanco
Un libro para esta noche