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Reseña: Philippe Derblay o amor y orgullo de Georges Ohnet

miércoles, 8 de abril de 2015



Una de mis misiones este año es reducir pendientes (al menos reducir la cantidad ingente de libros que tengo en casa y aún no he leído, es decir, menos compras y más lecturas). Sin embargo, esto de reducir las compras es algo bastante difícil para una compradora compulsiva como yo y este libro fue una de esas compras compulsivas. Sin embargo, y por suerte, no se quedó enterrada en mil otros libros, sino que cuando encontré un momento me dispuse a leerlo. Me habían hablado muy bien del libro y tanto la época como el tema me llamaban mucho, así que lo cogí con muchísima ilusión. Y creo que han sido esas expectativas las que me han impedido disfrutar con profundidad del libro.

Claire es una marquesa con la vida solucionada: Está comprometida al conde Bigly, su primo, de quien está profundamente enamorada. Sin embargo, la marcha de este a San Petesburgo (donde el juego y la fama lo pervertirán) y la pérdida de la fortuna a causa de un pleito enviarán esta vida idílica a una fosa profunda. Es así como, encerrada en su castillo al aire libre, conocerá al joven Philippe Derblay, señor de la herrería de la comarca e importante ingeniero. 

Esta novela, ambientada a finales del siglo XIX, ha sido considerada un clásico pese a que no había llegado a nuestras tierras hasta que la editorial dÉpoca la rescato. Sin embargo, y pese a que sí trata algunos temas que podían leerse en aquella época por los escritores que, influenciados por la sociedad que vivían, intentaban transmitirla, Philippe Derblay no entra en tanta profundidad como sus contemporáneas. La novela, pues, se deja caer demasiado en el dramatismo de la historia romántica y eso aparta cualquier aspiración más profunda que pudiera tener.

Sin embargo, como historia de amor se mantiene bien. Está bien construida, con unos personajes que aunque algo clichés y demasiado extremados, son los que se llevaban en aquella época y que llevan ellos solos esta historia romántica. Sin embargo, el melodrama en la que está inspirada se hace algo exagerado en algunas partes. Por supuesto que es, sino una clara visión de la época, una ventana hacia esa sociedad, se echan de menos la ironía o el toque dramático justo que podemos leer en otras novelas escritas en los tiempos de Ohnet. Aún así, en la mayoría de la novela la historia pasa a nuestros ojos interesando al lector de una forma amena y ligera.

La pluma de Ohnet, sin embargo, se adecua perfectamente al público que tenía y es deliciosa y sensible. Perfectamente adecuada a la historia que cuenta, no hay ninguna incoherencia entre sus palabras y su historia: está todo perfectamente unido. Además, es una escritura que pese a que puede parecer algo rocambolesca para quien no esté acostumbrado a leerla, para los amantes de los clásicos decimonónicos va a ser igual de deliciosa que la de los grandes escritores de la época. O al menos, casi.

No puedo acabar la reseña sin comentar, igual que la mayoría de las reseñas que he leído de libros de esta editorial, la acurada edición en la que viene el libro. Entra por los ojos y por el tacto, además de que la traducción (creo yo en mi ignorancia, claro) está muy bien hecha, la edición es impecable. Sin embargo, para mi gusto la publicidad ha sido algo desacertada a la hora de comparar esta novela con Austen o Gaskell.

En conclusión, si os gustan las novelas románticas y de época, esta os encantará. Sin embargo, si acudís buscando una novela con toques más irónicos y con una historia que ahonde otros temas además de las relaciones personales, mejor os quitéis la idea de la cabeza: Philippe Derblay es un libro perfecto para como lo concebió el autor, pero no comparado con Orgullo y prejuicio o Norte y sur. Es una pena que se partiera con esa idea, porque siento que lo habría disfrutado más sin esa idea preconcebida en la cabeza. Aún así, no ha sido una mala lectura: Interesante y amena.

3/5

Reseña: Contra la fuerza del viento de Victoria Álvarez

lunes, 19 de enero de 2015



Estamos a finales de mes y aún no había publicado ninguna reseña de la autora protagonista de este mes. Sin embargo, no ha sido por falta de interés en sus libros, así que cuando por fin tuve en mis manos Contra la fuerza del viento, no dudé un instante en empezarlo. Tengo que admitir que tenía muchas ganas de leerlo, sobretodo por el buen sabor de boca que me dejó el primero y seguramente han sido estas altas expectativas las que no me han dejado disfrutar tanto del libro. Aún así, ha sido una experiencia muy positiva. Vamos a por la reseña:

Han pasado dos años desde los hechos acontecidos en Irlanda, pero al equipo del Dreaming Spires parece irle de maravilla: Oliver y Ailish parecen vivir un idilio que el matrimonio solo ha conseguido acrecentar, Alexander ve contento como el periódico ha aumentado su tirada y Lionel vive tranquilo pensando en ser el futuro director del museo de Oxford. Sin embargo, de nuevo la señorita Stirling llegará a sacudir la vida de todos, con una carta demasiado similar a la que recibieron dos años atrás. Y esta vez los llevará hasta las mismas tierras de Nueva Orleans.

Este libro es una continuación, pero no exactamente una al uso: La trama no sigue la línea que seguía la anterior y solo recupera los personajes y la idea, similar, de la anterior. Por eso quizá ha sido algo más difícil adentrarme en este libro: la trama empieza cociéndose a fuego tan lento que puede llegar a hacerse algo tediosa. Sin embargo, una vez pasadas las primeras cien páginas, el libro remonta y poco a poco va adentrándote en el misterio hasta que no puedes dejar de leer.

Como siempre, los personajes están excelentemente caracterizados. De nuevo volvemos a ver aquellos amigos del libro anterior, pero esta vez tienen otro tipo de dilemas con los que lidiar. Al principio, de hecho, la falta de este tipo de conflicto me parecía demasiado ausente, pero, al igual que la trama, mejora con el paso de las páginas. Aún así, siento que la autora ha apartado a varios personajes en pos de otros y me hubiera gustado que hubiera más equilibrio en esto.

La ambientación de la novela es tan elaborada como siempre, trasladándonos esta vez hacia el nuevo mundo. Victoria logra que te adentres con facilidad en el paisaje que está creando y casi puedes oler el hedor del pantano o notar el murmullo del agua del Mississipi. Todo eso ayuda, sin embargo no es hasta llegar a Nueva Orleans que logras adentrarte en esta ambientación.

El tono de la novela es similar a la primera, pero Victoria Álvarez ha logrado mejorar aún más su forma de relatar. Es quizá algo más sencilla, pero más intensa y con la misma profundidad. Victoria sabe como jugar con las palabras, de una manera que me ha recordado bastante a Carlos Ruiz Zafón, pues sus libros tienen algo en común: una adicción que no te deja querer soltarlos hasta que los has acabado.

Para que no ha acabado aquí. Tengo que admitir que el final no solo me sorprendió, sino que, al contrario de lo que me pasó con el primero, me entraron más ganas de leer una continuación. No sé cuando Victoria continuará con esta saga (supongo que debe ser su proyecto actual), ni como lo hará, pero ha dejado las ganas en un punto álgido.

A pesar de eso, es un buen libro, muy entretenido, de esos que te atrapan y ya no te dejan salir hasta que los has acabado. Tengo que reconocer que, personalmente, a mi me gustó más el primero. El tono de esta a veces me ha parecido algo forzado y no ha logrado conquistarme tanto como la primera. ¿La recomiendo? Si os gustó el primer libro, seguro que este os encantará también.

4/5

Reseña: Historia de dos ciudades de Charles Dickens

lunes, 29 de diciembre de 2014


Para mi, que tanto me gusta la literatura de esta época, era una especie de vergüenza no haber leído a este autor. Una de las razones para nombrarlo autor del mes en el blog fue para forzarme a leerlo. No es que no tuviera ganas, al contrario, pero siempre hay tantos libros por leer que lo iba dejando para después. Así que cuando comencé con Historia de dos ciudades, lo comencé con muchísimas ganas.

Historia de dos ciudades es quizá el nombre más adecuado para el libro, pues la novela nos relata la vida de varios personajes, franceses e ingleses. Cuando sueltan a Alexandre Manette de la Bastilla y su hija, quien no lo ha visto jamás, regresa a él para cuidarlo y curarlo de su locura, una serie de engranajes que van a acabar uniendo a todos los personajes empieza a moverse. Los movimientos sociales de la época afectarán a los personajes  y los arrastrarán como un oleaje imparable.

Dickens dedica muchas páginas a hacer una introducción a esta historia, pero eso, lejos de parecer aburrido o lento, le da una riqueza increíble a toda la trama y a sus personajes. Casi con delicadeza, pone todas las piezas en el tablero de ajedrez, una por una, antes de empezar a moverlas. Sin embargo, es cuando la acción estalla, cuando esas piezas empiezan a moverse, que vemos el significado de cada una de sus palabras. Tanto la trama como la ambientación que la sustenta están muy bien elaboradas.

Y no puedo hablar de este libro sin hablar de sus personajes. Porque claramente este libro no es un libro que habla solo acerca de dos ciudades, sino que nos cuenta también la historia de varios personajes. Un libro plural que le da importancia a todos ellos, unos más que otros quizá, pero a todos les dedica un pedazo de historia. Eso hace que la novela se enriquezca aún más.

Porque es lo que me ha parecido en general. Una novela riquísima tanto en la historia, como en los bien formados personajes (aunque algunos me han parecido un poco planos, otros me han parecido muy elaborados) y también en la crítica que subyace detrás de la trama. Una crítica muy interesante que no ha perdido relevancia pese al paso de los años. Además, la pluma de Dickens, pluma desconocida para mi hasta haber leído este libro, es tan exquisita como esperaba. Preciosa, delicada, algo sobrecargada aunque en ningún caso abrumadora o aburrida, al contrario. Describe tan bien que te transporta inmediatamente hacia la escena que él visualizaba.

Y no puedo despedirme sin hablaros del final. Porque toda la novela es preciosa, pero el final... el final es de esos finales que te encogen el corazón, que te ponen la piel de gallina y te hacen abrazar el libro Uno de los mejores finales que he leído este 2014 y seguramente, de los mejores de toda mi vida literaria.

¿Lo recomiendo? Por si aún lo dudáis; por supuesto que lo recomiendo. Es un libro increíble, que no ha perdido relevancia o interés pese al paso de los años. No he leído más de Dickens, por desgracia, porque sin duda después de este mes temático sobre él, van a caer muchas más novelas suyas. Y espero que vosotros os animéis a leerlo también. Vale la pena, os lo aseguro.
5/5

Reseña: Canción de Navidad de Charles Dickens

sábado, 27 de diciembre de 2014



Como ya sabréis, este mes ha sido el mes temático de Dickens. Y aunque lo empecé leyendo Historia de dos ciudades, aún no he podido publicar ninguna de sus reseñas. Pero ya tengo la otra preparada, así que va a ser casi como una maratón de reseñas de Dickens. Si he decidido empezar por esta es porque hace poco fue Navidad y tuve la suerte y la ventaja de poderlo leer justo en esas fechas. Además, siempre le he tenido mucho cariño a esta historia, pues cuando era una niña la interpreté con el club de teatro de la escuela (solo recuerdo ser un espíritu, pero no me acuerdo de cual xD). Cuando ya tenía pensado leer este libro, descubrí una lectura conjunta de No solo leo y decidí apuntarme. 

Ebenezer Scrooge es un empresario avaro y malhumorado que nunca ha despertado la menor simpatía entre sus allegados. Cuando llega el día de Navidad, rechaza cualquier invitación o felicitación. Odia el día de Navidad y no entiende como los demás pueden disfrutarlo tanto. De hecho, no entiende a los demás en ningún aspecto. Así que cuando su antiguo socio, muerto ocho años atrás, se le aparece en nochebuena, Ebenezer no confía en él. Sin embargo, este espíritu será el primer de cuatro que le mostraran a Ebenezer su verdadera naturaleza.

Este libro, más similar a un cuento, nos habla de un personaje que evoluciona. Es Ebenezer, y ningún otro personaje, el que mantiene viva la trama y nos muestra su transformación, quizá algo sobrenatural, de una manera preciosa. Un personaje expresivo que está muy elaborado y en el que Dickens crea un trasfondo que aprovecha para profundizar tanto en el personaje como en la moraleja que quiere mostrar. De hecho, a mi a veces se me ha hecho algo evidente esta moraleja.

Por que este libro es, en sí, una moraleja. Un cuento creado para ensalzar ciertas formas de vida y criticar a aquellos que se preocupan más por el dinero o el trabajo que por la familia. Un mensaje que podría llegar a nuestros días sin que cambiara mucho la forma. Dickens se apoya en lo sobrenatural para enseñarle a Ebenezer el pasado, el presente y el futuro de un camino marcado por un carácter, pero no un camino al que esté totalmente confinado el personaje.

Es un cuento interesante, muy corto de leer y con un mensaje que Dickens nos muestra alto y claro. Un cuento ideal para leer en estas fechas que os podéis devorar en un solo día. Si os gusta la literatura clásica seguramente disfrutaréis de este libro, de la pluma de Dickens y de su corta historia. Y si no os gusta la literatura clásica, seguramente lo disfrutaréis también.
3,5/5

Reseña: Orgullo y prejuicio de Jane Austen

lunes, 22 de diciembre de 2014


Muchas veces he apoyado las relecturas y hay mucha gente que prefiere no hacerlas, pero yo las adoro e intento hacer al menos una al mes. Creo que redescubrir una obra puede ser tan interesante como descubrir una desde cero y en este caso, tenía una cita pendiente con Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy. Sobretodo porque la primera vez que los leí, no me cayeron muy bien y fueron la razón de que tardara varios años en leer más de Austen. Todo libro tiene su momento y la primera vez que leí Orgullo y prejuicio era, claramente, un mal momento para leerlo. Por suerte, he podido resarcir el error. 

Cuando aparece un nuevo inquilino en Netherfield y este resulta ser rico y soltero, la casa de los Bennet, como la del resto de vecinos, bulle en actividad. Las señoritas Bennet, cinco hijas del señor de Longbourn, desean conocer a este joven soltero y pronto, en un baile en Meryton, tienen la oportunidad de hacerlo. Así comienza una historia en la que Elizabeth y Jane son las protagonistas indiscutibles y cuya suerte en el amor se verá reflejada a lo largo del libro.

Sin embargo, este libro no es solo romántico, sino también una puerta ideal para contemplar la sociedad de aquella época. Elizabeth, además, es una protagonista inteligente e irónica que nos lleva por toda la historia con gracia. Así conoceremos al resto de elenco que puebla Longbourn, Meryton y Netherfied, personajes en los que Austen buscó no solo un apoyo para contar su historia, sino también una critica a la frivolidad de la sociedad de la época. Personajes ridículos como el señor Collins o elegantes como el señor Darcy parecen marcar dos extremos de todo un abanico de personalidades.

Los personajes, por lo tanto, son lo que más llama la atención del libro y sobre el que está el peso de la trama. No solo Elizabeth, sino todos los personajes del libro están bien construidos y todos tienen sus defectos y sus virtudes, lo que los hace muy reales. La trama nos arrastra sin altibajos por toda la historia , escrita con maestría por la pluma de Austen y aunque la mayoría ya la conoce, es imposible dejar de emocionarse con Lizzy o Jane, dejar de sentir el corazón acelerado con la declaración orgullosa de Darcy o sus gestos amables. Para mi ha sido una relectura y también un rencuentro, pero en ningún momento he podido apartar la mirada de sus páginas.

Ya sabéis que me gustan mucho los clásicos y una de las razones de ello es que suelen estar muy bien escritos. Austen no nos falla en esto, sino que su pluma es preciosa y elegante para lo que quiere expresar, con unos diálogos elaborados que, aunque puedan parecer irreales para la época actual, se adaptan a la perfección a la época que narran (y la única que conoció la autora, claro). Y además, al menos a mi, transmiten muchísimo.

Otra cosa que me gusta mucho de los clásicos es que suelen trasladarnos a otras épocas y suelen ser una ventana abierta a esos momentos de la historia que nosotros no podremos vivir, pero que sí lo pudieron hacer los autores en el momento en que lo escribieron. Aún así, Orgullo y prejuicio no deja de ser una obra que podemos trasladar a la época actual y que cualquier persona que disfrute de la novela romántica o de época podría disfrutar y sentirse identificado con los personajes.

¿Lo recomiendo? Creo que sabéis de sobras la respuesta a esta pregunta. Hace tiempo que me he reconciliado con Austen y que se ha convertido en una de mis autoras preferidas y Orgullo y prejuicio no es su obra más conocida por nada. Eso no quita que las otras sean interesantes de leer y que las recomiende, pero si queréis adentraros en la escritura de Austen, este libro es el ideal. Y si tenéis dudas, no os preocupe lanzaros al libro. No creo que yo, con mi reseña, le haya hecho justicia a la obra.
5/5

Reseña: La abadía de Northanger de Jane Austen

lunes, 10 de noviembre de 2014


Primero de todo, siento que de nuevo este fin de semana he estado algo ausente. Normalmente los fines de semana estoy ausente de por sí, pero es que este además ha sido estresante. Pero bueno, os dejo la reseña ^^

Esta es la última novela que me quedaba por leer de Jane Austen y poco después de releer Orgullo y prejuicio, decidí comprármela para poder disfrutarla como había disfrutado el resto de novelas de Austen. Sabía bien (y con acierto) que leer a esta autora es como volver a reencontrarse con una vieja amiga y no hay nada más placentero que ver como un libro supera fácilmente las expectativas puestas en él.

La abadía de Northanger nos lleva de nuevo a la Inglaterra decimonónica, presentándonos a Catherine, hija de un modesto clérigo rural que es invitada a pasar un tiempo en Bath, junto a sus adinerados vecinos. La idea de ampliar su vida social es muy llamativa para la joven y es ahí donde conocerá varias familias, entre ellas los Thorpe, conocidos de su hermano o los Tinley, una distinguida familia poseedora de la Abadía de Northanger.

No me quiero extender mucho con el resumen, porque es una novela que se lee sola. Con eso quiero decir que el dejarse arrastrar por ella es, quizá, la mejor opción para disfrutarla plenamente, pues aunque mis expectativas eran altas en cuanto a la calidad de la prosa y la trama de la autora, no tenía ningún tipo de idea sobre su hilo argumental. 

Austen siempre ha tenido un toque irónico en todas sus obras, pero es esta la que me ha parecido más cargada de él, mostrándonos un personaje inocente, demasiado ingenuo y bueno (cuya personalidad he asociado inevitablemente con Fanny Price, de Mansfield Park) que descubre las delicias de la sociedad de Bath, pero también los inconvenientes. En el libro, la voz de la narradora está más presente que nunca y es esta la que le ha dado el toque más irónico a la obra. Me gusta, además, que esta obra esté dotada de un toque de misterio bastante divertido que ninguna de las otras obras de Austen tiene y que ha dotado a la novela de carácter propio

Por supuesto, y como siempre, Austen ha dotado de caracteres claros y en muchas ocasiones, críticos de la sociedad que la rodeaba, a sus personajes. Y aunque podemos encontrar ciertos paralelismos con otros personajes de otras obras suyas (como he dicho anteriormente, Catherine me ha recordado notablemente a Fanny y he podido ver otras similitudes con Mansfield Park), eso no le quita profundidad y carácter propio a ninguno de ellos. De hecho, es fácil cogerle cariño a la protagonista y llegas a empatizar con ella con la cercanía que nos tiene acostumbrados Austen. 

Y por supuesto, la pluma de la autora es preciosa, como siempre. No sé que puedo decir de ella que no haya comentado ya. Os he dicho varias veces que una de las cosas que más me gustan de los clásicos es que, generalmente, suelen estar muy bien escritos. Austen tiene un talento especial para ello y aunque a alguien le pueda parecer sobrecargado, a mi me parece bello y fácil de leer, además de muy empático e irónico. 

Si no habéis leído nada de la autora, no sé si esta novela es la ideal para empezar con ella. Es tan ideal como las demás, pero recomiendo antes Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad o Persuasión que esta. Sin embargo, La abadía de Northanger se ha convertido en uno de los libros que más he disfrutado del año y el último descubrimiento que me queda de la autora. Lástima, no quería que llegara este momento... ¿No se puede revivir a Austen para que escriba unas cuantas historias más? 
4,5/5

Reseña: Las sombras de Longbourn de Jo Baker

sábado, 25 de octubre de 2014


Hace mucho tiempo que tenía ganas de leer este libro, el cual descubrí por un marcapáginas (sí, lo sé, es un poco triste pero me llamó el título y busqué más información. Bendita publicidad xD). Cuando lo vi en la librería que siempre os hablo, donde los libros están a tres euros, no me importó que estuviera en catalán (suelo leer en español) y lo compré sin dudarlo. Sin embargo, hasta que no releí Orgullo y prejuicio no quise ponerme con este libro y aprovechando que lo acabé hace poco, me puse a leer el libro justo después.

Longbourn es el hogar de los Bennet, pero en las sombras, entre los vapores humeantes de la cocina y las ropas lavadas con esfuerzo, están las sombras de Longbourn: los criados y las doncellas que limpian, asean, y cuidan los detalles por los que los Bennet siquiera se preocupan. El señor y la señora Hill, Sarah y la pequeña Polly son los encargados de mantener la casa de una pieza. Pero con la llegada del señor Bingley y la llegada a su vez de un nuevo mayordomo, la vida de Sarah y la de la familia Bennet dará una vuelta de ciento ochenta grados.

En este libro vemos las voces de aquellos que apenas salen en Orgullo y prejuicio, pero que también fueron importantes en su época: los criados, mayordomos y doncellas de la casa donde viven Elizabeth, Jane y sus hermanas. Este punto de vista novedoso aporta mucha frescura a la trama, pues la historia que hemos visto en la novela de Austen solo rozará la de Sarah, James y la señora Hill (que son las tres voces narrativas que vamos viendo a lo largo del libro). Gracias a este punto de vista podemos ver la dureza de la vida que llevaban, muy contrastada a la facilidad de los Bennet, cuya única preocupación es la herencia de Longbourn y poco más. Baker describe bien los problemas de trabajar durante horas, las heridas en las manos, el cansancio, etc. También describe muy bien su presencia como sombras, mostrando la invisibilidad que sufren estas personas en algunas ocasiones.

Jo Baker usa su propio estilo pero sin perder el que Austen dotó a su obra y así regala una obra paralela que respeta bastante la original. Sin embargo, hay partes que me han desagradado justamente porque siento que la novela se adentra demasiado en los personajes que relató Austen. Por ejemplo, Wickam está muy presente también en este libro y el carácter que le fue concedido en Orgullo y prejuicio es exagerado hasta un punto que no me ha gustado demasiado, o las figuras de Jane y Elizabeth, que se ven como personas amables pero distantes (me imaginaba que lo relataria más como Mary y Anna en Downton Abbey (perdón, siempre acabo hablando de esta serie)).

Por otro lado, y esto ya siento que es culpa mía, aunque el libro en sí no es previsible, sí es bastante intuible por donde tirará la trama. Eso no quita que el lector empatice a la perfección con los personajes y sufra y se alegre con ellos, al menos yo a una escala pequeña lo he sentido así, pero muchos de los giros argumentales los veía venir y eso creo que es más culpa mía que culpa del libro.

No es un libro que pase a la posteridad ni una gran obra, pero es un libro entretenido y que, para los que nos quedamos con ganas de leer más sobre la época, sobre Longbourn y los Bennet, un pedazo más de su historia. Son los criados los protagonistas indiscutibles de esta obra y este cambio de punto de vista no deja de ser interesante. Si os gustó Orgullo y prejuicio y os gustan las historias de época, seguramente este libro también os entusiasme.
3/5

Reseña: La edad de la inocencia de Edith Wharton

viernes, 17 de octubre de 2014


Hace poco me apunté a un club de lectura que hacía tiempo que tenía fichado, pero al que no me atrevía mucho a entrar (sobretodo por que por desgracia no puedo asistir a sus reuniones, me quedan lejos geográficamente, aunque me encantaría tomar un café y unas pastas para debatir los libros que escogen *-*). El club en cuestión es el Club Pickwick (nombre muy adecuado, realmente). El libro de este mes de septiembre me llamaba bastante la atención, aunque había oído hablar poco de él, y cuando lo encontré en la biblioteca (con la preciosa edición que veis arriba) no pude resistir a cogerlo y leerlo. Comentaros que aunque la imagen que he puesto es de la editorial RBA (la edición que leí yo), la única que he visto disponible es esta de Tusquets y por lo tanto, los datos están basados en la edición de esta última.

La edad de la inocencia es un libro acerca de como la sociedad puede influir en las personas, como las maneras a las que estamos acostumbrados nos delinean como somos. El protagonista de la novela y desde quien vemos toda la acción (aunque con un narrador en tercera persona, lo que le da una visión más global a todo) es Newland Archer, un caballero de la alta burguesía de Nueva York. Este caballero está comprometido con la joven y adorable May Welland, pero todo se desbarata al llegar a la ciudad la prima de esta, la condesa Olenska, huyendo de un matrimonio y del consecuente escándalo que eso había provocado. 

Si hay algo que adoro de la novela del siglo XIX (que como todos sabéis, está entre mis géneros preferidos) es que podemos ver la sociedad y cultura de esa época solo abriendo el libro. Y por supuesto, y aunque no lo parezca, esta sociedad era totalmente diferente en las diferentes partes del mundo y así, leer novela ambientada en Nueva York no será igual que una novela ambientada en París, en la estepa rusa o en Inglaterra. En este caso, la alta sociedad que vemos es la de Norteamérica y, como primera obra que leo de un autor americano del siglo XIX, tengo que decir que me ha encantado. 

La historia está narrada de forma delicada y deliciosa y aunque Edith Wharton se recrea en los detalles, lo que hace que al inicio la lectura sea más complicada (sobretodo por el numeroso catálogo de personajes secundarios con los que ha adornado la novela, todos presentados de buen principio), una vez te has acostumbrado a los múltiples nombres, la lectura se hace más fácil y bonita. La pluma de Edith es elegante y adecuada para la época, pero no llega a cansar nunca, sino que te lleva con facilidad por toda la historia. Es uno de esos libros cuyas frases encierran muchas verdades, un placer de lectura. La historia en sí es igual de bonita y dulce y aunque está ambientada a finales del siglo XIX, podemos extrapolar muchas de las situaciones a la época actual.

Los personajes tienen una personalidad muy fuerte y una evolución muy interesante, sobretodo Newland, de quien más sabemos, o May, que guarda muchas sorpresas. Poco a poco podemos ver como su concepción de la sociedad va cambiando y evolucionando junto con él y sus sentimientos. Es interesante ver algunas de sus ideas avanzadas para la época y también como habla entre palabras, como muestra sus sentimientos al lector sin que ni el narrador ni él los digan de forma clara y como las verdades de la vida acaban afectando a sus ideas. Esta forma de mostrarlo de Wharton lo hace muy humano y cercano al lector.

En resumen y ya para acabar la reseña, aunque siento que me dejo muchas cosas en el tintero: La edad de la inocencia es un libro de esos clásicos que vale la pena descubrir. Un viaje no solo a otra época, sino a una historia dulce, bonita y con muchos paralelismos a la vida real actual. Pese a su inicio algo desalentador y una vez superada la introducción, el libro avanza a buen ritmo y con una tensión narrativa muy adecuada. Si os gustan las historias de época y el romanticismo del siglo XIX, este es vuestro libro.

4/5

Reseña: Cumbres Borrascosas de Emily Brontë

miércoles, 3 de septiembre de 2014



Hacía tiempo que tenía pendiente este libro y la verdad es que en parte esta gran expectativa que había ido creando la hermana de la autora conforme leía sus libros ha influido en como he visto el libro. Así que cuando vi el libro, en esta edición tan preciosa de Alba, en casa de mi hermana, no pude resistir a la tentación de cogérselo y leerlo. Y ahora no quiero devolvérselo jaja. Y aunque no ha sido una lectura tan satisfactoria como deseaba, siempre es un placer descubrir palabras escritas tanto tiempo atrás.

Cuando el señor Lockwood decide alquilar la Granja de los Tordos, en busca de soledad y paz, no podía imaginarse el carácter de su casero ni la historia que la casa guarda. Así, cuando camina hasta Cumbres Borrascosas para saludarlo, se encuentra con una familia peculiar en la que el mal ambiente, los insultos y los caracteres airosos son ley. Conoce así al señor Heathcliff, a la señora Catherine y al joven Earnshaw. Después de dos visitas, a cual peor, decide no volver a pisar la casa y al volver a la suya, alquilada, cae enfermo. Durante esta convalecencia lo cuida la ama de llaves encargada de la casa, la señora Ellen Dean. Ante la insistencia del señor Lockwood, esta decide explicarle toda la historia que reside detrás de Cumbres Borrascosas y así es como comienza nuestro relato.

A partir de una pluma en primera persona, vamos viendo los pensamientos primero de Lockwood y luego de Ellen, quien a través de su narración explicará la historia de Heathcliff y Catherine tanto a su señor como al lector. Esta forma de narrar me ha parecido muy útil y consecuente con la historia y aunque a veces podíamos perdernos episodios por verlo todo desde el punto de vista de una ama de llaves, la personalidad arrolladora, decidida y sincera de Ellen lo compensa. Además, Emily se las ingenia de varias formas para darnos otro punto de vista sin que perdamos la visión de Ellen (con cartas y explicaciones). 

Sin embargo, la historia en sí está llena de altibajos. Aunque Lockwood sea el primer personaje que conocemos, apenas tiene importancia para la historia más de ser un simple espectador que, como nosotros, espera la resolución de la historia de estas tres familias que va entrelazándose cada vez más. Los personajes van evolucionando con el tiempo, aunque estas evoluciones no siempre sean a mejor (la mayoría son a peor, la verdad) y aunque puedas notar su pena y su desasosiego, son personajes que, al menos a mi, no me han calado fondo. Personajes que pagan su pena con violencia y altanería. 

La pluma de Emily es desgarradora y eso sí me ha gustado, aunque en ocasiones la historia llegara a parecerme pesada, estaba escrita de forma tan magistral que me incitaba a seguir leyendo. La forma de escribir tiene un aire a Jane Eyre y El profesor, aunque no es exactamente similar. La novela de Emily es mucho más cruda, mucho más desnuda y mucho más violenta. Es escarpada y agreste como los páramos que describe. Oscura y tirando a una novela gótica de época. 

En resumen, sin querer contaros más de la historia, pues creo que es algo que tenéis que descubrir vosotros y pese a que me ha costado leer este libro más de lo que pensaba, ya que en algunos momentos me atrapaba entre sus páginas y no quería dejar de leer, pero en otros me cansaba hasta tal forma que necesitaba dejar de leer, creo que ha valido la pena descubrirla. Si os gusta la novela decimonónica con aires góticos y desgarradores, esta es vuestra novela. Ahora, sí preferís una lectura más ligera, no os lo recomiendo. 

3,5/5

Reseña: A la caza del amor de Nancy Mitford

domingo, 31 de agosto de 2014


Hace mucho tiempo que tenía curiosidad por leer a esta autora, pues me habían hablado bien de ella (y de su hermana), así que en cuando tuve la oportunidad, cogí este libro (su más famoso) para ver que tal. En un principio, y aunque la escritora había nacido en otra época, pensaba que era un libro de la época victoriana, aunque al empezar a leer vi que estaba equivocada. Aún así, Nancy Mitford consigue transportarnos con facilidad a la época que ella relata, con toques autobiograficos de su propia infancia.

A la caza del amor es un libro que habla exactamente de eso. La protagonista es Linda, la prima de la narradora y hija del matrimonio Raddlet. Ella y sus siete hermanos han pasado toda su vida en la campiña inglesa y Fanny, la narradora, acude cada verano para visitarlos. Al contrario que los Raddlet, Fanny nunca ha tenido una figura materna y paterna en la que contar, pues su padre era un libertino desaparecido y su madre vuela de flor en flor desde que Fanny nació, así que ha sido su tía Emily la única que la ha cuidado. Con esta vida, tanto Fanny como Linda idealizan la figura del amor y ambas crecen pensando en su futura vida amorosa y en sus futuros maridos. Durante todo el libro, Fanny irá relatándonos la vida amorosa de su prima Linda, desde su tierna infancia hasta la edad adulta.

La gracia quizá de este libro no es el amor en sí (que también, al fin y al cabo es una novela romántica y como tal, los amoríos de Linda tienen el mayor protagonismo entre sus páginas), sino como este va evolucionando según la época. El momento vivido por Fanny y Linda está plagado de cambios culturales y así podemos ver los años veinte, los años treinta y el inicio de la Segunda guerra mundial. Estos cambios también afectan los personajes y mientras la autora hacía una sátira a la impetuosidad y superficialidad de Linda y de la época en general, nos va relatando la evolución de la sociedad, tanto inglesa como europea en general. Una visión en primera mano, pues el libro se publicó por primera vez en 1945 y está influenciado claramente por la propia infancia de Nancy Mitford.

La pluma de la autora es elegante y adecuada para la época. A la caza del amor es un libro bien escrito, fácil de leer y que te transporta con facilidad a esa época que para Mitford era normal vivir. Los personajes también son variopintos y aunque no presenta sorpresa alguna, pues actúan de la forma tal y como Fanny te los va presentando, sí que aportan una mezcolanza de personalidades que le da un toque agradable al libro.

Pero en este caso, hay detalles que me han escamado y que me han dejado con un sabor agridulce en la boca. Por un lado, el final. El final de la novela me ha parecido como una montaña rusa en la que subías, subías subías y al final la bajada se te hacía tan corta que no entendías como había podido ocurrir ya. Acelerado, parece que Nancy tuviera un límite de páginas al que irremediablemente iba llegando, pues los acontecimientos finales suceden con una velocidad demasiado vertiginosa y la conclusión acaba en una sola página. Por otro lado, me habría gustado ver más del punto de vista de Fanny, que pese a ser primera voz, muchas veces se dedica más a narrar que a explicar sus propios sentimientos (aunque no siempre, por supuesto, y su opinión de los hechos aporta una nota interesante al libro).

En general, no me ha disgustado, pero entre que esperaba más y que el final me dejó bastante apagada por su rapidez y su falta de explicación, me ha dejado un sabor de boca extraño. Eso sí, tengo ganas de volver a leer a la autora, así que en cuanto pueda hacerme con alguno de sus libros, veréis más Nancy Mitford por el blog.

3/5