Reyes del horror: la literatura de terror en España

jueves, 31 de enero de 2019



Dentro del género, la literatura de terror parece ser la hermana pequeña: aquella que está a la sombra de sus hermanas mayores, como son la fantasía o la ciencia ficción. Por supuesto, nada más lejos de la realidad y es que el terror nació a la vez que el resto de la literatura. Al fin y al cabo, las historias hablan sobre emociones humanas y el miedo es una de las emociones más primigenias de los seres vivos. El terror nos acompaña durante toda nuestra existencia y a medida que vamos creciendo, va mutando, cambiando, disfrazándose. La literatura de terror ha estado siempre ahí porque ha acompañado siempre al propio miedo.

Cuando pensamos en grandes nombres de escritores de terror, la mayoría de los que vienen a la cabeza son nombres anglosajones. Aparece Mary Shelley, Bram Stoker, Edgar Allan Poe, Lovecraft como clásicos, Stephen King, George R.R. Martin o Anne Rice como más contemporáneos. Si te adentras un poco más, conocerás a Angela Carter, Shirley Jackson o Edith Wharton. Ya hablé en este artículo sobre las mujeres escritoras de terror, en la que nombro un buen número de nombres de escritoras. Sin embargo, ¿qué pasa con la literatura de terror en castellano? En España pocas veces se ha considerado la literatura de género como “literatura de verdad” y las pocas veces que eso ha ocurrido ha sido cuando esta ha sido publicada en editoriales generalistas y publicitada como algo diferente o más “mainstream”.

Pero hay muchísima literatura de horror de calidad en español. Parece una afirmación evidente, pero no lo es para todo el mundo. En este artículo quiero ahondar en el terror español para ver todas las maravillas que se esconden detrás de apellidos españoles. Os aseguro que son muchas.

El terror anglosajón VS el terror español. ¿Qué los diferencia?

Quizá una de las características más diferenciadoras dentro del género es como este ha llegado al público. Mientras que en el mundo anglosajón, los autores de miedo han sido reconocidos como literatura clásica de calidad, sin quitarle por ello la etiqueta del terror, en España la literatura de terror ha sido escondida bajo otras etiquetas. Tenemos grandes autores como Ramón María del Valle-Inclán, Gustavo Adolfo Becquer, Emilia Pardo Bazán o Joan Perucho, pero en muchas ocasiones no se consideran sus obras como auténticas obras de terror y si lo hacen, les cuelgan la etiqueta de gótico, como si eso pudiera diferenciar un terror de mayor calidad a uno menor. Pero Bécquer escribía sobre fantasmas y Perucho sobre vampiros, así que… ¿qué diferencia estas temáticas de las que se encuentran en las historias de Poe o Stoker?

Ilustración de Virginia Argumosa
Mientras nuestros hermanos de lengua en América del Sud escribían sobre realismo mágico e historias de terror, encontrándonos así a escritores como Juan Rulfo, Isabel Allende o Gabriel García Márquez. Sus obras tienen toques de fantasía y terror (como decía Lovecraft, no existe el terror sin el género fantástico). Aunque no me atrevo a hablar demasiado de cómo se vive y se publicita la literatura de terror al otro lado del charco, sí veo que hay una diferencia frente al terror que ha estado escrito aquí, pues en España este género se considera poco más que literatura menor (en contraste con la “alta literatura”). Similar a lo que pasa con la ciencia ficción, que durante mucho tiempo fue considerado un género de escapismo y naves espaciales (como si eso fuera malo), el terror en España es considerada literatura de nicho y muy dirigida hacia un público concreto. No se lee en las escuelas como Poe (quizá exceptuando a Bécquer) ni se vende en editoriales generalistas como King.

El terror español; una multitud de nombres

Sin embargo, la literatura de terror española está en un momento muy interesante. Actualmente hay dos editoriales especializadas en terror y muchas otras que publican obras de autores que exploran con sus historias todas las variantes que puede tener el miedo, buscando aquello que puede despertar el horror en el lector. Desde el gore, hasta los monstruos, hasta el terror psicológico, en España tenemos un amplio abanico de posibilidades literarias.

Ilustración de Ninona para un relato de Bécquer
Podemos leer novelas de zombies y conocer las novelas de Carlos Sisí (que ahora publica nueva novela de terror, aunque no de no-muertos, con Insólita: Varsovia) o las de Manel Loureiro. Podemos leer sobre pesadillas y mundos que se acaban con Ismael Martínez Biurrun, Guillem López, Jesús Cañadas o Emilio Bueso. Sobre fantasmas con Miguel Córdoba, Mariana Enriquez (permitidme que la añada, aunque sea argentina, pues toda publicidad hacia esta autora es poca), Cristina Fernández Cubas, Pilar Pedraza, Elia Barceló Jaume Vicent o Nieves Mories. Podemos adentrarnos en la fantasía oscura y leer a José Antonio Cotrina (en solitario o con Gabriela Campbell, en ambos casos 100% recomendables), a Ferran Varela o Teresa P. Mira de Echeverría (que también es argentina). O podemos conocer el bizarro, un subgénero que no siempre se puede relacionar con el terror pero que siempre provoca la incomidad que consigue también este género. Tenemos a autores como Tamara Romero o Alfredo Álamo.

Si algo he querido dejar claro es que aquí no tenemos ningún Stephen King, un autor que marque tendencia y que venda millones escribiendo terror, que luego se traducirá a la gran pantalla. Pero eso no quita que en España seamos productores de cultura y que una parte de esa cultura (tanto cinematográfica, de la que no he hablado por ignorancia, como literaria) forme parte del amplio género del terror. Pero sí que me gustaría que, después de leer este artículo, quede claro que en España tenemos muchísimos autores y autoras interesantes, que exploran nuestros miedos interiores en sus novelas. No soy una experta en el género (aunque es algo que me gustaría llegar a conocer bien con el tiempo) ni he podido leer, por desgracia, a todos los autores que he comentado anteriormente. Por eso, este artículo, más que ser un análisis de las formas en las que el género puede mutar, es una carta de amor hacia la literatura de terror española y hacia todos aquellos autores que, conocidos o por descubrir, han llenado de pesadillas mis noches más oscuras. Por todo eso y por mucho más, gracias.

2 comentarios :

  1. Reconozco que no leo mucho terror. O al menos, el problema es el que mencionas: no lo considero terror. Y tampoco entiendo muy bien por que. Guillem, Biurrun, Cañadas, Enriquez, Gabriella... he leído varios, y me encantan. Me ha gustado mucho el artículo, y da ganas de reivindicar esta gran producción de género que tenemos en el panorama nacional. Bravo.

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  2. Mis favoritos de terror español son Emilio Carrere, José Mª Latorre y la grandísima Pilar Pedraza <3

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