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Mejores lecturas de 2019

martes, 7 de enero de 2020


2019. Un año más que despedimos desde el blog, aunque en esta ocasión la entrada para hacerlo llegue un poco tarde. Me conocéis y sabéis que a veces soy un poco desastre, pero es la primera vez que tardo tanto en colgar mis mejores lecturas. Sin embargo, no quería dejaros sin esta entrada, pues a mi me encanta poder repasar como ha ido mi año lector y, de paso, recomendaros algunos de los mejores libros que han poblado mis estanterías este 2019. Es por eso que, con tardanza pero sin alevosía, os muestro hoy las mejores lecturas de 2019. Mejor tarde que nunca, ¿no?

Ah, otra aclaración. Este año ha sido un mal año para leer antologías (espero que esto cambie mucho el año que viene), por lo que no puedo destacar casi ningún relato.

Amor de monstruo de Katherine Dunn

No estaba segura de poner este libro aquí. Disfruté muchísimo con la novela de Dunn en su momento, pero al contrario que el resto de libros de esta lista, no ha dejado una huella marcada en mí. Aún así, no me parece que eso le reste méritos al libro, pues conectó conmigo en el momento perfecto. Amor de monstruo es un libro muy Blackie Books (y lo digo como una cosa muy positiva), que muestra la vida de una familia circense, de niños marginados, apartados de la sociedad, diferentes pero con su propia vida. Como se desarrolla la trama y, sobre todo, como Katherine Dunn logra construir estos personajes es lo que hace que sea tan interesante. Se le añade a esto un estilo ideal para la historia y muy muy bonito en su simplicidad. Sin duda, un libro a tener en cuenta.

El cielo de piedra de N.K. Jemisin

Y si he dicho que Amor de monstruo no me dejó demasiado marca, El cielo de piedra, la última parte de la trilogía fantástica de Jemisin hizo todo lo contrario. La autora afroamericana sabe muy bien qué teclas tocar para conectar con su lector, para impresionarlo o para mostrar una historia que no paró en ningún momento del libro. El final perfecto para una trilogía que ha sido, también a su modo, casi perfecta. Merecedora totalmente de los tres Hugos que se ha llevado, sin duda.

Herederos del tiempo de Adrian Tchaikovsky

Después de leer un Spiderlight que me dejó más bien fría, no esperaba demasiado de Herederos de la tierra. Sin embargo, el Celsius lo cambió todo y después de oírle hablar del libro, tuve la necesidad de leerlo. Herederos del tiempo usa elementos de ciencia ficción clásica y los subvierte a lo que quiere el autor. Con una trama poco original de nave generacional y otra, muchísimo más novedosa, de una sociedad de arañas inteligentes, Tchaikovsky escribe una historia de ciencia ficción fabulosa y, aunque a veces algo irregular, sin duda se mete en mis mejores lecturas del año.

A gathering of shadows de V. E. Schwab

O, más bien, toda la saga de Sombras de magia. Aunque A darker shade of magic, el primer libro de la saga, lo leí en 2018, ha sido este 2019 que le he cogido realmente cariño al libro y a la trilogía. A gathering of shadows hace un magnífico trabajo como segunda parte, pues en vez de intentar repetir el patrón de la primera, presenta nuevas tramas con los personajes que ya conocemos. Aprofundiza en ellos. La relación de Kell y Rhy, como siempre, lo mejor, pero también presenta a Rhy y Alucard o a Lila y Alucard, dinámicas muy interesantes que la autora sabe llevar a la perfección. Hacía tiempo que no sufría tanto leyendo un libro como he sufrido al leer Sombras de magia y solo por eso, ya merecía un puesto en las mejores lecturas.

Fragmentos de honor de Lois McMaster Bujold

No sabía si añadir a Bujold en esta lista o en la de mejores autoras. No porque no me parezca que Fragmentos de honor pueda estar en mis mejores lecturas, sino porque es solo la puerta a una saga larguísima. Sin embargo, lo mucho que disfruté con Cordelia y Aral, y toda la trama de Escobar y Barrayar… solo por ello, Fragmentos de honor merece esta posición. Pese a haber leído ya Aprendiz de guerrero, donde coge el protagonismo el hijo de Aral y Cordelia, no he podido evitar encariñarme más de ellos dos, de su relación y la confianza que se tienen el uno al otro.

V. E. Schwab

Era inevitable que esta autora acabara en la lista de mejores autoras de mi 2019. Vosotros sabíais que estaría aquí, yo lo sabía, los mayas lo sabían. Y es que este año he leído casi toda su obra (Vengeful, lo que me quedaba de Sombras de Magia, la trilogía de Verity…), he hablado de ella en Windumanoth, he escrito un artículo sobre cómo leerla, la he visto en persona… vamos, ha sido un año en el que Schwab ha estado muy presente y por eso, y sin ninguna duda, encabeza la lista de autoras del 2019. Espero poder seguir leyendo sus libros este año.

Rebecca Roanhorse

Otra autora que está aquí y no solo por razones literarias. Conocerla en Barcelona, asistir a su charla en Gigamesh y en la biblioteca fue muy interesante a muchos niveles. El rastre del llamp fue la primera lectura que hice de su obra (y del catálogo de Mai Més. No será la última) y la verdad es que me marcó muchísimo. Quizá no tanto como para estar en mejores lecturas, pero sí para destacarla en este post. Tengo muchas ganas de seguir leyendo lo que escriba Roanhorse, pero de momento, me quedo con la auténtica experiencia que fue leerla y escucharla.

Anna Starobinets

Que Starobinets es una de mis autoras preferidas, así en general, no es algo muy difícil de adivinar. He hablado de ella en multitud de ocasiones, he reseñado todos los libros que tiene publicados al español (espero que ese número crezca pronto) y la he recomendado por activa y por pasiva. Este año fue un placer inmenso conocerla en el Celsius y escucharla hablar, igual de inmenso que fue leer el que, para mí, se ha convertido en su mejor libro, La glándula de Ícaro. Gracias Celsius por traer a Anna, gracias Anna por venir y gracias, sobre todo, por los libros que escribes.

Lucy Taylor

Y acabo con otra relatista, pues Lucy Taylor ya estuvo destacada el año pasado y no quería dejar de hablar de ella este año. Y más después de haber leído su antología. Me recuerda mucho al toque oscuramente sexual que tenía la de Carmen María Machado y, de la misma forma que me pasó después de leer su relato Amados, lo único que tuve ganas de hacer cuando acabé de leer a Lucy Taylor fue leer más Lucy Taylor. Sin duda, he leído pocas antologías este año, pero las que he leído… que nivel.

Tade Thompson

Este año ha sido un año muy Tade Thompson también. De hecho, si ni Rosalera ni Els assassinats de la Molly Southbourne están en la lista de mejores lecturas ha sido exclusivamente porque ya iba a comentarlas en este apartado. Tade Thompson ha sido un descubrimiento. Es un autor con ideas interesantes, que escribe muy bien y que muestra una ciencia ficción y un terror diferentes. Tengo muchas ganas de leer las continuaciones de sus historias.

Ferran Varela

Ni yo sé porqué Ferran Varela está en esta lista, si solo he leído un libro suyo este año. Quizá es porque tengo pendiente, y con muchas ganas de leer, El arcano y el jilguero. Quizá porque la novelette corta que leí, La danza del gohut, me dejó muy impresionada. Es un autor que escribe una fantasía diferente, extraña, pero que te atrapa en sus redes y ya no te deja ir. Quizá su nombre está aquí no solo por el 2019, sino por lo que me depara el 2020 en cuanto a lecturas. Sea como sea, sin duda Varela es un nombre que ha resonado mucho este año y que, esperemos, siga haciéndolo el próximo.

Brandon Sanderson

Y como va siendo la norma en esta entrada, Sanderson no está aquí solo por sus méritos literarios, que son muchos y muy buenos. Está aquí también por que protagonizó uno de los momentos más emocionantes de mi 2019, de mi década y, seguramente, de mi vida. Presentarlo ante tantísima gente en el Celsius fue un gozo y un honor que no olvidaré en mucho tiempo. Leer algunos de sus libros también lo es y es por eso que repite (ya no sé cuantos años seguidos recomiendo al autor) posición. Totalmente merecido.

José Antonio Cotrina

Hace un año, también este nombre figuraba en la lista de mejores autores. En 2018 leí mis dos novelas suyas preferidas, pero este 2019 también empezó con muchísimo Cotrina en vena. Aunque aún tengo pendiente leerme el último de Crónicas de la Luna roja, lo que ya se ve en los dos primeros libros, y lo mucho que me destrozan el corazón todas sus historias, hace que sea un autor que merece repetir. Muchas gracias por escribir tanto y tan bien y me alegro de tener tanto por descubrir por delante. De momento, 2020 pinta como un año en el que seguiré descubriendo su obra y eso me gusta mucho.


Este 2019 he leído 72 libros. Un poco la media a la que estoy acostumbrada (lejos quedan esos 100 libros al año que leía antes, cuando tenía más tiempo) y de la que estoy orgullosa. En este número no entran mangas (sino, sería estratosférico) pero sí comics y eso es algo importante, pues este año he empezado a leer comics occidentales de forma habitual. Estoy conociendo obras, autores e historias interesantes. En cuanto a lecturas, si miráis la lista veréis que la ciencia ficción continua siendo la norma en mis libros y no creo que cambie. 2020 se presenta como un magnífico año lector, en el que espero bajar un poco la pila (ya sabéis, esta propuesta de año nuevo siempre es un poco vacía) y, sobre todo, leer mucho y reseñar aún más.

Pero este 2019 han cambiado muchas cosas y el blog inevitablemente cambiará con él. La escritura ahora es una parte constante de mi vida (algo que antes hacía solo de vez en cuando, y solo cuando me apetecía, de manera que nunca acababa nada). Ahora formo parte de una asociación. Tengo mil proyectos nuevos. El blog no morirá (no, al menos, de momento), pero sí cambiará, mutará a algo menos estable quizá, pero igual de motivador. Así que espero que me acompañéis también a los cambios que depare el 2020, de la misma forma que habéis hecho desde 2014.

¡Feliz año nuevo!

Reyes del horror: la literatura de terror en España

jueves, 31 de enero de 2019



Dentro del género, la literatura de terror parece ser la hermana pequeña: aquella que está a la sombra de sus hermanas mayores, como son la fantasía o la ciencia ficción. Por supuesto, nada más lejos de la realidad y es que el terror nació a la vez que el resto de la literatura. Al fin y al cabo, las historias hablan sobre emociones humanas y el miedo es una de las emociones más primigenias de los seres vivos. El terror nos acompaña durante toda nuestra existencia y a medida que vamos creciendo, va mutando, cambiando, disfrazándose. La literatura de terror ha estado siempre ahí porque ha acompañado siempre al propio miedo.

Cuando pensamos en grandes nombres de escritores de terror, la mayoría de los que vienen a la cabeza son nombres anglosajones. Aparece Mary Shelley, Bram Stoker, Edgar Allan Poe, Lovecraft como clásicos, Stephen King, George R.R. Martin o Anne Rice como más contemporáneos. Si te adentras un poco más, conocerás a Angela Carter, Shirley Jackson o Edith Wharton. Ya hablé en este artículo sobre las mujeres escritoras de terror, en la que nombro un buen número de nombres de escritoras. Sin embargo, ¿qué pasa con la literatura de terror en castellano? En España pocas veces se ha considerado la literatura de género como “literatura de verdad” y las pocas veces que eso ha ocurrido ha sido cuando esta ha sido publicada en editoriales generalistas y publicitada como algo diferente o más “mainstream”.

Pero hay muchísima literatura de horror de calidad en español. Parece una afirmación evidente, pero no lo es para todo el mundo. En este artículo quiero ahondar en el terror español para ver todas las maravillas que se esconden detrás de apellidos españoles. Os aseguro que son muchas.

El terror anglosajón VS el terror español. ¿Qué los diferencia?

Quizá una de las características más diferenciadoras dentro del género es como este ha llegado al público. Mientras que en el mundo anglosajón, los autores de miedo han sido reconocidos como literatura clásica de calidad, sin quitarle por ello la etiqueta del terror, en España la literatura de terror ha sido escondida bajo otras etiquetas. Tenemos grandes autores como Ramón María del Valle-Inclán, Gustavo Adolfo Becquer, Emilia Pardo Bazán o Joan Perucho, pero en muchas ocasiones no se consideran sus obras como auténticas obras de terror y si lo hacen, les cuelgan la etiqueta de gótico, como si eso pudiera diferenciar un terror de mayor calidad a uno menor. Pero Bécquer escribía sobre fantasmas y Perucho sobre vampiros, así que… ¿qué diferencia estas temáticas de las que se encuentran en las historias de Poe o Stoker?

Ilustración de Virginia Argumosa
Mientras nuestros hermanos de lengua en América del Sud escribían sobre realismo mágico e historias de terror, encontrándonos así a escritores como Juan Rulfo, Isabel Allende o Gabriel García Márquez. Sus obras tienen toques de fantasía y terror (como decía Lovecraft, no existe el terror sin el género fantástico). Aunque no me atrevo a hablar demasiado de cómo se vive y se publicita la literatura de terror al otro lado del charco, sí veo que hay una diferencia frente al terror que ha estado escrito aquí, pues en España este género se considera poco más que literatura menor (en contraste con la “alta literatura”). Similar a lo que pasa con la ciencia ficción, que durante mucho tiempo fue considerado un género de escapismo y naves espaciales (como si eso fuera malo), el terror en España es considerada literatura de nicho y muy dirigida hacia un público concreto. No se lee en las escuelas como Poe (quizá exceptuando a Bécquer) ni se vende en editoriales generalistas como King.

El terror español; una multitud de nombres

Sin embargo, la literatura de terror española está en un momento muy interesante. Actualmente hay dos editoriales especializadas en terror y muchas otras que publican obras de autores que exploran con sus historias todas las variantes que puede tener el miedo, buscando aquello que puede despertar el horror en el lector. Desde el gore, hasta los monstruos, hasta el terror psicológico, en España tenemos un amplio abanico de posibilidades literarias.

Ilustración de Ninona para un relato de Bécquer
Podemos leer novelas de zombies y conocer las novelas de Carlos Sisí (que ahora publica nueva novela de terror, aunque no de no-muertos, con Insólita: Varsovia) o las de Manel Loureiro. Podemos leer sobre pesadillas y mundos que se acaban con Ismael Martínez Biurrun, Guillem López, Jesús Cañadas o Emilio Bueso. Sobre fantasmas con Miguel Córdoba, Mariana Enriquez (permitidme que la añada, aunque sea argentina, pues toda publicidad hacia esta autora es poca), Cristina Fernández Cubas, Pilar Pedraza, Elia Barceló Jaume Vicent o Nieves Mories. Podemos adentrarnos en la fantasía oscura y leer a José Antonio Cotrina (en solitario o con Gabriela Campbell, en ambos casos 100% recomendables), a Ferran Varela o Teresa P. Mira de Echeverría (que también es argentina). O podemos conocer el bizarro, un subgénero que no siempre se puede relacionar con el terror pero que siempre provoca la incomidad que consigue también este género. Tenemos a autores como Tamara Romero o Alfredo Álamo.

Si algo he querido dejar claro es que aquí no tenemos ningún Stephen King, un autor que marque tendencia y que venda millones escribiendo terror, que luego se traducirá a la gran pantalla. Pero eso no quita que en España seamos productores de cultura y que una parte de esa cultura (tanto cinematográfica, de la que no he hablado por ignorancia, como literaria) forme parte del amplio género del terror. Pero sí que me gustaría que, después de leer este artículo, quede claro que en España tenemos muchísimos autores y autoras interesantes, que exploran nuestros miedos interiores en sus novelas. No soy una experta en el género (aunque es algo que me gustaría llegar a conocer bien con el tiempo) ni he podido leer, por desgracia, a todos los autores que he comentado anteriormente. Por eso, este artículo, más que ser un análisis de las formas en las que el género puede mutar, es una carta de amor hacia la literatura de terror española y hacia todos aquellos autores que, conocidos o por descubrir, han llenado de pesadillas mis noches más oscuras. Por todo eso y por mucho más, gracias.

Crónicas del fin de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

martes, 12 de junio de 2018


Una de las novelas que más ganas tenía  de leer de este primer semestre era Crónicas del Fin, una historia dividida originalmente en cinco novelas cortas que se autopublicaron en Amazon. Pero como poco fan del digital, y aprovechando que Alethe publicaba la recopilación en papel, no esperé ni un día en empezarlo una vez llegó a mis manos. Y tengo que admitir que la historia de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina ha estado a la altura de esas altas expectativas que tenía cuando abrí el libro.

Después de que los Leviatanes y sus monstruosidades aliadas invadieran la Tierra a través de una grieta en el cielo, nada ha vuelto a ser como antes. Los rescoldos de la humanidad que han sobrevivido a la invasión aguantan como pueden con una eterna ley prioritaria: la supervivencia antes que nada. En este mundo inhumano y destrozado conocemos a Adra y su perro Winston, quienes cazan monstruos como forma de vida.

Esta es una novela o serie de novelas cortas, como prefiráis, de fantasía oscura. Pero oscura de verdad, del color del que están hechas las pesadillas. Campbell y Cotrina nos sumergen con una facilidad pasmosa en este infierno terrenal en el que Adra y Winston viven y lo hacen de una manera elegante, enseñando antes que explicando. Esto se agradece, pues el lector siempre está recibiendo la información mínima que necesita para engancharse a la historia y adentrarse en el mundo sin que resulte apabullante o abrumadora. De hecho, una de las cosas más destacables de la novela es que logra mantener el ritmo adecuado (cuando lo necesita, acelerado y trepidante y cuando no, más pausado) en las cinco partes sin apenas decaer.

La ambientación también está muy bien conseguida gracias a la capacidad lírica de los dos autores para mostrarla. Los recursos estilísticos son maravillosos y aunque a veces la lectura se hace algo desequilibrada (imagino que al haber sido escrita a dos manos), en general presenta una calidad lírica envidiable. Destacar sobre todo el uso perfecto de metáforas que logran meter al lector de lleno en la historia.

Pero esta historia no sería nada sin Adra ni Winston. Y es que los autores logran no solo que el lector entre con facilidad en este mundo inmenso que han construido, también en la piel de la protagonista. Durante las cinco novelas cortas, el punto de vista va variando entre Adra y Gale, y aunque tengo que reconocer que personalmente prefería a Adra, ambos están muy bien caracterizados.

Una cosa que he echado de menos ha sido el poder leer las historias en su formato original. Y es que se ve claramente que la novela está creada para ser una serie de novelas cortas. Cada una de las partes acaba con un cliffhanger considerable y estoy segura que la espera y las ansias de leer las continuaciones aportan también una experiencia interesante a la lectura. Al tener las cinco novellas en un mismo libro, este no ha sido mi caso (aunque para el hype me ha ido de maravilla).

Aún así, la edición de Alethe es magnífica y agradecer que hayan mantenido a Libertad Delgado como ilustradora, ya que fue la encargada de ilustrar las portadas de las anteriores entregas. Así que no sé a qué estáis esperando para adentraros en el mundo destrozado y gore de Las crónicas del fin. Os prometo que es una experiencia altamente disfrutable.

Otras reseñas:

La canción secreta del mundo de José Antonio Cotrina

jueves, 8 de febrero de 2018


Leer a José Antonio Cotrina es entrar en una sala a oscuras a sabiendas que en las próximas horas estás a su merced. Y él, como autor, conoce bien ese poder. La canción secreta del mundo es un buen ejemplo de ello. Después de las buenas sensaciones que me dejó Las fuentes perdidas y de haber cogido ganas a leer más cosas firmadas por este autor, los integrantes de 3 marcianos y medio elegimos este libro para el programa de enero. Y menudo viaje ha sido adentrarme en la lectura de la vida de Ariadna. Agarraos, que vienen curvas. Y de las sangrientas.

Ariadna es una adolescente que tiene dos peculiaridades: Un ojo totalmente negro y un vacío en su pasado que desconoce totalmente. Eso no le impide vivir una vida plena y feliz con su extraña y cariñosa familia y su novio Marc. Pero su vida da un vuelco cuando aparece Evan, su novio en su vida pasada, que provoca que su mente empiece a recordar. Ariadna no está preparada para lo que descubrirá sobre su pasado y sobre ella misma.

La canción secreta del mundo es similar a el dulce que le da un extraño a un niño. En apariencia, parece una novela juvenil fantástica, pero detrás de ese velo de inocencia, hay una historia oscura, turbia y llena de sangre. Cotrina es muy consciente de esto y usa los clichés que estamos acostumbrados a leer en el género para revolverlos a su favor. El triángulo amoroso, el pasado escondido, la protagonista especial... todo ello tiene su contraparte, su giro de trama brutal, que deja las espectativas del lector temblando.

Además, es una novela muy inmersiva. La ambientación que usa el autor no es exclusiva de esta novela (es la misma que Las fuentes perdidas), sin embargo explota otros caminos y otras zonas de esta ambientación que no habíamos podido leer en la novela adulta. Así, hay elementos que vuelven a aparecer (como las Casas iguales, los lectores o Cicero) y otros elementos que amplian y le dan profundidad y variedad a la ambientación. De hecho, no solo ambas novelas se pueden leer independientemente (pese a algún cameo de algún personaje) sino que el tono que tiene La canción secreta del mundo es mucho más oscuro y duro que el de su predecesora.

Este es un libro asfixiante. Desgarrador, visceral, violento. Cotrina no se corta a la hora de torturar, matar y desangrar a sus personajes y a los lectores que, esperanzados (al menos al principio de la novela) esperan otro devenir totalmente diferente. No solo eso, sino que se dedica a explorar la oscuridad del ser humano. Esto es intereresante, pues los personajes monstruosos que aparecen son también personajes "humanos". Y los humanos tienen a su vez un aspecto oscuro, horrible y monstruoso. ¿Dónde está la frontera entonces? 

Sin entrar en spoilers, uno de los puntos fuertes (y a la vez, uno de sus defectos) es lo redonda que es esta novela. Cotrina no quiere dejar ni un cabo suelto, así que cierra todas y cada una de las tramas y preguntas que ha abierto durante la historia. Esto deja una satisfacción extraña al lector (no es algo que suela pasar a un nivel tan detallista), pero a su vez provoca que el climax de la novela quede menos contundente al alargarse tanto el final. Algo que Cotrina soluciona en las últimas páginas, dejándonos con el corazón destrozado. 

Leed a Cotrina. Leedlo con La canción secreta del mundo, leedlo con Las fuentes perdidas o leedlo con cualquier otra novela, cuento o novela corta que haya escrito. Su magnifico estilo, lleno de metáforas e imágenes impactantes, su caracterización detallista (pero no pesada) de personajes y ambientación. El autor vasco es un referente en la literatura fantástica de nuestro país por obras de la calidad de La canción secreta del mundo. Y sinceramente, después de leerla, no me extraña.

Otras reseñas:
Más que veneno
Generación reader
Tres marcianos y medio

Las fuentes perdidas de José Antonio Cotrina

jueves, 12 de octubre de 2017


Empecé con Cotrina con muy mal pie. Vosotros mismos pudistéis leer mis impresiones sobre Las puertas del infinito, un libro que me había gustado poco o menos. Sin embargo, sí podía ver que había una buena narrativa y una buena intención detrás de esa novela. Eso, sumado a las recomendaciones insistentes de algunas personas sobre Las fuentes perdidas logró convencerme para adentrarme en el mundo de Delano Gris. Y no lo hice en un momento mejor que durante un road trip en Islandia.

El mundo no es todo lo que vemos. Hay mundos, realidades escondidas que se pueden vislumbrar si sabes leer entre líneas. Delano Gris es considerado un canalla y un mercenario a sueldo y por esas características es contratado para buscar las fuentes perdidas, uno de los grandes misterios del mundo que nunca nadie antes ha podido resolver. Dice la leyenda que cada una de las fuentes fue creada por un deseo humano, ya fuera este positivo o negativo, y que si bebes de ellas, el deseo te será concedido.

Las fuentes perdidas se vende como un libro clásico de aventuras y eso es lo que ofrece exactamente. Delano Gris es el guía de un grupo de aventureros, a cada cual más raro, y con los que el mismo lector podrá ir desgranando los secretos que aguardan tras el viaje. Pero aunque la premisa de la que parte es muy clásica, Cotrina consigue darle un toque original con dos factores: por un lado, el carácter y trasfondo de Delano Gris, un personaje muy interesante. Por otro lado, la magnífica ambientación de fantasía oscura que Cotrina deja entrever entre las páginas de esta novela.

Quiero ahondar en la ambientación porque es uno de los puntos fuertes de la novela. Cotrina no desaprovecha ninguna oportunidad en el viaje de los protagonistas para mostrar facetas de ese mundo que ha creado, sin apartar por ello la trama de su camino. Lo hace de forma que el lector sigue descubriendo detalles nuevos de esta realidad inventada aún cuando está a punto de acabar el libro.

La novela narra un road trip por los rincones más oscuros del mundo que se puede ver entre líneas y, como buen road trip, lo que realmente importa es el viaje. A lo largo de las páginas, vamos descubriendo con Delano no solo detalles sobre todo lo que le rodea, sino que vamos adentrándonos en su psique. Y quiero volver a ahondar en esto, pues como he dicho más arriba, el personaje de Delano es otra de las grandes cualidades del libro. Es un personaje con un pasado torturado y una personalidad llena de capas. Me ha fascinado como Cotrina construye al personaje a partir de sus recuerdos y nos deja entrever estos cada vez con más intensidad. Y aunque es un personaje oscuro, lleno de sombras, está también lleno de luz y esa dualidad lo hace muy interesante. El resto del elenco es similar, pero es con Delano con quien Cotrina se esfuerza más y con quien los lectores más profundizan.

Es también una novela muy onírica, no solo por los constantes sueños que Delano va teniendo o por la importancia de estos en la trama. El mundo construido por Cotrina camina entre la frontera del sueño y la realidad, de la oscuridad de las pesadillas y la luz de los mejores sueños. Esto se ve incrementado gracias a la maravillosa y evocadora prosa de Cotrina, que logra convertir el clásico tropo de aventuras en una historia oscura, penetrante y poética.

Es una buena noticia que Alianza haya decidido apostar por Cotrina y reeditar este libro. Primero, porque si no fuera así, yo seguramente no lo habría leído. Segundo, porque es una historia de fantasía oscura que todo amante del género debería conocer. Y tercero, porque un libro como Las fuentes perdidas merece un edición tan bonita y cuidada como la que le ha dedicado Alianza. Además de revisar la novela, han incluido un relato ambientado en este mismo mundo, Entre líneas, que es la guinda del pastel. En conclusión, un libro que nadie debería dejar de leer.

Muchas gracias a Alianza por el ejemplar.


Otras reseñas del libro: