Mostrando entradas con la etiqueta space opera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta space opera. Mostrar todas las entradas

Herederos del tiempo de Adrian Tchaikovsky

lunes, 11 de noviembre de 2019


Después de leer Spiderlight, un libro que me gustó pero tampoco me entusiasmó, tenía ganas de descubrir la faceta más ciencia ficcionera de Adrian Tchaikovsky. Aunque es un autor muy prolífico, Tchaikovsky se ha centrado más en libros de fantasía que en historias de ciencia ficción, así que no sabía cómo enfocaría este libro. Y ya os puedo adelantar que lo hace bien. Muy bien. Hoy reseño Herederos del tiempo de Adrian Tchaikovsky.

Herederos del tiempo divide su trama en dos historias separadas y, a la vez, relacionadas. Por un lado, tenemos el último rescoldo de la humanidad en una nave generacional, buscando un lugar al que llegar. Por otro lado, una sociedad de arañas que, gracias a un virus programado por los humanos del pasado, han evolucionado como especie inteligente. Estas dos historias irán relacionándose, rozándose sin llegar a tocar, pero hablando de temas similares.

Es interesante como Tchaikovsky mezcla las dos tramas de una manera magistral. Haciendo que cada parte sea protagonizada por una parte o la otra, permite que la historia de las dos avance sin interrupciones y sin que el lector sienta colgando del cliffhanger. Además, este formato le permite al autor hacer que el tiempo pase con más brío, lo que permite que sea más plausible científicamente. Y es que esta novela está muy bien tratada en cuanto a la ciencia. La evolución de las arañas en una sociedad y la forma en la que van descubriendo y avanzando sus conocimientos es fascinante y todo dentro de un marco de posibilidades plausibles. La biología está muy presente y Tchaikovsky nunca la pierde de vista. Y aunque no soy una especialista en artrópodos, para mi pasa el examen. De hecho, esta parte es quizá la más fascinante de la historia y la que acaba teniendo más peso, no en cuanto a trama, sino en cuanto a interés del lector.

Eso no significa que la trama de los humanos sea aburrida. Aunque el autor tiene que meter bastantes conflictos (y alguno parece metido con calzador para poder rellenar páginas), la evolución de los personajes principales y de la sociedad que se crea dentro de esta nave generacional también es interesante. Es verdad que esta trama es menos original y al final puede resultar repetitiva, pero creo que Tchaikosvky consigue mantener el interés en la mayoría del libro.

Al final, y aunque no lo parezca, Herederos del tiempo es una novela muy equilibrada. Con una estructura excelente, Tchaikovsky sabe lo que hace y lo hace bien. Las dos historias fluyen con naturalidad, las dos presentan conflictos interesantes y las dos son el marco para el tema principal de la novela: el choque de dos inteligencias diferentes, de dos formas diferentes de ver la vida (¿o podríamos decir tres?) y de sus perspectivas.

En conclusión, este es un libro de ciencia ficción fascinante. El sentido de la maravilla en la sociedad arácnida, y las ideas del autor que se van destilando en el texto, el mensaje que quiere transmitir y ese final tan adecuado… aunque la novela tiene puntos más flojos, el conjunto es extraordinario y la sensación que se queda al acabar (al menos en mi caso) es de satisfacción, de haber leído un libro bien hecho. La edición en castellano de Alamut, traducida por Luis G. Pardo, es también excelente. En definitiva, uno de esos libros que debería estar en la estantería de todo fan de la ciencia ficción.

Otras reseñas:

The long way to a small, angry planet de Becky Chambers

lunes, 22 de enero de 2018


Hacía tiempo que venían recomendándome The long way to a small angry planet de Becky Chambers (El largo viaje a un pequeño planeta iracundo en la versión española publicada por Insólita ediciones) y cuando por fin pude hacerlo, me arrepentí de no haberle dado una oportunidad antes. No siempre el hype ayuda en una lectura, pero a veces cuando te recomiendan varias veces un libro, es sabio hacer caso. 

En el libro de Chambers conocemos a la Wayfarer, una pequeña nave con una tripulación multiespecie cuya misión es unir dos lugares lejanos del espacio para crear portales de navegación rápida. Un trabajo arduo y que aleja a la tripulación, la mayor parte del tiempo, de cualquier tipo de sociedad. A esta pequeña familia llega Rosemary, una humana que huye de su pasado.

Esta es una historia coral, en la que todos los personajes, en menor o mayor medida, de la Wayfarer participan en la trama y en la narrativa. Y eso ayuda muy bien a expresar el ambiente familiar que rodea la nave y a ahondar en la personalidad de cada uno de sus personajes. Porque Chambers ha escrito una space opera, pero ha escrito, por encima de todo, un libro sobre personajes. Y es ahí donde reside la mayor magia del libro, en sus personajes. En sus interacciones, en su diversidad, en su pasado, su presente y su futuro. Y Chambers lo hace tan concienzudamente que a la mitad del libro el lector ya está totalmente inmerso en su universo.

Esto, por otro lado, es algo que entorpece un poco la trama, aunque no su ritmo. Al final, la mayor parte del libro es un viaje hacia una pequeña parte del universo y aunque van haciendo paradas, conociendo diferentes mundos y diferentes formas especies, creando así Chambers una ambientación rica e interesante, al final el viaje deja de tener importancia. Esto tampoco es algo que sea negativo, porque al llevar los personajes todo el peso de la trama, el libro se hace suficientemente ameno como para leerlo sin necesitar que la trama avance con fluidez.

Otra crítica que se le ha hecho, con la cual ya no concuerdo, es que el libro es demasiado esperanzador. El mensaje que transmite es un mensaje de amor y esperanza, de que hablando y dialogando la gente es capaz de entenderse. Aunque no me parece que esa sea la totalidad de lo que Chambers quiere contar, pues también tiene espacio para hablar de clonación, de la sexualidad o de la conciencia de las IA. Temas que trata a la perfección, aunque en alguna ocasión de forma demasiado superficial.

The long way to a small angry planet es un libro con una ambientación muy rica y un universo muy poblado de varias especies. Sus personajes, además, son extremadamente diversos, lo cual me pareció no solo original, sino necesario: hay relaciones interespecie, relaciones entre humanos y IA, relaciones homosexuales. Hay personajes de todos los géneros y de varias especies. Chambers ha querido dar voz a personajes muy distintos entre ellos pero que, de una forma preciosa, logran convivir entre todos dentro de la misma nave. Solo por esa belleza, el libro ya merece la pena ser leído.

En conclusión, The long way to a small angry planet es de esos libros que se agradece que existan. Y se agradece que una editorial tan currante como Insólita Editorial haya decidido publicarlo. No he leído la traducción de Alexander Paez, pero estoy segura de que es tan excelente como el libro. Así que ya sabéis, haceos con el libro de Chambers y atesoradlo, porque es de esos libros que se pueden disfrutar más de una vez. 

Otras reseñas:

Las estrellas son legión de Kameron Hurley

lunes, 8 de enero de 2018


Hay libros que sabes que te van a gustar antes de pasar la primera página. No sabes por qué, es una especie de intuición. Y no, no penséis que estoy sugestionada para que me guste al pensar esto. No se trata de expectativas (que a veces pueden hacer más mal que bien) sino de lo que transmite el libro. “Para todas las mujeres fuertes”. No ha empezado la historia, pero sabes que te va a gustar. Esto me pasó con Las estrellas son legión de Kameron Hurley, que sumado al hype que arrastraba desde hacía meses, hicieron que no pudiera resistirme a leerlo al instante en el que lo tuve en las manos.

Zan despierta sin recordar quién es ni dónde está; ha perdido la memoria. Se despierta al lado de Jayd, quien le inspira a su vez poquísima confianza y un deseo irrefrenable. Ella misma le cuenta que para recuperar la memoria, tiene que asaltar al Mokshi, como ha hecho en numerosas ocasiones anteriormente. Que el proceso de recuperación, entrenamiento, asalto y pérdida de memoria es un ciclo del que Zan vuelve cada vez en peor estado. Pero el asalto a esta nave-mundo no es importante solo para los recuerdos de Zan, sino también para el mundo Katazyrna dónde ella, Jayd y sus hermanas viven. Su mundo está pudriéndose y el Mokshi representa una nueva esperanza, un nuevo hogar. A todo esto se le suma la dificultad del asalto por la presencia de las Bhavaja, las enemigas de las Katazyrna.

La amnesia de Zan es la excusa perfecta de la autora para introducirnos en esta ambientación tan compleja, pues la propia protagonista está confundida con el mundo en el que vive. Pero eso no quita que la autora lo haga magistralmente. Nos conduce con confusión, mostrándonos siempre los pensamientos de Zan, sus ataques, sus sentimientos y sus dudas. Nos hace dudar a nosotros también. La contraposición con los capítulos de Jayd es necesaria porque de esta forma la ambientación y la trama no solo se amplían, sino que respiran.

Y es que realmente la ambientación es uno de los puntos más fuertes de esta novela. Las naves-mundo, que son totalmente orgánicas y casi parecen enormes ballenas redondas y con tentáculos, rodando por el universo y reciclando toda aquella materia orgánica que no es útil. Kameron Hurley aprovecha este universo que ha creado para explorar temas fascinantes como la maternidad y el embarazo, el racismo y la lucha contra el status quo.

Otro de los aspectos más cuidados de este libro son los personajes. Sí, todos son personajes femeninos y todos son fascinantes a su manera. Aunque aparecen pocos que sean realmente relevantes, estos están tratados con mucho mimo. Zan es fascinante y cómo va creciendo como personaje a medida que ella y el resto de personas con las que interactúan van llenando la memoria de recuerdos. El amor es el motor que la mueve, pero no el único y es esta variedad de capas que crean al personaje completo, real, vivo.

Quizá lo que más flojea de la novela es el ritmo de la trama. Con tres partes bien marcadas, el ritmo ondula entre una intensidad extrema la primera parte (el tipo de intensidad que necesitas para leer de un tirón 100 páginas, casi sin respirar), con una decaída, menor, en la segunda. Aún así, el viaje al interior del mundo, casi como haría Verne, pero con tripas, cadáveres en descomposición y monstruos terribles, me parece fascinante, un giro que no me esperaba para nada en la novela y que me mantuvo enganchada, más que por la trama en sí, por sus personajes.

En conclusión, es una alegría que Runas se haya animado a traer este tipo de literatura a España. La edición es una preciosidad, la traducción de Alexander Paez, que ha tenido que ser complicada, tan visceral como la novela misma. No es una novela perfecta, pero no hace falta que lo sea. Las estrellas son legión no solo es una novela muy disfrutable, también trata de temas importantes y fascinantes. Vamos, que lo tiene todo para ser una de vuestras mejores lecturas del año. ¿A qué estáis esperando?

Otras reseñas:
Boy with letters
Más que veneno
Sense of wonder
In the never never
La nave invisible

¡Gracias a Lee Runas por el ejemplar!