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Mejores lecturas de 2019

martes, 7 de enero de 2020


2019. Un año más que despedimos desde el blog, aunque en esta ocasión la entrada para hacerlo llegue un poco tarde. Me conocéis y sabéis que a veces soy un poco desastre, pero es la primera vez que tardo tanto en colgar mis mejores lecturas. Sin embargo, no quería dejaros sin esta entrada, pues a mi me encanta poder repasar como ha ido mi año lector y, de paso, recomendaros algunos de los mejores libros que han poblado mis estanterías este 2019. Es por eso que, con tardanza pero sin alevosía, os muestro hoy las mejores lecturas de 2019. Mejor tarde que nunca, ¿no?

Ah, otra aclaración. Este año ha sido un mal año para leer antologías (espero que esto cambie mucho el año que viene), por lo que no puedo destacar casi ningún relato.

Amor de monstruo de Katherine Dunn

No estaba segura de poner este libro aquí. Disfruté muchísimo con la novela de Dunn en su momento, pero al contrario que el resto de libros de esta lista, no ha dejado una huella marcada en mí. Aún así, no me parece que eso le reste méritos al libro, pues conectó conmigo en el momento perfecto. Amor de monstruo es un libro muy Blackie Books (y lo digo como una cosa muy positiva), que muestra la vida de una familia circense, de niños marginados, apartados de la sociedad, diferentes pero con su propia vida. Como se desarrolla la trama y, sobre todo, como Katherine Dunn logra construir estos personajes es lo que hace que sea tan interesante. Se le añade a esto un estilo ideal para la historia y muy muy bonito en su simplicidad. Sin duda, un libro a tener en cuenta.

El cielo de piedra de N.K. Jemisin

Y si he dicho que Amor de monstruo no me dejó demasiado marca, El cielo de piedra, la última parte de la trilogía fantástica de Jemisin hizo todo lo contrario. La autora afroamericana sabe muy bien qué teclas tocar para conectar con su lector, para impresionarlo o para mostrar una historia que no paró en ningún momento del libro. El final perfecto para una trilogía que ha sido, también a su modo, casi perfecta. Merecedora totalmente de los tres Hugos que se ha llevado, sin duda.

Herederos del tiempo de Adrian Tchaikovsky

Después de leer un Spiderlight que me dejó más bien fría, no esperaba demasiado de Herederos de la tierra. Sin embargo, el Celsius lo cambió todo y después de oírle hablar del libro, tuve la necesidad de leerlo. Herederos del tiempo usa elementos de ciencia ficción clásica y los subvierte a lo que quiere el autor. Con una trama poco original de nave generacional y otra, muchísimo más novedosa, de una sociedad de arañas inteligentes, Tchaikovsky escribe una historia de ciencia ficción fabulosa y, aunque a veces algo irregular, sin duda se mete en mis mejores lecturas del año.

A gathering of shadows de V. E. Schwab

O, más bien, toda la saga de Sombras de magia. Aunque A darker shade of magic, el primer libro de la saga, lo leí en 2018, ha sido este 2019 que le he cogido realmente cariño al libro y a la trilogía. A gathering of shadows hace un magnífico trabajo como segunda parte, pues en vez de intentar repetir el patrón de la primera, presenta nuevas tramas con los personajes que ya conocemos. Aprofundiza en ellos. La relación de Kell y Rhy, como siempre, lo mejor, pero también presenta a Rhy y Alucard o a Lila y Alucard, dinámicas muy interesantes que la autora sabe llevar a la perfección. Hacía tiempo que no sufría tanto leyendo un libro como he sufrido al leer Sombras de magia y solo por eso, ya merecía un puesto en las mejores lecturas.

Fragmentos de honor de Lois McMaster Bujold

No sabía si añadir a Bujold en esta lista o en la de mejores autoras. No porque no me parezca que Fragmentos de honor pueda estar en mis mejores lecturas, sino porque es solo la puerta a una saga larguísima. Sin embargo, lo mucho que disfruté con Cordelia y Aral, y toda la trama de Escobar y Barrayar… solo por ello, Fragmentos de honor merece esta posición. Pese a haber leído ya Aprendiz de guerrero, donde coge el protagonismo el hijo de Aral y Cordelia, no he podido evitar encariñarme más de ellos dos, de su relación y la confianza que se tienen el uno al otro.

V. E. Schwab

Era inevitable que esta autora acabara en la lista de mejores autoras de mi 2019. Vosotros sabíais que estaría aquí, yo lo sabía, los mayas lo sabían. Y es que este año he leído casi toda su obra (Vengeful, lo que me quedaba de Sombras de Magia, la trilogía de Verity…), he hablado de ella en Windumanoth, he escrito un artículo sobre cómo leerla, la he visto en persona… vamos, ha sido un año en el que Schwab ha estado muy presente y por eso, y sin ninguna duda, encabeza la lista de autoras del 2019. Espero poder seguir leyendo sus libros este año.

Rebecca Roanhorse

Otra autora que está aquí y no solo por razones literarias. Conocerla en Barcelona, asistir a su charla en Gigamesh y en la biblioteca fue muy interesante a muchos niveles. El rastre del llamp fue la primera lectura que hice de su obra (y del catálogo de Mai Més. No será la última) y la verdad es que me marcó muchísimo. Quizá no tanto como para estar en mejores lecturas, pero sí para destacarla en este post. Tengo muchas ganas de seguir leyendo lo que escriba Roanhorse, pero de momento, me quedo con la auténtica experiencia que fue leerla y escucharla.

Anna Starobinets

Que Starobinets es una de mis autoras preferidas, así en general, no es algo muy difícil de adivinar. He hablado de ella en multitud de ocasiones, he reseñado todos los libros que tiene publicados al español (espero que ese número crezca pronto) y la he recomendado por activa y por pasiva. Este año fue un placer inmenso conocerla en el Celsius y escucharla hablar, igual de inmenso que fue leer el que, para mí, se ha convertido en su mejor libro, La glándula de Ícaro. Gracias Celsius por traer a Anna, gracias Anna por venir y gracias, sobre todo, por los libros que escribes.

Lucy Taylor

Y acabo con otra relatista, pues Lucy Taylor ya estuvo destacada el año pasado y no quería dejar de hablar de ella este año. Y más después de haber leído su antología. Me recuerda mucho al toque oscuramente sexual que tenía la de Carmen María Machado y, de la misma forma que me pasó después de leer su relato Amados, lo único que tuve ganas de hacer cuando acabé de leer a Lucy Taylor fue leer más Lucy Taylor. Sin duda, he leído pocas antologías este año, pero las que he leído… que nivel.

Tade Thompson

Este año ha sido un año muy Tade Thompson también. De hecho, si ni Rosalera ni Els assassinats de la Molly Southbourne están en la lista de mejores lecturas ha sido exclusivamente porque ya iba a comentarlas en este apartado. Tade Thompson ha sido un descubrimiento. Es un autor con ideas interesantes, que escribe muy bien y que muestra una ciencia ficción y un terror diferentes. Tengo muchas ganas de leer las continuaciones de sus historias.

Ferran Varela

Ni yo sé porqué Ferran Varela está en esta lista, si solo he leído un libro suyo este año. Quizá es porque tengo pendiente, y con muchas ganas de leer, El arcano y el jilguero. Quizá porque la novelette corta que leí, La danza del gohut, me dejó muy impresionada. Es un autor que escribe una fantasía diferente, extraña, pero que te atrapa en sus redes y ya no te deja ir. Quizá su nombre está aquí no solo por el 2019, sino por lo que me depara el 2020 en cuanto a lecturas. Sea como sea, sin duda Varela es un nombre que ha resonado mucho este año y que, esperemos, siga haciéndolo el próximo.

Brandon Sanderson

Y como va siendo la norma en esta entrada, Sanderson no está aquí solo por sus méritos literarios, que son muchos y muy buenos. Está aquí también por que protagonizó uno de los momentos más emocionantes de mi 2019, de mi década y, seguramente, de mi vida. Presentarlo ante tantísima gente en el Celsius fue un gozo y un honor que no olvidaré en mucho tiempo. Leer algunos de sus libros también lo es y es por eso que repite (ya no sé cuantos años seguidos recomiendo al autor) posición. Totalmente merecido.

José Antonio Cotrina

Hace un año, también este nombre figuraba en la lista de mejores autores. En 2018 leí mis dos novelas suyas preferidas, pero este 2019 también empezó con muchísimo Cotrina en vena. Aunque aún tengo pendiente leerme el último de Crónicas de la Luna roja, lo que ya se ve en los dos primeros libros, y lo mucho que me destrozan el corazón todas sus historias, hace que sea un autor que merece repetir. Muchas gracias por escribir tanto y tan bien y me alegro de tener tanto por descubrir por delante. De momento, 2020 pinta como un año en el que seguiré descubriendo su obra y eso me gusta mucho.


Este 2019 he leído 72 libros. Un poco la media a la que estoy acostumbrada (lejos quedan esos 100 libros al año que leía antes, cuando tenía más tiempo) y de la que estoy orgullosa. En este número no entran mangas (sino, sería estratosférico) pero sí comics y eso es algo importante, pues este año he empezado a leer comics occidentales de forma habitual. Estoy conociendo obras, autores e historias interesantes. En cuanto a lecturas, si miráis la lista veréis que la ciencia ficción continua siendo la norma en mis libros y no creo que cambie. 2020 se presenta como un magnífico año lector, en el que espero bajar un poco la pila (ya sabéis, esta propuesta de año nuevo siempre es un poco vacía) y, sobre todo, leer mucho y reseñar aún más.

Pero este 2019 han cambiado muchas cosas y el blog inevitablemente cambiará con él. La escritura ahora es una parte constante de mi vida (algo que antes hacía solo de vez en cuando, y solo cuando me apetecía, de manera que nunca acababa nada). Ahora formo parte de una asociación. Tengo mil proyectos nuevos. El blog no morirá (no, al menos, de momento), pero sí cambiará, mutará a algo menos estable quizá, pero igual de motivador. Así que espero que me acompañéis también a los cambios que depare el 2020, de la misma forma que habéis hecho desde 2014.

¡Feliz año nuevo!

Escritoras de horror: Cinco novelas terroríficas

jueves, 31 de octubre de 2019


Octubre es uno de mis meses preferidos del año. Empieza a aparecer el frío, la vida se aleja del verano y hay muchísimos eventos en los que participar. Halloween (o la Castanyada, si como yo, sois catalanes), el #LeoAutorasOct, el Salón del manga… Y como si quisiera aunar todo esto, me he dado cuenta que, en los últimos años, en octubre tengo tendencia a leer terror escrito por mujeres. Hace dos años escribí esta entrada sobre escritoras de terror y el año pasado recomendé, junto con Alexander Páez, diez relatos escritos por mujeres. Así que para seguir esta tradición, hoy quiero recomendaros cinco novelas de terror escritas por mujeres que, creo, os pueden encantar si os gusta el género.

Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson

No me canso de recomendar esta novela y es que Shirley Jackson es un must cuando hablas de escritoras de terror. Con un tono casi familiar y cercano y una sensación de extrañeza que rodea toda la casa de los Blackwood, Jackson nos adentra en la historia de Merricat y su hermana. Y lo que al principio nos parece una verdad casi intocable acaba deformándose en una realidad diferente, sorprendente. Esta familiridad juega en nuestra contra, pues Jackson usa elementos que siempre hemos visto y los transgiversa a su antojo, convirtiendo la princesa en villano, el dragón en víctima. A esto hemos de añadir una caracterización de personajes casi perfecta y una lírica preciosísima que caracteriza los libros de Jackson. Un canto a la soledad y a la extrañeza que, sin duda, todo el mundo debería leer en algún momento de su vida. 

El vivo de Anna Starobinets

Adoro a Anna Starobinets por sus narrativas enfermizas, reflejo de una sociedad demasiado parecida a la nuestra. El terror de esta autora rusa toca cerca de casa y aunque sea, como en este caso, tan lejano como solo la ciencia ficción puede ser, los elementos que la rodean nos tocan de cerca. En este caso, Starobinets escribe una distopía con una familiraridad terrorífica. Como en todas sus historias, parte de una realidad cotidiana en la que casi podemos vernos reflejados y adentra al lector, poco a poco, en un ambiente perturbador del que no puede salir. El horror de esta novela es sutil y, en parte, trabajo del lector y no solo de la autora. Pero al leer El vivo y la sociedad que describe, es inevitable recordar nuestra propia realidad y ver como Starobinets la ha deformado lo justo para que sea ficción, pero no del todo. Ella nos habla directamente a nosotros y es imposible apartar la mirada. Sin duda, una autora (y una obra) a tener en cuenta.

Cero de Kathe Koja

Siempre que hablo de este libro lo describo como un viaje al infierno de ida, pero sin el billete de vuelta. Creo que es la mejor definición para entender la obra de Koja, pues la capacidad que tiene la autora de meterte en la mente perturbada del personaje principal y en darte a conocer la espiral de pensamientos en la que está metido es fascinante. De una fascinación que no te deja ir, pues al igual que el agujero negro que protagoniza esta novela, las páginas de la historia se suceden de una forma casi natural. El lector solo puede ser espectador de la realidad que se desarrolla ante sus ojos y que, poco a poco, se adentra en las profundidades más oscuras y terroríficas de la psique humana. Aquí reside el verdadero terror, pues aunque claramente la premisa de la que parte la novela es muy improbable, sus consecuencias son muy humanas y plausibles y nos remueven algo en el interior. El terror descrito en Cero es extraño, pero fascinante, como una obra de arte que, aunque te incomode, no puedes dejar de mirar. 

Feed de Mira Grant

Mira Grant, tambien conocida como Seanan McGuire, es una autora muy prolífica tanto en fantasia, como en ciencia ficción. Como Grant, además, escribe un terror más clásico, más de monstruos y menos de humanos, pero muy interesante también. Yo, de hecho, la conocí con esta novela. Feed no es una novela de zombis al uso y solo por eso, ya merece la pena adentrarse en ella. Aunque el monstruo que caracteriza la ambientación del libro es el no-muerto, el verdadero enemigo es la ambición humana y como esta puede deformarlo todo hasta en momentos de vida o muerte. La crónica de la protagonista, que está idealmente pensada en primera persona, ayuda a meterse en este mundo tan bien creado y en una trama que se aleja parcialmente del terror para adentrarse en un thriller psicológico y político muy bien llevado. Extrañamente, este libro no tuvo buena acogida, pero para mi es una de las novelas más originales de zombis que he leído. Y eso es decir mucho. Si os gusta el tema, no os perdáis Feed.

El año de Gracia de Cristina Fernández Cubas

El terror escrito por autoras españolas es una de mis asignaturas pendientes. Aún no he podido leer a Pilar Pedraza (sino, estaría en esta lista seguro) y lo poco que he leído de autoras han sido más relatos que novelas. Sin embargo, una de las escritoras de terror más contundentes e interesantes de nuestro país es Cristina Fernández Cubas. Con muchísimas novelas en su haber y aún más cuentos, destaco esta no solo por ser la única que he leído, sino también por tener ese toque de terror más tradicional que me encanta. Fernández Cubas usa la ambientación, la extrañeza de las cosas cotidianas que pueden convertirse, de repente, en algo diferente, monstruoso. Juega con los miedos internos, con la paranoia humana, para convertir una novela que parece casi Walden en una historia de horror no muy terrorífico, pero si muy interesante. Además, tiene una prosa que merece la pena descubrir.

Su cuerpo y otras fiestas de Carmen María Machado

Y un bonus. Aunque sea colección de relatos y no novela, quería añadirla. Soy una lectora reciente a las novelas de terror, pero lo soy aún más a los relatos de terror. Aún así, y desde que me adentré en este género, he de reconocer que los cuentos cortos de miedo me fascinan. Me encanta como, en pocas páginas, algunas autoras son capaces de transmitir sensaciones tan desagradables. Una autora que descubrí el año pasado, y que sin duda excele en esto, es Carmen María Machado. Su antología, Su cuerpo y otras fiestas, habla de feminismo, de sexualidad, pero también de situaciones terroríficas, de un horror que conocemos todos por que nos toca de cerca. Es humano, es familiar, es tan incómodo que en algunas ocasiones optamos por apartar la mirada. O peor aún, seguir mirando. Por que Machado busca esa parte morbosa de nosotros, esa parte que disfruta con el horror ajeno aunque sea incapaz de aceptarlo. Conoce bien la oscuridad humana y la muestra en 12 relatos cortos pero intensos. 

La glándula de Ícaro de Anna Starobinets

lunes, 1 de julio de 2019



Falta menos de un mes para el Festival Celsius y seguimos para bingo con el Proyecto Celsius. En esta ocasión, Alex Páez y yo vamos a hablar de La glándula de Ícaro, una antología de cuentos de terror publicada por Nevsky. Starobinets es, quizá, la autora que más ganas tengo de escuchar en el festival y más después de leer este libro. Pues como dice Ismael Martínez Biurrun en el prólogo que abre este libro, nadie escribe ficción científica como lo hace Anna Starobinets. Y después de leer este libro, no puedo más que estar de acuerdo con él.

La glándula de Ícaro es una antología compuesta por siete relatos de terror y ciencia ficción. El subtitulo del libro es El libro de las metamorfosis y estas  están presentes en todos y cada uno de los relatos que lo conforman. Nos muestran los cambios que sufren los personajes y las consecuencias de dicho cambio.

El mundo literario de Starobinets empieza de una manera más bien cotidiana. Nos muestran escenas que conocemos, que hemos visto mil veces en películas o en nuestro día a día. Una esposa que descubre que su marido le ha sido infiel. Un guionista que acude a una reunión con un posible cliente. Una hija que le pide a su madre que le compre un juguete. Sin embargo, poco a poco Starobinets consigue meter al lector en el mundo opresivo de sus historias y estas se van transformando, alejándose de la cotidianidad para entrar en un miedo casi instintivo, delicado y muy sutil. Starobinets no usa elementos típicos ni muy visibles, sino que su terror muestra la cara más oscura de la humanidad, el cambio y lo que ello conlleva.

Los relatos que componen esta antología son relatos opresivos a causa del pesimismo que muestran. Nos muestra futuros cercanos y aterradores por lo verosímiles que son. Nos muestra personajes que, intenten o no luchar, al final se rinden al cambio. Se adaptan a las circunstancias y en esa adaptación, es dónde podemos vernos reflejados. Todos los personajes viven cambios, ya sean quirúrgicos, genéticos o ambientales, pero sea como sea, siempre son un cambio de paradigma.

Los relatos son muy humanos y cercanos, en algunos casos, casi tiernos. Pero también tienen un componente muy visceral, muchas veces representado con los bichos que caracterizan la obra de la autora. Ya sea a través de metáforas, a través de paralelismos con la metamorfosis o a través de los propios bichos como elementos en la historia, Starobinets recrea a la perfección en su lírica esa sensación de agobio y rechazo hacia los insectos que mucha gente siente.

Y es que no se puede hablar de Starobinets sin hablar de su lírica y su forma de escribir. El terror me parece uno de los géneros más complicados y elaborados de escribir y Starobinets podría ser su reina: consigue, a través de sus palabras, hacernos partícipes de sus historias, pues de alguna manera ya lo somos: los futuros distópicos y terroríficos que muestra en los relatos son, de alguna forma, una reflexión de nuestra propia humanidad. De nuestro futuro.

Se suele decir que las antologías son, por naturaleza, irregulares. Y es verdad que siempre habrá algún relato que guste más y alguno que guste menos. Pero con Starobinets, los relatos que menos me han gustado siguen siendo excelentes tanto en trama, como en personajes como en prosa. Destacaré, aún así, el relato que abre la antología (La glándula de Ícaro), el relato que la cierra (Spoki) y Delicados pastos. Tres, sí, pero podría haber dicho perfectamente los siete. En resumen, Starobinets es una autora de lectura obligatoria y La glándula de Ícaro, uno de sus mejores libros, por no decir el que más me ha gustado. Además tanto la edición de Nevsky como la traducción de Fernando zptero son impecables. Así que ya sabéis. Dios salve a la reina del terror, y a leer a Anna Starobinets.  

Otras reseñas:

Maestras del horror: El terror escrito por mujeres

martes, 31 de octubre de 2017


Desde mucho antes de que naciera el #LeoAutorasOct y las muchas otras iniciativas que se han creado alrededor de la visualización de la mujer escritora, se ha dicho que la mujer no ha participado en la literatura de género. Sobre todo en la literatura de género de terror. Hoy en día muchos sabemos que eso no es cierto y luchamos para que se reconozca la labor de grandes escritoras de género. Desde mi flagrante ignorancia (una que intento remediar con el tiempo, pero que sigue ahí, pues no he leído mucho terror) he querido escribir esta entrada, hablando de las autoras que sí he leído y de las que conozco y me gustaría leer. Por supuesto, podéis consultar algunos de los links que os adjunto más debajo de gente que sabe más que yo del tema, pero mi intento era hacer una entrada similar a la de “Cómo leer a X y no morir en el intento” pero con mujeres escritoras de terror. Si lo he conseguido o no, eso ya es otro tema.

Terror anglosajón: de lo más clásico a la literatura actual

Mary Shelley por Marina Vidal para Adopta una autora
Se dice que la literatura de género nació con Mary Shelley. Aunque ya había proto-ciencia ficción o proto-fantasía y aunque las historias de terror nacieron junto con la humanidad (pues tanto el miedo como el impulso narrador ha estado con nosotros desde las primeras sociedades), es verdad que Frankenstein o el moderno Prometeo es una obra que marcó un hito en la literatura. Esta novela se podría incluir dentro del género de terror gótico del que seguro que conocéis títulos escritos por autores, como Drácula de Bram Stoker o Otra vuelta de tuerca de Henry James. Pero, ¿y autoras mujeres? Ya en el siglo XIX había más mujeres aparte de Shelley que escribían sobre fantasmas, mansiones góticas y ambientes oscuros. Ann Radclife y su Los misterios de Udolfo fue una de las pioneras o la gran Edith Nesbit, con sus cuentos de terror gótico para adultos (Relatos sombríos por La Biblioteca de Carfax, 2017). Podemos incluir a Edith Wharton en esta lista, en cuanto tiene algunos relatos que recogen la herencia fantasmal de James (Cuentos inquietantes, Impedimenta, 2015) o hasta Emily Brontë con Cumbres Borrascosas (Alba editorial, 2014), que aunque no habla del terror per se, su novela tiene un ambiente muy opresivo que recuerda a obras posteriores.

Aunque no son autoras clásicas, pues ya nos alejamos del siglo XIX, hay algunas autoras que reciben la herencia de las obras de estas primeras pioneras y adaptan el terror a las historias que quieren contar. Quiero destacar sobre todo a autoras como Shirley Jackson (Siempre hemos vivido en el castillo, Minuscula, 2017), que da voz a las figuras femeninas y relata unos ambientes opresivos y descarnados maravillosos. Hay un artículo genial de Andrea Prieto en La nave invisible sobre los personajes femeninos en las obras de Jackson, y es que aunque Jackson no es la primera en dar voz a las mujeres, sí lo hace de una manera magistral. A destacar también Angela Carter (La cámara sangrienta Editorial Sexto Piso, 2014), que es una maravillosa escritora de retellings de terror: Sabe retorcer las historias que nos vieron crecer de niños y sacar el monstruo y la oscuridad de ellas. Pronto tendréis reseña de ambas en el blog.

Laura Lee Bahr por  Jim Agpalza
Si retrocedemos un poco hasta los años ochenta y noventa, encontramos autoras fascinantes como Lisa Tuttle, con un terror psicológico que atrapa al lector desde la primera página como pasa con Futuros perdidos (Gigamesh, 2016), Anne Rice, que ha explorado muchos de los elementos de terror como pueden ser los vampiros o las brujas en las sagas de Lestat y las Brujas de Mayfair. Charlaine Harris con su saga de True Blood (aunque se aleja mucho del terror y se acerca más bien al chick lit con vampiros, tiene algunos elementos interesantes como el trato de las razas fantásticas) o Lauren K. Hamilton y su saga de Anita Blake (Gigamesh, 2006).

En la actualidad, el terror está cogiendo cada vez más poder en, sobre todo, el formato corto. Hay muchas autoras que están destacando por sus atmosferas opresivas y ambientales. Hablo de autoras como Anna Starobinets, Angela Slatter o Alyssa Wong: autoras que tratan al género dándole un toque muy personal (podéis leer más sobre ellas en esta entrada). No solo encontramos relatos cortos, también hay novelas de terror muy interesantes como El vivo de Starobinets  (Nevsky, 2015), Fantasma de Laura Lee Bahr (Orciny Press, 2015), entre otras.

El terror hispano

España no se queda atrás en cuanto a la literatura de terror. Aunque no soy una experta, pues he leído más bien poco (la literatura española, tanto de autores como de autoras, es una de mis asignaturas pendientes), conozco algunos nombres esenciales y he leído a otros. Emilia Pardo Bazán tiene algunos relatos de terror o Isabel Allende, con alguna novela de fantasmas (aunque cultiva sobre todo una novela más realista, a veces tiene elementos más fantásticos o de terror). Pero hay dos autoras esenciales: Una es Pilar Pedraza, autora de terror con toques góticos y femenistas. La otra es la gran Cristina Fernández Cubas, escritora sobre todo de relatos y novelas cortas que cultiva un horror que traspasa las páginas del libro (podéis leer la reseña de El año de Gracia en el blog). No olvidarme tampoco de Gabriella Campbell, que no solo es una excelente divulgadora de técnicas de escritura, sino que también escribe, entre otras, historias de fantasía oscura, o de Elia Barceló, una de nuestras escritoras españolas más importantes y versátiles que tiene el género y que, entre muchos otros, ha escrito cuentos de terror.

Editoriales que te recomiendan libros

Se dice que el terror es uno de los géneros menos leídos y comprados. No puedo opinar sobre el tema, pues no conozco los números editoriales, pero si me da la sensación, desde una perspectiva lectora y reseñadora, que el terror es menos leído y compartido que la fantasía o la ciencia ficción. Es quizá por eso que sorprende y anima ver que hay proyectos editoriales que, pese a eso, apuestan por autores de terror. Algunos lo hacen puntualmente (Impedimenta, Anagrama, Nevsky, etc). Pero hay dos que quiero recalcar porque se han especializado en editar terror.

Valdemar es la editorial de terror por excelencia. Es una editorial cuyo catálogo es una obra de arte y que mantiene una calidad excelente. Es de esas editoriales que si publican algo es por que merece la pena leerlo. Aunque la proporción de autoras y autores que publican es bastante desequilibrada, se encuentran joyas como algunas obras de Pedraza, Caitlín R. Kiernan (La joven ahogada, 2014) o, por supuesto, Mary Shelley. Hace relativamente poco nació otra editorial especializada en la literatura de terror, La biblioteca de Carfax, que está apostando por muchas autoras interesantes y casi desconocidas como Amelia B. Edwards, Beverley Lee o Gemma Files. 

Como he dicho más arriba, no soy una experta en la literatura de terror. Algunas de las autoras que he comentado en la entrada no he podido leerlas aún (Pedraza o Shelley son dos vergonzosas pendientes), otras las he leído poco. Tampoco he leído a muchos autores. Sin embargo, ha dado la casualidad que este octubre he leído varias autoras de terror (Carter, Starobinets, Shirley, Dark Fantasies) y he pensado que sería interesante hablar de todas las mujeres que conozco que escriben terror. Por pocas que sean. Y si así consigo que os animéis a leer algunas de las que he comentado aquí, pues bienvenida sean. 

Otros links

Aún así, os dejo algunas entradas sobre autoras de terror de expertos mucho mejor informados que yo:

Refugio 3/9 de Anna Starobinets

miércoles, 25 de octubre de 2017



Una de las autoras que descubrí el año pasado gracias al #LeoAutorasOct fue Anna Starobinets, de la cual me leí Una edad difícil y El vivo. Fue esta una de las razones que me llevó a leer Refugio 3/9 este octubre. Además, esta era una de las lecturas elegidas para leer con 3 marcianos y medio. Aún así, cuando llegó la hora de adentrarme en este obra escrita en 2006 (y publicada en 2015 por Nevsky), conocí una Starobinets totalmente desconocida para mí.

Durante el viaje de Masha a Francia, ocurre algo singular que cambiará su vida: su cuerpo se transforma en un mendigo. Esta transformación convertirá su viaje de retorno en una lenta agonía en la que Masha se irá perdiendo a sí misma. Paralelamente a su historia tenemos a la del Niño, quien un día en el parque de atracciones tiene un accidente y acaba en un mundo completamente diferente. En el fondo, la historia de Hansel y Gretel, guiando los pasos de los personajes como si fueran migas de pan.


La novela de Starobinets está estructurada, como ya he dicho, de forma paralela. Eso hace que se pueda ver el contrastee entre la histria más parecida a un cuento tradicional y la historia de Masha, que mezcla un tono de terror con un tono casi distópico. Al más estilo Philip K. Dick, pero sin la especulación de ciencia ficción, Starobinets va enredando al lector entre los hilos narrativos de la novela. Esta estructura es interesante también para ver como las fronteras entre las dos historias se van difuminando. Es una novela muy onírica y eso se nota en estos pequeños momentos. Sin embargo, la novela pierde fuelle a partir de la segunda mitad, cuando algunos de los personajes cambian.  Y pese a que continúa esta estructura paralela, no tiene tanto sentido a partir de esta segunda parte.

Anna Starobinets va envolviendo en una sensación de irrealidad toda la novela y al final ni el lector ni los personajes saben discernir entre lo que es real y lo que no. ¿Es real que el mundo se está yendo a la mierda o es solo como lo ve Masha? ¿Dónde está el Niño realmente? El lecotr no deja de hacerse preguntas y Starobinets le invita a seguir leyendo para descubrir algunas de las respuestas (aunque muchas quedan abiertas).

Toda la novela tiene un aire de fábula, de cuento tradicional. Starobinets usa elementos del folklore ruso y los mezcla con elementos de la tradición más anglosajona (como, por ejemplo, Hansel y Gretel o La bella durmiente), de manera que al lector inglés o español no se le hacen ajenos aunque sí extraños. Esto es una de las cosas más interesantes de la novela y con la que la autora juega mejor: Los personajes y el aire de fábula que tiene todo el libro.

Starobinets tiene la capacidad de crear mal rollo a través de las palabras. Sus descripciones son muy expresivas y decadentes, sus narraciones tienen algo terrorífico que es inidentificable pero que lo notas en el tono que envuelve la novela. Los finales felices no existen y los personajes, aunque están viviendo un cuento, da la sensación de que habitan una pesadilla, tanto por el onirismo del que he hablado antes como por el terror inherente en la novela.

En conclusión, Refugio 3/9 tiene elementos muy interesantes, pero al final no sabe desarrollarlos bien. La novela pierde fuelle hacia el final del libro y pierde parte del interés que ha logrado despertar al principio. No es una mala novela y se pueden ver algunos de los tropos que tiene Starobinets. Pero en comparación con Una edad difícil o El vivo, he encontrado Refugio 3/9 más flojo. 

Otras reseñas:


El vivo de Anna Starobinets

lunes, 24 de octubre de 2016



Este #LeoAutorasOct (y digo este porque espero que se hagan muchos más) me está dando a conocer muchas autoras de las que había oído hablar incansablemente, pero aún no había conocido. Anna Starobinets es quizá la que más me ha fascinado y desde que leí a finales de setiembre Una edad difícil que estoy fascinada. Por eso no dudé, en cuando vi El vivo en la biblioteca, de atreverme con su novela más conocida. Espero que después de la reseña, os animéis vosotros también a leer esta autora, que lo merece.

"El número de El Vivo es invariable. El Vivo son tres mil millones de vivos. Ni uno mengua de Él, y ni uno se añade a Él, pues en la regeneración eterna está encerrado..."

Aunque el libro no empieza así, esta es una frase que tanto el lector como los personajes del libro conocen a la perfección. El dogma sobre el que se basa la sociedad de El Vivo, en la que la muerte solo es una pausa de cinco segundos de oscuridad, un instante antes de renacer en otro cuerpo, la misma persona. Una sociedad ensimismada con El Socio, una red social conectada al interior de cada individuo y que permite adentrarse en las capas más profundas de la consciencia cibernetica. En esta sociedad nace Cero, el habitante tres mil millones y uno.

El Vivo bebe de las distopías más clásicas y recoge elementos que ya hemos leído en otros libros como 1984, Farenheit, Un mundo feliz o, más concretamente, Nosotros. Sin embargo, lejos de estancarse en las mismas ideas repetitivas de las distopías, Starobinets las actualiza a una nueva visión, con un toque tan pesimista como el de Orwell pero con un mundo embebido en opio como en Un mundo feliz. Recursos como el protagonista "outsider", que no se siente parte de esta sociedad estandarizada y al que convertirán en mesías o enemigo del pueblo. Un régimen totalitario que busca la fachada de felicidad, cuando muchos de estos tres mil millones de habitantes no lo son. Elementos que se repiten en muchas historias distópicas, pero que leídos en El Vivo no dan esa sensación de repetición que se encuentra en otras distopías actuales. 

Una de las características de la obra es que Starobinets poco a poco va volviendo más oscura una novela que ya empieza con esos toques de terror que la caracterizan. Con ese paralelismo de la sociedad de El Vivo con las sociedades de las termitas, dónde las personas se han vuelto un eslabón más de la cadena, un ladrillo más de la pared, sin ser importantes en su individualidad, solo en su totalidad. Y aunque uno de los problemas que tiene la novela es que hacia el final se vuelve confuso y caótico, no deja de dar esa sensación de opresión, de incomodidad. Una sensación que ya noté en Una edad difícil, pero que en El Vivo se resalta más, con una crítica más bien desesperanzadora.

El uso de la tecnología y el contraste de este con Cero, que no está conectado a El socio y por lo tanto, no está conectado al resto de sociedad, es muy interesante. Las capas de profundidad, el sexo en línea, las series que se usan como otro método de propaganda... Una crítica a las redes sociales muy bien construida e integrada en la novela: Sin este uso de la tecnología, el libro perdería mucho fuelle. 

En conclusión, El Vivo es un libro que baila entre la frontera del terror y de la ciencia ficción, como pasó también con los cuentos de Una edad difícil, pero que bebe de los dos sin problemas. Una distopía con un claro tono oscuro y pesimista, que da la sensación que son los propios temores oscuros y pesimistas de la autora. Una novela que es una declaración de intenciones para decirnos que Starobinets es una de las escritoras más interesantes que hay en el panorama actual y que ha venido para quedarse. O eso espero. 

Otras reseñas de este libro:
La espada en la tinta (muy recomendable)

Una edad difícil de Anna Starobinets

martes, 4 de octubre de 2016



Hay libros que los lees de casualidad. Otros que te los han publicitado hasta en la sopa y que inevitablemente necesitas leer. Y otros que se van metiendo en tu lista de pendientes poco a poco, casi sin que lo notes y de repente, lleva ahí meses y sientes que le ha llegado el momento. Es quizá estos libros los que más disfruto, porque los leo justo cuando las ganas están en su momento álgido. Podría situar Una edad difícil de Anna Starobinets en esta última categoría, pues aunque hace ya meses que conocía a la autora, aún no había tenido oportunidad de leerla. No necesitaba más excusas para meterla en la lista de #LeoAutorasOct.

Una edad difícil es una antología que reúne cuentos con un toque de terror psicológico en su mayoría pero que sobretodo se destaca por la capacidad de incomodar al lector. El primer cuento, que da nombre al libro, ya muestra lo que nos espera en el resto de relatos: un relato que va retorciéndose más y más con el tiempo y que llega un momento que te mantiene en vilo, incapaz de apartar la mirada de las páginas del libro. 

Anna Starobinets hace muchas cosas bien en este libro. Por un lado, sabe jugar con el lector de manera que lo mantiene atrapado desde la primer página del libro, usando descripciones breves pero muy acertadas para ambientar la historia y sumergirte en ella desde buen principio. De hecho, hay algunos relatos que tienen unos inicios muy buenos y que demuestran esa maestría de la autora por la ficción corta. 

Por otro lado, sus historias, pese a estar plagadas de elementos fantásticos o de ciencia ficción, parten de circunstancias o terrores totalmente cotidianos, por lo que esa fantasía se nos hace muy real y muy cercana a nuestro día a día. Situaciones en las que el lector se ve impelido irremediablemente.  Y por último, su gran acierto es el poso que dejan sus historias. Cada uno de los relatos tiene un trasfondo que sorprende al lector y lo deja reflexionando sobre lo que acaba de leer. Son estos relatos que te dejan pensando los que más se desmarcan del resto de la antología y los que más he disfrutado.

Con una narrativa plagada de ironía y usando estructuras gramaticales ágiles y aparentemente fáciles, Una edad difícil es de esos libros que devoras casi sin darte cuenta de que lo estás devorando. Una antología que apenas lo parece, pues todas las historias tienen un color similar, un trasfondo que parece unirlas y a la vez, las hace únicas por separado, por lo que no se hacen pesadas o repetitivas. Es un equilibrio muy difícil de conseguir pero que da la sensación que Starobinets consigue fácilmente. 

Como pero, el que tiene cualquier antología: Irremediablemente hay relatos que te destrozan y te impresionan más que otros. Mientras que Starobinets lo borda con Una edad difícil, Vivos, La familia, Las reglas o Espero, tiene otros cuentos que a mi me dejaron más fría, como La eternidad de Yasha o La agencia. 

Aún así, recomiendo fervientemente a todos los amantes de la buena literatura que lean a Starobinets. Da igual si no os gusta el terror (a mi no me gusta el terror) o si no os gustan los relatos, porque Una edad difícil demuestra que se puede hacer muy buena literatura de género, con una calidad indiscutible que tanto bebe de los autores más contemporáneos del género de terror  como de autores clásicos rusos de los que Starobinets tiene una clara influencia. 

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