El año pasado fue un año muy duro para mi. Sufrí muchas pérdidas, amigos cercanos que murieron y gente que se fue para siempre de mi vida. Aprendí, aunque es algo que ya sabía inconscientemente, que había libros que podían comprenderme mejor que muchas de las personas que me rodeaban. Hace unos días Núria, de Bosque de Marbaden me pedía que hiciera una lista de libros japoneses. No sabía bien cómo hacerla, hasta que pensé en como me ayudaron los libros de Banana Yoshimoto cuando lo estaba pasando mal y pensé que no sería un mal ejercicio, para acercaros a la cultura japonesa, hablaros de 5 historias (libros, películas, etc) que nos muestran su concepción, tan diferente a la nuestra, de la pérdida de un ser querido.
Kitchen de Banana Yoshimoto
Si me seguís desde hace un tiempo, sabréis que mi obsesión con esta autora cada día es mayor. Una de las razones es la conexión que siento con sus historias, lo cercanas y cálidas que me parecen. Me ayudó muchísimo en su momento y sigue haciéndolo en cada uno de sus libros. Como sabréis, todos los libros de Yoshimoto hablan de la muerte y la pérdida de alguien cercano. Si he elegido Kitchen es, quizá, porque es de los libros en los que más se centran en esto, pero cualquier libro de la autora valdría.
The wolf children de Mamoru Hosoda
La primera vez que vi esta película de animación, me destrozó por dentro. La vi en un momento muy duro para mi y la conexión que sentí con Hana, la protagonista del film, fue muy brutal. Esta película de animación no solo nos habla de la superación de la muerte, también muestra la fuerza de una madre que está a solas con sus hijos, de una mujer que tiene que coger fuerzas por que otros la necesitan. Esa pérdida que traspasa la pantalla, y esa fuerza que la acompaña, hacen de esta película una de las mejores películas de animación que he tenido el placer de ver.
Genji Monogatari de Murasaki Shikibu
Y si lleváis un tiempo en el blog, sabréis que Murasaki Shikibu y su obra maestra, Genji Monogatari, es mi libro preferido, con diferencia. En esta historia de 1600 páginas se recoge la vida entera de Genji, el príncipe resplandeciente y la de sus descendientes. Pero más que una epopeya clásica, Murasaki nos habla a través de la sencillez, de la poesía y la sensibilidad. Esta sensibilidad está presente en todo el libro y hay momentos que a mi me resultaron devastadoramente bonitos. No podría dejar de recomendar este libro.
"¿Y si esa lluvia fuese ella?
¿A qué punto del cielo tempestuoso,
a cuál de esos amenazadores nubarrones
habré de mirar para hallarla?"
An, una pastelería en Tokio de Naomi Kawase
Esta película de Naomi Kawase es quizá la que más se adapta a la lista, y es que esta directora de cine tiene una sensibilidad especial para hablar de la muerte. Las dos películas que he visto de ella tienen esta como uno de los temas principales, pero fue en An, unas pastelería en Tokyo (la más nueva de la directora) cuando me transmitió imágenes preciosas. Hay una escena en concreto en la que Kawase nos muestra la conexión del ser humano con la naturaleza con palabras sencillas e imágenes dulces.
La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata
Aunque Kawabata no habla, en esta novela, sobre la aceptación de la muerte de un ser querido, sí que muestra una melancolía típica japonesa hacia el pasado y todo lo que ha sido y ya no será. Esta idea, presente en muchas obras japonesas, es una de las cosas que más me gusta y más me transmite de su cultura: es melancólico, sí, pero una nostalgia feliz, como bien dijo Amélie Nothomb en su libro.
"Natsukaashii designa la nostalgia feliz, el momento en que el recuerdo hermoso regresa a la memoria y la llena de dulzura."
Cuando empecé a leer literatura japonesa (con el famoso Haruki Murakami), me daba la sensación de adentrarme en un mundo totalmente diferente a todos los que había visto hasta entonces a través de los libros. Sin embargo, después de pasar por el duelo y de sentirme tan identificada en historias escritas a miles de kilómetros, entendí por qué se dice que la literatura es universal. Si podía sentirme conectada a una historia que se había escrito diez siglos atrás, en una cultura totalmente diferente a la mía, es porque esa historia es universal.












