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El núcleo del sol de Johanna Sinisalo

jueves, 4 de julio de 2019


Hace ya mucho tiempo que escucho hablar de El núcleo del sol de Johanna Sinisalo. Ya antes de que se anunciara su visita al Celsius como invitada, me habían recomendado el libro por distintos canales. Sin embargo, y al enterarme que Roca editorial iba a traducir y publicar el libro, quise esperarme hasta tenerlo en español. Y más tratándose de una traducción de David Tejera Expósito. Lo que no me esperaba es que esta novela tuviera algunos de mis ingredientes literarios preferidos: distopías, feminismo y comida. La última reseña para el Proyecto Celsius, que hago junto con Alexander Páez, está dedicada a esta novela.

El núcleo del sol nos traslada a una Finlandia dictatorial, donde domina el hiperpatriarcado. Es decir, las mujeres no tienen ningún papel en la sociedad excepto el de ser esposas y madres. La mayoría de mujeres son eloi, mujeres educadas para ser sumisas, estúpidas y obedientes. Vanna es la protagonista del libro, quien se tiene que hacer pasar por eloi para esconder su verdadera naturaleza.

El núcleo del sol presenta un gobierno dictatorial en una ucronía distópica. Aunque el tema principal del que quiere hablar la autora es el papel de la mujer en esta sociedad, toda fuente de placer se ha prohibido excepto la sexual. De esta forma, y con el sometimiento de las mujeres, tanto por educación como por genética (ya que se hizo una selección artificial de las mujeres más sumisas), el sexo es la única vía para mantener contenta a la población masculina. Sinisalo consigue transmitir este mensaje de una forma sutil, a través de diferentes textos.

Y es que la novela está construida como un collage de escritos, en los que predominan las narraciones de Vanna y de Jare, los dos personajes principales. Pero además hay también cartas que Vanna escribe a su hermana, fragmentos de libros de ensayo sobre el país, anuncios o entradas de diccionario. De esta forma, la autora consigue mostrarnos la amplitud del mundo que ha creado sin caer en el infodump y sin que el lector se canse o aburra.

Aquí entra el tema del picante y la trama se centra principalmente en el mercado negro y el tráfico de substancias picantes (guindillas, pimientos, etc) que llevan Vanna y su novio falso, Jare. Aunque en algunas ocasiones este elemento domine demasiado la trama, en general está muy bien equilibrado con el resto de fragmentos que añade Sinisalo para que el ritmo funcione. 

Vanna es un personaje fascinante (de hecho, todos los personajes de la novela están muy bien construidos, por lo que es un placer leer sobre ellos), que navega entre dos mundos y los conoce bien a ambos. Y esta dicotomía parece ampliarse en todo el espectro de la novela. Entre hombres y mujeres, feminidad y masculinidad. Entre la adicción y el desapego, entre las fronteras de una sociedad enclaustrada y otra, que no llegamos a conocer. Sinisalo lleva su crítica hacia un extremo para que el lector vea, de la misma forma que pasa con El cuento de la criada, como ese extremo no es tan alienígena. Como en una situación que aparentemente es tan diferente a nuestra sociedad, hay muchos paralelismos aterradores. Esa, creo yo, es la http://atravesdeotroespejo.blogspot.com/2017/06/el-cuento-de-la-criada.html?m=1 virtud de la novela. Y aunque en algunas ocasiones se haga demasiado evidente, en general funciona muy bien.

El núcleo del sol tiene uno de los mejores inicios de novela que he leído nunca. Y aunque no es el libro perfecto, la distopía que muestra no es tan lejana como puede parecer. Sinisalo toca muchos núcleos candentes en nuestra sociedad y lo hace de una forma excelente. No cae en la propaganda vacía ni en los personajes prototípicos, sino todo el contrario: construye un mundo factible y da realismo a aquellos que lo habitan.

Otras reseñas:
Donde acaba el infinito
Sense of wonder

La glándula de Ícaro de Anna Starobinets

lunes, 1 de julio de 2019



Falta menos de un mes para el Festival Celsius y seguimos para bingo con el Proyecto Celsius. En esta ocasión, Alex Páez y yo vamos a hablar de La glándula de Ícaro, una antología de cuentos de terror publicada por Nevsky. Starobinets es, quizá, la autora que más ganas tengo de escuchar en el festival y más después de leer este libro. Pues como dice Ismael Martínez Biurrun en el prólogo que abre este libro, nadie escribe ficción científica como lo hace Anna Starobinets. Y después de leer este libro, no puedo más que estar de acuerdo con él.

La glándula de Ícaro es una antología compuesta por siete relatos de terror y ciencia ficción. El subtitulo del libro es El libro de las metamorfosis y estas  están presentes en todos y cada uno de los relatos que lo conforman. Nos muestran los cambios que sufren los personajes y las consecuencias de dicho cambio.

El mundo literario de Starobinets empieza de una manera más bien cotidiana. Nos muestran escenas que conocemos, que hemos visto mil veces en películas o en nuestro día a día. Una esposa que descubre que su marido le ha sido infiel. Un guionista que acude a una reunión con un posible cliente. Una hija que le pide a su madre que le compre un juguete. Sin embargo, poco a poco Starobinets consigue meter al lector en el mundo opresivo de sus historias y estas se van transformando, alejándose de la cotidianidad para entrar en un miedo casi instintivo, delicado y muy sutil. Starobinets no usa elementos típicos ni muy visibles, sino que su terror muestra la cara más oscura de la humanidad, el cambio y lo que ello conlleva.

Los relatos que componen esta antología son relatos opresivos a causa del pesimismo que muestran. Nos muestra futuros cercanos y aterradores por lo verosímiles que son. Nos muestra personajes que, intenten o no luchar, al final se rinden al cambio. Se adaptan a las circunstancias y en esa adaptación, es dónde podemos vernos reflejados. Todos los personajes viven cambios, ya sean quirúrgicos, genéticos o ambientales, pero sea como sea, siempre son un cambio de paradigma.

Los relatos son muy humanos y cercanos, en algunos casos, casi tiernos. Pero también tienen un componente muy visceral, muchas veces representado con los bichos que caracterizan la obra de la autora. Ya sea a través de metáforas, a través de paralelismos con la metamorfosis o a través de los propios bichos como elementos en la historia, Starobinets recrea a la perfección en su lírica esa sensación de agobio y rechazo hacia los insectos que mucha gente siente.

Y es que no se puede hablar de Starobinets sin hablar de su lírica y su forma de escribir. El terror me parece uno de los géneros más complicados y elaborados de escribir y Starobinets podría ser su reina: consigue, a través de sus palabras, hacernos partícipes de sus historias, pues de alguna manera ya lo somos: los futuros distópicos y terroríficos que muestra en los relatos son, de alguna forma, una reflexión de nuestra propia humanidad. De nuestro futuro.

Se suele decir que las antologías son, por naturaleza, irregulares. Y es verdad que siempre habrá algún relato que guste más y alguno que guste menos. Pero con Starobinets, los relatos que menos me han gustado siguen siendo excelentes tanto en trama, como en personajes como en prosa. Destacaré, aún así, el relato que abre la antología (La glándula de Ícaro), el relato que la cierra (Spoki) y Delicados pastos. Tres, sí, pero podría haber dicho perfectamente los siete. En resumen, Starobinets es una autora de lectura obligatoria y La glándula de Ícaro, uno de sus mejores libros, por no decir el que más me ha gustado. Además tanto la edición de Nevsky como la traducción de Fernando zptero son impecables. Así que ya sabéis. Dios salve a la reina del terror, y a leer a Anna Starobinets.  

Otras reseñas:

La danza del gohut de Ferran Varela

lunes, 6 de mayo de 2019


Hace poco anunciaba en el blog la intención de hacer, por tercer año consecutivo, el Proyecto Celsius. Una iniciativa en la que Alex Páez y yo os queremos reseñar algunas de las obras de autores que van a estar presentes en el festival. El honor de iniciar este proyecto lo tiene la novela corta de Ferran Varela, La danza del gohut. Una historia de la que se ha hablado mucho y no es para menos; Varela entra con fuerza en el panorama de género español y esta es una de sus cartas de presentación. Como ya sabéis, podéis leer también la reseña de Alex en su blog Donde acaba el infinito. Vamos allá:

Leara es una joven plebeya que ha conseguido, tras sangre y sudor, llegar al puesto de tutora de la Academia de Tiuma. Un puesto raramente dado a una mujer y menos una mujer de su estatus. Esa peculiaridad es la que llama la atención del Plenipotenciario de la ciudad, Derold Novon, para contratarla. ¿Su misión? Rehabilitar y curar al heredero de los Novon, Gerrin, perdido y capturado cuatro años atrás por un grupo gohut.

Con pocas líneas, Varela logra trazar, ya desde el principio de la novela, la ambientación que rodeará a los personajes. No necesita demasiado, pues es una ambientación que usa tópicos de otras novelas que hemos leído. Sin embargo, el autor logra darle toques únicos que separan Tiuma de otros mundos de fantasía. Uno de esos toques son los gohut: una especie inteligente que, desde el punto de vista humano, es vista como una plaga que hay que eliminar. El choque de culturas que esto supone se ve representado en Gerrin y Leara. El primero, renacido como gohut después de su tiempo de cautiverio, la segunda, habiendo vivido toda su vida en Tiuma. Este contraste es interesante y es uno de los leiv motiv de la novela.

De esta forma, Varela construye una historia reflexiva, en la que los diálogos y las relaciones personales tienen más poder que la acción. Vemos como la relación entre GerRin y Leara se va afianzando. A través de las conversaciones que tienen ambos, no solo podemos visualizar el mundo, las dos culturas y sus fallas. También podemos leer el mensaje de libertad y colonialismo que quiere transmitir el autor. La idea equivocada de que la civilización y todo aquello humano es mejor y más avanzado solo por ser humano.

Al ser una novela tan reflexiva, los personajes tienen mucha importancia. Son pocos (los dos nombrados y los familiares de Gerrin), pero suficientes para que la novela funcione. Sin embargo, y también a causa del poco espacio que tiene para explayarse, la evolución de Leara, el personaje principal, se me hace algo forzada y precipitada. Es un qué importante, pues me ha desenganchado de la historia a mitad de la novela.

La danza del gohut es un libro potente, con un mensaje interesante, una ambientación muy bien construida con cuatro pinceladas y personajes interesantes. Si bien este último detalle comentado me ha sacado un poco de la lectura, sin duda la he disfrutado y la recomiendo a todo aquel que tenga una tarde para adentrarse en Tiuma y bailar, en libertad, la danza del gohut.

Otras reseñas:

Proyecto Celsius 232 Vol 2019

lunes, 15 de abril de 2019


Julio se acerca peligrosamente y yo aún con estos pelos.  Para los que no lo sepan, el Celsius es un festival de literatura de género que se celebra en Avilés una vez al año. Suele ser en julio y suele atraer a mucha gente amante de este tipo de literatura, pues además de una gran cantidad de autores invitados, el festival tiene un programa muy completo e interesante para llenar los 4 días que dura. Normalmente este proyecto lo empezamos antes, y tenemos más tiempo para seleccionar lecturas y planificar reseñas. Sin embargo, este año nos ha pillado un poco justo. Pero que la premura no os engañe, Alex Páez (Donde acaba el infinito) y yo seguimos igual de motivados que siempre para leer y reseñar novelas de los autores que vengan al proyecto Celsius. Si me seguís desde hace un tiempo, sabréis que este es un proyecto que hacemos cada año.

El proyecto consiste en leer obras de los autores invitados. Hemos seleccionado los autores que más nos interesan para leer sus obras. Las marcadas en negrita son las que Alex y yo vamos a leer conjuntamente y que vamos a intentar reseñar antes del festival. En color, los libros ya leídos cuya reseña podéis leer dándole al link. Y el resto son libros que quiero leer de cada uno de los autores invitados. Como podéis ver, un proyecto bastante ambicioso. Las obras que leeremos este año son: 


Johanna Sinisalo
El núcleo del sol


Ferran Varela
La danza del gohut
El arcano y el jilguero


Anna Starobinets
La glándula de Ícaro
Una edad difícil
El vivo
Refugio 3/9


Guillem López
El lago negro de tus ojos
Challenger
La polilla en la casa del humo
Arañas de marte
El último sueño

José Antonio Cotrina
La sombra de la luna
Las fuentes perdidas
La canción secreta del mundo
Ciclo de la Luna Roja (próxima reseña)

Sarah Pinborough
Detrás de sus ojos


Joe Abercrombie
Antes de que los cuelguen
Medio Rey
Medio mundo
La voz de las espadas

Tade Thompson
Rosalera (próxima reseña)


Adrian Tchaikovsky
Spiderlight (próxima reseña)
Herederos del tiempo


Jesus Cañadas
Pronto será de noche
Las tres muertes de Fermín Salvochea
El ojo de Nefertiti

Grupal: 0/4
Personal: 1/15

Celsius 232: There and back again

viernes, 20 de julio de 2018


El festival Celsius 232 es uno de los momentos más esperados del año en el calendario friki (y en mi calendario personal). Cuatro días (5, si haces pre-Celsius) en los que entras en un mundo diferente donde los libros de género, las series frikis, y cualquier otro tema, son orden del día. Un lugar donde puedes hablar de naves espaciales, de astronomía, de sexo y de música (inventada por la borrachera o no) entre birras, sidra y cubatas. Un lugar que, al final, acabas sintiendo como un segundo hogar. Todo eso hace el festival por nosotros.

Esas personas maravillosas del Celsius <3

Pero es que el festival son las personas que lo crean. Son sus organizadores (Cristina, Ivan y Diego… ¡Gracias!), que trabajan incansablemente para traer autores interesantes, cuadrar todas las charlas y, espero, tomar una cerveza de vez en cuando. El festival son todos los asistentes, amigos o conocidos o simplemente gente que ama la literatura y la fantasía, la ciencia ficción y el terror. Caras que desvirtualizas y caras que vuelves a ver después de un año de ausencia. El festival son también todos los autores que asisten, los que se pasean por el pueblo y firman y saludan a todo el mundo, sí, pero también aquellos que solo están en las charlas y que, durante media hora, o una hora, consiguen interesarte por sus temas, sus libros, sus videojuegos, lo que sea. Quizá una de las causas de que el Celsius sea tan adictivo es que todo esto se junta en una amalgama de cuatro días incansables.

Foto con la encantadora Becky Chambers, que ha sido un amor este Celsius <3
El cartel del Celsius 232 del 2018 ha sido muy potente. Con escritoras como Kameron Hurley o Becky Chambers, Laura Lee Bahr o Mariana Enriquez. Con charlas sobre el humor en el género, sobre bizarro, sobre Mary Shelley y Frankenstein, sobre el status quo de la ciencia ficción, sobre la divulgación de videojuegos… y muchísimas más a las que no pude ir. Este año las charlas fueron aún más numerosas que el pasado y empiezan a quedarse cortas la carpa y el auditorio para tantos temas interesantes de los que hablar. En el Celsius puede ir cualquier persona de cualquier edad y ver como los talleres o las actividades paralelas aumentan es un placer.

Al final, el festival es todo. Los pequeños elementos que lo conforman. Los autores, los libros, las charlas en terrazas, la comida abundante (muy abundante, que hablamos de Asturias), los viejos amigos y los nuevos, los pequeños momentos en los que te olvidas del mundo exterior. Son cuatro días para comer, beber, reír, disfrutar y aprender.
Aunque no lo parezca, al Celsius también se va por sus charlas
Durante todo el año, hay una idea que se queda en la recámara de tu mente y te ronda constantemente. Esa idea, esa imagen, es el festival Celsius 232, un festival que (por desgracia) sucede una vez al año y que en cada ocasión me conquista más profundamente. Como me pasó el año pasado (y el año anterior a este), la vuelta de Asturias ha sido depresiva, pero también con muchísima energía. Energía para empezar proyectos, energía para conseguir objetivos y energía que, espero, me dure hasta de aquí 365 días. De momento, lo único que puedo hacer es hablaros del festival, de sus gentes, de sus momentos. Así, quizá, el año que viene podamos encontrarnos en las calles de Avilés. Yo, como se ha vuelto tradición, pienso volver seguro.

Proyecto Celsius 2018

jueves, 18 de enero de 2018




El año pasado, por estas fechas, publicamos Alex (Donde acaba el infinito), Dani (Boy with letters) y yo una entrada hablando del Proyecto Celsius, un reto que consiste, básicamente, en intentar leer al menos una obra de todos los autores visitantes del festival. Nos gustó tanto la experiencia y el compartir lecturas, que este año hemos querido repetir. Sí, aún falta mucho para el Celsius, pero con las confirmaciones que ya sabemos, tiene pinta de que necesitaremos tiempo para leerlo todo. Y los autores y autoras que faltan por confirmar. Así que, como el año pasado, os dejo la lista de lecturas que pretendo leer para julio, lista que voy a ir ampliando y actualizando a medida que se vayan confirmando más autores. En negrita están las lecturas que queremos leer y reseñar conjuntamente, el resto son libros que he añadido por mi cuenta (¿quién dijo miedo?). También tenéis los enlaces a las reseñas de los libros que ya he leído. Y sin más dilación, aquí está la lista: 

Joe Abercrombie
Tierras Rojas
Filos mortales 
Los héroes
Antes de que los cuelguen
El último argumento de los dioses
La voz de las espadas[reseña]
Medio Rey [reseña]
Medio Mundo [reseña]
Media Guerra


Kameron Hurley
La revolución feminista geek
Las estrellas son legión [reseña | programa
Colapso
The Mirror Empire


Laura Lee Bahr
Fantasma


Mariana Enriquez
Los peligros de fumar en la cama
Las cosas que perdimos en el fuego


Sarah Pinborough
Detrás de sus ojos [reseña]
La casa de la muerte


Tad Williams
La canción de Cazarrabo [reseña]


Jesus Cañadas
Las tres muertes de Fermín Salvochea [reseña]
Pronto será de noche


Becky Chambers
El largo viaje a un planeta iracundo [reseña]
A closed and common orbit


Guillem López
El último sueño [reseña]
Arañas de Marte [reseña]
La polilla en la casa de humo [reseña]

Grupal: 6/9
Personal: 13/26

De aquellos libros, estos cachopos. Crónica del Celsius 2017

jueves, 27 de julio de 2017


Ha llegado el momento. He estado evitándolo estos últimos días por no saber cómo enfrentarme a él, pero como todas las cosas en la vida, ha llegado. Tengo que escribir una crónica del Festival Celsius. Ya sé qué estáis pensando: “Bueno, Isa, no hace falta que escribas una crónica”. Pero sí hace falta. No solo porque una crónica puede ayudar a algún indeciso a venir el año que viene. También porque necesito expresar en palabras todas las emociones y momentos vividos en el festival de la última semana. La alegría de volver a ver a amigos y conocidos, la pena de despedirse de ellos el sábado por la noche. Pero ir degranando día a día no solo se me hace complicado, sino que creo que puede resultar aburrido. Si fuisteis al Festival, seguramente asististeis a todas estas charlas que comento. Si no asististeis, que os hable de una presentación os va a dar bastante igual.

Para todo aquel que lo desconozca, el Celsius 232 es un festival de literatura fantástica, ciencia ficción y terror que se realiza durante una semana (de miércoles a sábado) de julio en Avilés, una pequeña localidad asturiana. Esto ya de por sí es una ventaja que tiene el festival ante cualquier otro, pues el pueblo no solo es precioso y acogedor, sino que le da un encanto de pueblo medieval al festival. La zona céntrica es pequeña y está llena de bares, terrazas y restaurantes dónde sueles encontrarte autores y amigos tomando algo y haciendo tiempo para la próxima presentación. Por todo eso y por mucho más, el Celsius es un festival muy familiar, que te hace sentir bienvenido por su simple existencia.

Autores y presentaciones


Una de las cosas que siempre aconsejo cuando hablo del Celsius es ir a presentaciones tanto de autores que gustan como de autores desconocidos. Es algo que intento hacer siempre que puedo y que aunque este año no lo he conseguido tanto como me habría gustado (fui a ver la presentación de Ian Watson, por ejemplo), siempre es un placer conocer nuevas voces. Este año el panel de autores no me llamaba tanto como el año pasado (dónde esté una Claire North y un David Mitchell, que se aparte el mundo), pero eso no quita que tuviera figuras que me interesaba escuchar. Lisa Tuttle, Joe Abercrombie (que, como siempre, repite), Ian McDonald, Ann Leckie o Joe Hill en el apartado de los autores internacionales. Ismael M. Biurrun, Guillem López, Ricard Ruiz Garzón, Elia Barceló, Gabriella Campbell, Marc Pastor, entre otros autores nacionales.

Presentación de la Revista Windumanoth
Sin embargo, no puedo quejarme de las presentaciones porque este año… ¡Participé en una! Abriendo el festival, para más inri. Ya sabéis que soy redactora en la Revista Windumanoth y en honor a su primer número, nos dejaron un pequeño espacio para presentarla. Aunque me puse nerviosa (mis bailes con el micro lo atestiguan), fue muy divertido poder compartir con el público (lleno total a las 11 de la mañana del miércoles. No me lo esperaba nada) los contenidos de la revista.

Mesas redondas


¿Soy yo o este año ha habido más mesas redondas? Quizá soy yo, que este año asistí a muchas más, pero me gusta que el festival esté dando una oportunidad a este tipo de eventos que, al menos a mí, me parecen mucho más interesantes que una presentación de libro. Aún queda mucho por hacer, pero el hecho de que surgieran mesas como la de la literatura fantástica de humor, la de la novela corta o la de adaptaciones al cine (y el hecho de que todas esas actividades se llenaran) demuestra que hay un giro positivo hacia este tipo de presentaciones. Me gustó mucho ver no solo la presentación de Fuego de Joe Hill, sino también verlo en una mesa redonda hablando de adaptaciones. Me gustó aún más que se le diera un espacio a la novela corta con autores del nivel de Felicidad Martínez, Gabriella Campbell o Pablo Bueno. Así que por favor, organizadores del festival, promocionad este tipo de eventos. Las mesas redondas MOLAN.

Mesa redonda de fantasía y ciencia ficción humorística

Mesa redonda de Novela corta.
También me ha gustado ver que se desarrollan actividades paralelas como la que organizó La nave invisible en la charla de autoras de terror. No solo porque va bien cambiar un poco de escenario, también por la necesidad de hacer algo así. Además, una mesa con Lisa Tuttle es una mesa a la que quiero asistir sí o sí.

Gentes y cachopos


Me dejo lo bueno para el final, para saborear la guinda del paste y acabar la crónica con un buen sabor de boca. Que no os engañen: El Celsius son presentaciones y autores invitados, pero al final lo que pesa son esas tardes en la terraza, bebiendo y discutiendo de literatura y otras cosas frikis. Al final lo que te llevas a casa es el cariño de los conocidos y amigos que solo ves una vez al año, como si eso fuera suficiente. Al final, lo que realmente valoras es todas esas comidas compartidas, todas esas cervezas invitadas, todas esas conversaciones interesantes que no has captado en ninguna foto, pero que se quedan en tu corazón.

Marcianos con Ismael M. Biurrun.
El Celsius es lo que es por su gente. Es un festival al que acude casi todo el fandom y después de un par de años, empiezas a ponerles cara a todas esas personas con las que has interaccionado en redes sociales. Así que me llevo todo eso guardado en una cajita y en las pocas fotos que pude poner. Pero no quiero despedirme sin nombrarlos a ellos directamente. Llega el momento lacrimógeno que os podéis saltar.

¿Y lo que molamos el equipo de El peso del aire?
A Dani y a Alex, por estar siempre ahí y por mil cosas más que ya sabéis. A Dalaynmi marciana preferida y mi compañera de revista y de mucho más (aunque nos faltó Alister en la ecuación). A Tatiana, que pasó de ser una amiga a una parte de mi cluster. A Bandinnelli, con quien coincidí demasiado poco para mi gusto, a Julio, compañero marciano, y todo su #TeamMurcia. A Blanca y Julia… nos vimos poco, pero ese poco moló MUCHO. A Antonio, nuestro compañero de Hostal y de desayunos (menos ese fatídico día de traición). A Pablo Bueno y su melodía (único escritor del mundo que tiene canción propia). A Pablo, a quien por fin desvirtualicé. Y a Pablo Mallorquí y las charlas tan interesantes que compartí con él (y por obligarme a que McDonald me firmara el libro. ¡Gracias!). A Magrat, que es aún más maja en persona que en pantalla <3. A David Tejera, que charlamos poco, pero siempre con una cerveza en mano. A Vanesa, Laura, Omaira, Núria e Ithil, por esas pizzas tan deliciosas. A Marta por esa comida Peso del Aire que moló un montón. A Felicidad Martínez por nuestra charla breve pero interesante sobre ciencia ficción. A Elías, Pep, Zeta, Virginia, Sofia Rhei, Sergi, Susana, Carla, Jordi, Ricard, Laura… y muchísima gente que me dejo.

Tatiana es todo lo bonito de este mundo <3
Un Celsius más que se va y nos deja el corazón triste por la partida. Queda aún un año para el próximo. Sin embargo, podemos permitirnos soñar. Vendrá Abercrombie de nuevo. Vendrá Tad Williams (espero que venga con un gato). Y vendrá toda aquella gente con quien habrás compartido alguna palabra en Twitter o en su blog. Amigos, conocidos y seres del fandom. ¿No os parece perfecto? ¡Nos vemos en el Celsius 2018!

Fuego de Joe Hill

jueves, 20 de julio de 2017



Y por fin ¡Es el Celsius! Aunque ahora mismo estoy comiendo cachopo o bebiendo cerveza o seguramente haciendo todo eso a la vez, podéis disfrutar de un pedacito de Celsius con esta reseña de Fuego de Joe Hill. Antes, por eso, tengo que confesaros una cosa y es que a mi Joe Hill no me llamaba nada. Recuerdo que anunciaron su nombre en el festival del año pasado y me quedé bastante igual. Y sin embargo, Nocturna anunció Fuego y empezó a picarme el gusanillo. Y entonces compré Fuego. Empecé a leer Fuego. Leí 800 páginas en un solo día. ¿Me gustó? Creo que es evidente, ¿no?

Hill nos traslada a una sociedad post-apocalíptica en declive: Media humanidad está ardiendo por culpa de la infección de un hongo que, una vez infecta a las personas, crea marcas en el cuerpo (como si fueran escamas) y, llegado un momento, combustiona al infectado. Esto hace que estos infectados sean aislados en hospitales y campos. En el primero es dónde ayuda Harper, hasta que descubre dos cosas que cambiarán su mundo: Que ella también está infectada y que, además, está embarazada.

Pese a lo que he dicho más arriba, Fuego no me ha parecido una novela perfecta. Es redonda, sí, pues Joe Hill sabe bien como hilar toda la trama y como ir mostrando pedazos de todo lo que quiere contar para mostrar, al final, el plato completo. Sin embargo, sufre de algunos problemas que podrían suponer un problema: Primero de todo, el libro es demasiado largo y en algunas partes la lectura llega a cansar. Segundo y relacionado con este primer punto, el personaje principal, Harper, es el que lleva el peso de la trama y eso funciona en la mayoría del libro, pero hay escenas en las que se echa de menos otro punto de vista que le aporte dinamismo a la historia.

Aún así, a mi me ha funcionado muy bien. Digamos que estaba viendo estos problemas desde una distancia, que no me han afectado para nada a la lectura del libro. Y eso es por varias razones, entre ellas el hecho de que leí el libro justo en el momento ideal, cuando mi cuerpo me pedía una historia de esta clase. Es también por que a mi me han gustado mucho las referencias constantes. Y es, sobre todo, por que esta clase de libros me encantan: los libros post apocalípticos en los que se lleva una sociedad o un grupo de humanos al extremo.

Hill aprovecha para hablar de muchos temas (quizá demasiados), pero un tema que subyace al resto es el de la presión social, el de como la presión de grupo y de la autoridad puede llevarte a hacer cosas terribles. Hay un experimento psicológico muy interesante (el Experimento de Milgram) que habla de esto y que me recordó bastante leyendo la novela. Odio comparar, pero justamente mis novelas preferidas de Stephen King exploran el mismo tipo de situación. Otra cosa que creo que Hill hace muy bien es "cientificar" su premisa y cuando los personajes explican mediante la neurociencia y la botánica algunas de las cosas más "fantásticas" de la novela.

En cuanto a los personajes, como ya he dicho antes, uno de los handicaps de la novela es que las 800 páginas que dura se leen desde el punto de vista de Harper, dejándose en el tintero a otros personajes muy interesntes también. Los secundarios están, en su mayoría, bien construídos, pero como todo se ve desde los ojos de Harper (aunque es un narrador omnipresente), no podemos profundizar más y algunos se convierten en simples caricaturas.

En conclusión, Fuego ha sido una lectura muy entretenida y amena, que he devorado rapidísimo pese a su largaría. Ayuda mucho la buena traducción de Pilar Ramírez Tello, la preciosísima edición de Nocturna y las vacaciones, sí, pero también el hecho de que Fuego es una novela bien estructurada y bien escrita, que ofrece mucho y que está plagada de detalles interesantes. Y yo con eso ya estoy contenta. 

Otras reseñas:

Invasiones de Ismael Martínez Biurrun

jueves, 13 de julio de 2017


Una de las cosas que más me gustan del festival Celsius es la oportunidad que me da para descubrir o lanzarme a leer autores y autoras que hasta el momento no conocía. No es el caso de Ismael Martínez Biurrun, al que le seguía la pista desde hacía un tiempo, pero sí que fue la excusa de su presentación en Avilés la que me ha lanzado a leer Invasiones. Y ya os adelanto que no será la primera reseña de este autor que veréis por el blog. 

Invasiones es el compendio de tres novelas cortas que relatan eso: una invasión. En la primera, una bíblica plaga de langostas ataca Madrid. En la segunda, la invasión viene del mismo interior de la tierra y en la última, llega a través de un meteorito. Son tres invasiones muy diferentes entre ellas, pero en las tres se aprovecha la premisa para explorar los límites de la humanidad de los personajes y como estos reaccionan bajo el estrés de una situación extrema. 

Al igual que pasa con historias post apocalípticas, las invasiones de Biurrun sirven para llevar a la sociedad o a un solo individuo hacia una presión extrema por la supervivencia. Es algo que se ha visto en muchas otras novelas (véase, por ejemplo, El señor de las moscas), pero Biurrun no solo lo aprovecha para eso, sino que va un paso más allá. Nos muestra tres caras de la humanidad diferentes entre ellas, tres formas de afrontar la desaparición del status quo. Es el hecho de que sean tres novelas cortas lo que le da dinamismo y fuerza al libro y aunque por sí solas funcionan a la perfección, unidas crean un conjunto mucho más potente. 

Uno de los aspectos que más me han gustado de las tres novelas es que pese a que parten de una premisa inicial (hay una invasión y la vida de los personajes protagonistas se escapa de su control), las tres historias son muy diferentes. En la primera vivimos una noche con cuatro personajes que entran y salen de escena como si fuera una obra de teatro. El giro final es especialmente interesante. En la segunda invasión Biurrun se escapa de la escenificación del teatro pero sigue con el drama que se encuentra en sus obras: Cuando la tierra se desmorona literalmente, el protagonista sigue intentando recomponer los pedazos de su vida como si tuviera alguna importancia. La tercera invasión se desmarca de la tragedia para darle más peso a la comedia. La historia, que al contrario de las dos anteriores, es más redonda y breve, está rodeada de un aire más divertido y desenfadado, sin quitar eso el aire opresivo que rodea las tres historias. 

El estilo de Biurrun se adapta muy bien a las tres novelas cortas. Aunque no he leído más del autor (algo que quiero remediar pronto), Biurrun narra la historia siempre buscando el punto de vista ideal para cada una. Sonsacando la podredumbre humana desde un punto de vista cercano o alejándose de los personajes para ver una imagen más completa, jugando siempre con la narrativa para recrear el mejor ambiente. 

Acabando ya la reseña, Invasiones me ha parecido una forma muy buena de adentrarme en la narrativa de Biurrun, tres cortos tentempiés que me hacen esperar a los platos principales de sus otros libros. Pero que sean tentempiés no quita que sean historias interesantes y bien construidas. Solo indica que Invasiones es una buena puerta de entrada a un mundo narrativo que parece, como mínimo, complejo y oscuro.

Otras reseñas:

Connerland de Laura Fernández

jueves, 6 de julio de 2017



Como ya sabréis, hace unos meses empecé un proyecto (con Dani de Boy with letters y Alex de Donde acaba el infinito) para leer varias lecturas de invitados al Celsius. La fecha del festival se acerca y llevo ya unos días que solo leo lecturas dentro de este proyecto. Connerland de Laura Fernández es una de ellas, un libro que creo que no ha acabado de cuajar conmigo. Vamos a ello:

Voss Van Conner es un escritor de ciencia ficción que acaba de morir de una forma estúpida. Sin embargo, cuando llegue a las facilidades de "Ahí arriba" le darán otra oportunidad para acabar de resolver los hilos abiertos de su vida. Miranda Sherikov, una azafata dolorosamente soltera, será su representante. 

Aunque podría hablaros de forma más concisa de otras muchas hilarantes situaciones que rodean a la muerte del escritor, prefiero que, si os animáis a leer la novela, las descubráis vosotros mismos. Aún así, Laura aprovecha para tejer una historia cargada de personajes extraños y alienígenas que acabarán ligados, de una forma u otra, a Voss. Las situaciones absurdas y las personalidades extremas y divertidas son dos recursos que Laura usa bien para crear una novela hilarante. Otra cosa que me ha encantado son las referencias constantes que tiene el libro (y todas las que no habré pillado) y que enriquecen muchísimo el libro.

Sin embargo, eso también se vuelve un poco en su contra a medida que avanza el libro. Y es que creo que un formato de este tipo de humor se hace demasiado largo en 450 páginas y se hubiera aprovechado mucho mejor si hubiera sido escrito en un formato más corto. Aunque los personajes nuevos aportan algo de frescura al humor, al final el libro se hace algo repetitivo. A esto no ayuda el estilo de Laura, que es ideal para este tipo de historia pero que acaba resultando redundante. El libro, pues, es un poco bipolar: tiene escenas y partes brillantes y momentos muy hilarantes, pero otros en los que la lectura se ralentiza por lo comentado arriba.

Todo el libro desprende un aire de los sesenta que me ha recordado bastante a Kurt Vonnegut. Laura hace humor con su estilo. Usando varios elementos (mayúsculas, paréntesis, letra cursiva...) y varias construcciones, logra hacer que su forma de escribir sea muy representativa. Esto, en un principio, funciona muy bien y en algunas ocasiones, inova de una forma u otra para que el lector se refresque. Pero al final este tipo de humor acaba pareciendo cansando y el hecho de que haya constantes repeticiones causa, como he comentado antes, que la lectura se haga repetitiva. 

En conclusión, Connerland no es un mal libro, pues se nota que hay mucho trabajo detrás y tiene momentos estelares e ideas buenísimas. Sin embargo, el conjunto no me ha acabado de convencer y al final se me ha hecho algo cuesta arriba leer el libro. Una pena, pues creo que con menos páginas y divagaciones y si fuera más "al grano" quizá hubiera sido una obra mucho más redonda.

Otras reseñas:

Justicia auxiliar de Ann Leckie

viernes, 23 de junio de 2017



Seguimos con los libros leídos para el Proyecto Celsius con Justicia Auxiliar de Ann Leckie. Mi historia con esta novela tiene tiempo, pues ya me planteé leerla desde agosto pasado. Y ya sea por pereza, ya sea porque la temática no acababa de llamarme del todo, he ido dejando el libro apartado durante meses hasta ahora. Todo sea por el Celsius.

Justicia auxiliar nos traslada a un universo dónde una gran parte de él ha sido conquistado por el Radch. Breq, que ha vivido 2000 años siendo una Inteligencia Artificial de Justicia de Toren y que es ahora solo una infinita parte de sí misma, lo ha perdido todo: su nave, su tripulación y todo lo que era ella. O casi todo: le queda aún su venganza como objetivo. En busca de este, se topa con Seivarden, antigua teniente de Justicia de Toren.

Ann Leckie presenta en su primera novela una space opera que tiene poco de opera pero que, aún así, funciona. A través de la voz fría, pero no impersonal, de Breq, podemos ir conociendo no solo su historia, sino toda la ambientación que rodea a la novela. Y ya en las primeras páginas podemos ver algunos de los temas que Leckie toca en toda la novela: la identidad, tanto individual como de género, el choque cultural de sociedades, etc. Y de hecho, algunos temas están llevados magistralmente. Es muy interesante, por ejemplo, como habla de la identidad de género y del uso del idioma en este sentido. Breq y todas las habitantes del Radch hablan siempre en positivo, sin distinguir si su interlocutor es hombre y mujer. Como Breq es la narradora de la novela, nos vemos inmersos en esa característica idiomática y no es hasta más tarde que descubrimos que algunos de los personajes que asumíamos que eran femeninos son, en realidad, hombres.

Por otro lado, el tema de la individualidad y de la identidad personal también está muy bien llevado. Breq es ella misma, un ser individual. Y a su vez, ha sido centenares de personas a la vez y ha sido Justicia de Toren. Al principio del libro conocemos las dos facetas: La de Breq como auxiliar, como IA en un cuerpo humano, y la de Breq como Justicia de Toren en su totalidad. La frontera entre ambas está muy difuminada y las reflexiones del libro hacia este tema se hacen muy interesante.

Y sin embargo, Justicia Auxiliar tiene algunos fallos que no siempre compensan sus puntos fuertes. Sobre todo a causa de que algunos de estos fallos vienen de los puntos fuertes. Por ejemplo, una vez te das cuenta de que algunos personajes a los que Breq habla en forma femenina son en realidad hombres, te das cuenta de que la mayoría de los personajes lo son. Por otro lado, esta característica idiomática está muy poco explotada para mi gusto. Aún así, lo que más le cuesta a la novela es llevar bien la trama. El inicio se hace algo lento y aunque al principio capta el interés del lector, acaba perdiéndolo. Hacia el final, cuando todas las cartas ya están expuestas sobre la mesa, la falta de misterio también le hace un flaco favor a la novela.

En general, Justicia Auxiliar es una novela entretenida y que aunque no se lee rápidamente, si que consigue lo que se propone. Pero aunque aporta puntos de vista interesantes, creo que le ha faltado arriesgarse más. Sí es verdad que es una primera novela y que la autora ha tenido ideas interesantes que, en próximas novelas, podrá desarrollar mejor. Pero la sensación que me ha dado Justicia  Auxiliar es de una novela que pasará, sin pena ni gloria, entre mis lecturas de este 2017.

Otras reseñas:
Generación Reader
Boy with letters
El caballero del árbol sonriente


Escatología de andar por casa de Bandinnelli

lunes, 13 de marzo de 2017



Una de las cosas que descubrí en el Celsius es que leo demasiados autores anglosajones y muy pocos nacionales. Por no decir casi ninguno. He ido poniéndole solución a eso, pero muy poco a poco: He descubierto la genialidad de Guillem López, he releído a Marc Pastor o he conseguido algunas antologías escritas por autores españoles. Aún así, aún me quedan muchísimos autores por leer y uno de esos era Bandinnelli y su antología “Escatología de andar por casa”.

Escatología de andar por casa es una antología de relatos de ciencia ficción con toques de humor. Ese humor, más cercano a lo absurdo, está muy presente en todos los relatos, pero en algunos de forma más sutil que en otros. Sin embargo, el absurdo domina casi todas las situaciones a las que se ven los personajes de sus relatos: teletransportes patrocinados por la cerveza, citas que acaban con el restaurante destruido por una ira divina o el peligro detrás de la pizza de cuatro quesos.

Bandinnelli demuestra una imaginación vivaz y divertida al enseñar las situaciones absurdas que abundan en sus relatos. Sin embargo, y como pasa en todas las antologías, hay algunos relatos en los que estas situaciones están mejor explotadas que en otros. Más concretamente en 2 de los 7 relatos de la antología, me ha faltado la frescura que sí he notado en otros: la premisa se hace repetitiva y el humor, que en un principio sí está presente, se pierde un poco por eso. Aún así, esto no pasa en otros de los relatos, que mantienen un tono divertido y despiertan el interés del lector hasta que se acaba.

Una de las cosas que más me ha gustado es que constantemente los relatos se están riendo de sí mismos y de la hilaridad que parecen mostrar. A veces lo hacen con detalles, con alguna escena en concreto y otras veces lo hacen descaradamente (como en el primer relato, en el que el autor destroza la línea narrativa adrede, o en el último, en el que se critica a sí mismo los fallos del relato). Otra cosa que me ha encantado es que se nota la presencia del autor detrás de los relatos, pero sin ser eso abusivo: La presencia de Murcia o las constantes referencias históricas, frikis o musicales no hacen más que enriquecer los relatos.

Creo que aún le queda camino por recorrer a este autor y a veces se nota en su prosa, que se ve algo forzada o obvia. Eso no quita que el camino recorrido ya sea muy interesante y que las obras que nos ha dejado (aunque solo puedo hablar con propiedad de los siete relatos de esta antología) sean muy interesantes y muy agradecidas de leer. Sobre todo tratándose de un género tan difícil y poco explotado como la ciencia ficción humorística. En conclusión, lo recomiendo a todo aquel que tenga ganas de reír un rato o, al menos, de olvidarse durante un par de horas del mundo. 

Otras reseñas del libro:
Boy with letters
Origen cuántico
También podéis encontrar al autor en:
Bandinnelli.com
Twitter

Proyecto Celsius 232 Vol 2017

lunes, 30 de enero de 2017


Aún quedan meses para que llegue julio, pero el Celsius ya está presente en mi cabeza. Quizá sea por que ya he reservado habitación, quizá por que no quiero que me pille el toro como el año pasado, pero entre Alex (Donde acaba el infinito) y Daniel (Boy with letters) hemos decidido preparar un proyecto de lectura que irá evolucionando a medida que vayan anunciando los invitados al festival. Ya se han anunciado algunos autores muy interesantes y seguro que son solo la punta del iceberg de todos los que vendrán a Avilés este julio, así que... ¿por qué no empezar ya a leerlos? Os dejo la lista de libros que tengo pensado leer. En negrita están marcados los que leeremos y reseñaremos en conjunto y  el resto son los libros que yo he añadido por mi cuenta. También he añadido los libros que ya he leído con el enlace a su reseña, por si queréis leerla y saber un poco más de lo que me han parecido los libros ya leídos del autor. Espero poder leerlos todos. 

Joe Abercrombie
Filos mortales 
Los héroes
Antes de que los cuelguen
La voz de las espadas[reseña]
Medio Rey [reseña]
Medio Mundo [reseña]
Media Guerra

Joe Hill
Fuego [reseña]

Ann Leckie
Justicia Auxiliar [reseña]

Mike Carey
The girl with all the gifts

Bandinnelli
Escatología de andar por casa [reseña]

Ismael Martínez Biurrun
Invasiones [reseña] | [podcast]
El escondite de Grisha

Laura Fernández
Connerland [reseña]

César Mallorquí
El círculo de Jericó

Ricard Ruiz Garzón
El sueño de Morfeo


Guillem López
Arañas de Marte [reseña]
La polilla en la casa del humo [reseña]

Lisa Tuttle
Futuros perdidos [reseña]

Marc Pastor
Farishta [reseña]
Bioko
La mala dona [reseña]
L'any de la plaga [reseña]

Ian McDonald

Luna: luna de lobos [reseña]
Luna [reseña]
El río de los dioses

8/12
18/26